LA MOSCA II. ¿Vale la pena verla?

LA MOSCA II

The Fly II

Chris Walas, 1989

En palabras de su director, David Cronenberg, La mosca (1986) fue su película más exitosa a nivel financiero. La cinta fue todo un hit y se convirtió rápidamente en una de las pelis más representativas de la década de 1980 y del subgénero del body horror en general. Por supuesto, la producción de una secuela era un paso lógico. Sin embargo, a pesar de que le interesaba dirigir la secuela, David Cronenberg no pudo regresar como director por razones que nunca han quedado claras. Algunos mencionan diferencias creativas con Mel Brooks, otros culpan a los compromisos laborales del canadiense.

    Sea como fuere, la tarea de dirigir el proyecto recayó en Chris Walas, artista de efectos especiales que se encargó de los puppets de la primera película. En entrevistas, el propio Walas admite que no sabía nada de dirección y que fue aprendiendo sobre la marcha, llamando por teléfono a amigos directores por las noches para pedirles consejos.

    Esta película cuenta la historia de Martin Brundle (el fallido Marty McFly, Eric Stoltz), hijo de Seth, quien busca la cura para su mutación genética mientras vive recluido en los laboratorios de la Corporación Bartok. La empresa, por supuesto, desea continuar con los experimentos de su padre… a cualquier costo.

    Al contrario de la primera parte, La mosca II recibió mayormente críticas negativas y ha sido prácticamente olvidada por el público… y no es difícil ver por qué. Esta película es increíblemente inferior a la primera, incluso se nota que se produjo con una fracción del presupuesto de la original ‒aunque este dato específico es altamente confidencial‒; pero no por eso está exenta de cierto encanto y de algunas de las escenas más asquerosas que recuerdo haber visto en pantalla.

     Por principio de cuentas, el guión es bastante disparejo y se nota que fue escrito y reescrito por varias personas. Dato curioso: dos de estas personas fueron los reconocidos Mick Garris y Frank Darabont. En general, los diálogos son malos y la historia está llena de inconsistencias. Por ejemplo, se supone que Martin crece a un ritmo acelerado y a sus cinco años aparenta 25, y es cuando se empieza a transformar… lo que no tiene sentido, porque la metamorfosis debió suceder cuando aparentara unos doce años, ¿no? Que es cuando se empiezan a desarrollar los caracteres sexuales secundarios. Del mismo modo, si Seth Brundle se fusionó con una mosca doméstica ¿por qué Martin es una mosca verde botella, que pertenece a una familia completamente distinta? Y si Martin buscaba reemplazar sus cromosomas mutantes con cromosomas de otra persona, ¿no terminaría siendo una especie de mutante deforme de todos modos, algo así como un Habsburgo? O ¿Por qué Martinfly no le quita la ropa a Bartok (Lee Richardson) cuando lo lanza al interior del telepod? ¿Cómo pudo Beth (Daphne Zuniga) reproducir el video de seguridad, grabado en un cassette de 3/4”, en una videocasetera casera? Y así, otro montón de divertidos sinsentidos que ocurren a lo largo de la peli.

    Ah, sí, y el desarrollo de la relación entre Beth y Martin es increíblemente largo. Digo, no me molesta ver a Daphne Zuniga, quien siempre me ha parecido muy guapa; pero todo el asunto es redundante y el montaje con música es más camp de lo que uno esperaría ver en una película de horror. En general, se siente que todo ese arco está ahí sólo para llenar tiempo. Y ni qué decir de la escena de sexo poco inspirada y que está editada de forma que sea fácil cortarla cuando pasen la película por televisión.

    Por supuesto, una buena actuación puede levantar un guión malo; por desgracia, en esta cinta no la hay. Creo que la única escena bien actuada en toda la película es la de la muerte del perro mutante; pero, por lo demás, los intérpretes se notan acartonados y grandilocuentes, como si estuvieran atrapados en alguna soap opera matutina.

    Continuando con la idea que planteé al principio, los tremendos fallos de esta cinta en el campo de la dirección de actores se compensan con los efectos de maquillaje y las criaturas. Si bien no están tan logrados como en la primera parte, sus diseños son verdaderamente retorcidos. Quizá el perro mutante no se ve tan bien ‒vamos, que se nota que es un mono en una plataforma con rueditas‒; pero los demás mutantes y monstruos son geniales ¿Recuerdan el despojo teratomorfo en el que termina convertido Bartok en ese final cargado de justicia poética barata? ¿Y la escena del guardia de seguridad al que le derriten la cara con ácido? ¡Es un clásico instantáneo!

    Mención aparte merece la forma final de Marinfly. Si, es cierto que mientras está en su etapa de pupa lo cubrieron con lo que claramente son de esas telarañas falsas que venden en el supermercardo para Halloween; pero incluso la crisálida se ve chida. El monstruo final me encanta… ¡es tan estúpido! El diseño no tiene ningún sentido y en varias escenas se ve que es un actor en un traje; pero aun así se trata de un personaje que causa un gran impacto en pantalla y es difícil de olvidar. Además, es bueno con los perritos.

    Para bien o para mal, se nota mucho que esta película fue dirigida por un artista de efectos especiales. Es una de esas secuelas que no entendieron para nada el subtexto de la primera parte; el tono es completamente cheesy y de película de Serie B. Los monstruos y el gore tardan un poco en llegar; pero si uno le tiene paciencia a la película, se verá recompensado. Termina siendo más un show de fenómenos que otra cosa, pero es un gran show de fenómenos; además, los stunts son buenos.

    Con todo y sus fallos, la verdad es que le tengo un gran cariño a esta película, que vi por primera vez cuando tenía nueve o diez años y creo que es una gran elección para un viernes de película con pizza, cervezas y buenos amigos.

PARA LA TRIVIA: el vestíbulo de la compañía Bartok fue filmado en la Universidad Simon Fraser, ubicada en Burnaby, Vancouver, Canadá. Esta escuela también ha servido de locación para películas como Inframundo: el despertar (Mårlind y Stein, 2012) y El sexto día (Spottiswoode, 2000), y series de TV como Los expedientes X  (1993-2018) y Stargate SG-1 (1997-2007).

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RESIDENCIA MACABRA- Inquietante precursora del cine slasher.

RESIDENCIA MACABRA

Black Christmas

Bob Clark, 1974

La casa de la sororidad Pi Kappa Sigma se encuentra en las afueras del pueblo universitario de Bedford. Las guapas chicas de la sororidad, bajo el cuidado de la alcohólica señora Mac (Marian Waldman), se preparan para las fiestas navideñas cuando empiezan a recibir llamadas telefónicas obscenas de un desequilibrado mental, quien amenaza con violarlas y matarlas. Cercana la Noche Buena, el maniático se introduce en el ático de la casa, desde donde irá cazando a sus víctimas una por una.

    Existe un debate sobre si fue esta película la iniciadora del género slasher. Personalmente puedo decir que, si bien en esta cinta ya hay elementos de dicho subgénero, la verdad es que se trata más de una historia de suspenso que de una de horror, y está más bien influida por el cine giallo de Mario Bava y Dario Argento. Al respecto, el periodista cinematográfico J. A. Kerswell dice en su libro dedicado al cine slasher:

Tanto visual como temáticamente, [Residencia macabra] es mayormente una precursora de Halloween ‒con jóvenes mujeres siendo aterrorizadas por un asesino en ambientes que previamente se consideraban seguros durante una festividad, y presentando una escena larga, filmada a través de sus ojos, mientras el asesino sube las escaleras hacia la casa de la sororidad.[1]

    Empero, algo que llama mucho la atención de esta película es la ausencia casi absoluta de las estilizadas escenas sangrientas que caracterizaron al horror italiano de los sesenta y setenta o que potencializaron la creatividad de los realizadores del slasher ochentero. En Residencia macabra hay un par de escenas de asesinatos, pero son las menos y son bastante tibias en comparación con las de cintas como La masacre de Texas (Hooper, 1974). El terror en esta película nace de las llamadas telefónicas del asesino que nosotros sabemos dónde está, pero sus víctimas no.    

    Como lo he señalado en artículos anteriores, las películas de horror y terror suelen ser, particularmente cuando se les ve a la distancia, un interesante indicador de los miedos que acechaban a la gente en su época. No por nada las cintas de finales de los sesenta y principios de los setenta ubican la génesis de su terror en las comunas, los hippies y el amor libre; gracias, Familia Manson.

