GATÚBELA. Pues esta gata no cayó de pie…

GATÚBELA

Catwoman

Pitoff, 2004

Halle Berry fue, sin duda, una de las actrices más talentosas de su momento. Vamos, que más allá de su probada capacidad histriónica, ganar un Oscar a Mejor Actriz y dos años después ganar un Razzie a Peor Actriz debe ser una especie de talento especial.

    Todos amamos a Selina Kyle, ¿cierto? Dependiendo de la fuente, puede tratarse de una activista excéntrica que roba joyas para financiar sus proyectos de rescate animal, una secretaria ejecutiva fracasada con poderes sobrenaturales o una ruda ladrona salida de los barrios bajos de Gotham City. En cualquier caso, se trata de una antiheroína con demasiada conciencia para su propio bien y que, aunque no tiene problemas con cruzar la ley para cumplir sus objetivos, suele terminar haciendo lo correcto y poniendo en jaque a Bruce Wayne/ Batman, de quien es interés romántico. Es una lástima que esta película no se trate sobre ella.

    La cinta cuenta la historia de una tal Patience Philips (Halle Berry, la pobre), una diseñadora gráfica que trabaja para una poderosa corporación fabricante de cosméticos ‒¿qué tiene que ver eso con Gatúbela?‒ que está a punto de lanzar al mercado una nueva crema rejuvenecedora. Sin embargo, esta crema causa peligrosos efectos secundarios. Philips sabe la verdad, por lo que es asesinada por esbirros de la compañía; pero devuelta a la vida por un gato místico que le da los poderes sobrehumanos de un felino.

    Ya nomás por la sinopsis, se advierte que la historia de origen de esta Gatúbela no es la original ‒lo que supongo que es adecuado, si no se trata de Selina Kyle‒; sino un refrito de la historia de origen de la Gatúbela de Batman regresa (Burton, 1992). De hecho, esta película fue planeada poco después de la segunda entrega en la franquicia de Batman; sería dirigida por Tim Burton y protagonizada por Michelle Pfeiffer… un poco como compensación porque le quitaron la dirección de Batman eternamente (Schumacher, 1995) a Burton. Sin embargo, el proyecto nunca se concretó.

    Más de diez años después, dicho proyecto terminó siendo este pretexto de película que desde los títulos iniciales se ve chafa y, conforme va avanzando, se va poniendo peor… mucho peor. Para empezar, ¿qué rayos tiene que ver el mundo de los cosméticos con Gatúbela? Y luego, en cuanto empiezan a salir los gatos de CGI y te das cuenta de que los extras en el fondo de los sets, que obviamente se nota que son sets, empiezan a repetirse, comienzas a replantearte por qué estás viendo esto. Recuerden que recibí esta bala por ustedes, mis queridos cinéfilos.

    En general, toda la película se ve como un videoclip hecho por alguien que no sabía hacer videoclips. La cámara se está moviendo todo el tiempo por alguna exótica razón hasta llegar al punto en el que marea, y su edición y montaje, llenos de cortes duros que llegan incluso a ser agresivos, crea una narrativa sin sentido que hace difícil seguir la historia por más sencilla que sea. Y créanme: lo es.  

    Luego están los diálogos. ¡Oh, por Bastet! ¡Son verdaderamente atroces! ¿Quién rayos habla así? Digo, que estés haciendo una película basada en un personaje de comic no quiere decir que todos tus personajes deben sonar como personajes de comic de los 60. El resto de los diálogos son los mismos chistes malos y clichés sobre gatos ‒¿Neta? ¿Hay una escena de la Loca de los Gatos dándole hierba gatera a Halle Berry?‒ que hemos escuchado una y otra y otra vez. Supongo que no todos pueden ser Jim Davis.  

    Por regla general, todos estos fallos en una película de acción serían tolerables si la acción es buena, si las escenas de acción son emocionantes; pero adivinen qué, las de Gatúbela son aburridísimas. La acción es poca y están llenas de CGI falsísimo. Aunque claro, poco podríamos pedirle a Berry que hiciera acrobacias, si con ese vestuario se nota que la pobre apenas puede caminar. Y la cereza en el pastel es esa infame escena del basketball.

