YA NUNCA MÁS. ¡Le mocharon la pata a Luismi!

YA NUNCA MÁS

Dirigida por: Abel Salazar

Elenco: Luis Miguel, Gonzalo Vega, Rosa Salazar Arenas

Género: Drama

Año: 1984

Luis es un adolescente apasionado del futbol y el canto; pero, tras un accidente en motocicleta, su vida se desmorona cuando le amputan una pierna.

Ésta es la famosísima… o infame película en la que le mochan la pata a Luis Miguel y que tantos memes nos ha regalado… y es minuto tras minuto de puro cringe.

    Las actuaciones son pésimas; los diálogos, completamente inverosímiles; el efecto de la pierna amputada se ve paupérrimo; las canciones, ñoñas y agudas cada dos minutos… nada se salva.  Eso sí, como contenido irónico es un deleite y una fábrica de carcajadas.

    Lo que más me llama la atención es lo poco empáticos y manipuladores que son todos los personajes con el pobre Luis.

SUMARIO 2026

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VENGANZA DIABÓLICA. La fábula oscura de Stan Winston

VENGANZA DIABÓLICA

Pumpkinhead

Director: Stan Winston

Elenco: Lance Henriksen, Jeff East, Jon D’Aquino

Año: 1988

Género: Fantasía oscura/ Horror folk

Un campesino invoca a un implacable demonio para vengar la muerte de su pequeño hijo en un accidente de motociclismo; pero sus acciones tendrán terribles consecuencias.

    Una de las dos únicas películas dirigidas por el legendario Stan Winston, esta fábula sobre la venganza y sus consecuencias es un clásico de culto, del Dark Fantasy y una de las más memorables películas de monstruos de la época dorada de los videoclubes.

    A pesar de ser una producción independiente de muy bajo presupuesto, Pumkinhead se ve mucho más real que cualquier monstruo hecho con CGI en películas actuales.  

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HISTORIA AMERICANA X. Drama y redención.

HISTORIA AMERICANA X

American History X

Director: Tony Kaye

Elenco: Edward Norton, Eduard Furlong

Género: Drama

Año: 1998

Tras salir de prisión, el exlíder de una pandilla neonazi trata de cortar lazos con la organización y evitar que su hermano menor siga el mismo camino.

    Recuerdo que esta película que, como tal cuenta el periplo, la anagnórisis y la redención de su personaje principal, fue muy famosa en su época e incluso estuvo nominada a varios premios de la Academia. Es una película brillante y creo que el mayor de sus méritos, que no son pocos, está en la actuación.

    También la fotografía es una maravilla.

    En algunos momentos me pareció que el tono se bota un poco hacia el melodrama y el guión se siente un poco superficial para la seriedad y profundidad de los temas de los que está hablando. Vamos, que las actuaciones y el subtexto del guión se llegan a comer los diálogos.

    Es curioso ‒y escalofriante, por supuesto‒ que el discurso de odio de hace casi 30 años siga siendo “vigente” a pesar de lo ridículo que es.

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TERROR BAJO LA CIUDAD: un clásico de los animales asesinos

TERROR BAJO LA CIUDAD

Alligator

Lewis Teague, 1980

Fue en el año en que entré a la primaria cuando empecé a ver películas de live action regularmente. Siempre me ha gustado el cine, pero antes de esa edad veía mayormente animación. También fue en ese año cuando descubrí que los viernes en la noche pasaban películas de terror en Canal 5 y un mundo de posibilidades infinitas se abrió ante mí.

    Una de las primeras películas que vi en aquellas funciones nocturnas fue Terror bajo la ciudad. Me encantó en aquel entonces y me sigue encantando ahora, treinta y tantos años después. No es buena, algunos efectos no envejecieron tan bien ‒otros sí‒; pero cada vez que la vuelvo a ver me sorprendo de lo entretenida que es.

    Doce años atrás, un caimán mascota fue arrojado al excusado, pero logró sobrevivir en las alcantarillas de la ciudad. Durante todo ese tiempo, se alimentó con los cadáveres de perros desechados por un laboratorio farmacéutico que los inyectaba con hormonas, lo que causó que el reptil alcanzara proporciones descomunales. Ahora, el saurio ha convertido las calles de Chicago en su coto de caza, y el detective David Madison (Robert Forster) y la herpetóloga Marisa Kendall (Robin Riker) deben detenerlo.

    Basándose en una leyenda urbana, esta película mezcla tres de las tendencias más populares del cine de terror de la década de 1970, lo que la convierte en un epítome de su época.