    En el caso de Residencia macabra, hay una marcada intención moralista hacia los jóvenes universitarios que se separan de sus familias burguesas para ser tentados por la depravación y la inmoralidad de la vida en una fraternidad. A este respecto, llama la atención el personaje de Barb, interpretado por la posterior Lois Lane, Margot Kidder, quien manifiesta de manera libre su sexualidad y durante toda la película parece estar ebria o drogada. Asimismo, tenemos a la señora Mac, quien es una especie de tía dulce y bonachona frente a las muchachas; pero que tiene licor escondido por toda la casa porque en realidad no soporta ser la niñera de este montón de chicas rebeldes.

    La protagonista, la bella Jess (la otrora Julieta Capuleto, Olivia Hussey), es también un personaje con un trasfondo social interesante que además sí aportará mucho al posterior debate sobre si el cine slasher cosifica a la mujer o la empodera. SPOILER Jess descubre que está embarazada de su novio y deberá escoger entre su brillante futuro o un matrimonio para conservar el contrato social TERMINA SPOILER, lo que, a la postre, tirará una de las principales líneas argumentales de la película.  

    A pesar de que toda la película avanza bastante bien, el enfrentamiento final entre Jess y el asesino me parece anticlimático y, por si eso fuera poco, el epílogo es poco satisfactorio. Aun con estos tropezones, la película se deja ver y se disfruta. No es que sea malo; simplemente es muy diferente a lo que se estableció en el subgénero posteriormente. SPOILER El guionista e historiador cinematográfico Adam Rockoff comenta lo siguiente: “A diferencia de los slashers que le seguirían, el asesino de Black Christmas nunca es expuesto, ni su motivación se explica nunca […] Nunca hay un intento de justificar o racionalizar su locura. Simplemente, está demente”.[2] TERMINA SPOILER   

    El mismo Rockoff comenta “… Aunque Black Christmas carece del indispensable villano vivaracho, sí plantea una serie de asesinatos perturbadores en la que tradicionalmente es la más pacífica y alegre noche del año”.[3]

    La película es desigual. Las actuaciones son bastante buenas, en especial para una cinta del género, y la fotografía es maravillosa; pero el guión y la dirección no son tan buenos. Sea como fuere, la peli logra transmitir un sentimiento de inquietud y amenaza cuidadosamente creado a través de las atmósferas y la edición. 

    Como pasa con frecuencia con este tipo de películas, a Residencia macabra le fue bastante mal en la taquilla ‒con un presupuesto de poco más de US$600,000 apenas logró ganar un poco más de US$2500‒ y fue destrozada por los críticos al momento de su estreno. Fueron sus transmisiones por TV y su popularidad en los videoclubes lo que permitió que la cinta fuera reevaluada y elevada al estatus de clásico de culto a lo largo de décadas posteriores.

Durante su estreno, el filme de Clark fue injustamente criticado por estar lleno de clichés por el periódico americano de espectáculos Variety, mismo que se quejaba de que era “una película sangrienta y sin sentido con muertes sólo usadas para espantar” que explotaba su violencia innecesaria. De cualquier modo, su reputación y su importancia dentro de la historia del subgénero continuaron creciendo en los años después de su estreno y se mantiene genuinamente aterradora. [4]  

    Finalmente, el impacto cultural de la película ha sido suficiente como para que se produjeran dos remakes. Uno en 2006 con mi novia Michelle “Llevotreintaañosdecarrerasinqueelpúblicopuedarecordarme” Trachtenberg, que es insufrible y uno en 2019 que no he visto ni conozco a nadie que lo haya hecho.

PARA LA TRIVIA: La cadena televisiva NBC planeaba estrenar esta película el 28 de enero de 1978; pero decidieron cancelar el estreno luego de que la noche del 15 de enero del mismo año dos estudiantes universitarias, alumnas de la Universidad de Florida, fueron asesinadas por un desconocido que irrumpió en la casa de su sororidad. El asesino, capturado años más tarde, resultó ser el infame Ted Bundy.

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[1] KERSWELL, J.A., The Teenage Slasher Movie Book. 2a edición. Companion House Books, EUA. 2018. P.61. La traducción es mía.

[2] ROCKOFF, Adam, Going To Pieces. The Rise and Fall of the Slasher Film, 1978-1986. McFarland & Company, Inc. EUA: 2002. P. 44. Traducción mía.

[3] Ibid. 157. Traducción mía.

[4] KERSWELL, Op. Cit. 61. La traducción es mía.

ALIEN: ROMULUS – La nueva aventura espacial en la saga que me volvió cinéfilo.

ALIEN: ROMULUS

Fede Álvarez, 2024

Alien, el octavo pasajero (Scott, 1979) es la película que me convirtió en cinéfilo. La vi por primera vez un domingo en Canal Cinco cuando tenía siete años y, desde entonces, se convirtió en una de mis obsesiones. Muy probablemente, se trate mi saga cinematográfica favorita; por lo que, cuando me enteré de que el monopolio Disney/Pixar/Marvel/LucasFilm/20th Century Fox iba a producir una nueva entrega, situada justo en el periodo que en artículos anteriores he mencionado que faltaba explorar ‒incluso antes del videojuego Alien: Isolation (Sega, 2014), a pesar de mi escepticismo, no pude evitar emocionarme y acudir a una sala de cine para verla cuanto antes.

    Esta película sucede 20 años después de los eventos de la primera cinta. En ella, un grupo de trabajadores inconformes con la explotación de que son objeto por parte de la compañía Weyland Yutani decide arriesgarse a saquear una nave espacial abandonada. Sin embargo, al llegar al naufragio, descubren que se trata de una estación espacial en ruinas infestada de letales criaturas alienígenas.

    Una de las características más sobresalientes de la franquicia Alien es que cada película pertenece a un género diferente dentro del marco de ciencia ficción y horror. La primera película es una cinta de horror como tal; la segunda es una cinta de acción; la tercera es un thriller y la cuarta, una comedia. Siguiendo con esta tradición, la nueva entrega es una cinta de aventura.

    Debo empezar esta crítica diciendo que disfruté la cinta. Quiero decir, me gustó y me pareció entretenida; pero fue decepcionante en algunas partes y creo que en ningún momento le llega a los talones a ninguna de las cuatro películas originales. De hecho, creo que lo que me desagradó fue que se nota mucho que se trata de una peli de Disney. Me explicaré a continuación.

    Honor a quien honor merece, la película tiene muchos elementos muy rescatables. Las actuaciones me parecieron muy buenas; particularmente David Jonsson, quien se luce en su papel del androide Andy. Creo que todos los actores están muy bien en sus papeles y los interpretan increíblemente. Que los papeles estén bien escritos es otra cosa.

    Del mismo modo, me parece que la dirección del uruguayo está bien… pero me pareció demasiado convencional. Aunque su estilo se alcanza a discernir, la cinta no se siente realmente suya. Nuevamente, la dirección de actores está muy bien, el tono es el correcto; pero, como si se tratase de un símil de lo que le ocurre a los personajes de la película, se puede sentir la constricción del aparato empresarial disneyano.

    Creo que el aspecto más sobresaliente de la peli es su apartado visual. La cinta se ve increíble, sobre todo en formato IMAX. La fotografía del mexicano Galo Olivares es verdaderamente sobrecogedora, por momentos con influencias del expresionismo y por otros, del tenebrismo; y pinta un futuro descompuesto y miserable, con ambientes claustrofóbicos y opresivos en el que nada funciona como debería. Las imágenes están llenas de texturas y relieves, y casi se pueden tocar.

   Otra cosa que me encantó fue toda la construcción del primer acto y el comienzo del segundo. En esta parte de la película se nos muestran cosas que jamás antes habíamos visto en las pelis de la saga ‒cuando digo “saga” me refiero sólo a la tetralogía original; las precuelas y los crossovers se cocinan aparte‒, amplía el lore y nos introduce en la vida cotidiana de los personajes de este universo. Incluso las primeras escenas a bordo de la estación espacial están de lujo.