    Por supuesto, las actuaciones no iban a ser mejores. La neta, los actores ni siquiera se están esforzando. A Berry se le ve una hueva increíble en varias de las escenas, como que ya se había dado cuenta de en qué se había metido, y Sharon Stone sólo está ahí, haciendo bulto y vomitando sus diálogos, si acaso de repente dándoles una entonación de villano de vodevil que empieza siendo ridícula y termina siendo lastimosa.

    En fin, supongo que no necesitaban que me pusiera a despotricar en contra de una película que es universalmente considerada como una de las peores que se hayan hecho, superando incluso a Batman & Robin (Schumacher, 1997) como la peor película de superhéroes de la historia; pero la verdad es que esta cinta me pareció un espécimen raro. No todos los días se encuentra uno con una peli que sea realmente incompetente en cada aspecto posible, una de la que cada minuto sea horrible y, de verdad, cueste trabajo terminarla. Si acaso, que este artículo sirva de apoyo a la apología de Halle Berry, quien se quejaba de que todos le achacan el fracaso de esta cinta únicamente a ella. Estoy contigo, Halle, todo en esta película es basura y deberían cambiar su clasificación de “Apta para adolescentes y adultos” a “No apta para nadie”.

    Al menos, sus ganancias de taquilla de 80 millones de dólares a nivel mundial contra un presupuesto de 100 millones pusieron a dormir a esta gatita.

PARA LA TRIVIA: La producción de la peli fue por demás problemática e incluso circuló el rumor de que Warner Bros. la iba a cancelar a e integrar a Halle Berry como Gatúbela en Batman inicia (Nolan, 2005). Después de una oleada de opiniones negativas en las proyecciones de prueba, muchas de las escenas de Gatúbela se volvieron a filmar a tan sólo un mes del estreno en cines.

SUMARIO 2024

¡Sígueme en redes!

LA SOMBRA. No digo que «Batman inicia» se pirateó esta película, pero… ¡Oh, espera! Sí lo dije.

LA SOMBRA

The Shadow

Russel Mulcahy, 1994

Tras el descomunal éxito de Batman (Burton, 1989), la década de 1990 se convirtió en una tierra de nadie en la que todo mundo quería hacer su propia película de superhéroes que los volviera multimillonarios. En aquella época, podríamos decir que el cine de superhéroes era una cosa casi experimental. Mientras que las grandes productoras no querían arriesgarse con cintas de altos presupuestos que fracasaran ‒las ganancias en taquilla de Batman regresa (Burton, 1992) no fueron lo que Warner esperaba‒, los estudios pequeños entraron en una bonanza que tomaban como inspiración superhéroes independientes u olvidados porque las licencias eran más baratas.

    La Sombra nació directamente en la radio como narrador del programa Detective Story Hour en 1930. Al año siguiente, varios de los episodios de dicha serie (o radionovela diríamos en México) fueron adaptados como novelas cortas escritas por Walter Gibson, mago y uno de los escritores fantasma de Harry Houdini, en una revista pulp. De ahí, el personaje fue llevado a los cómics, el cine, la televisión y los videojuegos.

    La primera adaptación de La Sombra a la pantalla grande fue un serial producido por Columbia Pictures en 1940. El primer intento de llevar al personaje al cine en la época moderna vino del director de culto Sam Raimi, quien quiso hacer una película basada en el personaje a principios de los 90, pero no pudo conseguir la licencia y terminó convirtiendo el proyecto en la genial Darkman: el rostro de la venganza (1990).

    Aunque en los diversos medios a los que se ha adaptado la historia se le han atribuido diferentes orígenes a su protagonista con el pasar de los años, en general La Sombra es un vigilante enmascarado y encapotado con poderes psíquicos, cuya identidad secreta es el multimillonario Lamont Cranston… sí, así es, este personaje es considerado la principal influencia de Batman.

    En la cinta, Lamont Cranston (Alec Baldwin en uno de sus peores papeles) es un yuppie (anacronismos aparte) descarriado que se enrola con la mafia mongola para terminar convirtiéndose en el poderoso traficante de opio Ying Ko. En ese momento, Cranston es secuestrado por agentes del tulku (una especie de embajador espiritual del Dalai Lama) quienes lo reforman y le enseñan a utilizar su poder en beneficio de la sociedad… además de la habilidad psíquica de volverse invisible ante los ojos de sus enemigos. Cranston regresa a Nueva York y se convierte en el vigilante conocido como La Sombra, que lucha contra el crimen para pagar a la sociedad el daño que alguna vez hizo. Sin embargo, a la ciudad llega también el temible Shiwan Khan (John Lone interpretando un papel para el que originalmente se consideró a Chow Yun-Fat), último descendiente de Genghis Khan y condiscípulo de Cranston, quien buscará continuar con el legado de sus ancestros al conquistar el mundo. ¿Su primera jugada maestra? Destruir la Ciudad de Nueva York con la ayuda de una bomba atómica ‒es ciencia ficción, pues‒.