    En primer lugar, no puede negarse la enrome influencia de Tiburón (Spielberg, 1975), que engendró toda una legión de películas de animales ‒principalmente acuáticos‒ al ataque. Por otro lado, está el discurso ambientalista que permeaba muchas de las cintas de la época: en algún momento, más pronto que tarde, la madre naturaleza se va a desquitar de nosotros por todo el daño que le hemos hecho al planeta. Finalmente, se encuentra la desconfianza ‒bien fundada, ahora lo sabemos‒ hacia las grandes corporaciones y sus alianzas corruptas con las autoridades.

    De hecho, creo que, a lo largo de toda la cinta, ésta no puede dejar de tener un sentido moralista. En mayor medida, las víctimas del caimán son personajes que han tenido un comportamiento reprobable o que están impactando negativamente a la sociedad y/o al medio ambiente con sus acciones. Así que, en cierto modo, supongo que esta película es una especie de fábula.

    Las actuaciones en general son disparejas. No son muy buenas o no son consistentemente buenas en todas las escenas; pero el que se luce es Robert Forster en el papel de Madison. El personaje es completamente un cliché: policía workaholic divorciado con un pésimo cuidado personal que perdió a su último compañero que, a pesar de todo, es capaz de ligarse a una joven y atractiva chica menor que él; sin embargo, Forster logra infundirle vida al personaje, volverlo suyo, entrañable e incluso por momentos, verosímil.

    El guión, también lleno de clichés, no es nada del otro mundo; pero tiene algunos chistes buenos. Los chistes sobre la calvicie de Madison fueron improvisados por Forster.     

    Otro aspecto que me llamó mucho la atención de esta película fue la fotografía, porque también es un tanto dispareja. Algunas de las primeras escenas diurnas en locaciones se ven quemadas y que fueron filmadas con lentes baratos con montones de aberración. Sin embargo, la fotografía nocturna y en las alcantarillas es fantástica. No sólo la iluminación y el dinamismo de las imágenes es genial, sino que incluso por momentos logra disfrazar que lo que estamos viendo son, en su mayoría, maquetas.

    A ese respecto, puedo decir que los efectos prácticos son también disparejos. Algunos han envejecido muy bien ‒este último visionado de la película lo hice en la edición 4K de Scream Factory y se ven bastante bien‒, mientras que otros no. Algunas tomas fueron logradas usando un caimán real en maquetas, otras usando puppets de diferentes tamaños, incluyendo uno de tamaño real, y otras tantas con un bote a control remoto disfrazado de caimán. En general, todas se ven bien; pero la diferencia entre los varios modelos utilizados es más que evidente. Eso sí, la producción tuvo el buen gusto de no mostrarlos demasiado para no arruinar la ilusión.

    Lo que sí es mostrado con lujo de detalle son las brutales muertes de las víctimas del saurio. Son más que sangrientas y, en general, se ven geniales.

    En conclusión, Terror bajo la ciudad no es una buena película; pero es increíblemente divertida, personalmente le tengo un gran cariño y puedo decir sin temor a equivocarme que es una de las mejores películas de ataque animal que se hayan hecho. Diez años después, se estrenó una secuela/remake de ínfima producción italiana que es increíblemente inferior a la peli original.

PARA LA TRIVIA: Robert Forster interpretó al personaje de Ed Galbraith en la serie de TV Breaking Bad, generalmente compartiendo escenas con Brian Cranston. Sin embargo, Forster y Cranston se conocieron mucho tiempo antes, en el set de Terror bajo la ciudad, donde Cranston trabajaba como asistente de producción para el equipo de efectos especiales.

SUMARIO 2025

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GINGER SNAPS: un clásico del terror adolescente

FEROZ

Ginger Snaps

John Fawcett, 2000

Esta película de culto canadiense no decepciona en absoluto. Es ácida, sangrienta y sexy, y como todas las buenas películas de horror, es una metáfora de un miedo mucho más profundo y mucho más inmediato.

    Las hermanas Fitzgerald, Ginger (la ya icónica Katharine Isabelle) y Brigitte (Emily Perkins), son un par de adolescentes inadaptadas y antisociales con gusto por lo macabro y lo sangriento, cuyas aburridas existencias discurren en un típico (por lo menos en las películas) suburbio norteamericano. Sus peculiares aficiones son incomprendidas igualmente por sus compañeros de clase y profesores, y las hermanas no pueden sino refugiarse una en la otra. Una noche de luna llena, cuando planeaban jugarle una broma siniestra a una compañera de la escuela, y que coincide con la noche de la primera regla de Ginger, ésta es atacada por un hombre lobo. A los cambios producidos por las hormonas se sumarán otros, causados por la maldición del licántropo.

     Aunque esta propuesta retoma muchos lugares comunes y situaciones típicas de películas de hombres lobo, lo hace con una mirada irreverente y con un delicioso mal gusto. Un guión interesante, acompañado de una edición dinámica y de una dirección eficiente y propositiva, dan como resultado una cinta con un tono explosivo y mordaz, que se mueve cómodamente entre el horror visceral y la comedia negra.