    Finalmente, no puedo dejar de encomiar la decisión de utilizar casi únicamente efectos prácticos en vez de efectos visuales creados por CGI. Las criaturas de la cinta se ven increíbles y transmiten una sensación de peso, volumen e hiperrealismo que los efectos digitales simplemente no pueden igualar. Incluso Alec Gillis, artista de efectos especiales discípulo de Stan Winston que trabajó en casi todas las criaturas de la franquicia desde la segunda película, fue convocado para trabajar en ésta.

    Por desgracia, creo que la película se empieza a caer en cuanto aparece el primer xenomorfo adulto y desde ahí sólo va cuesta abajo. Las promesas del primer acto y el sentimiento refrescante de la novedad se diluyen gracias a un montón de escenas que son, básicamente, recreaciones de las escenas más famosas de la franquicia SPOILER e incluso el cuarto acto es exactamente igual al de Alien: Resurrección (Jeunet, 1997) que tantos odiaron; pero con ideas pirateadas de los comics de Aliens vs Predator: Life and Death (Dark Horse, 2016-2017). TERMINA SPOILER Hay pocas ideas originales, la mayoría de los elementos que no fueron retomados de cintas anteriores de la saga fueron tomados de videojuegos como Alien: Isolation (Sega, 2016) y Dead Space (EA, 2006), y comics como Aliens: Genocidio (Dark Horse, 1992). Además, durante un buen rato, no pude quitarme la incómoda sensación de que esta película se parecía demasiado a Critters 4 (Harvey, 1994).   

    Creo que esta tendencia le está haciendo mucho daño al cine actual. Las producciones de las películas están más interesadas en armar paquetes de fan service y referencias a películas clásicas de franquicias mucho más exitosas que las actuales que en contar la historia. De tal suerte, en esta cinta de Alien parece que aplicaron la misma fórmula para escribir las películas del Universo Cinematográfico de Marvel: establecer un canon que amalgame todas las líneas temporales y arcos argumentales de la franquicia, tengan sentido o no; mostrar la mayor cantidad posible de escenas “homenaje” a otras películas e introducir cameos obligatorios de actores o personajes clásicos de la franquicia. Por supuesto, todo esto se hace en detrimento del guión. SPOILER Seamos sinceros: Ian Holm rejuvenecido digitalmente no tiene nada qué hacer en esta película. TERMINA SPOILER

    Francamente, creo que el guión de esta película es malo. Excepto por el primer acto, está lleno de información irrelevante, diálogos sobreexpositivos y, lo peor de todo, diálogos redundantes. Los personajes se la pasan explicando por qué el universo de la película funciona como funciona, cuando es completamente irrelevante para la historia. También me molestó SPOILER que le dieran una justificación a la “androidefobia” de Bjorn (Spike Fearn) ¡Es completamente innecesaria! ¡Deja que tu personaje sea un imbécil racista sólo porque sí, como la gente real! TERMINA SPOILER

    Y creo que ése es el peor problema de esta película: es tibia. ¿Recuerdan que hablé de la constricción de Disney? Pues ésta permea toda la cinta. Se nota muchísimo que Fede Álvarez estaba amarrado de manos por la producción; quiero decir, ésta es la película menos sangrienta de toda la saga ¡dirigida por un cuate que hizo un remake de Evil Dead (2013) en el que, literalmente, llovía sangre! Incluso los xenomorfos se ven tímidos y poco amenazantes, desprovistos de las creativas escenas de muertes de las pelis anteriores.   

    Lo peligroso y lo verdaderamente decepcionante de este aspecto es que es completamente contrario al espíritu de la saga. Me refiero a que, si bien eran blockbusters de altos presupuestos, cada una de las películas originales de la franquicia era, en realidad, una película de autor. Estos fueron jóvenes y ambiciosos directores que lograron tomar un lore ya establecido y volverlo propio. Las pelis originales de la saga no son sólo continuaciones una de otra, sino que son exposiciones muy claras de la forma de ver al mundo que cada uno de sus directores tenía en le momento en que se filmaron. Y eso está completamente ausente de Romulus.

    Más bien pareciera que el guión fue escrito por una de las inteligencias artificiales que tanto critica la propia cinta y, al final, termina siendo una película satisfactoria, sí; pero desechable y dirigida a ser un simple objeto de consumo, como todo lo que produce la Casa del Ratón. Uno se siente involucrado por el reforzamiento de la ilusión de que lo reconozcan como fan y parte de la franquicia; pero la película poco deja para un análisis posterior, como lo hicieron las originales. Es una experiencia gratificante y me alegro mucho de que la estrenaran en cines en vez de mandarla directo a streaming, como era el plan original; pero se siente vacía, poco arriesgada, complaciente y frívola. Vamos, que sí me gustó la peli, pero de ningún modo creo que sea la maravilla que dicen que es.

    Es una buena película y ya. Y eso me inquieta: sólo es buena; no es excelente como las primeras dos ni tan mala que sea memorable, como lo fuera Covenant (Scott, 2017). Quizá la tercera y cuarta partes no funcionaron como se esperaba en su momento; pero al menos se atrevieron a tomar riesgos y tienen alma.

PARA LA TRIVIA: Cuando Rain (Cailee Spainey) inserta el nuevo disco en la memoria de Andy (David Jonsson), el sonido que se escucha es el mismo sonido que se oye cuando salvas tu partida en el videojuego Alien: Isolation (Sega, 2016).

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GATÚBELA. Pues esta gata no cayó de pie…

GATÚBELA

Catwoman

Pitoff, 2004

Halle Berry fue, sin duda, una de las actrices más talentosas de su momento. Vamos, que más allá de su probada capacidad histriónica, ganar un Oscar a Mejor Actriz y dos años después ganar un Razzie a Peor Actriz debe ser una especie de talento especial.

    Todos amamos a Selina Kyle, ¿cierto? Dependiendo de la fuente, puede tratarse de una activista excéntrica que roba joyas para financiar sus proyectos de rescate animal, una secretaria ejecutiva fracasada con poderes sobrenaturales o una ruda ladrona salida de los barrios bajos de Gotham City. En cualquier caso, se trata de una antiheroína con demasiada conciencia para su propio bien y que, aunque no tiene problemas con cruzar la ley para cumplir sus objetivos, suele terminar haciendo lo correcto y poniendo en jaque a Bruce Wayne/ Batman, de quien es interés romántico. Es una lástima que esta película no se trate sobre ella.

    La cinta cuenta la historia de una tal Patience Philips (Halle Berry, la pobre), una diseñadora gráfica que trabaja para una poderosa corporación fabricante de cosméticos ‒¿qué tiene que ver eso con Gatúbela?‒ que está a punto de lanzar al mercado una nueva crema rejuvenecedora. Sin embargo, esta crema causa peligrosos efectos secundarios. Philips sabe la verdad, por lo que es asesinada por esbirros de la compañía; pero devuelta a la vida por un gato místico que le da los poderes sobrehumanos de un felino.

    Ya nomás por la sinopsis, se advierte que la historia de origen de esta Gatúbela no es la original ‒lo que supongo que es adecuado, si no se trata de Selina Kyle‒; sino un refrito de la historia de origen de la Gatúbela de Batman regresa (Burton, 1992). De hecho, esta película fue planeada poco después de la segunda entrega en la franquicia de Batman; sería dirigida por Tim Burton y protagonizada por Michelle Pfeiffer… un poco como compensación porque le quitaron la dirección de Batman eternamente (Schumacher, 1995) a Burton. Sin embargo, el proyecto nunca se concretó.

    Más de diez años después, dicho proyecto terminó siendo este pretexto de película que desde los títulos iniciales se ve chafa y, conforme va avanzando, se va poniendo peor… mucho peor. Para empezar, ¿qué rayos tiene que ver el mundo de los cosméticos con Gatúbela? Y luego, en cuanto empiezan a salir los gatos de CGI y te das cuenta de que los extras en el fondo de los sets, que obviamente se nota que son sets, empiezan a repetirse, comienzas a replantearte por qué estás viendo esto. Recuerden que recibí esta bala por ustedes, mis queridos cinéfilos.

    En general, toda la película se ve como un videoclip hecho por alguien que no sabía hacer videoclips. La cámara se está moviendo todo el tiempo por alguna exótica razón hasta llegar al punto en el que marea, y su edición y montaje, llenos de cortes duros que llegan incluso a ser agresivos, crea una narrativa sin sentido que hace difícil seguir la historia por más sencilla que sea. Y créanme: lo es.  