    Y sí, al momento de estar escribiendo esto, Batman inicia (Nolan, 2005) me empezó a oler a plagio a mí también.

    Aunque la propuesta visual de la película sí resulta atractiva (un Art Decó filmado en la mera mata del Art Decó) sus pobres valores de producción dan al traste con todo lo demás. A esto habrá que añadirle las escenas de pelea mal coreografiadas; las situaciones absurdas que, si bien son el pan nuestro de cada día en el cine de superhéroes, en esta cinta rayan en lo francamente idiota, y los efectos especiales bastante chafones. Se salvan, eso sí, los efectos ópticos logrados con pintura mate.

    Sin embargo, lo que siempre me molestó fue el maquillaje. La película mezcla elementos de las novelas pulp y de los comics por igual. Así pues, el aspecto visual del héroe fue tomado casi directamente de las ilustraciones de Vernon Greene para las tiras cómicas basadas en el personaje que aparecían en los periódicos. Pero como es prácticamente imposible que un ser humano tenga el perfil característico de Cranston, esto se “solucionó” aplicando un prostético falsísimo sobre la nariz de Baldwin; así como cejas postizas cuyo entramado es perfectamente visible en cámara… Además ¿por qué La Sombra sólo tiene nariz rara y cejas espesas cuando está disfrazado? ¿Es un mutante o algo así?

    En conclusión, esta película es uno de esos infortunados casos de una buena idea arruinada por una producción mediocre y ni la aparición de actores de la talla de Ian McKellen o Tim Curry en papeles secundarios, ni el extenso plan de mercadotecnia para publicitarla (que incluyó cómics, figuras de acción y un videojuego mediocre para SuperNintendo) pudieron salvarla y es una verdadera lástima, porque el guión contiene muchísimas referencias y elementos tomados directamente de los pulps y del serial radiofónico… aunque es muy probable que nadie los recordara para aquel entonces. Vamos, la trama es tan buena que Christopher Nolan se la fusiló para su Batman, pero el resto de la película simplemente no funciona.

    La moraleja de esta historia parece ser: Si quieres hacer una película de éxito, piratéate una película cuya propuesta era interesante pero que nadie vio (vamos, Hollywood lleva toda la vida haciéndolo).   

PARA LA TRIVIA: Según los registros, el pulp enteramente dedicado a La Sombra fue el más exitoso de  todos los tiempos. En 1937 se estrenó un programa de radio en el que La Sombra era el protagonista. En esa ocasión, el héroe era interpretado nada más que por el legendario Orson Welles.

SUMARIO 2024

¡Sígueme en redes!

BATMAN REGRESA. Mi película favorita del Hombre Murciélago cumple 30 años.

BATMAN REGRESA

Batman Returns

Tim Burton, 1992

Recuerdo muy bien el enorme éxito de la primera adaptación fílmica del Hombre Murciélago. En gran medida, puede entenderse como un antecedente del boom de películas de superhéroes que vivimos actualmente. También recuerdo que fue muy criticado el que la película prácticamente mandaba a la goma el tono camp de la serie de TV de los 60 que, si bien es repudiada por muchos, fue el medio a través del cual Batman se convirtió en parte de la cultura popular.

     Así pues, esta segunda entrada en la saga cinematográfica del Caballero Oscuro es, en mi opinión, el intento mejor logrado de mezclar el tono oscuro y la atmósfera noir de los cómics originales de Batman con el tono camp e infantiloide de la serie de TV en la pantalla grande. Y de ahí que uno de los villanos de la cinta tenga un ejército de pingüinos equipados con lanzamisiles a control remoto, esbirros disfrazados de payasos, un paraguas-ametralladora o un vehículo con forma de patito de hule gigante. También, aunque es menos notorio, la cinta tiene bastante influencia del serial cinematográfico Batman & Robin (Bennett) de 1949.

