FUERZA SINIESTRA. Vampiros espaciales, zombies, una mujer hermosa… ¿Qué más se puede pedir?

FUERZA SINIESTRA

Lifeforce

Tobe Hooper, 1985

Existen dos versiones de esta película. El corte europeo/internacional, de 1 hora y 56 minutos de duración, y el corte estadounidense, de 101 minutos. La diferencia son varias escenas de la nave espacial Churchill que fueron removidas de la versión americana, además de que le quitaron las secuencias más violentas y los desnudos completos. Asimismo, el corte europeo incluye el tema musical original. En este artículo revisaré la edición europea.

De vez en cuando, aparece por ahí una película que, en todos los sentidos es una anomalía. Una obra tan extravagante, tan excéntrica, tan única que no tendría por qué funcionar. Y, en efecto, Fuerza siniestra no funcionó… al menos no en la taquilla, pues fue un fracaso rotundo y es considerada por Colin Wilson, autor de la novela en la que está basada, como la peor adaptación de un libro a la pantalla; pero de que funciona, funciona. Funciona dentro de sus propios y estrambóticos términos y se ha convertido en una cinta de culto que todo fanático del horror cósmico debería tener en cuenta.

    La nave espacial británica Churchill realiza un viaje de exploración al cometa Halley, encontrándose con una nave alienígena de la que recupera tres cuerpos humanoides en animación suspendida, para después perder comunicación con la Tierra. La nave fantasma regresa a nuestro planeta y uno de los cuerpos, el de una increíblemente bella mujer (Mathilda May y su belleza fuera de este mundo), cobra vida y comienza a robar la fuerza vital de las personas a su alrededor. Más tarde, el Cnel. Tom Carlsen (interpretado por el gran Steve Railsback, uno de los actores más infravalorados de la historia), único sobreviviente de la Churchill, llega a nuestro planeta sólo para descubrir que el horror que vivió a bordo de la nave espacial fue apenas el comienzo de una amenaza que podría aniquilar a nuestra especie.

    La extinta productora The Cannon Group era reconocida por sus películas de género de bajo presupuesto y su predilección por argumentos heterodoxos y tomar riesgos.  Menahem Golan y Yoram Globus, los productores israelíes dueños de la compañía, le apostaron mucho a Fuerza siniestra que, junto con He-Man y los Amos del Universo (Goddard, 1987) y Superman IV: en busca de la paz (Furie, 1987), fue una de las producciones más costosas de Cannon. Por desgracia, la taquilla fue poco amable con Fuerza siniestra y de su presupuesto de 25 millones de dólares, sólo logró recaudar poco más de cuatro en su fin de semana de estreno.

    La película originalmente se llamaría Space Vampires, respetando el título de la novela original. Sin embargo, Golan y Globus decidieron cambiar el título por algo que sonara menos a Serie B, pues pretendían que esta cinta fuera la demostración de que podían hacer películas con grandes presupuestos.

    Por desgracia, aún no he tenido la oportunidad de leer la novela de Wilson; por lo que la comparación entre esta adaptación y la fuente que la originó tendrá que quedar pendiente. Sin embargo, puedo decir que, aunque no es ninguna obra maestra, el guión, que pasó por ocho tratamientos diferentes antes de llegar a la versión final escrita por Dan O’Bannon (Alien, el octavo pasajero) y Don Jacoby, logra articular bien el montón de elementos que integran la historia de esta cinta.

    SPOILER El primer acto es una película de ciencia ficción y horror cósmico con no poca influencia de los textos de autores como H.P. Lovecraft y Robert Bloch –la mayoría de estas secuencias fueron eliminadas de la versión estadounidense de la cinta–. En el segundo acto, el ritmo se cae ligeramente, pues es excesivamente narrativo. Es el momento en el que se dan explicaciones y se resuelven misterios, y está más orientado hacia el thriller. Finalmente, el tercer acto es una película de pandemia que concluye como una de las más extravagantes cintas      de desastres, con zombies y un final que es un show de pirotecnia. Los planos generales de Londres medio destruida y en llamas no pueden dejar de recordarme al clásico braiju Gorgo (Lourié, 1961). A pesar de lo que pudiera sonar, todo el desmadre funciona bien y logra conjugar armónicamente elementos tan disímiles como los vampiros góticos y los alienígenas ancestrales. TERMINA SPOILER

    Como bien cabría suponer, debe haber un gran aparato de efectos especiales sustentando esta película. Y sí que lo hay. Quizá no sean tan deslumbrantes como los efectos especiales de otras cintas de la época y en algunas tomas no pueden quitarse ese look de efectos de película de serie B ochentera; pero sin duda son efectivos… y se ven mejor que el CGI sobrecargado al que estamos acostumbrados actualmente.

    Además, secuencias como las del robo de la fuerza vital, los vampiros secándose, explotando y convirtiéndose en polvo, y algunos maquillajes prostéticos se ven realmente bien. Por no mencionar esa extraña escena en la que los cadáveres de varias víctimas de los vampiros comienzan a desangrarse y la sangre se aglutina formando una especie de avatar, como si fuera ectoplasma… es verdaderamente impactante –ojalá hubieran fotografiado mejor a los muñecos–.

    Y bueno, supongo que lo que todo mundo recuerda de esta película –incluido su director– es a la simplemente espectacular Mathilda May. Casteada de entre 1000 actrices, May, de origen francés, ni siquiera sabía inglés cuando filmó la película y tuvo que aprender sus pocos parlamentos fonéticamente. Uno creería que su tiempo en pantalla es mucho más largo; pero, en realidad, el personaje conocido únicamente como Space Girl tan sólo aparece en siete minutos de la cinta.

     Mucho del material de May que se filmó originalmente no pudo ser utilizado en la película por ser demasiado escandaloso. De hecho, en la escena en la que la Space Girl va bajando por las escaleras, la postproducción tuvo que agregar sombras a través de trucos fotográficos para que la película no obtuviera la infame clasificación X.

    Aunque tienen mucho menor intervención en la historia, también hay un par de “Space Boys” e igualmente son hermosos. Por cierto, en un principio Billy Idol había sido considerado para interpretar a uno de ellos.

    Otra cosa más que memorable es el increíble tema musical. Compuesto por el inmortal Henry Mancini, quien nos regalara montones de grandes temas, incluyendo el icónico tema de La pantera rosa (Edwards, 1963) o La marcha del elefantito, este score hiper-épico es una delicia que nos deja muy claro, desde las primeras tomas de la cinta, que estamos entrando a otro mundo. Mancini accedió a componer el tema de la película pues el concepto original era una secuencia inicial de casi 15 minutos sin diálogos, para lo que el italiano quiso crear una especie de ballet espacial.

    En la versión estadounidense del film, la música de Mancini fue reemplazada por composiciones originales de Micahel Kamen, quien se encargara de los soundtracks de películas como Highlander: el inmortal (Mulcahy, 1986); Brasil (Gilliam, 1984) o Robin Hood: Príncipe de los Ladrones (Reynolds, 1991). La propuesta de Kamen no es mala, sólo es diametralmente opuesta a la de Mancini.

    La fotografía es interesante, aunque no libra a la cinta de verse anticuada. Y la escena de la seducción final de Carlsen por parte de la Space Girl, que es un tributo –o plagio descarado, ya ni sé– de la versión de 1979 de Drácula (Badham), pocos favores le hace.

    Fuerza siniestra fue un estrepitoso fracaso en la taquilla que se ha convertido en un clásico de culto. No voy a mentir: no se trata de una buena película ni de lejos; está con un piecito muy metido en el cine de explotación. Sin embargo, sí es una película única en la que se nota que todos los involucrados dieron su mayor esfuerzo. Lo que podría haber sido el más grande desastre conceptual desde que León-O, Señor de los Thundercats, se enfrentara al Rey Arturo termina siendo una auténtica pieza de entretenimiento, probablemente la mejor del catálogo de Cannon y una de las películas más imaginativas de la década de los 80.

PARA LA TRIVIA: Esta película se salió de presupuesto. Estaba planeada para filmarse en 17 semanas; pero terminó demorándose veintidós. En un momento dado, la producción fue cancelada por falta de dinero y algunas escenas que eran cruciales para la trama jamás se filmaron.

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Sumario 2021

LA NOVIA DEL RE-ANIMADOR. La saga de Herbert West continúa.

LA NOVIA DEL Re-ANIMADOR

Bride of Re-Animator, aunque en el mercado de video europeo se le conoció como Re-Animator 2.