    Luego están los diálogos. ¡Oh, por Bastet! ¡Son verdaderamente atroces! ¿Quién rayos habla así? Digo, que estés haciendo una película basada en un personaje de comic no quiere decir que todos tus personajes deben sonar como personajes de comic de los 60. El resto de los diálogos son los mismos chistes malos y clichés sobre gatos ‒¿Neta? ¿Hay una escena de la Loca de los Gatos dándole hierba gatera a Halle Berry?‒ que hemos escuchado una y otra y otra vez. Supongo que no todos pueden ser Jim Davis.  

    Por regla general, todos estos fallos en una película de acción serían tolerables si la acción es buena, si las escenas de acción son emocionantes; pero adivinen qué, las de Gatúbela son aburridísimas. La acción es poca y están llenas de CGI falsísimo. Aunque claro, poco podríamos pedirle a Berry que hiciera acrobacias, si con ese vestuario se nota que la pobre apenas puede caminar. Y la cereza en el pastel es esa infame escena del basketball.

    Por supuesto, las actuaciones no iban a ser mejores. La neta, los actores ni siquiera se están esforzando. A Berry se le ve una hueva increíble en varias de las escenas, como que ya se había dado cuenta de en qué se había metido, y Sharon Stone sólo está ahí, haciendo bulto y vomitando sus diálogos, si acaso de repente dándoles una entonación de villano de vodevil que empieza siendo ridícula y termina siendo lastimosa.

    En fin, supongo que no necesitaban que me pusiera a despotricar en contra de una película que es universalmente considerada como una de las peores que se hayan hecho, superando incluso a Batman & Robin (Schumacher, 1997) como la peor película de superhéroes de la historia; pero la verdad es que esta cinta me pareció un espécimen raro. No todos los días se encuentra uno con una peli que sea realmente incompetente en cada aspecto posible, una de la que cada minuto sea horrible y, de verdad, cueste trabajo terminarla. Si acaso, que este artículo sirva de apoyo a la apología de Halle Berry, quien se quejaba de que todos le achacan el fracaso de esta cinta únicamente a ella. Estoy contigo, Halle, todo en esta película es basura y deberían cambiar su clasificación de “Apta para adolescentes y adultos” a “No apta para nadie”.

    Al menos, sus ganancias de taquilla de 80 millones de dólares a nivel mundial contra un presupuesto de 100 millones pusieron a dormir a esta gatita.

PARA LA TRIVIA: La producción de la peli fue por demás problemática e incluso circuló el rumor de que Warner Bros. la iba a cancelar a e integrar a Halle Berry como Gatúbela en Batman inicia (Nolan, 2005). Después de una oleada de opiniones negativas en las proyecciones de prueba, muchas de las escenas de Gatúbela se volvieron a filmar a tan sólo un mes del estreno en cines.

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Resident Evil 2: Apocalipsis – La adaptación más fiel de la saga

RESIDENT EVIL 2: APOCALIPSIS

Resident Evil: Apocalypse

Alexander Witt, 2004

Bien dice el dicho que “segundas partes nunca fueron buenas”; pero de vez en cuando aparece una excepción que confirma la regla. Esta secuela originalmente se titularía Resident Evil: Nemesis ‒incluso los posters preventivos ostentaban dicho título‒, pero a última hora decidieron cambiarle el nombre por el estreno ‒y fracaso taquillero‒ de Star Trek: Nemesis (Baird, 2002), pues la distribuidora no quiso chotear el subtítulo. Sin lugar a dudas, ésta es la película de la saga que más se apega a lo planteado en los videojuegos, ya que, en lugar de desarrollar una historia original, adapta ‒muy libremente, eso sí‒ la historia del videojuego Resident Evil 3: Nemesis (Capcom, 1999). Se recrean escenas del intro de dicho juego y aparece un personaje que se parece más a Barry Burton que el Barry Burton de la quinta película. Incluso, al igual que el videojuego, sucede simultáneamente que el final de la entrada anterior y un poco después de la misma.

    Paul W.S. Anderson comenzó a escribir el guión de esta película casi inmediatamente después de concluir la filmación de la primera; pero decidió declinar el rol de director para enfocarse de lleno en dirigir Alien vs Depredador (2004).

    Después de los eventos sucedidos en la primera cinta, Ciudad Raccoon es azotada por la infección del Virus T. Un pequeño grupo de sobrevivientes, en el que se incluyen Alice (vuelve Milla Jovovich), ahora con habilidades mejoradas gracias a los experimentos que le hicieran en la primera peli; la reportera Terri Morales (Sandrine Holt), los miembros del comando especial S.T.A.R.S., Jill Valentine (Sienna Guillory en el papel que originalmente le ofrecieron a la hermosa Natasha Henstridge, de Especies [Donaldson, 1995]) y Peyton Wells (Razaaq Adoti), y el mercenario Carlos Olivera (Oded Fehr), entre otros, intentará escapar de la ciudad infestada de zombies y mutantes con la ayuda del Dr. Charles Ashford (Jared Harris). Sin embargo, ni todo el entrenamiento ni las habilidades mejoradas de Alice los han preparado para enfrentarse contra Nemesis (Matthew G. Taylor), un gigantesco mutante programado para eliminar a Alice y a los S.T.A.R.S., y que no se detendrá ante nada hasta conseguir su objetivo. 

    Lo primero que llama la atención en esta cinta es la importancia que le quitan al personaje de Alice. Entra tarde en la trama de la película y desaparece durante gran parte de ella, cediendo mucho del protagonismo de esta cinta a Jill. Lo que se agradece. A pesar de ello y de que, en el primer acto, una parte de la anécdota se centra en la historia de los mercenarios enviados por Umbrella, la película se siente equilibrada. Quizá tenga que ver el hecho de que la narrativa es increíblemente más ágil que en la primera peli. Como sea, Jill se ve genial, tanto que casi ni importa que no sepa apuntar con un arma y la sostenga como si fuera el tipo de Doom.

    El que no se ve tan genial es Nemesis. Digo, está padre y está bastante apegado a lo que se ve en el juego, hasta tiene su grito de “S.T.A.R.S.” y toda la cosa; pero la realización es un tanto deficiente. De por sí, el planteamiento del personaje en la película no me encanta y para rematar hay tomas en las que sí parece como de máscara de Halloween, por no mencionar que sus armas se ve que son de plástico. Para crearlo, usaron una máscara animatrónica y animación digital ‒para el ojo que es su única forma de comunicación‒; pero en la edición en Blu-Ray ya se ven los dientes del actor que estaba dentro de la botarga. Aquéllos que jugaron el videojuego recordarán que cuando Nemesis se aparecía ponía al jugador a temblar. La versión de la pantalla grande no llega a eso, pero se acerca un poquito.

    La botarga de Nemesis medía 2.21m de alto y, en total, pesaba 45kg. Matthew G. Taylor, el doble de riesgo que interpretó al monstruo, sólo podía usar la botarga por espacios de 15 minutos, luego de los cuales debía tomar un receso.

    Los demás se ven mejor que en la primera parte, aunque no demasiado. Al menos, los zombies ya parecen zombies, los Lickers se ven muchísimo mejor, son más dinámicos, ya no “mutan” y no dan pena ajena; y los perros funcionan mejor que en la peli anterior, aunque su tiempo en pantalla es menor. Los que no se ven tan bien son los S.T.A.R.S., cuyos uniformes sí se ven muy como de cosplay de bajo presupuesto y que cuando son alcanzados por Nemesis quedan como un montón de peleles. Por cierto… ¿Por qué Carlos Olivera se ve más como Chris Redfield?

    Prácticamente todos actúan horrible, pero al menos Jovovich ha mejorado O sea, no está bien, pero mejoró) y los actores británicos están ahí como para certificar que esta madre es una película y siempre es interesante ver a Iain Glen fuera de Downton Abbey (2010-2015). De hecho, creo que es el único que actúa en las seis películas de la franquicia Anderson-Jovovich.

    Del mismo modo, el guión mejora comparado con el de la primera parte y la fotografía es competente en su mayor parte, aunque menos ingeniosa que la de la película anterior y algunas de las escenas de acción están francamente filmadas con las patas. La edición y el montaje son burdos y descuidados.

