BATMAN. La oscura reinterpretación del Detective Más Grande del Mundo.

BATMAN

The Batman

Matt Reeves, 2022

La historia del Batman en la pantalla grande se remonta a la década de 1940, cuando dos seriales cinematográficos recrearon las aventuras del Hombre Murciélago y el Chico Maravilla, muy en el estilo de su época, en las salas de cine. Desde entonces, cada década ha ido moldeando la figura del Caballero Oscuro según sus valores y necesidades; desde la oscura y gótica leyenda urbana de Tim Burton hasta la alegórica trilogía de Christopher Nolan, pasando por el estrambótico Batiglam de Joel Schumacher. ¿Cuál es el Batman que nos toca para esta década?

    Curiosamente, uno de los aspectos menos explorados del Detective Más Grande del Mundo es, precisamente, el de detective… digo, el personaje apareció por primera vez en la revista Detective Comics, ¿no? Pues bien, en esta cinta Batman, quien en esta iteración pospandémica es increíblemente nihilista, pondrá a prueba su ingenio como detective al enfrentarse con el que probablemente sea el más retorcidamente astuto de sus villanos.

    Un misterioso asesino serial autodenominado The Riddler (“El Acertijo, como lo conocimos acá, magistralmente interpretado por Paul Dano) comienza a asesinar a figuras clave de la vida política de Gotham City dejando elaborados acertijos como pistas, por lo que el Tte. James Gordon (Jeffrey Wright), de la Policía de Gotham, pide la ayuda de Batman (el genial Robert Pattinson) para resolver el caso. La investigación de Batman lo llevará a descubrir la maraña de corrupción en el bajo mundo de Gotham, a enfrentarse a mafiosos como Oswald “The Penguin” Cobblepot (Collin Farrell, excelente) y a reclutar la ayuda de la renuente mesera de club nocturno Selina Kyle (Zoë Kravitz, hija de Lenny).

    Quizá lo primero que ha llamado la atención de esta cinta es su duración. Casi llegando a las tres horas, se trata de la película más extensa que se haya filmado sobre el Vigilante de Gotham. Aunque esto podría parecer excesivo, hay una razón de fondo para ello: contrario a la mayoría de las películas de superhéroes, no es una cinta de acción; sino un thriller. Hay algunas escenas de acción, sí; pero el hilo conductor de la historia sigue siendo el asunto detectivesco. De hecho, esta película es más bien una cinta policiaca con una fuerte influencia del cine noir  ‒incluso hay monólogos del protagonista en off‒, que un show de acrobacias y efectos especiales.

    Otro asunto que causa particular interés es el tono de la cinta que, de un modo expresionista, refleja el carácter del protagonista. The Batman es una peli bastante pesimista y oscura, que recrea en su macrocosmos de Gotham infectada por la corrupción la oscuridad que consume a Bruce Wayne. Así pues, el tema central se convierte en la corrupción: de la sociedad, en una Gotham City a la que la ambición y la codicia de sus dirigentes ha llevado a la ruina; de los individuos, en los momentos en que Batman/ Bruce Wayne tiene que esforzarse para evitar perderse en su propia oscuridad y, finalmente, de los ideales; lo que The Riddler parece buscar en un inicio es la verdad y el final de la corrupción.

    Me parece que uno de los más grandes logros de esta cinta es precisamente la construcción de su personaje central. Éste es el Batman más humano que he visto en la pantalla y eso es genial, porque lo interesante de Batman es que es el único superhéroe ‒al menos en DC… y, bueno, está toda la Batifamilia, pero eso es un poco aprte‒ que es realmente humano. También éste es el primer Bruce Wayne al que vemos verdaderamente perturbado por el asesinato de sus padres más allá de un flashback estilizado y eso le da una dimensión completamente nueva al personaje.

    Del mismo modo, algo que me encantó, porque además tiene completamente que ver con nuestro zeitgeist, es que éste es el primer Batman que se cuestiona sobre su función social. Éste es el primer Batman que se entiende como parte del aparato opresor, como un elemento de control de una clase dominante decadente para perpetuar su statu quo y toma una postura al respecto.

    Una decisión que celebro de esta cinta es que no pierde tiempo en volvernos a contar la consabida historia de inicio de Batman y, en cambio, se dedica a darle un giro inesperado. SPOILER ALERT Una de las líneas argumentales más poderosas de la cinta es precisamente cuando Bruce Wayne se cuestiona ¿Qué participación tuvieron su padre, Thomas Wayne (Luke Roberts), y su familia en la descomposición social de Gotham? ¿Era Wayne un aliado de Carmine Falcone (John Turturro), líder de la mafia local? Tal reflexión sitúa a los Wayne como parte de la oligarquía de Gotham y, por lo tanto, como parte del problema más que de la solución.

