Elenco: Demi Moore, Michael Biehn, Jürgen Prochnow
Género: Thriller/ Terror
Año: 1988
Una joven lleva un embarazo de alto riesgo. Mientras tanto, extraños acontecimientos anuncian que se acerca el Día del juicio Final. Finalmente, un extraño inquilino renta un cuarto en su casa y parece estar obsesionado con su hijo nonato.
Ésta es una de esas películas en las que uno puede ver claramente qué fue lo que quisieron hacer y cómo fracasaron miserablemente.
Incompetente en cada sentido posible, está mal dirigida, mal actuada y pobremente fotografiada; pero lo que sobresale entre todo el desastre es un guión rebuscado, incongruente y contradictorio que no puede resolver su propio conflicto y lo deja en manos de un deus ex machina final de lo más pobre… aunque increíblemente apropiado para la temática de la película.
Elenco: Christopher Lambert, Liz May Brice, Pam Grier
Género: Acción/ Ciencia ficción
Año: 1999
Durante 10 años, John Brennick (Lambert) ha evadido a la corporación Men-Tel luego de su escape de la prisión subterránea de alta tecnología conocida como La Fortaleza. Ahora, John es recapturado y llevado a una nueva cárcel inexpugnable; esta vez, orbitando la Tierra.
La primera película de La fortaleza fue un clásico de serie B de la época dorada de los videoclubes que me encantaba cuando era niño. Esta película pinchurrienta fue una sorpresa grata, a pesar de que se nota que fue hecha con una fracción del ya de por sí reducido presupuesto de la primera parte.
En general, la película es muy entretenida. El guión está escrito con las patas y tiene diálogos horribles; pero hasta eso está redondito y buen armado, y sus relaciones de causa y efecto están mucho mejor establecidas que las de muechas películas mainstream que he visto últimamente ‒Marvel, estoy viendo en tu dirección…‒
No le llega a la primera parte ni de chiste; pero está divertida y lo mantiene a uno entretenido.
Elenco: Peter Strauss, Molly Ringwald, Ernie Hudson, Michael Ironside
Género: Aventura/Fantasía
Año: 1983
Un mercenario busca rescatar a tres sobrevivientes de un naufragio espacial que aterrizaron de emergencia en un planeta hostil.
Pastiche ochentero de bajo presupuesto producido por Ivan Reitman (director de Cazafantasmas) Principalmente, copia elementos de Star Wars (Lucas, 1977) y Mad Max (Miller, 1979).
No logro descifrar esta película. Es demasiado infantil para tomarla en serio; pero demasiado kinky para estar dirigida al público infantil…aunque nunca es abiertamente kinky.
Aunque las actuaciones son horribles y el guión pide demasiado del espectador, es una película entretenida que sí me sacó un par de risas. Incluso aplaudo el compromiso de Michael Ironside en el papel más ridículo en el que lo he visto. También me gustó que la producción exprimió cada uno de los tres pesos que tenían de presupuesto.
Elenco: Jomathan Pryce, Jason Robards, Dianne Ladd, Pam Grier
Género: Fantasía oscura
Año: 1983
En medio del otoño, una extraña feria llega a un pueblito de Illinois. Sus atracciones tienen el poder de cumplir los más profundos deseos de las personas… por un precio.
A finales de la década de 1970, las cosas no pintaban bien para Disney, quienes se encontraban al borde de la quiebra. A pesar de que sus películas no fracasaban en taquilla, no generaban los ingresos suficientes para mantener a la compañía.
En este panorama, la Casa del Ratón intentó un montón de cosas locas que dieron como resultado toda una camada de películas ciencia ficción, fantasía oscura y, abiertamente, terror que cruzaban con frecuencia la frontera del entretenimiento familiar y cuya existencia Disney preferiría olvidar. Entre ellas, se encuentra El carnaval de las tinieblas.
Escrita por Ray Bradbury adaptando su propia novela, se trata de una película muy bien hecha que, sin llegar a ser propiamente terror presenta algunas escenas verdaderamente escalofriantes.
Los efectos especiales son espectaculares. De todos ellos, me llamó principalmente la atención la escena del envejecimiento acelerado y muerte de Mr. Dark (Pryce) que pareciera creada con efectos visuales; pero que fue creado en vivo frente a cámara utilizando animatrónicos de Stan Winston.
El carnaval de las tinieblas es una cinta poderosa y compleja que terminó convirtiéndose en un clásico de culto y en una de mis favoritas de la etapa oscura de Disney.