    Así como hay elementos que fueron trasladados directamente de los videojuegos, como el tranvía abandonado en el que se refugian los sobrevivientes, la toma de una horda de zombies reflejándose en un casco de la policía antimotines, la explosión nuclear que destruye la ciudad, el propio Nemesis, o el lobby del Hospital de Raccoon City, que salieron de Resident Evil 3: Nemesis; o la escena en la que Alice es perseguida por un helicóptero y suelta su pistola para recogerla en cámara lenta, que fue sacada de Resident Evil Code: Veronica (Capcom, 2000), los realizadores de esta cinta se empeñan en usar “similares”. Así, el Dr. Ashford es una clara referencia a Alexander Ashford, el aristócrata psicópata que funge como villano en RECV, y su historia es cercana a la de William Birkin de Resident Evil 2 (Capcom, 1998), aunque la forma en la que manipula los eventos está tomada directamente del personaje de Trent, que aparece en las novelizaciones de los videojuegos escritas por S.D. Perry; así como su hija, Angie Ashford, es una nueva referencia a Sherry Birkin, de RE2… quien, a su vez, era muy similar a Newt de Aliens: el regreso (Cameron, 1986).   

    En mi opinión, Resident Evil 2: Apocalipsis es la película mejor lograda de toda la saga y, por lo menos hasta que se estrenó Terror en Silent Hill (Gans, 2006), fue considerada la mejor película basada en un videojuego… lo que es un poco triste, porque la verdad es bastante mala. Uno hubiera esperado que de aquí en adelante la saga mejorara o siguiera por el mismo camino; pero, por alguna extraña razón, no fue así. De tal suerte, esta cinta se convierte en una rareza dentro de la franquicia en la que debió ser la norma.

    Por cierto, no dejen de ver el teaser de esta película, dirigido por Marcus Nispel. No sólo es uno de los mejores trailers en la historia del cine, resulta mejor que cualquiera de las películas de la saga.

PARA LA TRIVIA: Originalmente, en la película aparecería el personaje de Claire Redfield y la actriz Gina Phillips (El demonio [Salva, 2001]) había sido casteada para interpretarlo, pero abandonó el proyecto antes de comenzar la producción. El rol fue entonces asignado a Emily Bergl (La ira: Carrie 2 [Shea, 1999]), quien también abandonó el proyecto. Finalmente, el personaje fue eliminado del guión. Del mismo modo, se pretendía que el actor Jason Isaacs regresara en el papel de William Birkin ‒que aparece brevemente en el intro de la primera película‒, pero le fue imposible. Birkin fue sustituido por el Dr. Alexander Isaacs, quien lleva ese nombre en honor al actor.

PARA LA TRIVIA GEEK: En realidad, el tercer juego en la serie de Resident Evil sería Code: Veronica. Si lo piensan, tiene mucho más sentido: Claire y Chris se reencuentran, lo que cierra las líneas argumentales planteadas por los primeros dos juegos, descubrimos qué sucedió realmente con Albert Wesker, quien desapareciera al final del primer juego, y la historia sucede tiempo después de Resident Evil 2. Resident Evil 3: Nemesis sería un spin-off titulado simplemente Resident Evil: Nemesis, cuya historia sucedería antes, durante y después de los eventos de Resident Evil 2, y que explicaría la epidemia en Raccoon City. Sin embargo, en las prisas por explotar la franquicia luego del inesperado éxito de RE2, Capcom olvidó que su contrato con Sony establecía que debían desarrollar dos secuelas del primer juego en exclusiva para el PlayStation. Para cumplir con el contrato, Capcom invirtió los lanzamientos, convirtiendo el spin-off en el tercer juego de la saga y el tercer juego, en el spin-off. Aún hoy en día, muchas de las personas involucradas en el desarrollo de los juegos consideran Code: Veronica como el verdadero Resident Evil 3.

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VAN HELSING. El homenaje a los Monstruos Clásicos de Universal que parece «ride» de parque temático.

VAN HELSING: EL CAZADOR DE MONSTRUOS

Van Helsing

Stephen Sommers, 2004

Durante mucho tiempo corrió el rumor de que esta película se planeó originalmente como una secuela de Drácula, de Bram Stoker (Coppola, 1992) que no había podido producirse debido a la rotunda negativa de Anthony Hopkins de reinterpretar al personaje. Sin embargo, esto no es verdad. Sommers tuvo la idea para esta película mientras se encontraba de vacaciones después de terminar el rodaje de La momia regresa (2001)… aunque es sospechosamente parecida a Capitán Kronos: cazador de vampiros (Clemens, 1974).

    La película cuenta la historia de Gabriel Van Helsing (Hugh Jackman con extensiones de cabello y un look que se parece sospechosamente al de La Sombra), un mercenario al servicio de la Iglesia Católica Romana dedicado a cazar monstruos, demonios y otras entidades sobrenaturales. Tras una misión fallida para capturar a Mr. Hyde (Robbie Coltrane) en París, Van Helsing es enviado a Transilvania para detener al conde Drácula (Richard Roxburgh), a quien le cambia la voz a media película), quien está usando las investigaciones del Dr. Frankenstein (Samuel West) y capturando hombres lobo para llevar a cabo un plan que pondrá en peligro a la humanidad.

    Por supuesto, creo que lo primero que salta la vista de esta película, que inicia con un prólogo en blanco y negro que rinde tributo al final de Frankenstein (Whale, 1931), es su tono de homenaje/parodia a las películas de los Monstruos Clásicos de Universal Pictures. SPOILER Algunas ideas como la Creatura de Frankenstein ( Shuler Hensley) escondida en una caverna bajo las ruinas del molino o la misma Creatura utilizada para alimentar una máquina con su energía vital son ideas tomadas directamente de películas como La novia de Frankenstein (Whale, 1935) y Frankenstein contra el Hombre Lobo (Neill, 1943). TERMINA SPOILER De hecho, las escenas de la aldea fueron filmadas en el set conocido como la Corte de los Milagros, el mismo set de Universal Studios Hollywood donde se filmaran (Worsley, 1923), Drácula (Browning, 1931), Frankenstein (Whale, 1931) y El hombre lobo (Waggner, 1941).  

    También hay algunos otros guiños y referencias a otras películas, como el sepulturero que es idéntico a Rif Raf de El show de terror de Rocky (Sharman, 1975); Igor (Kevin J. O’Connor), quien es sospechosamente parecido a Radu, el malvado vampiro protagonista de la saga Subespecies; o el diseño mismo de la Creatura, que recuerda mucho al de la Creatutra en La hija de Frankenstein (Welles y Luppi, 1971).

    En general, se trata de una comedia de aventura con escenas de acción que parece una mezcla entre los seriales cinematográficos de superhéroes de los 30 y 40, y un episodio de los Looney Tunes. Y para muestra, sólo hay que ver los vestuarios como de pastorela de la secundaria que hasta recuerdan al videoclip de Backstreet’s Back, particularmente en la clichesosa escena de la mascarada, y el tono completamente grandilocuente y melodramático, como de telenovela mexicana, en el que está Drácula todo el tiempo. Por momentos pareciera que el personaje le quedó chico al actor y decidió simplemente divertirse con él.

    En general, las actuaciones son bastante malas. Jackman y Hensley tratan de interpretar a sus personajes con dignidad y aplomo, sin conseguirlo siempre. Roxburgh parece divertirse de lo lindo siendo Drácula; (David Wenham) cumple con su función buena vis comica de manera bastante eficiente como el personaje de Carl; y Kate Beckinsale, como la princesa gitana Anna que no puede dejar de edecanear, y las tres Novias de Drácula están completamente perdidas… aunque prefiero a Beckinsale en esta interpretación que como Selene en las insufribles películas de Inframundo… ¿Pueden creer que esta mujer hacía a Shakespeare cuando era más joven?

    El guión es interesante y se nota que al escribirlo, Sommers sí hizo la tarea y se puso a ver las viejas películas de Universal. Los diálogos no son nada del otro mundo; pero hay algunos chistes bastante buenos. Eso compensa un poco el montón de agujeros que tiene y el lore que intenta desarrollar tropezándose a cada momento.