    La temporada navideña llega a Gotham City y el ambicioso empresario Max Shreck (una obvia referencia a Nosferatu, interpretado por Christopher Walken) trata de manipular al alcalde para que apruebe la construcción de una planta energética que le traerá enormes beneficios a su empresa. Ante la negativa del alcalde, Shreck saca de las sombras a una leyenda urbana: un fenómeno de circo psicótico conocido como el Pingüino (Danny DeVito en el papel que nació para interpretar) quien, como líder de la banda criminal del Circo del Triángulo Rojo aterroriza Gotham en una campaña de desprestigio contra el alcalde. La secretaria de Shreck, la nerda y perdedora Selina Kyle (Michelle Pfeiffer en su mejor momento) descubre los planes de su patrón, por lo que éste la asesina. Con lo que no contaba Shreck era con que Kyle sería inexplicablemente (y de verdad quiero decir inexplicablemente) resucitada por gatos callejeros para convertirse en la vengativa y letal Gatúbela (así le decíamos a Catwoman). Ahora, sólo Batman (regresa Michael Keaton en uno de los casts más controvertidos dela historia) podrá salvar a Gotham City de este caos argumental.

    Si leen la sinopsis anterior con un ojo crítico, notarán que algo falta… ¡Acertaron! Sólo Burton con su habilidad narrativa de niño de cuatro años sería capaz de dirigir una película de Batman en la que sale sobrando Batman. Claro que también se necesita el genio de Burton para hacerla funcionar.

    Como resultado de dicha narrativa, el ritmo de la cinta es frenético. Todo el tiempo están sucediendo cosas en la pantalla, todo el tiempo está pasando algo y da la impresión, quizá bien fundada, de que si uno despega la vista de la pantalla por un par de minutos se perderá de algo. Aun así, el guión llega a ser flojo en algunas partes.

    Los personajes son muy interesantes. Cómo Burton toma a dos de los villanos más populares del Hombre Murciélago y los transforma en su propia fauna es digno de mención. Además, hay un factor nuevo que no había aparecido en la cinta anterior: el de la identificación. Batman se siente identificado con sus enemigos, lo cual le hace más difícil vencerlos. Por un lado, se identifica con Gatúbela en cuanto a que ambos necesitan usar máscaras para llevar a cabo sus respectivas venganzas y con el Pingüino, en cuanto a que viene de una familia acaudalada y tuvo que crecer sin sus padres. De hecho, me parece que en esta peli Batman ve al Pingüino como un alter ego, como el Batman que no fue. Esta idea sería retomada décadas después por videojuegos y comics del Detective Más Grande del Mundo.

    Los tres personajes son inadaptados sociales que rayan en lo psicopático. Más aún que en la cinta anterior, Bruce Wayne es presentado como una persona disfuncional en sociedad, por no mencionar que es completamente incompetente en una relación romántica. El Pingüino es una criatura deforme, cruel y salaz cuya lascivia lo vuelve fácilmente manipulable, y Selina Kyle es una mujer subyugada que vive con miedo de alzar la voz más allá de un susurro.

    En esta ocasión, las caracterizaciones mandan a la goma el realismo ‒sólo hay que ver la peluca y las cejas “encanecidas” de Walken‒ y son completamente expresionistas. Llama sobre todo la atención el maquillaje del Pingüino, cuyo diseño es una referencia clara al Dr. Caligari. Este maquillaje fue creación del Stan Winston Studio, cuya tarea fue la de crear un aspecto para el personaje que fuera exagerado y burtoniano, pero sin ocultar del todo las facciones de De Vito.

    John Rosengrant y Crash McCreery, artistas del SWS, fueron los encargados de diseñar el aspecto del personaje, partiendo de lifecasts de la cara del actor. Originalmente, sólo habían diseñado narices puntiagudas; pero Stan Winston no estaba convencido, por lo que decidió modelar un nuevo rostro para el Pingüino él mismo. Winston se inspiró en un diseño previo que hiciera para la película El Mago (Lumet, 1978). El prostético final que usaba De Vito le cubría la frente nariz y labio superior, además de que se complementaba con un prostético dental con dientes chuecos y afilados. Este maquillaje era aplicado en el set por la maquillista colaboradora frecuente de Burton, Ve Neill (Duncan, 186). 