    Son también destacables las actuaciones de las jóvenes protagonistas que, ayudadas por un casting casi ideal, interpretan a sus personajes de forma tan convincente que uno logra olvidarse de que se trata de actrices. Para cerrar este conjunto, en el papel de Pamela Fitzgerald, madre de las perturbadas muchachas, tenemos a la siempre excelente Mimi Rogers.

     La multifacética y experimentada actriz se siente en su elemento interpretando a una madre clasemediera que busca ser comprensiva y “buena onda” con sus hijas, única satisfacción que puede ya obtener de  su decadente matrimonio. Finalmente, el amor de Pamela por sus hijas la llevará a considerar las soluciones más heterodoxas para ayudarlas a salir adelante ante la crisis que se desencadena cuando Ginger asesina a una de sus víctimas.    

    Algo que me llamó la atención de esta película es que, retomando mucho de películas como La mosca (Cronenberg, 1986), la transformación de Ginger en un licántropo hambriento de carne humana no se da en una sola noche de luna llena. Por el contrario, es una transformación paulatina que dura alrededor de un mes y que, como en la obra maestra de Cronenberg ya citada, no sólo representa un cambio físico, sino toda una metamorfosis psicológica. Así, la chica blanco de las burlas de sus compañeros termina convirtiéndose en una agresiva depredadora sexual.

    En el apartado de los efectos especiales la cinta no ganará premio alguno. Los efectos de maquillaje son, en general, bastante malos. Se nota a leguas dónde comienzan los prostéticos y que usaron plastas de base para taparlos.

    ¿Recuerdan que en alguna crítica anterior me preguntaba por qué en las películas las mujeres lobo no aparecían con senos? Bueno, en esta cinta sí lo hacen… Y se ven terribles. No porque el diseño o el concepto sean malos, sino porque el maquillaje es de una realización en verdad pobre. En general, casi todos los efectos de maquillaje de Ginger son apenas cumplidores.

    No obstante, los efectos de sangre y destripamientos, en su mayoría, están llevados a cabo con maestría y cumplen con su cometido de causar repulsión (o fascinación, supongo que dependerá del espectador) en el público.

    Algo que agradezco infinitamente es que los realizadores decidieran no usar efectos por computadora en ningún momento. La última transformación de Ginger, cuando por fin se convierte en una mujer lobo en toda la extensión de la palabra, aunque breve, es una escena sumamente eficaz que recuerda los años dorados de las películas de licántropos a principios de la década de los 80.

    Esta película es interesante y divertida. Sobre todo, se agradece una visión “alternativa” de los hombres lobo. Tratando temas horrorizantes e incluso traumáticos como el despertar sexual, las enfermedades venéreas, el uso de drogas y la marginación social. Si Lobo (Nichols, 1994) fue la película de licántropos para adultos, Feroz es la película de licántropos para adolescentes.   

PARA LA TRIVIA: El título original Ginger Snaps es un juego de palabras en inglés. Como expresión, significaría algo así como “Ginger revienta” o “Ginger se truena”; y también es el nombre de unas galletas sabor jengibre muy populares en Estados Unidos.

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CAPITÁN KRONOS: CAZADOR DE VAMPIROS. El Van Helsing antes de Van Helsing

CAPITÁN KRONOS: CAZADOR DE VAMPIROS

Captain Kronos: Vampire Hunter

Brian Clemens, 1974

La combinación de los géneros de terror y aventura es tan antigua como la literatura gótica misma. Desde sus inicios, los relatos terroríficos se han nutrido del sentimiento de asombro y fascinación que el descubrimiento de lugares exóticos trae consigo. Vamos, la misma Drácula, de Bram Stoker, tiene su buena porción de literatura de aventuras en sus páginas. A principios del siglo XX, la literatura pulp explotó esta combinación con grandes resultados en personajes como Solomon Kane. En la vena del cazador de demonios creado por Robert E. Howard está Capitán Kronos, el héroe cazador de vampiros original de la productora británica Hammer Films.

    A principios del siglo XIX ‒aunque es un poco difícil saberlo por la ambientación, que tiene un montón de imprecisiones históricas‒, un vampiro está cazando a las jovencitas que habitan una aldea. Aterrados, los habitantes piden la ayuda del capitán Kronos (Horst Janson, cuyo acento sueco era tan maracdo que tuvieron que doblar su voz en postproducción), un exmilitar y experto espadachín dedicado a cazar a los no muertos, y su asistente (John Cater), un alquimista jorobado con más carisma que galanura, para hacer frente al monstruo.

    Por supuesto, creo que la mejor forma de entender Capitán Kronos es como un antecedente directo de Van Helsing (Sommer, 2004)… con más terror, menos CGI, la siempre apreciada presencia de la guapísima Caroline Munro y en general, una mejor película.