Brian Yuzna, 1990

Tras el rotundo éxito de la primera parte en la saga del Re-Animador, una secuela era más que obligada. Según Brian Yuzna, el productor, lo primero que se les ocurrió a él y a Stuart Grodon fue el título: La novia del Re-Animador, haciendo una obvia referencia a La Novia de Frankenstein (Whale, 1935). Yuzna siempre dio por sentado que Gordon dirigiría la secuela; sin embargo, el director no se sintió interesado para realizar la segunda parte debido a que debían mantener los desnudos y el gore en un nivel moderado para conservar la clasificación “R” y sintió que esto lo limitaba a nivel creativo.[1]  

    Originalmente, Gordon y Dennis Paoli, director y guionista de la primera parte respectivamente, querían que la secuela fuera una comedia macabra que siguiera con la historia de la película anterior y que se centrara en la vida de Dan Cain casado con el cuerpo reanimado de Meg.[2] Empero, al salir Gordon del proyecto, Yuzna lo llevó por una dirección completamente distinta.

    La historia sucede ocho meses después de la primera parte cuando los doctores Dan Cain (regresa Bruce Abott) y Herbert West (también regresa Jeffrey Combs) —quien sin explicación alguna sobrevivió a la masacre al final de la primera película—, se encuentran atendiendo al Ejército Peruano en su campaña contra la guerrilla. Después de una sangrienta batalla en la que Cain es herido, ambos médicos deciden regresar a Arkham, Massachussetts.

    Una vez de regreso en Estados Unidos, los médicos alquilan una vieja funeraria para alojarse, en el sótano de la cual, West reanuda sus experimentos para reanimar cadáveres. Sin embargo, el obsesivo doctor pretende ir más allá al no sólo devolver la vida, sino en crearla. Para lograrlo necesita partes de los mejores cuerpos disponibles para armar a la mujer perfecta que, como bien pueden imaginar, tendrá el corazón de la novia de Cain, Meg.

    Por si esto no bastara, resulta que el Dr. Hill (regresa la cabeza de Carl Gale), o por lo menos lo que queda de él, “sobrevivió” también y busca vengarse de West, para lo cual logra reunir una banda de cuerpos reanimados que han sido internados en el Hospital Universitario de Arkham tras ser confundidos con enfermos mentales. Ah, sí, y también West y Cain se encuentran bajo la investigación del teniente Chapman (Claude Earl Jones), quien tiene motivaciones personales pues el cadáver de su esposa, a la que según dice él no mató a golpes, fue profanado durante el evento ahora conocido como la Masacre del Hospital de Arkham.

      Lo primero que salta a la vista sobre esta cinta es la enorme cantidad de cosas que suceden a nivel anecdótico. El mismo Yuzna es el primero en reconocer que tiende a retacar sus películas con información, y en sus propias palabras, si él hubiera podido imitar el estilo de Gordon para dirigir y hubiese podido alcanzar esa perfección tonal de la primera película, lo habría hecho sin pensarlo. Sin embargo, la diferencia esencial entre ambos directores es que Gordon es un director teatral muy respetuoso del proceso de los actores y que da mucha importancia al trabajo con ellos; mientras que Yuzna aprendió a dirigir cine viendo cine y nada más.[3]

    Así pues, Yuzna tiene un estilo menos refinado y más burdo, aunque también más filoso para la comedia negra y, en general, deja las sutilezas de la primera cinta para irse por un lado más camp, alejándose del tono de Grand Guignol para entrar más en el de la farsa pura. ¿O cómo se podría entender la criatura que aparece al final de la cinta, con la cabeza del Dr. Hill y alas de murciélago en las sienes?

    El resultado final es agradable, aunque algunos elementos se empiezan a sentir gastados, y quizá el exceso de líneas argumentales logra que la aparición de la Novia del Re-Animador al final de la cinta sea menos impactante de lo que debería. Lo que sí es impactante es la escena de su destrucción, en la que la pobre mujer literalmente “se quiebra” en medio de efectos mecánicos súper sangrientos cortesía de KNB Group (The Walking Dead).

    En general, la cinta se siente menos lograda que su predecesora y menos redonda. Hay menos desnudos y más sangre; pero usada de forma menos eficiente. Y aunque sí le arranca a uno un par de carcajadas, al final se siente que la historia podría haberse quedado en la primera parte y no se habría perdido nada.

    Lo que sí es interesante es que algunas otras películas de corte más “intelectual” toman sendas referencias no tanto de The Re-Animator; sino de Bride de the Re-Animator. Por citar ejemplos puedo mencionar Cronos (1993), la ópera prima del director mexicano Guillermo del Toro —no podemos negar la enorme similitud entre el embalsamador de la película de Yuzna y el interpretado por Daniel Giménez Cacho—, y la genial Frankenstein, de Mary Shelley (1994) del director shakespeariano Kenneth Brannagh, en la que la utilización del líquido amniótico como ingrediente para la reanimación y el aspecto de la Novia (aquí interpretada por Helena Bonham Carter) son sólo algunos de los elementos similares con la secuela de Re-Animator.

PARA LA TRIVIA: En algún momento, Herbert West menciona que los ruidos que provienen del sótano son “probablemente ratas en las paredes”. Esta línea es una referencia al cuento de H.P. Lovecraft titulado precisamente Las ratas en las paredes (1924).

PARA LA TRIVIA GEEK: En los créditos de la película, los realizadores incluyen un agradecimiento especial a Mary Shelley, sin embargo, escriban mal su nombre al poner “Mary Shelly”.


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Sumario 2021

[1] YUZNA, Brian, citado en Stanley WIATER, Stanley, Dark Visions: Conversations with the Masters of Horror Film, Avon Books, New York, 1992, p. 215. La traducción es mía.

[2] GORDON, Stuart, citado en CRAMPTON, Barbara, “Stuart Gordon: Gentleman of Splatter”, publicada en Fangoria Núm. 317, Octubre de 2012, p.38. Traducción mía.

[3] YUZNA, Idem.

MUNDO ACUÁTICO. Básicamente, “Mad Max III”, pero con un océano en vez de un desierto…

MUNDO ACUÁTICO

Waterworld

Kevin Reynolds, 1995

Ya habíamos mencionado muchas veces que 1995 parece haber sido un año terrible para el cine por el hecho de que se estrenaron algunas películas horribles. Empero, quizá ninguna de ellas logre compararse con Mundo acuático, que fuera en su momento la película más costosa de la historia y se convertiría en uno de los más grandes fracasos taquilleros de todos los tiempos. Ninguneada por el público y despedazada por la crítica, quizá no acabó con la carrera de Kevin Costner, pero es innegable que ésta nunca pudo recuperarse del todo.

    En el futuro, los casquetes polares de la Tierra se han derretido, convirtiendo al planeta en un océano interminable. En este escenario postapocalíptico, un marinero mutante sin nombre –en los créditos se llama Mariner y es interpretado por Kevin Costner– se ve obligado a ayudar a una mujer y una niña a encontrar una mítica porción de tierra firme.

    Por supuesto, lo primero que salta a la vista al leer esta sinopsis es la sospechosa similitud del argumento de esta película con el de Mad Max III: Más allá de la Cúpula del Trueno (Miller y Ogilvie, 1985), sólo que cambiando el desierto por un océano. Y sí, Mundo acuático es básicamente eso.

   A pesar de ello, no puedo negar que en esta cinta hay algunas ideas interesantes. Por desgracia, se ven diluidas por el resto de los elementos de lo que, a la postre, es básicamente una cinta de piratas con delirios de grandeza y éstos trabajan mayormente en su contra.

  Las tomas de stablishment, por ejemplo, están muy bien trabajadas y verdaderamente ayudan a introducirnos en el universo planteado por la película, filmado en locación en Hawaii… lo que realmente importa poco porque en la pantalla nosotros sólo vemos mar.

    Del mismo modo, todo el diseño de arte de la película está lleno de propuestas y conceptos interesantes que desgraciadamente, a menos que uno vea la cinta en HD o superior, se pierden casi por completo porque alguien decidió que todo debía estar cubierto de óxido. Y ésa es otra duda que me surge cuando veo esta película. Digo, entiendo que es un mundo postapocalíptico y que no hay recursos y bla, bla; pero, si estas personas viven en sus barcos y los usan como principal medio de sustento… ¿Por qué dejan que se oxiden? No es como que fuera cualquier moco de pavo conseguir otros.

    En este mismo apartado merece una mención el diseño de vestuario. La ropa que usan los personajes es súper interesante y no sólo ayuda a caracterizar a cada uno de ellos, sino que da contexto sobre su pasado y el mundo en que habitan. Por desgracia, parece que el legendario John Bloomfield (Conan, el bárbaro, Robin Hood: príncipe de los ladrones), diseñador de vestuario y Dean Semler (Danza con lobos, Apocalypto), el director de fotografía, nunca se pusieron de acuerdo sobre cómo se iba a filmar la película, pues su riqueza de colores, texturas y detalles se pierde en las tomas de gran angular que componen la mayor parte de la fotografía de la cinta.