    Creo que la parte que peor ha envejecido de esta película son los efectos visuales. Creados por las dos compañías líderes en efectos especiales de la época, Industrial Light & Magic y Weta Workshop, los efectos digitales de esta cinta se ven mejor que muchos efectos digitales actuales; pero aun así no se ven bien. Vamos, ni siquiera en su momento fueron los mejores, pero se defendían. Ahora se ven bastante mal y con frecuencia da la sensación de que están sobresaturando la película y estorban. De pronto sí pensé: “¡Caray! ¡Esa toma se veía interesante, ojalá y no hubiera tanto CGI estorbando!“

    Supongo que, en ese sentido, esta peli estuvo adelantada a su época y predijo mucho de lo que sería el cine actual, particularmente el de superhéroes: monitos dando marometas en medio de pirotecnia de colores creada por computadora. Y que a nadie le importen cosas como la perspectiva, la proporción ¡o la física más básica!

    Esto me lleva a otro punto importante en el aspecto visual de la cinta: ¿les hubiera matado hacerle corrección de color? Digo, en la escena del cementerio cada toma parece estar en una temperatura de color diferente. Esto, aunado a una edición y montaje torpes hacen que la película se vea descuidada y la narrativa un tanto atropellada por momentos.

    Francamente, ahora que volví a ver la película me sorprendí de que fuera tan larga. Aún me sigo preguntando cómo le hicieron para llenar dos horas de pura frivolidad. La verdad es que comencé a perder interés hacia el tercer acto ‒¿Por qué los vampiros ponen huevos?‒ y siento que a la peli le sobran unos 20 minutos al menos.

    Y bueno, ya dije que la película es básicamente una parodia y bastante autoconsciente todo el tiempo, así que ser camp es parte de su encanto… pero sí hay algunas escenas que se pasan y otras que son puro cringe. SPOILER Por ejemplo, la muerte de Anna, que se da de una forma tan campy que haría sonrojar al mismísimo Batman de Adam West; la pelea final como de kaijus que me recordó a la infame confrontación final de Mortal Kombat: la aniquilación (Leonetti, 1997); o Anna apareciendo en una nube al final de la película, que es el final de película que más cringe me ha causado desde Tiburón 3 (Alves, 1983). TERMINA SPOILER

    Pero vamos, que no todo es malo. La película es entretenida en su mayor parte, tiene algunas escenas de acción verdaderamente brillantes y otras que son genuinamente divertidas. La música, del legendario Alan Silvestri, responsable por los soundtracks de pelis como Volver al futuro (Zemeckis, 1985) o Depredador (McTiernan. 1987), es de lo más adecuado para esta aventura y creo que le da un vibe bastante particular a toda la película. Sobre todo, me encanta el diseño y la caracterización de la Creatura de Frankenstein, cuyo maquillaje prostético aguanta el HD sin problemas.

    Esta película estaba planeada para iniciar toda una franquicia; pero sus pobres resultados en taquilla obligaron a Universal a desechar este plan. Lo peor es que, en sí, no es su culpa. O sea, sí es bastante mala; pero, además, tuvo la mala suerte de estrenarse apenas 10 meses después de La Liga Extraordinaria, que tenía una premisa bastante similar, los mismos fallos y fue vapuleada por la crítica. Eso sí, Van Helsing dejó algunos artículos de merchandising increíbles, como el genial videojuego para PlayStation 2 o la súper coleccionable y genial línea de figuras de acción… también hubo una atracción poco exitosa basada en la peli en Universal Studios Hollywood.

    En conclusión, creo que Van Helsing no es una buena película en absoluto e incluso me parece muy inferior a la que sería su comparación más próxima, La Momia (Sommers, 1999); sin embargo, creo que es perfectamente disfrutable si uno entra en la misma convención de sus creadores de no tomársela demasiado en serio. Más que una película, esta obra se siente como un ride de parque de diversiones.  

PARA LA TRIVIA: Desde un inicio, Stephen Sommers quería que Kate Beckinsale interpretara a Anna; pero creyó que su película tenía un vibe demasiado similar al de Inframundo (Wiseman, 2003), que Beckinsale se encontraba filmando en ese momento, así que no la convocó. Fue el agente de Beckinsale quien pidió que le enviaran el guión. La británica fue la última actriz en incorporarse al proyecto.

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LA SOMBRA. No digo que «Batman inicia» se pirateó esta película, pero… ¡Oh, espera! Sí lo dije.

LA SOMBRA

The Shadow

Russel Mulcahy, 1994

Tras el descomunal éxito de Batman (Burton, 1989), la década de 1990 se convirtió en una tierra de nadie en la que todo mundo quería hacer su propia película de superhéroes que los volviera multimillonarios. En aquella época, podríamos decir que el cine de superhéroes era una cosa casi experimental. Mientras que las grandes productoras no querían arriesgarse con cintas de altos presupuestos que fracasaran ‒las ganancias en taquilla de Batman regresa (Burton, 1992) no fueron lo que Warner esperaba‒, los estudios pequeños entraron en una bonanza que tomaban como inspiración superhéroes independientes u olvidados porque las licencias eran más baratas.

    La Sombra nació directamente en la radio como narrador del programa Detective Story Hour en 1930. Al año siguiente, varios de los episodios de dicha serie (o radionovela diríamos en México) fueron adaptados como novelas cortas escritas por Walter Gibson, mago y uno de los escritores fantasma de Harry Houdini, en una revista pulp. De ahí, el personaje fue llevado a los cómics, el cine, la televisión y los videojuegos.

    La primera adaptación de La Sombra a la pantalla grande fue un serial producido por Columbia Pictures en 1940. El primer intento de llevar al personaje al cine en la época moderna vino del director de culto Sam Raimi, quien quiso hacer una película basada en el personaje a principios de los 90, pero no pudo conseguir la licencia y terminó convirtiendo el proyecto en la genial Darkman: el rostro de la venganza (1990).

    Aunque en los diversos medios a los que se ha adaptado la historia se le han atribuido diferentes orígenes a su protagonista con el pasar de los años, en general La Sombra es un vigilante enmascarado y encapotado con poderes psíquicos, cuya identidad secreta es el multimillonario Lamont Cranston… sí, así es, este personaje es considerado la principal influencia de Batman.

    En la cinta, Lamont Cranston (Alec Baldwin en uno de sus peores papeles) es un yuppie (anacronismos aparte) descarriado que se enrola con la mafia mongola para terminar convirtiéndose en el poderoso traficante de opio Ying Ko. En ese momento, Cranston es secuestrado por agentes del tulku (una especie de embajador espiritual del Dalai Lama) quienes lo reforman y le enseñan a utilizar su poder en beneficio de la sociedad… además de la habilidad psíquica de volverse invisible ante los ojos de sus enemigos. Cranston regresa a Nueva York y se convierte en el vigilante conocido como La Sombra, que lucha contra el crimen para pagar a la sociedad el daño que alguna vez hizo. Sin embargo, a la ciudad llega también el temible Shiwan Khan (John Lone interpretando un papel para el que originalmente se consideró a Chow Yun-Fat), último descendiente de Genghis Khan y condiscípulo de Cranston, quien buscará continuar con el legado de sus ancestros al conquistar el mundo. ¿Su primera jugada maestra? Destruir la Ciudad de Nueva York con la ayuda de una bomba atómica ‒es ciencia ficción, pues‒.

    Y sí, al momento de estar escribiendo esto, Batman inicia (Nolan, 2005) me empezó a oler a plagio a mí también.

    Aunque la propuesta visual de la película sí resulta atractiva (un Art Decó filmado en la mera mata del Art Decó) sus pobres valores de producción dan al traste con todo lo demás. A esto habrá que añadirle las escenas de pelea mal coreografiadas; las situaciones absurdas que, si bien son el pan nuestro de cada día en el cine de superhéroes, en esta cinta rayan en lo francamente idiota, y los efectos especiales bastante chafones. Se salvan, eso sí, los efectos ópticos logrados con pintura mate.

    Sin embargo, lo que siempre me molestó fue el maquillaje. La película mezcla elementos de las novelas pulp y de los comics por igual. Así pues, el aspecto visual del héroe fue tomado casi directamente de las ilustraciones de Vernon Greene para las tiras cómicas basadas en el personaje que aparecían en los periódicos. Pero como es prácticamente imposible que un ser humano tenga el perfil característico de Cranston, esto se “solucionó” aplicando un prostético falsísimo sobre la nariz de Baldwin; así como cejas postizas cuyo entramado es perfectamente visible en cámara… Además ¿por qué La Sombra sólo tiene nariz rara y cejas espesas cuando está disfrazado? ¿Es un mutante o algo así?