    Creo que lo primero que me llamó la atención de esta peli fue la fotografía. Obra de Ian Wilson, cuyos créditos como director de fotografía incluyen Juego de lágrimas (Jordan, 1992), la fotografía se sirve de composiciones imaginativas e iluminación en claroscuros para crear imágenes súper interesantes que ayudan a ambientar el relato. También sirven para hacer ese clásico desnudo que Caroline Munro hacía en muchas de sus películas, que era tan sensual como sugerente porque en realidad no se veía nada.

    Del mismo modo, cuando la falta de presupuesto y el ingenio se juntan pueden crear grandes cosas. Muchos de los efectos visuales de la película son creados en realidad por los movimientos de cámara y me gustó mucho cómo usaron las sombras proyectadas en una especie de homenaje a la clásica Nosferatu: una sinfonía de horror (Murnau, 1922).

    El guión no es ninguna maravilla, pero es bastante competente, particularmente para el tipo de película del que se trata. El director y guionista Brian Clemens trató de crear un lore profundo y extenso para la cinta basándose no sólo en la literatura gótica; sino en el folklore vampírico. También me pareció súper interesante que establecieran la existencia de diferentes tipos de vampiros. En específico, el vampiro de esta película es uno que absorbe la fuerza vital de sus víctimas en vez de su sangre y puede salir a la luz del día.

    Asimismo, me agradó que Kronos tuviera un motivo personal para dedicarse a la cacería de vampiros y no sólo lo hiciera por altruismo o por algún sentido romántico de la heroicidad. Aunque igual tiene todos sus ajuares marcados con su monograma y, a pesar de ser británico ‒muy británico… no estoy muy seguro cómo, pero esta película se siente completamente británica‒, usa una katana, lo que lo vuelve aún más cercano a un superhéroe de historieta.  

    Y ya que comenté sobre la katana, puedo decir que otra cosa que me gustó mucho de esta película fueron las peleas de esgrima. Me gustó que las coreografías son complejas y que se alejan de las peleas estilizadas y elegantes de las cintas de Errol Flynn; los espadachines de Capitán Kronos pelean sucio.

    En conclusión, Capitán Kronos cazador de vampiros es una película de espadas y hechizos más que satisfactoria. No es buena. Vamos, el guión es ridículo en muchas partes y las actuaciones son bastante malas; pero es divertida y emocionante, tiene algunas vueltas de tuerca interesantes, un poco de comedia y, en general, es una buena mezcla de terror y aventuras que se siente adelantada a su tiempo.

    La idea era que esta película iniciara una franquicia; pero los pobres resultados en taquilla echaron por tierra esos planes.

PARA LA TRIVIA: Ésta es la película que Caroline Munro recuerda con más cariño de todas las que hizo.

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RESIDENCIA MACABRA- Inquietante precursora del cine slasher.

RESIDENCIA MACABRA

Black Christmas

Bob Clark, 1974

La casa de la sororidad Pi Kappa Sigma se encuentra en las afueras del pueblo universitario de Bedford. Las guapas chicas de la sororidad, bajo el cuidado de la alcohólica señora Mac (Marian Waldman), se preparan para las fiestas navideñas cuando empiezan a recibir llamadas telefónicas obscenas de un desequilibrado mental, quien amenaza con violarlas y matarlas. Cercana la Noche Buena, el maniático se introduce en el ático de la casa, desde donde irá cazando a sus víctimas una por una.

    Existe un debate sobre si fue esta película la iniciadora del género slasher. Personalmente puedo decir que, si bien en esta cinta ya hay elementos de dicho subgénero, la verdad es que se trata más de una historia de suspenso que de una de horror, y está más bien influida por el cine giallo de Mario Bava y Dario Argento. Al respecto, el periodista cinematográfico J. A. Kerswell dice en su libro dedicado al cine slasher:

Tanto visual como temáticamente, [Residencia macabra] es mayormente una precursora de Halloween ‒con jóvenes mujeres siendo aterrorizadas por un asesino en ambientes que previamente se consideraban seguros durante una festividad, y presentando una escena larga, filmada a través de sus ojos, mientras el asesino sube las escaleras hacia la casa de la sororidad.[1]

    Empero, algo que llama mucho la atención de esta película es la ausencia casi absoluta de las estilizadas escenas sangrientas que caracterizaron al horror italiano de los sesenta y setenta o que potencializaron la creatividad de los realizadores del slasher ochentero. En Residencia macabra hay un par de escenas de asesinatos, pero son las menos y son bastante tibias en comparación con las de cintas como La masacre de Texas (Hooper, 1974). El terror en esta película nace de las llamadas telefónicas del asesino que nosotros sabemos dónde está, pero sus víctimas no.    