    Otro elemento que es verdaderamente impresionante son los stunts. Si una sola cosa se puede rescatar de esta película, que sean las escenas de acción. En aquellos tiempos en los que los efectos especiales por computadora aún eran una cosa experimental –como bien lo demuestra el monstruo marino que aparece en esta cinta–, los stunts de esta peli se lograron a la antigüita, usando rampas, compresoras de aire, cables, arneses y dobles de acción súper entrenados; por no mencionar la dificultad de filmar en una isla hawaiana.

    Lo que me lleva a la verdadera estrella de esta película: el trimarán. Tratándose del vehículo principal de la cinta, el trimarán fue diseñado por el artista conceptual Steve Burg (Terminator 2: el Juicio Final, Alien: Covenant) y construido por la compañía francesa Janneau, especialista en construir catamaranes y trimaranes para competencia. Debido a las acciones que la nave debía realizar en cámara, dos botes, con un costo de un millón de dólares cada uno, fueron construidos y empacados en el interior de un 747 para ser enviados a la locación lo más pronto posible.

    Por las exigencias del guión, el trimarán fue construido para que pareciera que el Marinero podía pilotearlo solo; sin embargo, la manivela con pedales que utiliza en la cinta para tal fin era sólo utilería sin ninguna función real. Quien realmente navegaba era un grupo de marineros expertos que realizaban dicha tarea a través de monitores de televisión ocultos debajo de la cubierta de la nave.

    Asimismo, el atolón artificial en el que atraca el marinero fue construido exprofeso para esta cinta. El buque tanque que es la fortaleza de Deacon (Denis Hopper) fue también reacondicionado de un buque tanque real. No es de extrañar que esta película haya sido la más cotosa de la historia en su momento.

    ¡Ah, si tan sólo el dinero invertido en una película asegurara su calidad! Por desgracia, Mundo acuático es la prueba fehaciente de lo contrario. Se trata de una de esas películas en las que parece que nada funciona.

     De nada sirven los vestuarios bellamente confeccionados si su maquillaje prostético se ve como de película de Serie B. De nada sirven los stunts meticulosamente coreografiados si errores como los tropezones de los actores o el vestuario que se les atora en los sets se dejan en el corte final de la peli. De nada sirve su fotografía majestuosa si prácticamente todos los inserts se notan fuera de lugar, como si quien editó la película no supiera lo que estaba haciendo. La verdad es que, por momentos, es difícil ver los 175 millones de dólares del presupuesto en la pantalla.

    Las actuaciones son horribles… y a eso hay que sumarle la desagradable voz de Kevin Costner. A veces pareciera que el agente de Dennis Hopper lo odiaba, porque siempre lo estaba poniendo en películas malas. Amamos a Hopper en Easy Rider (dirigida por él mismo en 1969) y se lució durante la mayor parte de Terciopelo azul (Lynch, 1986); pero luego se convirtió en ese buen actor que se la pasa haciendo malas películas… o en ese actor reconocido que sale en películas de género como tratando de legitimarlas: La masacre de Texas 2 (Hooper, 1986), Super Mario Bros. (Jankel y Morton, 1993), Máxima velocidad (De Bont, 1994), Tierra de muertos (Romero, 2005). En muchas de ellas, Mundo acuático entre ellas, parece que ni siquiera se está esforzando.

    Al final, entre el guión malo y la dizque actuación de Hopper, Deacon, el que debería ser un villano aterrador, un pirata posmoderno transportándose en una imparable fortaleza de chatarra, terminó convirtiéndose en una especie de versión live-action de Pierre Nodoyuna.

    El villano caricaturesco es sólo una de tantas fallas del guión. Digo, ninguno de los personajes es realmente tal, todos están medio dibujados nomás; pero sus progresiones parecen salir de la nada. Del mismo modo, me parece harto curioso que, para llevar tanto tiempo viviendo en un mundo cubierto de agua, todos los personajes parecen increíblemente poco acostumbrados a ello. También está el hecho de que nunca queda realmente claro por qué los malos buscan Tierra Firme o de que tampoco hay una razón real para que quieran quedarse con Enola (Tina Majorino)… o sea, sí, tiene tatuado el mapa a Tierra Firme; pero no la necesitan viva, o podrían pedirla prestada y copiar el mapa, ¿no? Por no mencionar que la acción también parece avanzar sólo porque el guión lo dice y no porque realmente se desarrolle un conflicto. Y los diálogos son tan malos que da risa.

    Anécdota curiosa, Joss Whedon participó en esta cinta, aunque sin recibir crédito, como un “Script Doctor”; alguien que se encarga de componer un guión que se considera malo o que, de plano, no se puede filmar.

    Empero, lo que de verdad estuvo molestándome durante las dos horas y quince minutos que dura la película fue: ¿Qué puta hora es? Me queda claro que la filmación de esta madre debe haber sido por demás complicada; pero al filmar casi todo en exteriores, a la producción le fue imposible mantener la continuidad de la luz del sol, por lo que incluso tomas de reacción se notan en una hora completamente distinta que aquellas tomas a las que están reaccionando.

    Así pues, la película costó cerca de 175 millones, sólo recaudó 21 millones en su fin de semana de estreno. Y no, no se convirtió en una película de culto… digo, sí he conocido a un par de fans muy clavados con ella; pero, literalmente, han sido un par. Es entretenida por momentos; pero es un desastre durante la mayor parte y quizá lo que acaba de hundirla es el hecho de que, antes y después de ella, ha habido un montón de películas más logradas que se tratan más o menos de lo mismo… Al menos en Mad Max III estaba Tina Turner. A veces siento feo de que stunts tan buenos se desperdicien en películas tan pinches.

PARA LA TRIVIA: La compañía Kenner Toys, quien parecía comprar licencias de películas a destajo, produjo una serie de figuras de acción basadas en Mundo acuático; que reutilizaba algunos accesorios retooleados de figuras de Jurassic Park. La serie incluía 6 figuras básicas (3 de ellas eran versiones diferentes de Mariner), 2 figuras de lujo con vehículos (una de las cuales era otra versión de Mariner) y el impresionante vehículo/playset del trimarán… que no flotaba en el agua. Así es, a nadie en Kenner le pareció buena idea que los juguetes de MUNDO ACUÁTICO flotaran en el agua. Incluso el empaque advertía que no debían usarse en el agua.

    El fracaso de la película limitó la distribución de estos juguetes y obligó a Kenner a cancelar los planes para una segunda serie de figuras de acción, que incluiría la figura de Helen (Jeanne Tripplehorn).

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OJOS SIN ROSTRO. Una de las películas más perturbadoras jamás filmadas.

OJOS SIN ROSTRO

Les yeux sans visage

Georges Franju, 1960

El cine francés tiene una larga tradición en el terror. De hecho, las primeras películas de horror, perdidas actualmente, fueron filmaciones del tradicional Thèâtrè du Grand Guignol de París. Asimismo, uno de los thrillers más perturbadores que nos ha regalado la pantalla de plata es esta cinta de origen galo. La peli fue todo un éxito en Europa y se convirtió en un clásico del cine de terror, así como un referente para muchas películas por venir. Y, anécdota curiosa, el éxito de la película –entre el público– fue tal que ésta se adaptó al teatro y se convirtió en uno de los últimos éxitos del agonizante Grand Guignol.

    El cuerpo de Christiane (Edith Scob), la hija del Dr. Genéssier (Pierre Brasseur) es recuperado de un canal en las afueras de París. El visionario cirujano reconoce el cadáver, cuyo rostro está terriblemente desfigurado, en la morgue. Cuando la joven extranjera Edna Grüber (Juliette Mayniel) es convencida por Louise (Alida Valli), la asistente de Genéssier, para rentar una habitación en la mansión de éste, se revelará el verdadero destino de Christiane… y el de Edna.

    Acabo de sufrir horrores escribiendo el párrafo anterior. Ojos sin rostro es una película con una trama complicada llena de vueltas de tuerca y revelaciones sorprendentes a cada instante, y narrar su argumento sin spoilearla ha sido bastante difícil.

    Luego de lo anterior, me rindo. A partir de aquí, el texto contiene spoilers.

    Algo que siempre me ha gustado de esta cinta es que se nota verdaderamente adelantada a su época. La narrativa visual y el uso del lenguaje cinematográfico son vanguardistas, propositivos e innovadores. La cámara es utilizada de un modo prácticamente voyeurista que va desvelando poco a poco la escena al espectador; pero nunca completamente. La imagen apenas sugiere lo suficiente como para que el pueda imaginar el resto, lo que es terriblemente poderoso.

     Esto es particularmente efectivo en la escena en la que se descubre el rostro deshecho de Christiane, que se acerca, fuera de foco, poco a poco a la cámara mirándonos fijamente. La imagen es profundamente perturbadora no por lo que vemos; sino, precisamente, por lo que no alcanzamos a ver. A pesar de que la película logró librar la censura, esta escena siempre causó controversia.