    En conclusión, esta película es uno de esos infortunados casos de una buena idea arruinada por una producción mediocre y ni la aparición de actores de la talla de Ian McKellen o Tim Curry en papeles secundarios, ni el extenso plan de mercadotecnia para publicitarla (que incluyó cómics, figuras de acción y un videojuego mediocre para SuperNintendo) pudieron salvarla y es una verdadera lástima, porque el guión contiene muchísimas referencias y elementos tomados directamente de los pulps y del serial radiofónico… aunque es muy probable que nadie los recordara para aquel entonces. Vamos, la trama es tan buena que Christopher Nolan se la fusiló para su Batman, pero el resto de la película simplemente no funciona.

    La moraleja de esta historia parece ser: Si quieres hacer una película de éxito, piratéate una película cuya propuesta era interesante pero que nadie vio (vamos, Hollywood lleva toda la vida haciéndolo).   

PARA LA TRIVIA: Según los registros, el pulp enteramente dedicado a La Sombra fue el más exitoso de  todos los tiempos. En 1937 se estrenó un programa de radio en el que La Sombra era el protagonista. En esa ocasión, el héroe era interpretado nada más que por el legendario Orson Welles.

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VIRUS. La película de culto que Jamie Lee Curtis odia haber hecho.

VIRUS

Virus

John Bruno, 1999

Basada en una serie de cómics publicada por la editorial Dark Horse, esta cinta gozó de un reparto multiestelar que incluía a la scream queen Jamie Lee Curtis, Donald Sutherland (quienes a pesar de ser buenos actores han hecho muy pocas buenas películas) y Billy Baldwin. Sin embargo, poco pudo hacer el reparto para aumentar el interés en este proyecto que en Estados Unidos tuvo un recibimiento muy tibio en taquilla y en México, donde se estrenó hasta un año y medio después, su corrida por las salas de cine fue más bien gélida. El merchandising de esta cinta incluyó una adaptación en cómic (sí, un cómic basado en la película basada en el cómic…), una línea de figuras de acción de muy poco éxito y un videojuego mediocre para la consola PlayStation.

    Un barco científico ruso que funciona como torre de control para la (hoy extinta) estación espacial MIR recibe una extraña señal del espacio exterior y pierde toda comunicación con el resto del mundo. Una semana después, un pequeño barco remolcador, el Sea Star, tras haber perdido su cargamento en medio de un huracán, se encuentra con el navío ruso abandonado en el ojo de la tormenta. Movidos por la ambición, los tripulantes del Sea Star abordan el barco fantasma, sólo para descubrir que una forma de vida inteligente venida del espacio exterior ha convertido a toda la tripulación en un ejército de zombies/cyborgs asesinos… vaya, ahora que lo leo sí suena bastante mal.   

    En general, toda esta cinta es como una especie de cruza entre Aliens: El regreso (Cameron, 1986) y el remake de Barco fantasma (Beck, 1992). Aunque no por eso deja de ser entretenida… siempre y cuando uno no se ponga quisquilloso con el guión lleno de agujeros, las actuaciones apenas decentes, los efectos especiales si acaso cumplidores y el guión ramplón con todos los clichés del melodrama de acción.

    Los personajes están apenas delineados y más que nada son bocetos de personajes simples con los que actores de demostrada calidad como Curtis y Sutherland apenas si pueden trabajar. También hay entre la tripulación un montón de personajes sacrificables que, para darle diversidad étnica al asunto, cual comercial de Barbie, incluye a un supuesto cubano, a un supuesto indígena maorí y a una supuesta científica rusa. Por momentos las actuaciones de los cyborgs son mejores que las de sus contrapartes humanas.

    Y a ese respecto, debo decir que los animatrónicos utilizados en esta cinta son algo decepcionantes. Es decir, son robots que deben verse como robots, así que por ese lado no hay mucho pierde; pero en realidad se ven bastante limitados en sus acciones, como si en realidad los productores no hubieran tenido el presupuesto suficiente para el departamento de efectos especiales. También creo que, aunque el diseño de todos los biomecanoides es interesante, pudo haber sido mucho más elaborado… o quizá lo era y la escasa iluminación no permite apreciarlo en toda su gloria.

    La música corre a cargo de Joel McNeely, quien se había desempeñado más como compositor de temas musicales para programas de televisión como Pato Darkwing (1991) y Las aventuras de los Tiny Toons (1990) y para videojuegos como el clásico Star Wars: Shadows of the Empire (1996). Para esta película, la partitura de McNeely bebe principalmente de dos fuentes y, de hecho, por momentos las frases musicales que emplea son exactamente las mismas que en el soundtrack compuesto por James Horner para Aliens: El regreso y el compuesto por Christopher Young para Las mosca II (Walas, 1989).

    Por otro lado, se nota a leguas que el guión fue escrito por el mismo autor de los cómics; quiero decir, que lo único más inverosímil en esta película que las situaciones y las formas en las que Baldwin logra salir ileso de las más aparatosas demoliciones, por no decir bien peinado, son los diálogos. ¿Quién rayos habla así? Cuando uno lee esos parlamentos dentro de las páginas de un cómic quizá no se vean tan mal, pero de eso a poner a actores de carne y hueso a interpretarlos creo que hay una gran diferencia.

    En realidad, conforme la película va avanzando, uno no puede evitar sentir cada vez más y más que está viendo una mala copia de Aliens: El regreso… Pero esperen, esta cinta fue producida por Gale Anne Hurd ¡quien produjo Aliens: El regreso! ¡Rayos! ¿No es triste cuando la gente tarta de piratearse a sí misma y no lo consigue?

    En fin, en realidad si uno no tiene nada mejor qué hacer, esta película no es mala opción. No es una mala opción como película dominguera o camionera, pero no mucho más allá de eso. Si un legado puede reconocérsele, sin embargo, es que de cierta manera parece haber servido como inspiración para el genial videojuego Dead Space.

    Y con todo y lo que acabo de escribir, la verdad es que debo confesar que me gusta esta película. Quizá no es la mejor película de horror sci-fi que se haya hecho… de hecho, está muy lejos de serlo; pero tiene un cierto encanto que no se le puede negar, por no decir que la idea de los zombies-cyborgs, si bien no era nueva para aquel entonces, sigue siendo interesante, aunque no se haya aprovechado por completo en esta peli.

PARA LA TRIVIA: Jamie Lee Curtis odia esta película e incluso ha dicho que es la peor película jamás hecha. Intentó convencer a los productores de despedir al director y sustituirlo con Steve Miner (Viernes 13 parte 2, H20: Halloween veinte años después); pero Miner estaba ocupado dirigiendo Dawson’s Creek (1998-2003).

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LUCIFERUM VERBUM. El canto de una voz joven en el cine de terror mexicano

LUCIFERUM VERBUM

Juan Bautista, 2023

El cine de género en México es uno de los fenómenos más incomprendidos. Se suele decir que este tipo de cine, particularmente el que se clasifica como “terror u horror” prácticamente no existe en nuestro país; sin embargo, nada podría estar más lejos de la verdad, pues en México existe una extensa y diversa comunidad de realizadores completamente comprometidos con estos géneros. El problema es la falta de difusión.

    ¿Qué tal si la más grande historia jamás contada fuera una mentira? ¿Qué tal si aquel mito en el que las tres religiones abrahámicas basan su mitología fuera un engaño para ocultarnos la verdad? A partir de esta propuesta es que se construye Luciferum verbum, un cortometraje de dark fantasy dirigido por Juan Bautista y creado por un equipo de jóvenes talentosos y entusiastas.

    Profundamente inspirado por la película de culto Begotten (Merhige, 1990) e incluso por videojuegos como Blasphemous (The Game Kitchen, 2019), a través de varios capítulos, la película nos cuenta una reinterpretación de la historia de la creación del hombre, la rebelión de Lucifer y la expulsión de Adán y Eva del Paraíso.

     Creo que lo primero que llama la atención de esta obra es su sólida propuesta estética. La fotografía en blanco y negro de Alejandro Morales y la forma en que la imagen fue tratada ayudan a darle a toda la película una atmósfera onírica e irreal.

    Las actuaciones en general son buenas y lucen orgánicas en pantalla, si bien creo que pudieron ser más intensas. Del mismo modo, aunque entiendo la propuesta de la narración en off, por momentos me pareció redundante y que, de hecho, le estorbaba a la película.