    Por supuesto, la caracterización no estaría completa sin la actuación, que es lo que le da sustento. Al respecto de la interpretación de Danny De Vito, Burton (citado en 187) declara:

“Nadie le hablaba a Danny en el set porque asustaba a todos. […] No sé si ése era su modo usual de trabajar, pero había un punto en el que sólo hacía clic y se convertía por completo en este personaje que era completamente antisocial, que había estado fuera del circuito por un poco demasiado tiempo. Danny estaba al 100 en la transformación. Con el maquillaje y todo lo demás era una creación completa”.

    De hecho, cuando De Vito asistió a las sesiones para grabar diálogos adicionales, insistió en usar el maquillaje completo del Pingüino para ayudarlo a entrar en personaje.

    También fueron los artistas del SWS los encargados de crear al ejército de pingüinos que acompañaría al Pingüino a la batalla. Para la cinta se construyeron 30 títeres controlados por cables con picos y ojos animatrónicos. Para los pingüinos emperador, Winston y sus artistas construyeron trajes animatrónicos que serían usados por actores con enanismo. Estas botargas tenían cabezas animatrónicas con alrededor de 200 piezas móviles, mismas que fueron las primeras en ser diseñadas de manera completamente digital por el estudio (187).

    Aunque siempre me pregunté ¿Por qué aún hay animales en el zoológico abandonado?

    El zoológico, así como otras tantas locaciones de Gotham City fueron creados gracias a la magia de las maquetas, a la que tan afecto era Burton. Y aunque algunas tomas de establecimiento sí se ven muy de estudio, en general Gotham City luce bien y con la Gotham Plaza, que es una referencia obvia al Centro Rockefeller de Nueva York, se ve aún más metropolitana.

    Mucho debate ha habido en torno a cuál película es más oscura, si ésta o la primera. Personalmente, creo que la primera es más oscura en cuanto a la temática; mientras que en esta segunda parte la fotografía es más oscura. Esta propuesta estética sería retomada por la serie de TV Batman, la serie animada (1992-1995) y sería conocida cariñosamente como Dark Decó.

    Batman regresa es una gran película y durante mucho tiempo fue considerado el epítome de las películas de superhéroes… aunque en realidad es bastante trágica y se toma bastantes licencias con los personajes y la historia, y entre ella y la primera no creo que pueda escoger una favorita. Es mucho mejor si uno obvia huecos argumentales como la ya mencionada resurrección de Selina Kyle, la pistola que aparece mágicamente en el fondo del estanque de los pingüinos, que la sangre del Pingüino es verde, o que la banda del Circo del Triángulo Rojo posea los conocimientos y las herramientas para armar y desarmar el Batimóvil… y si uno ignora que en la escena en la que visita el cementerio, el Pingüino patea una lápida y ésta se tambalea porque seguramente la hicieron de espuma de poliuretano.

    Pero es que también hay escenas memorables como el baile de máscaras ‒porque no puede ser una película de Batman si no hay una escena de una fiesta, ¿cierto?‒ en la que ocurre la anagnórisis de Kyle y Wayne al ritmo del tema musical Face To Face, de Siouxie and the Banshees, o aquélla en la que Gatúbela se come un canario ‒por cierto Pfeiffer, por pura improvisación, sí se metió un ave en la boca durante la filmación de la escena‒, o frases memorables como “El muérdago puede ser mortal si los comes. / pero un beso puede ser más mortal si viene del corazón.” O el Pingüino gritando enloquecido “¡No soy un ser humano! ¡Soy un animal!” en una parodia de El hombre elefante (Lynch, 1980).

    No sé si ésta sea la mejor película de Batman, de hecho, estoy casi seguro de que no; pero sin lugar a dudas, es mi favorita. La película fue un evento muy importante en mi infancia… si alguno de ustedes vivió el verano de 1992, recordará que uno no podía voltear a ningún lado sin encontrarse alguna imagen alusiva a la película.

    Nostalgia aparte, ahora que veo la película como adulto puedo decir que me encantan su tono y su estética. Creo que se ve muy bien y me gusta ese tonito kinky que nace de la tensión sexual ocasionada por Gatúbela; además de que, en general, es una especie de cuento navideño para niños depresivos.

    Además, es uno de esos clásicos navideños que pueden disfrutarse con la familia en las fiestas decembrinas. Eso sí, en esta cinta, la Navidad aparece como la materialización del espíritu consumista y el ansia de poder.