    Lo que es más, creo que puede ser más inquietante la ominosa presencia de la máscara de Christiane, una réplica casi perfecta de su verdadero rostro, que ver su cara desfigurada directamente. Supongo que tendrá que ver con ese efecto psicológico conocido como el Valle Inquietante. Y también muy perturbador es el trato sobreprotector y controlador que Genessier da a su hija que, con la máscara impoluta y una serie de batas diseñadas por el mismísimo Hubert de Givenchy, se convierte en una muñeca viviente.

    Las actuaciones son también impresionantes. Todos los intérpretes están en el mismo nivel y es increíble lo que Scob puede lograr en pantalla utilizando tan sólo sus ojos. Del mismo modo, Brasseur nos regala una interpretación contenida y llena de matices y sutilezas que nos permite inferir que hay mucho más pasando por su cabeza de lo que nos permite ver. Por la forma en que se mueve, en que habla, en que mira, sabemos que hay algo mal con Genessier; pero no sabemos exactamente qué.

    Ojos sin rostro es un relato que se cocina a fuego lento. Es una película en la que el suspenso se construye meticulosamente con poco diálogo y poca música, prestando particular atención en la creación de una atmósfera claustrofóbica y tétrica que sigue, incluso, el ritmo y algunos los temas de un relato gótico; al tiempo que utiliza elementos directamente extraídos del thriller policiaco y el cine noir. La tensión se va acumulando poco a poco con la fotografía barroca que crea interesantes claroscuros a través de una iluminación no-realista. Y esa secuencia introductoria, con su aire onírico, es verdaderamente perturbadora.

    Es difícil no intentar trazar un paralelismo entre esta película y la clásica Psicosis (1960) de Alfred Hitchcock. Ambas cintas se estrenaron el mismo año, ambas están basadas en novelas. Las dos películas pueden entenderse como precursoras directas del subgénero slasher que surgiría en la década de 1970. Ambas pelis tratan con relaciones tóxicas de padres con sus hijos e identidades equívocas. Las dos cintas reivindicarían al género del terror y, al mismo tiempo, se convertirían en cintas de culto, vapuleadas por los críticos de su época, quienes las consideraron fallos o tropezones en las filmografías de sus directores simplemente por tratarse de películas de género; pero que, con el tiempo, encontrarían su lugar como clásicos no sólo del cine de terror, sino de la cinematografía en general.

    Respondiendo a las críticas sobre la película, en las que la señalaban como una obra “de un género pequeño e indigna de su director”, Franju contestaba que, por el contrario, se trataba de su intento de hacer que un género “menor” –como el terror, siempre ninguneado por la crítica– fuera tomado en serio. 

    Desde la primera vez que vi esta cinta me encantó. Calificada por algunos como una de las películas más perversas jamás hechas, es increíble la sensación de desasosiego que puede generar en el espectador sin mostrar prácticamente nada. Una cinta hipnótica que, por momentos, asemeja una pesadilla y que es una experiencia que todo cinéfilo, particularmente aquéllos aficionados al terror, debe vivir.

    Y luego está esa escena del transplante de rostro –que en aquel entonces casi era ciencia ficción– que se quedará por mucho tiempo en nuestras mentes.

PARA LA TRIVIA: En EE.UU. esta película se estrenó censurada y editada con el título The Horror Chamber of Dr. Faustus (La cámara del horror del Dr. Faustus… a pesar de que no hay ningún personaje llamado Dr. Faustus en la cinta). La película, en su versión y título original, fue estrenada en dicho país hasta Halloween de 2003.

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Sumario 2020

EL HOMBRE INVISIBLE. Un clásico de monstruos de Universal que vuelve con todo.

EL HOMBRE INVISIBLE

The Invisible Man

Leigh Whannell, 2020

Cuatro veces Universal Pictures ha querido crear un universo cinematográfico con remakes de sus películas clásicas de monstruos, como lo hizo en las décadas de los 40 y 50… y cuatro veces ha fracasado miserablemente. La primera, en 1999, cuando el remake de La momia (Sommers) se convirtió en un éxito comercial tan grande que la Casa de los Monstruos prefirió dirigir sus esfuerzos a convertirla en franquicia… que de peli de terror no tuvo nada. La segunda ocasión fue en 2010, cuando Benicio del Toro creyó que su parecido físico con Lon Chaney Jr. sería suficiente para sostener un remake de El hombre lobo (Johnston) de dos horas en la que hasta Anthony Hopkins tiene cara de hueva en la mayoría de sus escenas. Luego estuvo la ridícula Drácula: la leyenda jamás contada (Shore, 2014) y la penosa La momia (Kurtzman, 2017)… sí, otra vez.

    Originalmente, El hombre invisible sería la segunda película del Dark Universe, estaría más enfocada en la aventura y la ciencia ficción, sería protagonizada por Johnny Depp y escrita por David S. Goyer, cuyos créditos como guionista incluyen Ciudad en tinieblas (Proyas, 1998) y la las primeras dos películas del Batman de Christopher Nolan (2005-2008). Sin embargo, el pobre resultado en taquilla de La momia obligó a Universal Pictures a replantear el proyecto. Alabado sea Cthulhu.

    De tal suerte, Universal siguió la misma estrategia que DC Comics tras la fallida creación de su Universo Expandido: dejar de intentar. Dejar de intentar forzar un universo cinematográfico donde no hay nada y mejor abocarse a resignificar sus personajes clásicos y, al igual que la Casa de Superman con Guasón (Phillips, 2019), encargar a un director con sello autoral la creación de una película con comentario social que reinventara al personaje.

    Finalmente, parece que Universal comprendió que, si bien en la actualidad sus pelis clásicas de monstruos nos parecen nave, en su época sí se suponía que fueran obras de terror. Acorde con ello, se empeñó en crear una película de terror que reinterpretara al personaje para los tiempos que corren.

    Y el resultado es un portento.

    La cinta cuenta la historia de Cecilia Kass (la siempre excelente Elisabeth Moss), quien apenas escapa con su vida de su relación tormentosa con Adrian Griffin (Oliver Jackson-Cohen), un genio científico pionero en el campo de la óptica, para irse a vivir a casa de un amigo. Conforme los días pasan, Cecilia va recuperando su confianza en sí misma, hasta que le es notificado que Adrian ha fallecido. Después de heredar una gran fortuna de su difunto esposo, extraños eventos comienzan a suceder, destruyendo su nueva vida y llevándola a cuestionarse si está perdiendo la razón o si un ente invisible la está acechando.

    Leigh Whannell, co-creador de Saw, toma las riendas de este proyecto como guionista y director, y logra crear una historia verdaderamente aterradora. Whannell da nueva vida a la historia clásica: la ciencia ficción sigue siendo el motor de la historia y ésta sigue siendo una fábula sobre cómo un poder tan absoluto como la capacidad de volverse invisible merma la ya de por sí frágil sanidad mental de un científico; pero la cuenta desde la perspectiva de la víctima. Y eso es simplemente perturbador.

    Los monstruos son metáforas, son símbolos que representan nuestros miedos. Parte del éxito de un monstruo en el cine es que, precisamente, logre conectar con el público a ese nivel. En el caso de esta película, creo que el éxito es rotundo. Adrian representa perfectamente al ex tóxico SPOILER que, en esta situación específica, ni siquiera después de la muerte te deja en paz. Se trata de ese acosador que te hace sentir inseguro y paranoico aun estando encerrado en tu habitación. Supongo que, en este caso, el compañero tóxico no hace gaslighting; sino “ghostlighting”. TERMINA SPOILER

     La otra parte del éxito de un monstruo es, por supuesto, la actuación. Y no sólo la actuación de quien interpreta al monstruo sino, sobre todo, la actuación de sus víctimas. Como público, sabemos cómo se ve y la amenaza que representa a través de ellos, nos vinculamos y simpatizamos con ellos, y son las víctimas quienes se encargan de mostrarnos el peligro que supone el antagonista.

     En esta película todas las actuaciones son excelentes; pero, por supuesto, sobresale la de Moss, a quien seguro recuerdan por su participación en series de TV como Mad Men (2007-2015) y El cuento de la criada (2017-2021), como la acosada Cecilia. En esta película logra crear un personaje con el que es fácil identificarse, de matices e intensidad impresionantes. Es impactante como la actriz puede ser expresiva tanto con el uso del microgesto como con las escenas que son un verdadero estallido emocional. En general, todas las secuencias cuentan con una meticulosa puesta en escena y un profundo trabajo tanto actoral como de dirección.

    De hecho, me resultó harto interesante ver las escenas eliminadas que vienen como material extra en el Blu-Ray de esta película. Es interesante porque, en general, se trata de escenas que extienden aún más el desarrollo de los personajes y las relaciones entre ellos. Y se entiende que quitaran muchas de ellas para reducir la duración de la película y otras porque, aunque son muy buenas, le restaban impacto a otras escenas –como la del teléfono celular y el portafolio de Cecilia o la famosa escena de la huella de la mano, que incluso sirvió de poster para la película–.