    Esta poderosa subtrama fue extraída directamente ‒al menos, hasta donde sé‒ del videojuego Batman: The TellTale Series (TellTale, 2016), influencia que Greeves curiosamente omitió de la lista de fuentes que inspiraron la película. Pero la influencia no termina ahí: en el videojuego de culto la trama también se desarrolla en época electoral (Harvey Dent está haciendo campaña para ser elegido alcalde) y hay una escena de un ataque en un evento político, también hay un complot para asesinar a Carmine Falcone y una escena casi idéntica de Selina Kyle huyendo de Gotham con diálogos increíblemente parecidos, así como otra en la que Alfred le revela a Bruce la verdad sobre los Falcone y los Wayne. TERMINA SPOILER. Aunque la película ha estado en desarrollo desde 2016, así que podría ser sólo una coincidencia… aunque es una coincidencia demasiado sospechosa.     

    Otras fuentes que sirvieron de inspiración para esta cinta son los comics Batman: Year One (Miller y Mazzuchelli, 1987), Batman: Year Two (Barr et al, 1987), The Long Halloween (Loeb y Sale, 1996-1997) y su secuela, Dark Victory (Loeb y Sale, 1999-2000), Ego and Other Tales (Cooke, 2000) y Batman: Zero Year (Snyder et al, 2013-2014).

    Mucho hate hubo hacia la elección de Pattinson como el nuevo Hombre Murciélago, particularmente por parte de personas que no están al tanto de que su filmografía comprende otras 33 películas además de las de la Saga Crepúsculo y que, en general, se considera que en todas ellas su desempeño ha ido de lo bueno a lo excelente. Su interpretación del Detective Más Grande del Mundo no decepciona en absoluto. El de Pattinson es un Batman mucho más intenso e introspectivo que los anteriores y pone más énfasis en el conflicto y las tribulaciones de asumirse como Batman, además de no romantizar a Bruce Wayne y su imposible estilo de vida.

    Los villanos de la cinta también son impresionantes. Sobre todo, me encantaron tres aspectos de The Riddler: primero que, a diferencia de la anterior iteración del supervillano a manos de Jim Carrey, este Acertijo sí deja acertijos para que Batman y Gordon los descifren. En segundo lugar, está cómo esta versión de The Riddler está fuertemente basada en un personaje real: el elusivo asesino serial conocido como The Zodiac e incluso los mensajes en clave que el personaje usa en la película son muy similares a los que el asesino que aterrorizara la zona de San Francisco en los 60 y 70 enviara a la policía. Finalmente, está el casting de Dano, que con su genial interpretación y su rostro aniñado crea un personaje realmente escalofriante.

    También me gustó la caracterización mediante la cual Collin Farrell se convierte, de manera sobrecogedora, en The Penguin que, además, se ve mucho más cercano a la realidad que interpretaciones anteriores. Según declaraciones del propio Farrell, probó su maquillaje entrando a un Starbucks para ver si alguien lo reconocía. Nadie lo hizo, aunque sí voltearon a verlo raro. También me gustó mucho que se mantuviera la ambigüedad en el personaje de Catwoman ‒aunque no la llaman así en la cinta‒, pues nunca es realmente una villana, pero tampoco termina de convertirse en una heroína. Kyle simplemente trata de servir a sus propios intereses y, circunstancialmente, termina haciendo lo correcto.

    Otro aspecto por demás sobresaliente de la película es la fotografía. Ésta es la más oscura de las películas del Paladín Encapotado y no lo digo sólo por su temática, sino también por la fotografía. La cinta en todo momento trata de convertir el sentimiento del personaje principal en la atmósfera. Por ello es mayormente súper oscura, en las escenas de peleas suele haber destellos o una iluminación rojiza y, hacia el final, por fin amanece. La atmósfera umbrosa ayuda también a mantener el ambiente de suspenso y misterio.

    Finalmente, la película no está exenta de ciertas fallas, particularmente en lo concerniente al guión. Por principio de cuentas, hay un par de momentos en los que la resolución de los acertijos es innecesariamente larga. En un par de ocasiones, la respuesta parecería un poco más obvia y que Gordon o Batman llegarían a ella mucho antes. Por otro lado, está el hecho de que hay algunos elementos de la mitología de Batman que aparecen en la película sólo porque se trata de una película de Batman y pues tenían que salir, aunque realmente no aporten mucho a la historia.