    Otro de los grandes aciertos de esta cinta es sin duda su soundtrack. La música, compuesta exprofeso por Arturo Gadoma e interpretada por la soprano Beth Melo y un cuarteto de cuerdas, le da cohesión a toda la película y la dota de una atmósfera pesadillesca y angustiante que refleja el subtexto de la misma.

    Eso sí, la película podría herir algunas susceptibilidades, pues contiene algunas escenas gore y escatológicas bastante explícitas. Al respecto, diré que las mismas están muy bien logradas a pesar de las restricciones del presupuesto. El maquillaje de FX cumple contribuye a la narrativa y se ve bastante bien, excepto por un par de detalles.

    En conclusión, este cortometraje es una obra interesante y subversiva que equilibra forma y fondo en un discurso provocativo y desafiante para el espectador, y que espero sea apenas una muestra de lo que está por venir. 

    El cortometraje completo está disponible en Vimeo.  

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LOS RITOS SATÁNICOS DE DRÁCULA y el ocaso de Hammer Films.

LOS RITUALES SATÁNICOS DE DRÁCULA

The Satanic Rites of Dracula

Alan Gibson, 1973

La productora británica Hammer Film Productions fue la encargada de revitalizar el género de terror en la década de los 50. Todos los monstruos clásicos, creados con inspiración del Romanticismo y ya inmortalizados en el celuloide por Universal Pictures dos décadas antes, como Drácula, la Creatura de Frankenstein y el Fantasma de la Ópera, recibieron en su momento el tratamiento Hammer. Las cintas inglesas de tan icónicos personajes eran más violentas, más eróticas, más sangrientas y, en cierto modo, buscaban acercarse más a los elementos característicos de la Literatura Gótica… además de que estaban en Technicolor.

    Las primeras cintas de la Hammer como The Horror of Dracula (Fisher, 1958) y The Curse of Frankenstein (Fisher, 1957) son consideradas por muchos críticos como obras maestras del género. Estas cintas vieron nacer además una de las parejas más prolíficas del cine de terror: la de los actores Peter Cushing (1913-1994) y Christopher Lee (1927); generalmente este último haciendo gala de su estatura sobresaliente al interpretar a los monstruos (Drácula, la criatura de Frankenstein y Kharis, la momia, entre otros).

    El interés comercial hizo de cada uno de estos iconos del cine una franquicia y, en el transcurso de las siguientes dos décadas, las secuelas proliferaron como hongos. Al principio sí se tenía una continuidad y una cronología definidas, pero conforme fue pasando el tiempo las mandaron al diablo. Los argumentos y los guiones eran cada vez más débiles, y se apoyaban cada vez más en escenas exageradamente sangrientas y desnudos gratuitos.

    Esta película es un ejemplo de esas cintas de calidad dudosa de la última etapa de Hammer, apenas unos años antes de que la productora quebrara.

    La trama cuenta el caso de una unidad de Scotland Yard que, siguiendo la pista de un acaudalado aristócrata sospechoso de varias desapariciones, se encuentra con una secta satánica practicante del vampirismo y que realiza sacrificios humanos. Pero eso no es lo peor, sino que la secta es apenas un pequeño grupo de personas que buscan darle poder a su amo, Drácula (Christopher Lee), quien ha fraguado un nuevo plan para apoderarse del mundo.

    Así es, esta película no puede ser mejor de lo que suena. No es, ni de chiste, tan mala como otras tantas de Drácula que he visto; pero tampoco es siquiera la sombra de lo que fueron las primeras películas de este personaje producidas por la Hammer. Hay, como siempre, una gran química en pantalla entre Lee y Cushing, el guión es moderadamente bueno y en general la película está bien contada.

    Algo que le ayuda mucho a esta cinta y que la aleja de ser un melodrama ramplón más es el préstamo que toma de otros géneros para enriquecer su narrativa. Sí, es una película de horror; pero toma además elementos del thriller policiaco, del cine de acción e incluso de la ciencia ficción.

    El erotismo que en las primeras producciones de Hammer, apegándose al espíritu gótico, permanecía más bien velado, en esta película es bastante “barato” e inmediato. La primera (y única, de hecho) escena topless de la película aparece antes de los primeros diez minutos. Además, hay por ahí varias escenas con sugerencias lésbicas que por su ingenuidad y pobre factura ‒… y sus vaporosos vestidos de tul‒ me recordaron mucho a Santo vs las Mujeres vampiro (Corona Blake, 1962).

    En general, creo que esta película bebe mucho de la fuente del cine italiano de los 60 y 70. El soundtrack tiene ese tono guapachoso y psicodélico tan característico del cine de acción europeo de la época. Hay en esta cinta varias escenas de persecuciones automovilísticas que se ven simplemente deliciosas con dicha musicalización. Imaginen un auto compacto perseguido por dos cíngaros en motocicletas a través de Picadilly Circus… ¡con esa música!

    Ya que entré en ese rubro, he de decir que las escenas de acción están decentes. No son particularmente buenas; pero tienen algunos stunts bastante impresionantes, balazos, sangre y vidrios rotos. Además de que no pude dejar de notar que en esta cinta la secta que adora a Drácula es la primera en utilizar un ejército de clones a la Star Wars; si no, ¿por qué todos los cíngaros se ven iguales? No fueron tan tacaños como para contratar a sólo dos actores y hacerlos parecer veinte… ¿O sí, Hammer Films?

    Ante tan terribles sucesos, Scotland Yard contacta al experto Van Helsing (Peter Cushing, como siempre) para ayudar con la investigación. ¿No es genial, además de harto conveniente, que siempre haya en Londres un descendiente de Abraham Van Helsing experto en vampirismo? Quiero decir, ¿nadie de la familia Van Helsing se interesó por la contaduría o mercadotecnia? Digo, qué alivio para la humanidad, pero aun así no deja de ser curioso.

    Y ya que hablamos de la pobre humanidad, ¿cuál es el plan de Drácula para dominar al mundo? El malvado Rey de los Vampiros tiene a un renombrado biólogo, ganador del Premio Nobel, trabajando para él en el cultivo de una cepa aún más letal y más rápida de la peste bubónica, misma que piensa liberar para secuestrar países y otras actividades megalómanas corrientes.

    Lo que es genial es la escena en la que podemos ver los efectos de esta superpeste. El infectado comienza a desarrollar llagas y pústulas en toda su piel… se ve perfectamente que son apliques de látex, pero gracias a la iluminación de la escena y la actuación de la víctima se ven creíbles.

    Ésta es considerada la última gran y verdadera película de terror de los estudios Hammer, y es fácil ver por qué. A pesar de que los valores de producción no decaen en momento alguno, es bastante claro que el público había cambiado y, después de los trabajos de Hitchcock y Argento, los fobocinéfilos buscaban emociones más fuertes y tramas más complejas y más psicologistas de lo que Hammer podía ofrecer y se esforzó en imitar.

SPOILER: Lo que sigue sin encantarme es la forma en que son destruidos los vampiros en esta cinta. Aunque sí respetan las reglas tradicionales para la destrucción de los no-muertos es cierto que, quizá por la falta de ideas, se fueron por las más impopulares. TERMINA SPOILER

     Las concubinas de Drácula son exterminadas al activar un aspersor contra incendios, ya que según algunas tradiciones, el agua daña a los vampiros. O sea que, de haberlo querido, la señora de la limpieza pudo acabar con ellas hacía mucho tiempo.

    Y el mismísimo Drácula es detenido por una zarza del árbol con el que se hizo la corona de Cristo ‒mis conocimientos en botánica son ridículamente pobres‒, para después recibir una estaca en el corazón. Es curioso que el atravesar el corazón del vampiro con una estaca sea considerado un método definitivo para detenerlo, cuando casi toda la literatura advierte que este procedimiento no mata al vampiro, sino que sólo lo detiene. ¡Qué más da! Así hay pretexto para hacer más secuelas… o no, porque la Hammer cerró y permaneció inactiva desde 1976 hasta 2010.

PARA LA TRIVIA: En una entrevista, Christopher Lee comentó que se sentía desilusionado con que la representación de Drácula de la Hammer se alejó tanto del material original que terminó siendo una mezcla del Dr. No y Howard Hughes.

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