    El guión también me pareció muy interesante, lleno de sutilezas que nos permiten adentrarnos en la psique de los personajes e incluso compartir por momentos la paranoia de C. De hecho, en muchas secuencias, el terror no viene tanto del monstruo; sino de atestiguar deterioro psicológico del personaje. Hay varias vueltas de tuerca en la historia, algunas son efectivas y otras las ves venir desde la semana pasada; pero aun así funcionan. Los diálogos son inteligentes y se nota que Whannell hizo su tarea investigando relaciones de abuso.

    SPOILER Quizá la única parte del guión que no me convenció fue la secuencia en la que Emily (Harriet Dyer), la hermana de Cecilia, es asesinada. La escena, como tal, es impactante y me queda perfectamente claro que está ahí para que la historia avance; pero el hecho de que sea precisamente Emily quien es asesinada me parece que tiene poco impacto emocional en la protagonista en ese preciso momento de la historia. Me refiero a que hubiera sido mucho más trascendente a nivel dramático que mataran a James (Aldis Hodge) porque, además, eso habría conectado mejor con la última escena. Habría sido mucho más relevante –y mucho más “redondo”– que fuera Emily de quien la llevara a matar a Adrian TERMINA SPOILER.

    Si uno recuerda la versión de 1933 (Whale), uno de los elementos principales del argumento fue la ciencia ficción. En esta iteración, el mecanismo que utiliza Adrian para volverse invisible está, de hecho, basado en los más recientes adelantos tecnológicos en el campo de la óptica. Según las más aceptadas hipótesis actuales, si alguien quisiera volverse invisible, usaría algo similar a lo que se ve en la película. De hecho, el guión contó con la asesoría del Dr. Ben Halkon, miembro del Tech Lab de la Universidad de Sidney, para ayudar a idear una tecnología de invisibilidad que fuera verosímil en la actualidad.

    Por supuesto, una película así no puede funcionar sin efectos especiales. Sin embargo, se agradece que éstos hayan sido utilizados como una herramienta para contar la historia y no como estrellas del show. Los efectos especiales sólo se utilizaron cuando fueron necesarios, dando prioridad a la actuación y la puesta en escena, y fueron desde las más sofisticadas técnicas de CGI hasta colgar objetos con hilos –aunque en algunas tomas sí se nota–.

    Así pues, El hombre invisible puede sumarse a la nueva ola de películas de género que dejan de lado el horror y se enfocan en el terror y en transmitir la visión de un autor. Bien escrita, maravillosamente actuada y dirigida, y con una fotografía increíble –en muchas tomas la presencia del hombre invisible se sugiere simplemente con el juego de cámara–, la película fue todo un éxito que, a pesar de ver su corrida en cines interrumpida por el cierre debido a la pandemia del COVID-19, cuadruplicó su modesto presupuesto de tan sólo 7 millones de dólares sólo en taquilla. 

    Al momento de escribir esto, se encuentra en pre-producción una nueva versión de El hombre lobo, también dirigida por Whannell y distribuida por Universal, y protagonizada por Ryan Gosling.

PARA LA TRIVIA: El nombre de la protagonista es Cecilia, que se deriva del latín caecus y significa “ciego”. Esto es una alusión directa al hecho de que la protagonista no puede ver al hombre invisible. En varios momentos de la película, los demás personajes se refieren a ella como “C”, que en inglés suena igual que la palabra “see” (ver).

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BATMAN INICIA. La resurrección del Hombre Murciélago.

BATMAN INICIA

Batman Begins

Christopher Nolan, 2005

La última película de Batman de la serie original, Batman & Robin (Schumacher, 1997), fue tan espantosa que la serie tuvo que ser rebooteada para poder volver a explotar al personaje en las salas cinematográficas. No es secreto para nadie, pero eso del Batman más camp que en los 60, con un traje que incluía pezones puntiagudos y tanga, y colores de neón como que no terminó de convencer a nadie. Las payasadas de Chris O’Donnell y Alicia Silverstone, las dizque actuaciones de George Clooney y Umma Thurman y el (¿cómo llamarlo?) ultraje de Bane fueron los clavos en este ataúd donde parece que el que mejor actúa es Arnold Schwarzenegger (!).

    ¿La solución? Partir desde cero contratando a un director británico con talento para el thriller, a un elenco de primeros actores (británicos en su mayoría), y un guión complejo y rico inspirado levemente por la serie de cómics Batman: Year One –y con un argumento pirateado mayormente de la película The Shadow– para revivir la franquicia de forma tal que resultara en un drama de tono casi completamente realista. Éste más bien toma como herramienta a los personajes del universo de Batman para manifestar las críticas de Christopher Nolan a la sociedad moderna.

    Los padres del multimillonario Bruce Wayne (Christian Bale) son asesinados en un callejón, dejando al niño al cuidado de su mayordomo Alfred Pennyworth (Michael Cane, soberbio). Al crecer, la sed de venganza de Bruce lo lleva por una debacle personal que tocará fondo al ser encerrado en una prisión del Lejano Oriente. Ahí será rescatado por Henri Ducard (Liam Neeson), quien lo llevará ante Ra’s Al Ghul (Ken Watanabe), líder de la Liga de las Sombras. Con el conocimiento obtenido como miembro de la Liga, Bruce Wayne regresará a su natal Gotham City (Ciudad Gótica, para los cuates) para luchar contra el crimen, dirigido en su mayoría por el mafioso Carmine Falcone (Tom Wilkinson dando una clase de actuación… como suele hacerlo). También debutan en la pantalla grande villanos clásicos como The Scarecrow (Cillian Murphy), quien pretende llenar ciudad gótica con gas tóxico (¿Qué no ése era el plan del Guasón en la primera Batman [Burton 1989]?) y Victor Zsaz (Tim Booth), un asesino en serie que gusta de contar a sus víctimas haciéndose cortadas en el cuerpo, quien aparece en forma de cameo.

    Como puede advertirse en la sinopsis anterior, la trama de esta película es compleja e involucra a muchos personajes del universo del Hombre Murciélago. A diferencia de la primera cinta, en la que sólo aparecía un villano, y de la fórmula que se siguió a partir de Batman regresa (Burton, 1992) en la que dos villanos clásicos se aliaban para enfrentarse a Batman, en esta peli se insertaron montones de personajes de los cómics (en total hay 5 villanos).

    Así pues, la película no es lineal en su primera mitad, e intercala escenas del tiempo presente con flashbacks; lo cual vuelve ágil y dinámica toda una sección de peli que de otro modo sería en exceso narrativa. Sobre todo, esta primera mitad se enfoca en el personaje de Bruce Wayne, planteando bases psicológicas sólidas sobre las cuales se irá construyendo el personaje de Batman. Analiza cuáles son sus motivaciones y sus miedos, y lo hace mediante escenas económicas y diálogos eficientes. De hecho, Batman como tal no aparece en pantalla sino hasta que la película ya lleva una hora.

    La segunda mitad está un poco más enfocada a la acción y de hecho se vuelve más lo que uno esperaría de una película de súper héroes. Eso sí, los héroes y villanos en esta cinta son constreñidos dentro del tratamiento realista antes mencionado; que si bien los vuelve más humanos, e incluso en algunos casos más temibles, también los saca un poco de contexto.

    Y a este respecto sí tengo una queja, que creo que es la que muchos de los fans más puristas de Batman tuvimos con esta película, y me refiero a las “licencias poéticas” que los realizadores se tomaron con los personajes. Principalmente con Ra’s Al Ghul. Quiero decir, en los cómics, Al Ghul es un megalómano árabe con el poder de la inmortalidad… ¡Su nombre mismo está en árabe (significa literalmente “Cabeza de demonio”)! ¿Por qué entonces es interpretado por un actor japonés? —exagero para efectos del dramatismo pues esto sí se aclara en la tercera cinta, pero no quiero meter spoilers— ¿Por qué la Liga de las Sombras está integrada por ninjas como si fuera una pandilla de película ochentera? Y, concediendo todo lo anterior… ¿Qué hace un clan ninja viviendo en un monasterio en los Himalayas?

    A mi hermano, quien es fanático acérrimo de las cintas de Batman de Burton, el tratamiento realista de los personajes en esta cinta no le agradó en lo más mínimo. Y, aunque es uno de los logros de la película, y ciertamente hay villanos que quedan ni mandados a hacer para esta versión del Batiuniverso, como el Sombrero Loco, el Acertijo o Azrael;  ¿dónde entrarían en esta visión villanos más fantásticos como Man-Bat, Mr. Freeze o Clayface?    