PARA LA TRIVIA: Gotham City fue creada con enormes sets que se construyeron para ser móviles e intercambiables. Durante la producción de la cinta, alrededor del 50% del espacio en el lote de Warner Bros. estaba ocupado por los sets de Batman regresa. Puesto que eran móviles, los sets con frecuencia eran reacomodados, por lo que Michelle Pfeiffer recuerda perderse con frecuencia en el camino entre el departamento de vestuario y el set.

BIBLIOGRAFÍA

Duncan, J. (2006) The Winston Effect: The Art and History of Stan Winston Studio. Titan Books, London.

Sumario 2022

Blog 2012-2017

¡Sígueme en mis redes!

BATMAN INICIA. La resurrección del Hombre Murciélago.

BATMAN INICIA

Batman Begins

Christopher Nolan, 2005

La última película de Batman de la serie original, Batman & Robin (Schumacher, 1997), fue tan espantosa que la serie tuvo que ser rebooteada para poder volver a explotar al personaje en las salas cinematográficas. No es secreto para nadie, pero eso del Batman más camp que en los 60, con un traje que incluía pezones puntiagudos y tanga, y colores de neón como que no terminó de convencer a nadie. Las payasadas de Chris O’Donnell y Alicia Silverstone, las dizque actuaciones de George Clooney y Umma Thurman y el (¿cómo llamarlo?) ultraje de Bane fueron los clavos en este ataúd donde parece que el que mejor actúa es Arnold Schwarzenegger (!).

    ¿La solución? Partir desde cero contratando a un director británico con talento para el thriller, a un elenco de primeros actores (británicos en su mayoría), y un guión complejo y rico inspirado levemente por la serie de cómics Batman: Year One –y con un argumento pirateado mayormente de la película The Shadow– para revivir la franquicia de forma tal que resultara en un drama de tono casi completamente realista. Éste más bien toma como herramienta a los personajes del universo de Batman para manifestar las críticas de Christopher Nolan a la sociedad moderna.

    Los padres del multimillonario Bruce Wayne (Christian Bale) son asesinados en un callejón, dejando al niño al cuidado de su mayordomo Alfred Pennyworth (Michael Cane, soberbio). Al crecer, la sed de venganza de Bruce lo lleva por una debacle personal que tocará fondo al ser encerrado en una prisión del Lejano Oriente. Ahí será rescatado por Henri Ducard (Liam Neeson), quien lo llevará ante Ra’s Al Ghul (Ken Watanabe), líder de la Liga de las Sombras. Con el conocimiento obtenido como miembro de la Liga, Bruce Wayne regresará a su natal Gotham City (Ciudad Gótica, para los cuates) para luchar contra el crimen, dirigido en su mayoría por el mafioso Carmine Falcone (Tom Wilkinson dando una clase de actuación… como suele hacerlo). También debutan en la pantalla grande villanos clásicos como The Scarecrow (Cillian Murphy), quien pretende llenar ciudad gótica con gas tóxico (¿Qué no ése era el plan del Guasón en la primera Batman [Burton 1989]?) y Victor Zsaz (Tim Booth), un asesino en serie que gusta de contar a sus víctimas haciéndose cortadas en el cuerpo, quien aparece en forma de cameo.

    Como puede advertirse en la sinopsis anterior, la trama de esta película es compleja e involucra a muchos personajes del universo del Hombre Murciélago. A diferencia de la primera cinta, en la que sólo aparecía un villano, y de la fórmula que se siguió a partir de Batman regresa (Burton, 1992) en la que dos villanos clásicos se aliaban para enfrentarse a Batman, en esta peli se insertaron montones de personajes de los cómics (en total hay 5 villanos).

    Así pues, la película no es lineal en su primera mitad, e intercala escenas del tiempo presente con flashbacks; lo cual vuelve ágil y dinámica toda una sección de peli que de otro modo sería en exceso narrativa. Sobre todo, esta primera mitad se enfoca en el personaje de Bruce Wayne, planteando bases psicológicas sólidas sobre las cuales se irá construyendo el personaje de Batman. Analiza cuáles son sus motivaciones y sus miedos, y lo hace mediante escenas económicas y diálogos eficientes. De hecho, Batman como tal no aparece en pantalla sino hasta que la película ya lleva una hora.