    Como lo he señalado en artículos anteriores, las películas de horror y terror suelen ser, particularmente cuando se les ve a la distancia, un interesante indicador de los miedos que acechaban a la gente en su época. No por nada las cintas de finales de los sesenta y principios de los setenta ubican la génesis de su terror en las comunas, los hippies y el amor libre; gracias, Familia Manson.

    En el caso de Residencia macabra, hay una marcada intención moralista hacia los jóvenes universitarios que se separan de sus familias burguesas para ser tentados por la depravación y la inmoralidad de la vida en una fraternidad. A este respecto, llama la atención el personaje de Barb, interpretado por la posterior Lois Lane, Margot Kidder, quien manifiesta de manera libre su sexualidad y durante toda la película parece estar ebria o drogada. Asimismo, tenemos a la señora Mac, quien es una especie de tía dulce y bonachona frente a las muchachas; pero que tiene licor escondido por toda la casa porque en realidad no soporta ser la niñera de este montón de chicas rebeldes.

    La protagonista, la bella Jess (la otrora Julieta Capuleto, Olivia Hussey), es también un personaje con un trasfondo social interesante que además sí aportará mucho al posterior debate sobre si el cine slasher cosifica a la mujer o la empodera. SPOILER Jess descubre que está embarazada de su novio y deberá escoger entre su brillante futuro o un matrimonio para conservar el contrato social TERMINA SPOILER, lo que, a la postre, tirará una de las principales líneas argumentales de la película.  

    A pesar de que toda la película avanza bastante bien, el enfrentamiento final entre Jess y el asesino me parece anticlimático y, por si eso fuera poco, el epílogo es poco satisfactorio. Aun con estos tropezones, la película se deja ver y se disfruta. No es que sea malo; simplemente es muy diferente a lo que se estableció en el subgénero posteriormente. SPOILER El guionista e historiador cinematográfico Adam Rockoff comenta lo siguiente: “A diferencia de los slashers que le seguirían, el asesino de Black Christmas nunca es expuesto, ni su motivación se explica nunca […] Nunca hay un intento de justificar o racionalizar su locura. Simplemente, está demente”.[2] TERMINA SPOILER   

    El mismo Rockoff comenta “… Aunque Black Christmas carece del indispensable villano vivaracho, sí plantea una serie de asesinatos perturbadores en la que tradicionalmente es la más pacífica y alegre noche del año”.[3]

    La película es desigual. Las actuaciones son bastante buenas, en especial para una cinta del género, y la fotografía es maravillosa; pero el guión y la dirección no son tan buenos. Sea como fuere, la peli logra transmitir un sentimiento de inquietud y amenaza cuidadosamente creado a través de las atmósferas y la edición. 

    Como pasa con frecuencia con este tipo de películas, a Residencia macabra le fue bastante mal en la taquilla ‒con un presupuesto de poco más de US$600,000 apenas logró ganar un poco más de US$2500‒ y fue destrozada por los críticos al momento de su estreno. Fueron sus transmisiones por TV y su popularidad en los videoclubes lo que permitió que la cinta fuera reevaluada y elevada al estatus de clásico de culto a lo largo de décadas posteriores.

Durante su estreno, el filme de Clark fue injustamente criticado por estar lleno de clichés por el periódico americano de espectáculos Variety, mismo que se quejaba de que era “una película sangrienta y sin sentido con muertes sólo usadas para espantar” que explotaba su violencia innecesaria. De cualquier modo, su reputación y su importancia dentro de la historia del subgénero continuaron creciendo en los años después de su estreno y se mantiene genuinamente aterradora. [4]  

    Finalmente, el impacto cultural de la película ha sido suficiente como para que se produjeran dos remakes. Uno en 2006 con mi novia Michelle “Llevotreintaañosdecarrerasinqueelpúblicopuedarecordarme” Trachtenberg, que es insufrible y uno en 2019 que no he visto ni conozco a nadie que lo haya hecho.

PARA LA TRIVIA: La cadena televisiva NBC planeaba estrenar esta película el 28 de enero de 1978; pero decidieron cancelar el estreno luego de que la noche del 15 de enero del mismo año dos estudiantes universitarias, alumnas de la Universidad de Florida, fueron asesinadas por un desconocido que irrumpió en la casa de su sororidad. El asesino, capturado años más tarde, resultó ser el infame Ted Bundy.

SUMARIO 2024

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[1] KERSWELL, J.A., The Teenage Slasher Movie Book. 2a edición. Companion House Books, EUA. 2018. P.61. La traducción es mía.

[2] ROCKOFF, Adam, Going To Pieces. The Rise and Fall of the Slasher Film, 1978-1986. McFarland & Company, Inc. EUA: 2002. P. 44. Traducción mía.

[3] Ibid. 157. Traducción mía.

[4] KERSWELL, Op. Cit. 61. La traducción es mía.