    En el caso de los villanos, todos ellos están magistralmente interpretados… bueno, tal vez Ra’s Al Ghul queda a deber por momentos; pero en general todos son muy buenos y, sin embargo, a diferencia de las películas de Burton (sobre todo la segunda), el tratamiento de Batman/Bruce Wayne es lo suficientemente sólido como para crear un personaje complejo, más cercano al antihéroe de un drama que al héroe de un melodrama, y que no llega a ser opacado por los villanos (a diferencia de Batman Regresa [1992]).

    El apartado del diseño es bastante afortunado. Sobre todo, en el caso de los personajes cuyas imágenes son pasadas también a través del tamiz realista que los acerca más a nosotros. Así pues, se trató de que los vestuarios lucieran lo más realistas posible, en el sentido de que personajes como Jonathan Crane/The Scarecrow tienen una apariencia completamente casera y mundana. Fuera queda el Art Decó expresionista, grandilocuente y estrafalario de las pelis de Tim Burton, así como la estética barroca y abigarrada de edificios y monumentos descomunales de las películas de Schumacher. Esta Gotham City fue filmada en locaciones reales en Toronto y el Batimóvil, cuyo diseño está más inspirado en el ideado por Frank Miller para la novela gráfica The Dark Knight Returns, parece más un tanque que un chupón como en las pelis de Burton o un tenis como en las de Schumacher.

    Los efectos especiales son disparejos, particularmente en el sector del CGI. Aunque hay secuencias increíbles como las de las alucinaciones inducidas por el gas del miedo de The Scarecorw, hay otras que se ven bastante falsas como la del ataque de una nube de murciélagos en Arkham Asylum.

    Una muy buena película que se aleja de los clichés de las pelis de superhéroes y las lleva a un público más adulto, y que marcaría la pauta en lo que adaptaciones cinematográficas de cómics se refiere durante el resto de la década pasada. Tiene sus detractores, sí, pero creo que en su conjunto es una fina pieza de cine fantástico… lo único que no acaba de convencer es la interpretación de Katie Holmes y su WonderBra.

PARA LA TRIVIA: Originalmente el actor Cillian Murphy audicionó para el papel de Bruce Wayne/Batman, pero fue rechazado pues Nolan consideró que era demasiado delgado y sus facciones demasiado angulosas para interpretar al superhéroe; sin embargo, quedó tan complacido con su actuación que lo conservó en el elenco con el personaje del Dr. Jonathan Crane.

PARA LA TRIVIA MUY GEEK: No es un secreto para nadie que Gotham City es una ficcionalización de la ciudad de Nueva York. El término “Gotham”, que proviene de un vocablo holandés, fue acuñado por el padre de la literatura estadounidense, el escritor y político Washington Irving, para referirse a la ciudad de Nueva York y sus alrededores. 

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VIERNES 13 PARTE VI: JASON VIVE. Mucho mejor que las dos anteriores… aunque no es decir mucho.

VIERNES 13 PARTE VI: JASON VIVE

Friday the 13th Part VI: Jason Lives

Tom McLoughlin, 1986

“Mientras sigan aplaudiendo, Chente sigue cantando”… Y, mientras la gente seguía viendo las películas de Viernes 13, el estudio las seguía produciendo… independientemente de ser causa de vergüenza y escarnio para ellos, porque, bueno, la película anterior de la saga costó un poco más de 2 millones de dólares y recaudó más de 8 sólo en su fin de semana de estreno y eso le quita la vergüenza a cualquiera, cómo no.

    De tal suerte, Paramount Pictures dio una amplia libertad creativa al director y guionista Tom McLoughlin para que creara una nueva entrada de la franquicia con una condición: Jason Voorhees debía regresar, sin importar cómo.

    Tras los eventos de Viernes 13: Un nuevo comienzo (Steinman, 1985), el joven Tommy Jarvis (Tom Matthews, quien fue casteado luego de que John Shepard, quien protagonizara la cinta anterior, se rehusara a aparecer en ésta, pues se había vuelto a la fe cristiana) regresa al pueblo de Forest Green –antes conocido como Crystal Lake, pero al que le cambiaron el nombre tras la infamia de las masacres de Jason Vorhees– para destruir de una vez por todas al psicópata enmascarado. Para ello, exhuma el cadáver de Jason (interpretado al principio por Dan Bradley, a quien los ejecutivos del estudio consideraron demasiado gordo para el papel y fue sustituido por el exmarine sin entrenamiento como stunt C.J. Graham) de su tumba en medio de una tormenta para destruirlo. Sin embargo, un rayo golpea el cuerpo de Voorhees y lo devuelve a la vida. El campamento de verano Forest Green –antes Crystal Lake– ha abierto sus puertas para los niños y el asesino de la máscara de hockey está ansioso por volver a su antiguo pasatiempo; por lo que, una vez más, será la tarea de Jarvis detenerlo… si la suspicaz policía local no lo detiene antes a él.

    Mientras que las dos entradas anteriores de la franquicia habían sido de una calidad por demás dudosa, esta sexta parte… también; pero no es tan mala como la cuarta y la quinta películas. De hecho, parece que para esta cinta los realizadores ya habían caído en cuenta de que nadie se las tomaba en serio y decidieron tomar un rumbo diferente que incluso la acerca a ¿una película familiar?

    ¡Ah! ¿Por dónde empezar? Debo decir que, a diferencia de la cinta anterior, sí disfruté esta iteración de Viernes 13. Y la disfruté mucho. Digo, no esperaba nada de ella; pero me hizo reír y sí pasé un buen rato con ella.

    Por supuesto, lo primero que uno nota con estas cintas es la calidad de la actuación… o la falta de ella. Las interpretaciones de todos son hilarantes e incluso da risa el que su vis comica, que consiste principalmente de unos godínez jugando paintball, no dé risa. No estoy seguro de cómo explicarlo, es un efecto raro.

    Y luego, por supuesto, está el guión. A diferencia de las dos películas pasadas, el guión de esta cinta tiene un poco de cohesión y se nota bastante más pensado. O sea, parece que lo escribió un chavito de secundaria; pero por lo menos cuenta una historia.

    Creo que las cintas de Viernes 13 cada vez iban pareciéndose más a un episodio de Scooby Doo. Además, esta película se nota que ya abiertamente se la tomaron a guasa. Está llena de situaciones inverosímiles que son mostradas, a diferencia de sus predecesoras, de formas casi chuscas y está llena de humor referencial: se refieren a la Estación Carpenter y el Camino Cunningham y la tienda Karloff, y que el apellido del sheriff es Garris; el nombre de uno de los personajes es Sissy (Renée Jones), probablemente en alusión a Sissy Spacek, y dicho personaje lleva una sudadera con el apellido Baker, que podría ser una referencia a Angela Baker, protagonista del slasher Campamento de verano (Hiltzik, 1983)… o al genio del maquillaje Rick Baker. Por otro lado, el nombre de la niña que se despierta gritando que vio un monstruo es Nancy, como guiño a Pesadilla en la calle del Infierno (Craven, 1984); por no mencionar que la película inicia con un primer plano de un animal muerto en la carretera como lo hiciera La masacre de Texas (Hooper, 1974) y… bueno, luego son dos tipos en un cementerio en medio de una tormenta, uno de ellos chistosito ¿eso es una referencia a Hamlet?

    Pero luego, y esto es interesante, la película va más allá por momentos y hace chistes autorreferenciales. El más evidente de los cuales es aquel en el que el sepulturero de plano rompe la cuarta pared se burla de que Jason siga volviendo después de que lo han matado tantas veces. Años después, Kevin Williamson, quien escribiera el guión de Scream (Craven, 1996), mencionó esta escena como la mayor influencia para dicha película.

    Para el tema musical, Harry Manfredini básicamente se piratea el Dies Irae de la Symphonie Phantastyque de Hector Berlioz, que también usara, poco más de un lustro antes, Satnley Kubrick como tema principal de su película El resplandor (1980). Por cierto, en esta cinta casi no se escucha el tradicional “Kill-kill-kill, mom-mom-mom!” de la saga.   

    Y el guión sí da risa… ¡pero por malo! Al menos durante la mayor parte de la película. Muchos de los chistes se hunden como el Titanic; aunque sí hay un par que funcionan. Pero creo que es más graciosa la estupidez de todo el asunto, desde que Jason revive con una lápida de hierro funcionando como pararrayos, pasando por su intro a la James Bond o Jason atravesando una pared al estilo de Kool-Aid Man y saltando hacia una lancha a la Flipper, hasta llegar a caer en cuenta de que, si Tommy no hubiera profanado la tumba de Voorhees en primer lugar, nada de esto habría pasado.