Elenco: Geena Davis, Frank Langhella, Matthew Modine
Género: Aventura
Año: 1995
Tras la Muerte de su padre, una joven pirata busca un tesoro oculto por éste años atrás. El mapa para llegar a dicho tesoro está dividido en tres partes; ella posee una y sus tíos, de los cuales uno es un malvado filibustero, tienen las otras.
Todo en esta película es horrible, excepto las locaciones y los vestuarios; pero de poco sirve si están mal iluminados y fotografiados. Por cierto, que muchas escenas fueron filmadas en el muy utiliado por Hollywood archipiélago Phi Phi, en Tailandia, locación de otras películas como 007: el hombre con el revólver de oro (Hamilton, 1974), El Fantasma (Wincer, 1996) y La playa (Boyle, 2000).
Ésta es una de las dos pelis que causaron la quiebra de Carolco ‒la otra fue mi querida Showgirls (Verhoeven, 1996)‒ y fue el principio del fin en la carrera de Davis. De hecho, por momentos me dio la impresión de que su personaje había sido escrito para alguien más joven.
Lo que más me asombró fue la enorme cantidad de escenas que Piratas del Caribe: la maldición del Perla Negra se fusiló de esta película. Algunas incluso fueron calcadas plano por plano. Al menos algunos stunts están padres.
En conclusión, ¿es La pirata una buena película? No, es malísima. ¿Es disfrutable? Sí, muchísimo. Es muy divertida, tanto por las pocas cosas que hace bien como por aquel montón de cosas en las que falló.
Ah, sí, y hasta donde recuerdo, hubo un videojuego para SuperNintendo y Sega Genesis mucho más logrado que la película.
Elenco: Luis Miguel, Gonzalo Vega, Rosa Salazar Arenas
Género: Drama
Año: 1984
Luis es un adolescente apasionado del futbol y el canto; pero, tras un accidente en motocicleta, su vida se desmorona cuando le amputan una pierna.
Ésta es la famosísima… o infame película en la que le mochan la pata a Luis Miguel y que tantos memes nos ha regalado… y es minuto tras minuto de puro cringe.
Las actuaciones son pésimas; los diálogos, completamente inverosímiles; el efecto de la pierna amputada se ve paupérrimo; las canciones, ñoñas y agudas cada dos minutos… nada se salva. Eso sí, como contenido irónico es un deleite y una fábrica de carcajadas.
Lo que más me llama la atención es lo poco empáticos y manipuladores que son todos los personajes con el pobre Luis.
Un campesino invoca a un implacable demonio para vengar la muerte de su pequeño hijo en un accidente de motociclismo; pero sus acciones tendrán terribles consecuencias.
Una de las dos únicas películas dirigidas por el legendario Stan Winston, esta fábula sobre la venganza y sus consecuencias es un clásico de culto, del Dark Fantasy y una de las más memorables películas de monstruos de la época dorada de los videoclubes.
A pesar de ser una producción independiente de muy bajo presupuesto, Pumkinhead se ve mucho más real que cualquier monstruo hecho con CGI en películas actuales.
Tras salir de prisión, el exlíder de una pandilla neonazi trata de cortar lazos con la organización y evitar que su hermano menor siga el mismo camino.
Recuerdo que esta película que, como tal cuenta el periplo, la anagnórisis y la redención de su personaje principal, fue muy famosa en su época e incluso estuvo nominada a varios premios de la Academia. Es una película brillante y creo que el mayor de sus méritos, que no son pocos, está en la actuación.
También la fotografía es una maravilla.
En algunos momentos me pareció que el tono se bota un poco hacia el melodrama y el guión se siente un poco superficial para la seriedad y profundidad de los temas de los que está hablando. Vamos, que las actuaciones y el subtexto del guión se llegan a comer los diálogos.
Es curioso ‒y escalofriante, por supuesto‒ que el discurso de odio de hace casi 30 años siga siendo “vigente” a pesar de lo ridículo que es.
Fue en el año en que entré a la primaria cuando empecé a ver películas de live action regularmente. Siempre me ha gustado el cine, pero antes de esa edad veía mayormente animación. También fue en ese año cuando descubrí que los viernes en la noche pasaban películas de terror en Canal 5 y un mundo de posibilidades infinitas se abrió ante mí.