    SPOILER Por ejemplo, Alfred (Andy “Gollum” Serkis), cuya participación es drásticamente reducida. Entiendo que el quitarle a Batman la ayuda de Alfred es sacar al personaje de su zona de confort; pero nunca pareció que hubiera llegado a ella en primer lugar. Lo mismo sucede con el Batimóvil que, aunque su escena tiene un poco más de valor para la trama, realmente no se siente que contribuya en nada al conjunto… me gustó, eso sí, que los gadgets del Caballero Oscuro se ven más caseros. Por desgracia, en esta categoría voy a tener que incluir el ataque final de The Riddler: un atentado terrorista de proporciones épicas ‒supongo que será un miedo común entre los gringos‒… de hecho, de proporciones tan épicas que rompe un poco con la lógica de la película y del personaje ‒quizá porque está medio inspirado en un arco del comic Zero Year‒. Y ni qué decir de la forzadísima aparición del Guasón al final de la película. TERMINA SPOILER

   A fin de cuentas, The Batman es, sin duda, una muy honrosa representación del Hombre Murciélago y, aunque no es mi cinta favorita sobre el personaje ‒ese honor le correspondería a Batman regresa (Burton, 1992)‒ puedo perfectamente entender por qué dicen que es la mejor hasta el momento. Quizá sea el Batman mejor actuado hasta el momento ‒te amamos, Christian Bale, pero siempre fuiste mejor como Bruce Wayne que como Batman‒ y mucho se agradece que DC haya dejado de intentar competir con Marvel y se haya puesto a hacer películas de superhéroes un poco más adultas. Ah, porque eso es un elemento fundamental de esta cinta: a pesar de todo el merchandising en las golosinas y las jugueterías, y de que los niños bien pueden disfrutar de la cinta, en definitiva, la película no está dirigida a ellos.

PARA LA TRIVIA: Robert Pattinson y Zoë Kravitz se acercaron a Christian Bale y Michelle Pfeiffer, quienes interpretaran iteraciones anteriores de sus personajes en esta película, para pedir consejos. Ambos actores les dijeron lo mismo: “Asegúrate de que puedes ir al baño mientras tienes el traje puesto”.

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HALLOWEEN KILLS: LA NOCHE AÚN NO TERMINA… y bien larga que ha sido.

HALLOWEEN KILLS: LA NOCHE AÚN NO TERMINA

Halloween Kills

David Gordon Green, 2021

Según parece, sí es imposible detener a Michael Myers. Halloween fue la saga que terminó de definir el subgénero slasher, es una de las películas más influyentes de la historia, se ha expandido a lo largo de más de 40 años y, hasta la fecha, ha generado trece películas divididas en cinco líneas temporales distintas. En la última línea temporal, inaugurada por Halloween (Green, 2018), seguíamos a Laurie Strode (Jamie Lee Curtis, la Scream Queen por antonomasia), sobreviviente de la Masacre de la Noche de Halloween en 1978, y sus descendientes acabar con Michael Myers (James Jude Courtney) al quemarlo vivo en una trampa. Pero claro, Myers no se iba a quedar muerto, ¿verdad?

    El argumento de esta película es similar al de la primera Halloween II (Rosenthal, 1981) –así es, esta saga ya tiene tantas entradas que podemos hablar de la primera Halloween II y la segunda Halloween II (Zombie, 2009)–: durante la noche de Halloween, las fuerzas del orden, así como los pobladores de Haddonfield, Illinois, salen a las calles para dar caza al sanguinario Michael Myers, quien logró escapar del incendio que se suponía debía matarlo al final de la película anterior. Mientras esto sucede, Laurie Strode se encuentra internada en el hospital luchando por su vida.

    Uno de los elementos más interesantes que encontré en esta cinta es cómo cambia su objetivo. Mientras que los arcos argumentales anteriores estaban dirigidos a adolescentes y jóvenes adultos, esta cinta trató de crecer con su público. O, como lo pensé desde que estaba en la sala de cine: fue cuando Michael Myers dejó de corretear chavos calenturientos para perseguir adultos pensionados.

    Así, el Coco ya no es una alegoría de Lo Que Los Niños Buenos No Hacen; sino de los demonios del pasado y los traumas de la niñez que nunca se atendieron. Básicamente, es una crítica a las “generaciones de concreto” que presumen de haber resistido muchas dificultades en su niñez y que se desarrollaron con una psique sana… por supuesto no fue así.