     Ahora que lo pienso… ¿cómo supo Tommy la forma de detener a Jason? Se supone que deben devolverlo al lugar en el que se ahogó por primera vez… pero si le hacemos caso a Viernes 13 partes 2, 3 y IV… Jason nunca se ahogó –ahora bien, que Jason no se ahogara, básicamente niega toda la premisa de la primera Viernes 13 (Cunningham, 1980)–… y, de hecho, en la cinta anterior, se menciona que Jason fue cremado, así que ni siquiera debería haber un cadáver que pudiera resucitar. O sólo que sea una de esas secuelas que mandan a la goma todo lo que se dijo en las anteriores; pero, si es así, ¿por qué es la tercera película en la que aparece Tommy Jarvis –interpretado en cada iteración por un actor diferente, de hecho–? ¿Qué rayos está pasando?

    Debo admitir que lo que más me impresionó de esta película fue el bajón de tono. Las escenas de muertes son increíblemente más sutiles que en todas las cintas anteriores. Del mismo modo, en esta película no hay desnudos –es la única peli de la sagaque se distingue por eso– e, incluso, hay una escena de sexo de lo más ridículo –digo, no es que las anteriores no lo fueran, sólo que ésta sí ya está en tono de parodia–. Por otro lado, está la cuestión de que me parece que ésta es la primera cinta en la que, de hecho, hay niños en el campamento –no hay ni un atisbo de siquiera algo parecido a la diversidad étnica; pero ahí están–. Y todo esto me lleva a preguntarme: ¿Estaban tratando de hacer de Viernes 13 parte VI una película apta para adolescentes y adultos? Como sea, la cinta sí resiente este pudor.

    Con todo, la película era mucho más lighten su primer corte, así que se filmaron escenas de muerte adicionales que no estaban en el guión original.

    Viernes 13 parte VI: Jason vive es una película completamente atípica en esta saga. Incluso, me atrevería a hablar de una especie de “renacimiento” con ella… a nivel creativo, al menos. Ya tan pronto como en 1986, McLoughlin concibió una película slasher que fuera sátira de las películas slasher, autorreferencial y autoconsciente, y se siente como una bocanada de aire fresco en una franquicia que, se suponía, debió terminar dos películas antes. Además, las rolitas de Alice Cooper se disfrutan bastante.   

    Aunque la cinta costó 3 millones de dólares y recaudó 18 sólo en su corrida original en cines –estas películas hacían aún más dinero en rentas en video–, fue la primera cinta de la franquicia en no superar los 20 millones de dólares en taquilla y marcó el inicio de la debacle en la popularidad de la saga.

PARA LA TRIVIA: Tiempo después de filmar esta cinta, la actriz Kerry Noonan audicionó para un papel en una película slasher titulada Birthday Bash, en la que el asesino se llamaba “Ethan”. A media audición, Noonan preguntó: “¿Ésta es una película de Viernes 13? Porque ya estuve en una de ésas…”. En efecto, Birthday Bash e Ethan fueron el título y nombre falsos usados por la preproducción de Viernes 13 Parte VII: sangre nueva para evitar que la información sobre el rodaje se filtrara a la prensa. Durante la filmación, el título falso fue cambiado por Aladdin Sane, haciendo un juego de palabras con A Lad Insane (Un muchacho demente).

Viernes 13

Viernes 13, parte 2

Viernes 13, parte III

Viernes 13: El capítulo final

Viernes 13: un nuevo comienzo

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DARKMAN: EL ROSTRO DE LA VENGANZA. La primera incursión de Sam Raimi en el cine de superhéroes.

DARKMAN: EL ROSTRO DE LA VENGANZA

Darkman

Sam Raimi, 1990

En 1990, el director estadounidense de ascendencia turca Sam Raimi tenía tan sólo tres películas en su haber, ninguna de las cuales había sido un éxito en taquilla e incluso un par de ellas habían sido prohibidas en ciertos países. De hecho, ninguna de las tres había sido estrenada en cines comerciales y, sin embargo, la reputación del cineasta iba en ascenso como director de películas que se volvieron de culto. Así que ¿Qué llevó a Universal Pictures a aceptar el proyecto de Raimi para hacer una película de superhéroes de alto presupuesto basada en un cuento escrito por él mismo?

    Originalmente, Raimi quería adaptar a la pantalla el comic The Shadow; pero tuvo que cambiar de idea cuando no pudo conseguir los derechos del personaje. Raimi, nuevo en el proceso de la producción de películas para grandes estudios, adaptó una historia de creación propia a lo largo de 12 borradores del guión. El tratamiento final contó con la colaboración de los hermanos Cohen, amigos cercanos de Raimi.

    La historia, como la vemos en pantalla, peca de simple; pero no por ello es menos interesante. Peyton Westlake (Liam Neeson antes de que se convirtiera en icono del cine de acción) es un científico que se logra desarrollar piel humana sintética cuando la mafia decide eliminarlo. Westlake es brutalmente atacado en su laboratorio, lo que le produce horribles quemaduras químicas, y dado por muerto. Sin embargo, desfigurado y traumatizado, Peyton sobrevive y utiliza su propio invento para tramar su venganza en contra del malvado gangster Durant (Larry Drake)… el único inconveniente es que la piel sintética, aún en un estado experimental, se degrada con la luz solar, por lo que Westlake sólo puede estar 100 minutos expuesto a ella. Peyton toma la identidad de Darkman.

    Y mientras escribía esta sinopsis me doy cuenta de que el origen de este antihéroe es muy similar al de mi querido Swamp Thing… ¡Incluso algunas tomas de la supuesta muerte de Westlake son sospechosamente similares a los paneles del primer número del cómic de la Cosa del Pantano!

    La película, además, bebe una fuerte influencia del Batman de Tim Burton (1989), lo cual sólo se ve acrecentado por el genial soundtrack compuesto por Danny Elfman, quien también compusiera la música para las primeras dos pelis del Hombre Murciélago y después se convirtiera en un colaborador habitual de Raimi. Aunque, en el caso de Darkman, quizá sí se abusa un poco del característico sonido del otrora vocalista de Oingo Boingo.

    Creo que lo primero que llama la atención de esta película es el aspecto visual. Es verdaderamente asombroso. Se nota a leguas la afición del director por los cómics, pues compone sus tomas como si fueran los paneles de una historieta. Pero más allá de eso, el turco utiliza su experiencia como director de cintas de terror y la mezcla con lo anterior para crear una narrativa visual única y verdaderamente propositiva que incluso llega a lo abstracto por momentos ¿Recuerdan la toma desde la perspectiva del remache?

    La segunda cosa que se nota al ver esta película es la calidad de sus actuaciones. Originalmente, Raimi quería que su actor fetiche y amigo de la universidad, Bruce Campbell, interpretara el papel de Westlake; sin embargo, los productores no creyeron que tuviera ni la capacidad histriónica ni el atractivo comercial para encarnar al personaje, por lo que fue reemplazado por Neeson. Y siempre me ha parecido que tanto el irlandés como Frances McDormand eran elecciones raras para encabezar el reparto de una peli de superhéroes… Pero ¿saben qué? ¡No importa! Porque ambos son excelentes actores que se toman en serio sus papeles y que dotan de una profundidad inusitada a sus personajes. El principal atractivo de este par de actores ¡es que actúan!

    Y, de todos modos, Bruce Campbell hace un cameo al final de la película.

    SPOILER Lo que es muy interesante es, precisamente, la anagnórisis final del personaje de Darkman. En un principio, Darkman corre a buscar a su esposa –me pregunto si hubo influencia de Darkman en Spawn–; pero, después de toda la aventura, Westlake se asume como Darkman y, al estilo de la Creatura de Frankenstein, descubre que no hay lugar para él en el mundo de los hombres y se autoexilia, dejando atrás su papel de antihéroe y asumiéndose como monstruo. TERMINA SPOILER

    Al gran trabajo actoral de Neeson se une el maquillaje prostético creado por los hermanos Chiodo –quienes diweran vida a los Critters (Herek, 1986) y a los Payasos asesinos del espacio exterior (Chiodo, 1988), que es simplemente espectacular… es un misterio cómo Darkman puede ser tan elocuente si no tiene labios; pero bueno.

    En general, los efectos prácticos de la película se ven geniales. Varias secuencias se notan hechas con la técnica conocida como Go-Motion y se ven muy bien aún hoy. Por desgracia, no se puede decir lo mismo de los efectos visuales, que han envejecido terriblemente.

    Otro punto sobresaliente son, por supuesto, las escenas de acción.  Éstas son verdaderamente espectaculares y completamente extravagantes, mandando a la goma esa pequeña tontería llamada Física. Estas secuencias mezclan montones de maquetas con un montaje frenético, mucho humor negro y stunts de primer nivel de la época antes de que el CGI resolviera todo… ¿Recuerdan la escena de la persecución del trailer?