Una de las primeras películas que vi en aquellas funciones nocturnas fue Terror bajo la ciudad. Me encantó en aquel entonces y me sigue encantando ahora, treinta y tantos años después. No es buena, algunos efectos no envejecieron tan bien ‒otros sí‒; pero cada vez que la vuelvo a ver me sorprendo de lo entretenida que es.
Doce años atrás, un caimán mascota fue arrojado al excusado, pero logró sobrevivir en las alcantarillas de la ciudad. Durante todo ese tiempo, se alimentó con los cadáveres de perros desechados por un laboratorio farmacéutico que los inyectaba con hormonas, lo que causó que el reptil alcanzara proporciones descomunales. Ahora, el saurio ha convertido las calles de Chicago en su coto de caza, y el detective David Madison (Robert Forster) y la herpetóloga Marisa Kendall (Robin Riker) deben detenerlo.
Basándose en una leyenda urbana, esta película mezcla tres de las tendencias más populares del cine de terror de la década de 1970, lo que la convierte en un epítome de su época.
En primer lugar, no puede negarse la enrome influencia de Tiburón (Spielberg, 1975), que engendró toda una legión de películas de animales ‒principalmente acuáticos‒ al ataque. Por otro lado, está el discurso ambientalista que permeaba muchas de las cintas de la época: en algún momento, más pronto que tarde, la madre naturaleza se va a desquitar de nosotros por todo el daño que le hemos hecho al planeta. Finalmente, se encuentra la desconfianza ‒bien fundada, ahora lo sabemos‒ hacia las grandes corporaciones y sus alianzas corruptas con las autoridades.
De hecho, creo que, a lo largo de toda la cinta, ésta no puede dejar de tener un sentido moralista. En mayor medida, las víctimas del caimán son personajes que han tenido un comportamiento reprobable o que están impactando negativamente a la sociedad y/o al medio ambiente con sus acciones. Así que, en cierto modo, supongo que esta película es una especie de fábula.
Las actuaciones en general son disparejas. No son muy buenas o no son consistentemente buenas en todas las escenas; pero el que se luce es Robert Forster en el papel de Madison. El personaje es completamente un cliché: policía workaholic divorciado con un pésimo cuidado personal que perdió a su último compañero que, a pesar de todo, es capaz de ligarse a una joven y atractiva chica menor que él; sin embargo, Forster logra infundirle vida al personaje, volverlo suyo, entrañable e incluso por momentos, verosímil.
El guión, también lleno de clichés, no es nada del otro mundo; pero tiene algunos chistes buenos. Los chistes sobre la calvicie de Madison fueron improvisados por Forster.
Otro aspecto que me llamó mucho la atención de esta película fue la fotografía, porque también es un tanto dispareja. Algunas de las primeras escenas diurnas en locaciones se ven quemadas y que fueron filmadas con lentes baratos con montones de aberración. Sin embargo, la fotografía nocturna y en las alcantarillas es fantástica. No sólo la iluminación y el dinamismo de las imágenes es genial, sino que incluso por momentos logra disfrazar que lo que estamos viendo son, en su mayoría, maquetas.
A ese respecto, puedo decir que los efectos prácticos son también disparejos. Algunos han envejecido muy bien ‒este último visionado de la película lo hice en la edición 4K de Scream Factory y se ven bastante bien‒, mientras que otros no. Algunas tomas fueron logradas usando un caimán real en maquetas, otras usando puppets de diferentes tamaños, incluyendo uno de tamaño real, y otras tantas con un bote a control remoto disfrazado de caimán. En general, todas se ven bien; pero la diferencia entre los varios modelos utilizados es más que evidente. Eso sí, la producción tuvo el buen gusto de no mostrarlos demasiado para no arruinar la ilusión.
Lo que sí es mostrado con lujo de detalle son las brutales muertes de las víctimas del saurio. Son más que sangrientas y, en general, se ven geniales.
En conclusión, Terror bajo la ciudad no es una buena película; pero es increíblemente divertida, personalmente le tengo un gran cariño y puedo decir sin temor a equivocarme que es una de las mejores películas de ataque animal que se hayan hecho. Diez años después, se estrenó una secuela/remake de ínfima producción italiana que es increíblemente inferior a la peli original.
PARA LA TRIVIA: Robert Forster interpretó al personaje de Ed Galbraith en la serie de TV Breaking Bad, generalmente compartiendo escenas con Brian Cranston. Sin embargo, Forster y Cranston se conocieron mucho tiempo antes, en el set de Terror bajo la ciudad, donde Cranston trabajaba como asistente de producción para el equipo de efectos especiales.