VIRUS. La película de culto que Jamie Lee Curtis odia haber hecho.

VIRUS

Virus

John Bruno, 1999

Basada en una serie de cómics publicada por la editorial Dark Horse, esta cinta gozó de un reparto multiestelar que incluía a la scream queen Jamie Lee Curtis, Donald Sutherland (quienes a pesar de ser buenos actores han hecho muy pocas buenas películas) y Billy Baldwin. Sin embargo, poco pudo hacer el reparto para aumentar el interés en este proyecto que en Estados Unidos tuvo un recibimiento muy tibio en taquilla y en México, donde se estrenó hasta un año y medio después, su corrida por las salas de cine fue más bien gélida. El merchandising de esta cinta incluyó una adaptación en cómic (sí, un cómic basado en la película basada en el cómic…), una línea de figuras de acción de muy poco éxito y un videojuego mediocre para la consola PlayStation.

    Un barco científico ruso que funciona como torre de control para la (hoy extinta) estación espacial MIR recibe una extraña señal del espacio exterior y pierde toda comunicación con el resto del mundo. Una semana después, un pequeño barco remolcador, el Sea Star, tras haber perdido su cargamento en medio de un huracán, se encuentra con el navío ruso abandonado en el ojo de la tormenta. Movidos por la ambición, los tripulantes del Sea Star abordan el barco fantasma, sólo para descubrir que una forma de vida inteligente venida del espacio exterior ha convertido a toda la tripulación en un ejército de zombies/cyborgs asesinos… vaya, ahora que lo leo sí suena bastante mal.   

    En general, toda esta cinta es como una especie de cruza entre Aliens: El regreso (Cameron, 1986) y el remake de Barco fantasma (Beck, 1992). Aunque no por eso deja de ser entretenida… siempre y cuando uno no se ponga quisquilloso con el guión lleno de agujeros, las actuaciones apenas decentes, los efectos especiales si acaso cumplidores y el guión ramplón con todos los clichés del melodrama de acción.

    Los personajes están apenas delineados y más que nada son bocetos de personajes simples con los que actores de demostrada calidad como Curtis y Sutherland apenas si pueden trabajar. También hay entre la tripulación un montón de personajes sacrificables que, para darle diversidad étnica al asunto, cual comercial de Barbie, incluye a un supuesto cubano, a un supuesto indígena maorí y a una supuesta científica rusa. Por momentos las actuaciones de los cyborgs son mejores que las de sus contrapartes humanas.

    Y a ese respecto, debo decir que los animatrónicos utilizados en esta cinta son algo decepcionantes. Es decir, son robots que deben verse como robots, así que por ese lado no hay mucho pierde; pero en realidad se ven bastante limitados en sus acciones, como si en realidad los productores no hubieran tenido el presupuesto suficiente para el departamento de efectos especiales. También creo que, aunque el diseño de todos los biomecanoides es interesante, pudo haber sido mucho más elaborado… o quizá lo era y la escasa iluminación no permite apreciarlo en toda su gloria.

    La música corre a cargo de Joel McNeely, quien se había desempeñado más como compositor de temas musicales para programas de televisión como Pato Darkwing (1991) y Las aventuras de los Tiny Toons (1990) y para videojuegos como el clásico Star Wars: Shadows of the Empire (1996). Para esta película, la partitura de McNeely bebe principalmente de dos fuentes y, de hecho, por momentos las frases musicales que emplea son exactamente las mismas que en el soundtrack compuesto por James Horner para Aliens: El regreso y el compuesto por Christopher Young para Las mosca II (Walas, 1989).

    Por otro lado, se nota a leguas que el guión fue escrito por el mismo autor de los cómics; quiero decir, que lo único más inverosímil en esta película que las situaciones y las formas en las que Baldwin logra salir ileso de las más aparatosas demoliciones, por no decir bien peinado, son los diálogos. ¿Quién rayos habla así? Cuando uno lee esos parlamentos dentro de las páginas de un cómic quizá no se vean tan mal, pero de eso a poner a actores de carne y hueso a interpretarlos creo que hay una gran diferencia.

    En realidad, conforme la película va avanzando, uno no puede evitar sentir cada vez más y más que está viendo una mala copia de Aliens: El regreso… Pero esperen, esta cinta fue producida por Gale Anne Hurd ¡quien produjo Aliens: El regreso! ¡Rayos! ¿No es triste cuando la gente tarta de piratearse a sí misma y no lo consigue?

    En fin, en realidad si uno no tiene nada mejor qué hacer, esta película no es mala opción. No es una mala opción como película dominguera o camionera, pero no mucho más allá de eso. Si un legado puede reconocérsele, sin embargo, es que de cierta manera parece haber servido como inspiración para el genial videojuego Dead Space.