    La segunda mitad está un poco más enfocada a la acción y de hecho se vuelve más lo que uno esperaría de una película de súper héroes. Eso sí, los héroes y villanos en esta cinta son constreñidos dentro del tratamiento realista antes mencionado; que si bien los vuelve más humanos, e incluso en algunos casos más temibles, también los saca un poco de contexto.

    Y a este respecto sí tengo una queja, que creo que es la que muchos de los fans más puristas de Batman tuvimos con esta película, y me refiero a las “licencias poéticas” que los realizadores se tomaron con los personajes. Principalmente con Ra’s Al Ghul. Quiero decir, en los cómics, Al Ghul es un megalómano árabe con el poder de la inmortalidad… ¡Su nombre mismo está en árabe (significa literalmente “Cabeza de demonio”)! ¿Por qué entonces es interpretado por un actor japonés? —exagero para efectos del dramatismo pues esto sí se aclara en la tercera cinta, pero no quiero meter spoilers— ¿Por qué la Liga de las Sombras está integrada por ninjas como si fuera una pandilla de película ochentera? Y, concediendo todo lo anterior… ¿Qué hace un clan ninja viviendo en un monasterio en los Himalayas?

    A mi hermano, quien es fanático acérrimo de las cintas de Batman de Burton, el tratamiento realista de los personajes en esta cinta no le agradó en lo más mínimo. Y, aunque es uno de los logros de la película, y ciertamente hay villanos que quedan ni mandados a hacer para esta versión del Batiuniverso, como el Sombrero Loco, el Acertijo o Azrael;  ¿dónde entrarían en esta visión villanos más fantásticos como Man-Bat, Mr. Freeze o Clayface?    

    En el caso de los villanos, todos ellos están magistralmente interpretados… bueno, tal vez Ra’s Al Ghul queda a deber por momentos; pero en general todos son muy buenos y, sin embargo, a diferencia de las películas de Burton (sobre todo la segunda), el tratamiento de Batman/Bruce Wayne es lo suficientemente sólido como para crear un personaje complejo, más cercano al antihéroe de un drama que al héroe de un melodrama, y que no llega a ser opacado por los villanos (a diferencia de Batman Regresa [1992]).

    El apartado del diseño es bastante afortunado. Sobre todo, en el caso de los personajes cuyas imágenes son pasadas también a través del tamiz realista que los acerca más a nosotros. Así pues, se trató de que los vestuarios lucieran lo más realistas posible, en el sentido de que personajes como Jonathan Crane/The Scarecrow tienen una apariencia completamente casera y mundana. Fuera queda el Art Decó expresionista, grandilocuente y estrafalario de las pelis de Tim Burton, así como la estética barroca y abigarrada de edificios y monumentos descomunales de las películas de Schumacher. Esta Gotham City fue filmada en locaciones reales en Toronto y el Batimóvil, cuyo diseño está más inspirado en el ideado por Frank Miller para la novela gráfica The Dark Knight Returns, parece más un tanque que un chupón como en las pelis de Burton o un tenis como en las de Schumacher.

    Los efectos especiales son disparejos, particularmente en el sector del CGI. Aunque hay secuencias increíbles como las de las alucinaciones inducidas por el gas del miedo de The Scarecorw, hay otras que se ven bastante falsas como la del ataque de una nube de murciélagos en Arkham Asylum.

    Una muy buena película que se aleja de los clichés de las pelis de superhéroes y las lleva a un público más adulto, y que marcaría la pauta en lo que adaptaciones cinematográficas de cómics se refiere durante el resto de la década pasada. Tiene sus detractores, sí, pero creo que en su conjunto es una fina pieza de cine fantástico… lo único que no acaba de convencer es la interpretación de Katie Holmes y su WonderBra.

PARA LA TRIVIA: Originalmente el actor Cillian Murphy audicionó para el papel de Bruce Wayne/Batman, pero fue rechazado pues Nolan consideró que era demasiado delgado y sus facciones demasiado angulosas para interpretar al superhéroe; sin embargo, quedó tan complacido con su actuación que lo conservó en el elenco con el personaje del Dr. Jonathan Crane.

PARA LA TRIVIA MUY GEEK: No es un secreto para nadie que Gotham City es una ficcionalización de la ciudad de Nueva York. El término “Gotham”, que proviene de un vocablo holandés, fue acuñado por el padre de la literatura estadounidense, el escritor y político Washington Irving, para referirse a la ciudad de Nueva York y sus alrededores. 

Sumario 2020

Blog 2012-2017