Esta película de culto canadiense no decepciona en absoluto. Es ácida, sangrienta y sexy, y como todas las buenas películas de horror, es una metáfora de un miedo mucho más profundo y mucho más inmediato.
Las hermanas Fitzgerald, Ginger (la ya icónica Katharine Isabelle) y Brigitte (Emily Perkins), son un par de adolescentes inadaptadas y antisociales con gusto por lo macabro y lo sangriento, cuyas aburridas existencias discurren en un típico (por lo menos en las películas) suburbio norteamericano. Sus peculiares aficiones son incomprendidas igualmente por sus compañeros de clase y profesores, y las hermanas no pueden sino refugiarse una en la otra. Una noche de luna llena, cuando planeaban jugarle una broma siniestra a una compañera de la escuela, y que coincide con la noche de la primera regla de Ginger, ésta es atacada por un hombre lobo. A los cambios producidos por las hormonas se sumarán otros, causados por la maldición del licántropo.
Aunque esta propuesta retoma muchos lugares comunes y situaciones típicas de películas de hombres lobo, lo hace con una mirada irreverente y con un delicioso mal gusto. Un guión interesante, acompañado de una edición dinámica y de una dirección eficiente y propositiva, dan como resultado una cinta con un tono explosivo y mordaz, que se mueve cómodamente entre el horror visceral y la comedia negra.
Son también destacables las actuaciones de las jóvenes protagonistas que, ayudadas por un casting casi ideal, interpretan a sus personajes de forma tan convincente que uno logra olvidarse de que se trata de actrices. Para cerrar este conjunto, en el papel de Pamela Fitzgerald, madre de las perturbadas muchachas, tenemos a la siempre excelente Mimi Rogers.
La multifacética y experimentada actriz se siente en su elemento interpretando a una madre clasemediera que busca ser comprensiva y “buena onda” con sus hijas, única satisfacción que puede ya obtener de su decadente matrimonio. Finalmente, el amor de Pamela por sus hijas la llevará a considerar las soluciones más heterodoxas para ayudarlas a salir adelante ante la crisis que se desencadena cuando Ginger asesina a una de sus víctimas.
Algo que me llamó la atención de esta película es que, retomando mucho de películas como La mosca (Cronenberg, 1986), la transformación de Ginger en un licántropo hambriento de carne humana no se da en una sola noche de luna llena. Por el contrario, es una transformación paulatina que dura alrededor de un mes y que, como en la obra maestra de Cronenberg ya citada, no sólo representa un cambio físico, sino toda una metamorfosis psicológica. Así, la chica blanco de las burlas de sus compañeros termina convirtiéndose en una agresiva depredadora sexual.
En el apartado de los efectos especiales la cinta no ganará premio alguno. Los efectos de maquillaje son, en general, bastante malos. Se nota a leguas dónde comienzan los prostéticos y que usaron plastas de base para taparlos.
¿Recuerdan que en alguna crítica anterior me preguntaba por qué en las películas las mujeres lobo no aparecían con senos? Bueno, en esta cinta sí lo hacen… Y se ven terribles. No porque el diseño o el concepto sean malos, sino porque el maquillaje es de una realización en verdad pobre. En general, casi todos los efectos de maquillaje de Ginger son apenas cumplidores.
No obstante, los efectos de sangre y destripamientos, en su mayoría, están llevados a cabo con maestría y cumplen con su cometido de causar repulsión (o fascinación, supongo que dependerá del espectador) en el público.
Algo que agradezco infinitamente es que los realizadores decidieran no usar efectos por computadora en ningún momento. La última transformación de Ginger, cuando por fin se convierte en una mujer lobo en toda la extensión de la palabra, aunque breve, es una escena sumamente eficaz que recuerda los años dorados de las películas de licántropos a principios de la década de los 80.
Esta película es interesante y divertida. Sobre todo, se agradece una visión “alternativa” de los hombres lobo. Tratando temas horrorizantes e incluso traumáticos como el despertar sexual, las enfermedades venéreas, el uso de drogas y la marginación social. Si Lobo (Nichols, 1994) fue la película de licántropos para adultos, Feroz es la película de licántropos para adolescentes.
PARA LA TRIVIA: El título original Ginger Snaps es un juego de palabras en inglés. Como expresión, significaría algo así como “Ginger revienta” o “Ginger se truena”; y también es el nombre de unas galletas sabor jengibre muy populares en Estados Unidos.