    Y con todo y lo que acabo de escribir, la verdad es que debo confesar que me gusta esta película. Quizá no es la mejor película de horror sci-fi que se haya hecho… de hecho, está muy lejos de serlo; pero tiene un cierto encanto que no se le puede negar, por no decir que la idea de los zombies-cyborgs, si bien no era nueva para aquel entonces, sigue siendo interesante, aunque no se haya aprovechado por completo en esta peli.

PARA LA TRIVIA: Jamie Lee Curtis odia esta película e incluso ha dicho que es la peor película jamás hecha. Intentó convencer a los productores de despedir al director y sustituirlo con Steve Miner (Viernes 13 parte 2, H20: Halloween veinte años después); pero Miner estaba ocupado dirigiendo Dawson’s Creek (1998-2003).

SUMARIO 2024

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LUCIFERUM VERBUM. El canto de una voz joven en el cine de terror mexicano

LUCIFERUM VERBUM

Juan Bautista, 2023

El cine de género en México es uno de los fenómenos más incomprendidos. Se suele decir que este tipo de cine, particularmente el que se clasifica como “terror u horror” prácticamente no existe en nuestro país; sin embargo, nada podría estar más lejos de la verdad, pues en México existe una extensa y diversa comunidad de realizadores completamente comprometidos con estos géneros. El problema es la falta de difusión.

    ¿Qué tal si la más grande historia jamás contada fuera una mentira? ¿Qué tal si aquel mito en el que las tres religiones abrahámicas basan su mitología fuera un engaño para ocultarnos la verdad? A partir de esta propuesta es que se construye Luciferum verbum, un cortometraje de dark fantasy dirigido por Juan Bautista y creado por un equipo de jóvenes talentosos y entusiastas.

    Profundamente inspirado por la película de culto Begotten (Merhige, 1990) e incluso por videojuegos como Blasphemous (The Game Kitchen, 2019), a través de varios capítulos, la película nos cuenta una reinterpretación de la historia de la creación del hombre, la rebelión de Lucifer y la expulsión de Adán y Eva del Paraíso.

     Creo que lo primero que llama la atención de esta obra es su sólida propuesta estética. La fotografía en blanco y negro de Alejandro Morales y la forma en que la imagen fue tratada ayudan a darle a toda la película una atmósfera onírica e irreal.

    Las actuaciones en general son buenas y lucen orgánicas en pantalla, si bien creo que pudieron ser más intensas. Del mismo modo, aunque entiendo la propuesta de la narración en off, por momentos me pareció redundante y que, de hecho, le estorbaba a la película.

    Otro de los grandes aciertos de esta cinta es sin duda su soundtrack. La música, compuesta exprofeso por Arturo Gadoma e interpretada por la soprano Beth Melo y un cuarteto de cuerdas, le da cohesión a toda la película y la dota de una atmósfera pesadillesca y angustiante que refleja el subtexto de la misma.

    Eso sí, la película podría herir algunas susceptibilidades, pues contiene algunas escenas gore y escatológicas bastante explícitas. Al respecto, diré que las mismas están muy bien logradas a pesar de las restricciones del presupuesto. El maquillaje de FX cumple contribuye a la narrativa y se ve bastante bien, excepto por un par de detalles.

    En conclusión, este cortometraje es una obra interesante y subversiva que equilibra forma y fondo en un discurso provocativo y desafiante para el espectador, y que espero sea apenas una muestra de lo que está por venir. 

    El cortometraje completo está disponible en Vimeo.  

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AMITYVILLE II: LA POSESIÓN. La secuela que es precuela pero que sabe a spin-off.

AMITYVILLE II: LA POSESIÓN

Amityville II: The Possession

Damiano Damiani, 1982

Antes de que estuviera de moda hacer “precuelas” de las películas, la segunda parte en la saga de Amityville presentó una historia que antecedía a la primera. La película inició su filmación en locación en la icónica casa de Toms River, New Jersey, que se usara para la primera parte. Después de dos semanas, la producción se trasladó a la Ciudad de México para continuar la filmación en los Estudios Churubusco Azteca durante ocho semanas más. La película, junto con su no-secuela, Amityville 3D (Fleischer, 1983), fueron co-producidas entre Estados Unidos y México.

    Aunque en general es considerada inferior a la primera parte, Amityville II se defiende bastante bien y, aunque sí tiene muchos fallos, también tiene méritos propios. Lo que más sobresale, y seguramente fue una de las razones que le ganaron el rechazo de los fans y la crítica en su momento, es su marcada intención de distanciarse de lo planteado en la primera parte.

    De hecho, esta película se promocionó como una precuela, a pesar de que el título Amityville II claramente sugería que se trataba de una segunda parte. Empero, gracias al poco cuidado de la producción para recrear la época en la que se supone que sucede la historia, aunado a serios errores de continuidad con la primera parte, no queda claro si esta historia sucede antes o después de la primera cinta. Finalmente, los fans han decidido que se trata de una entrada independiente que sucede en el universo de Amityville.