    Pero ¿realmente funciona? Pues… la verdad es que no mucho. Quizá yo no soy el público objetivo de esta cinta, pero la verdad es que me pareció pasada de moda. Ya la película anterior se me hacía anticuada; pero ésta me olió a rancio. Toda la cinta me pareció que estaba en la vena de un viejito cascarrabias que quiere asustar a los niños para que se larguen de su jardín… sin conseguirlo, obviamente. Siendo honestos, la película sí me sacó varias carcajadas, sobre todo en la escena en la que Laurie se pone una inyección… sin dudas, la puñalada más brutal en toda la película.

    Del mismo modo, la película cae en el peor pecado de una cinta slasher: las muertes son aburridas. En general, un slasher es una tabula rasa para que los guionistas echen a volar su imaginación y se den vuelo con escenas de asesinatos creativas; en muchos casos, es lo único que sostiene a un slasher chafón. Pero en Halloween Kills todas las escenas de asesinatos son tibias y poco interesantes. He leído comentarios de gente que alaba esto diciendo que “Halloween no necesita sangre para dar miedo”… no es que no la necesite, es simplemente que, cuando se filmó la primera cinta, los límites eran otros. Pero, según parece, a esta película el paso del tiempo le tiene sin cuidado y cree poder moverse impunemente como si Scream: grita antes de morir (Craven, 1996) nunca hubiera existido.

    Eso no sería un problema si entre las escenas de asesinatos lo demás tuviera carnita; pero no es así. Las escenas intermedias son aún más aburridas que las otras. Hay poco drama e incurren en otro gran error: tratan de forzarnos a simpatizar con los personajes. La película pretende que nos preocupemos por personajes que apenas si están esbozados y que no progresan en absoluto; por no mencionar que nuestra protagonista es completamente pasiva y ninguno de los otros personajes es capaz de tomar la estafeta.

    Las actuaciones están bien, a secas; no son malas, pero tampoco nada sobresaliente. Quizá la más lograda es Jamie Lee Curtis como Laurie Strode, que es lo que cabría esperar… pero casi ni sale en esta película.

    Otra cosa que me pareció curiosa fue que la película se la pasa mencionando los sucesos de la cinta original de 1978… y mientras la estaba viendo sólo podía pensar en cuánto me gustaría estar viendo esa peli. Quizá tu película se ve aún peor si con ella logras que al espectador le den ganas de ver otra cinta.

    Un elemento que me gustó fue el discurso de que la ignorancia y la histeria colectiva son más peligrosos que un multihomicida, tan acorde con nuestros tiempos, y que está presente en la escena del hospital… lo que deriva en una escena que parece salida de una película de Frankenstein. Y eso es muy curioso, porque la escena en la que descubrimos que Myers no está muerto es casi una calca del inicio de La Novia de Frankenstein (Whale, 1935). También está el hecho de que en esta cinta Michael Myers aparece con la máscara quemada y el cabello chamuscado, lo que también me recuerda a la Criatura en La novia de Frankenstein.  

    Algo que me molestó un poco es el innegable hecho de que esta película se siente de relleno. Se siente que están alargando la historia artificialmente para llenar la trilogía para que Strode y Myers se enfrenten mano a mano en el último capítulo. SPOILER Y con la vuelta de tuerca que sacan al final sobre la naturaleza ignota de Michael Myers me hicieron pensar ¿Con qué mamada van a salir en la siguiente película? ¿Van a retomar la idea ridícula de la secta de Halloween: La maldición de Michael Myers (Chapelle, 1995)?  TERMINA SPOILER

También me molestó que el guión es bastante malo. Los diálogos no sólo son malos, sino increíblemente redundantes. Cada cinco minutos la película siente la necesidad de recordarnos quién es Michael Myers, su vida obra y milagros ¡Como si no hubiera habido doce películas antes!

    A final de cuentas, Halloween Kills: la noche aún no termina no es una buena película. Definitivamente no es la mejor cinta de la saga, pero tampoco es la peor… de hecho, creo que está muy lejos de cualquiera de ambos extremos. Y ésa es la cosa: a la fecha, Halloween es la franquicia slasher más longeva de todas y la calidad de las películas dejó de importar hace mucho. Uno ya sólo va al cine a ver una cinta de Halloween con el ánimo de divertirse un buen rato y, si no resulta ser una mierda, ya es ganancia. A estas alturas del partido, conque a la saga no vuelvan los robots asesinos, el Charro Negro o Busta Rhymes peleando con kung fu, ya es ganancia.

PARA LA TRIVIA: Con esta película, Jamie Lee Curtis ha encarnado al personaje de Laurie Strode seis veces, rompiendo el récord de Donald Pleasence en el papel del Dr. Sam Loomis como el actor que más veces ha aparecido en la franquicia. Pleasence estuvo en cinco de las seis películas de la saga original.

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