    En Amityville II se cuenta la historia de la familia que habitó la mansión maldita de Amityville antes de los Lutz, los Montelli. A diferencia de los Lutz, esta familia italoamericana es disfuncional por donde se le vea y la verdad es que ya estaba destrozada desde antes de comprar la casa. Un padre golpeador (Burt Young), una madre sumisa (Rutanya Alda), un hijo rebelde (Jack Magner), una hija inocente (Diane Franklin) y un par de niños sin demasiada personalidad completan el cuadro. La narración se centrará en Sonny y cómo el demonio que habita los cimientos de la mansión lo posee y lo lleva de ser un muchacho sensible y rebelde a un monstruo asesino e incestuoso.

    De hecho, la parte del incesto ha sido siempre una de las más controvertidas de la película. Por principio de cuentas, se rumora que Roland y Dawn DeFeo, los hermanos reales que inspiraron la historia, de hecho, tenían una relación incestuosa. En el guión original, la escena era mucho más explícita; pero fue removida de la película luego de la reacción sumamente negativa que produjo en las proyecciones de prueba.

    Irónicamente, Diane Franklin, la actriz que interpretó a la joven Patricia Montelli, no tuvo ningún reparo en filmar la escena por su escandaloso contenido. De hecho, tampoco tuvo ningún problema con hacer la escena topless; según lo declaró la actriz en una entrevista, la filmación sí se volvió incómoda durante esa escena, pero sólo porque los ejecutivos en el set quisieron presionarla para filmar un desnudo completo en vez del topless que habían acordado en un principio.

    En realidad, fueron muchas las escenas que terminaron fuera del corte final de la película. El corte del director, planeado por Damiani para realmente aterrar y causar repulsión en el público, incluía mucha más sangre, tripas, desnudos, una escena de Anthony sodomizando a Delores, un epílogo del padre Adamsky encontrándose con las almas condenadas atrapadas en la mansión y la versión completa de la ya mencionada escena del incesto. Por desgracia, la película resultó ser demasiado repulsiva para los públicos de prueba, por lo que muchas escenas fueron retiradas de la película, a pesar de haber aparecido en material publicitario como posters y trailers. A la fecha, ninguna de estas escenas ha sido exhibida al público.  

    Un juego muy interesante de esta película es que no es lo que uno espera. Finalmente, fue también una apuesta arriesgada que se perdió, pero como experimento funciona. Me refiero a que, si bien la primera parte es una historia gótica con elementos de terror y suspenso mucho más sutiles, la segunda parte es un festín de horror lleno de sangre y efectos especiales.

    Aunque cabría suponer que el asesinato de la familia Montelli es el clímax de la historia, apenas constituye el final del segundo acto (y queda un poco desangelado a mi gusto), tratándose el tercero de la lucha del padre Adamsky (James Olson) por exorcizar al demonio dentro de Sonny. Y creo que aquí es donde la película acaba de perder. Este tercer acto, sinceramente, me produce muchos sentimientos encontrados.

    Me explico: Toda esta última parte de la película se trata, tal cual, del enfrentamiento entre Adamsky y el demonio que posee a Sonny, lo que a la postre termina siendo una copia descarada de El exorcista (Friedkin, 1973) ‒incluso hay diálogos y encuadres que se parecen‒. Ahora, donde esta película sobresale, incluso comparándola contra la de Friedkin, es en el departamento de maquillaje.

    La escena climática en la que el demonio literalmente sale del cuerpo del adolescente es impresionante y se ha convertido en un ícono del cine de horror de los ochenta. Será difícil olvidarla para cualquiera que la haya visto. Asimismo, la escena del epílogo con el padre Adamsky usa uno de los mejores efectos de maquillaje que he visto en mi vida ¡Ésos eran efectos y no las chingaderas de ahora!

    Amityville II: la posesión no es una buena película ni le llega a la primera; pero también me parece injusto compararlas. Esta secuela/precuela/nada relacionado es en realidad muy diferente y hace un trabajo bastante decente en ser una película de terror entretenida con escenas memorables y un tono inquietante que uno no puede acabar de precisar. Además, las actuaciones no están nada mal. Quizá su gran fallo fue el tratar de conciliar dos tramas tan diferentes en una sola película. La historia se vuelve confusa y algo difícil de seguir.

PARA LA TRIVIA: George Lutz quería que esta secuela se basara en la secuela original de la novela, El horror de Amityville parte II, de John G. Jones; empero, el productor Dino De Laurentiis decidió basar la película en el libro Asesinato en Amityville, de Hans Holzer, que es una ficcionalización del caso real de los asesinatos de la mansión. La familia Montelli está levemente basada en la familia DeFeo de la vida real.

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