La edición de esta película es uno de los factores que le dan su personalidad tan distintiva. Aunque hay una elipsis que nunca queda clara, la cinta mantiene durante toda su extensión un excelente ritmo que, a la distancia, se nota como un antecedente directo del siguiente proyecto cinematográfico de superhéroes de Raimi: Spider-Man (2002).

    Eso sí, la cinta no puede evitar incurrir en varios y clichés, como el hecho de que Durant es malo malo malo sólo porque puede y, sobre todo, clichés del cine de la época: las tomas de paisajes doraditos –filmados en locación en San Francisco– o el villano yuppie –que, además, se apellida Strack… ¿Será una referencia a Tony Stark?–. Del mismo modo, el guión tiene varios huecos argumentales e inconsistencias por aquí y por allá; pero, en general, no creo que sea nada que afecte el resultado final de la película.

    Darkman es una película única. En una época en la que el cine de superhéroes seguía siendo una cosa experimental y las impresoras 3D eran ciencia ficción, Darkman: el rostro de la venganza, se decide por recorrer un camino mucho más oscuro y completamente “family unfriendly” que sentaría las bases para películas como El Cuervo (Proyas, 1994), La Sombra (Mulcahy, 1994), Blade (Norrington, 198) o, incluso, las películas animadas de Batman.

    A diferencia de muchos otros directores que pasan del cine independiente al de altos presupuestos, la transición de Sam Raimi fue mucho más relajada. El director se mentalizó desde un inicio a que iba a tener que ceder un poco de control creativo sobre el proyecto y recuerda su primera experiencia trabajando con los grandes estudios de forma positiva.

PARA LA TRIVIA: Una vez que Bruce Campbell fue descartado para interpretar a Darkman, el actor Bill Paxton –el único actor que tiene el honor de haber sido muerto por un Terminator, un xenomorfo y un depredador en la historia del cine– casi obtuvo el papel y le dio el pitazo sobre la audición a su amigo Liam Neeson. Cuando Paxton se enteró de que Neeson obtuvo el rol, se enojó tanto con él que dejó de hablarle por casi un mes.

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EL REGRESO DE LOS MUERTOS VIVIENTES. Los zombies me dan risa.

EL REGRESO DE LOS MUERTOS VIVIENTES

Return Of The Living Dead

Dan O’Bannon, 1985

No digo que ésta sea la primera comedia con zombies, pues muy seguramente ese reconocimiento sea para alguna película de serie B de adolescentes bobalicones en los 50. Lo que sí puedo decir es que ésta es la cinta que creó toda una mitología al respecto y que equilibró el universo creado por la fundamental La noche de los muertos vivientes (Romero, 1968). Si alguien de ustedes, queridos lectores, sobre todo aquéllos que como yo fueron niños en los ochenta, recuerda que los zombies se alimentan específicamente de sesos, es por esta cinta.

    Según esta película, la anécdota narrada en la película de clásica de Romero está basada en un hecho real. Sin embargo, aunque en la mencionada cinta se encubrieron las causas del incidente, Frank (James Karen), el cuidador de un depósito de suministros médicos en las afueras del pequeño pueblo de Louisville, Kentucky (pueblo real donde fue filmada la cinta, quién lo creería), conoce la verdad. Y la conoce porque en el sótano del depósito hay todo un lote del químico experimental Tiroxina, que puede reanimar a los muertos, que fue entregado por error por la compañía fabricante.

    Así pues, debido a un error de Frank, la Tiroxina se fuga hacia el cementerio local reviviendo a los muertos, viejos y frescos, y generando una plaga que pone en peligro a toda la humanidad.

    Esta es una de esas películas que muy difícilmente hubieran existido fuera de su época. Y no me refiero únicamente a la banda de punks que parrandea en el cementerio y que es parte fundamental de la trama; sino que considero que hace falta un sentido de humor tan cínico, como el nacido de la desesperanza y la falta de fe en el futuro que caracterizó a la década de los ochenta, para idear una comedia como ésta y para encontrarla tan hilarante. A pesar de lo cual, el espíritu de esta cinta trasciende las épocas.

    La bomba satírica que es el guión de esta película corrió por cuenta de su propio director, el genial Dan O’Bannon (1949-2009), cuyos créditos incluyen los guiones de Alien: el octavo pasajero (Scott, 1979), uno de los segmentos de la peli Heavy Metal (Potterton, 1981) y Vengador del futuro (Verhoeven, 1990). El primer intento de O’Bannon por acercase a la comedia se dio en 1974, con la cinta escrita y actuada por él mismo Dark Star (Carpenter), y es la opinión de un servidor que el humor francamente ramplón de aquella ópera prima se fue cocinando a fuego lento hasta dar como resultado El regreso de los muertos vivientes, que depende menos del pastelazo y recae más en el chiste negro.

    También muy característico de la época en que se hizo esta cinta es su genial soundtrack. Tanto las composiciones meramente instrumentales como la selección de temas cantados para esta peli son un gran ejemplo de la moda musical de aquellos ayeres, conjugando géneros como el Hard Rock, el Pop, el High Energy y el Punk. ¿Mi tema favorito de este álbum? Estaría entre el tema principal (Tiroxine theme) y la genial Tonight (We’ll Make Love Until We Die) de SSQ.

    Es interesante notar que, aunque la cinta es sin duda una comedia, al igual que su descendiente directa, El desesperar de los muertos (Wright, 2004), no se muestra precisamente jocosa con las escenas de muerte. De hecho, no tiene reparo alguno en mostrar chorros de sangre al por mayor y zombies dándose un festín con sesos frescos… Por cierto que se supone que los muertos vivientes deben comer sesos porque es lo único que mitiga el dolor de estar muerto pues estos cadáveres reanimados son conscientes de su propia descomposición.

    A diferencia de las pelis de Romero, en las que los zombies son siempre muertos recientes, en este film prácticamente todos los organismos muertos, de cualquier antigüedad, vuelven a la vida. Lo cual lleva a una serie de situaciones chuscas  como la resurrección de un montón de animales cortados en canal y convertidos en modelos para clases de veterinaria, o el cadáver de una anciana, prácticamente momificado, que explica los motivos por los cuales los muertos hacen lo que hacen.

    ¿Y cómo olvidar al llamado Tar Man (Hombre Brea)? Se supone que él es uno de los zombies resultantes del incidente original con la Tiroxina en los 60. Quizá el maquillaje de esta criatura no es realista, sus ojos azules y saltones y su lengua rosada están sin duda fuera de lugar en un cadáver que tiene veinte años descomponiéndose (a menos que el contenedor de tiroxina haya actuado como conservador, tipo aceite o salmuera); pero sin duda son chistosísimos… aun cuando Tar Man está mordiéndole el cráneo a algún punk.

    Si bien las primeras dos cintas de muertos vivientes dirigidas por Romero no presentaron muertos vivientes memorables (digo, más allá del zombie harekrishna de El amanecer de los muertos [Romero, 1978]), esta parodia sí que lo hace. Y es que ¿cómo olvidar a la muy sexy punk ninfómana conocida como Trash (Linnea Quigley)? Como en buena película de explotación, Quigley nos regala un buen número de escenas injustificadas de desnudos, y caray, hasta después de convertirse en un cadáver andante se ve sexy. Estas imágenes, por cierto, se usaron como póster de la cinta para el mercado europeo.

    Risas, irreverencia, sangre, desnudos, más sangre, música genial y chorros de sangre ¿qué más se puede pedir? De hecho, sucede un fenómeno en extremo curioso con esta película y creo que podría ser único de ella: ésta es una de las muy pocas parodias que he visto que a su vez han generado parodias. Los casos más notorios son el segmento Marca Z para Zombie del especial de Halloween de Los Simpson La casita del horror III, y las escenas de zombies en el videojuego Metal Slug 2. En este último incluso la música es una parodia del tema de la película de O’Bannon.

    El regreso de los muertos vivientes generó dos secuelas: El regreso de los muertos vivientes parte II (Wiederhorn, 1988), que no es tan genial como la primera pero no es mala… principalmente porque en realidad es más de lo mismo, pero situada en los suburbios en vez de en la zona industrial e incluso algunos actores de la primera parte regresaron a esta secuela haciendo papeles diferentes. Y La venganza de los muertos vivientes (El regreso de los muertos vivientes III, Yuzna, 1993) que pone en la silla de director al legendario Brian Yuzna, productor de Re-Animator (Gordon, 1982), para contar una retorcida historia llena de humor negro que termina siendo una especie de Romeo y Julieta a la zombie.

    En 2005 salieron al mercado dos secuelas más, producidas directamente para video, con desastrosos resultados: El regreso de los muertos vivientes: Necropolis (Elkayem, 2005) y El regreso de los muertos vivientes: Danza Macabra (Elkayem, 2005).

PARA LA TRIVIA: Los personajes de los cuidadores de la bodega de suministros médicos se llaman Bert y Ernie, lo que es una clara referencia al programa infantil Plaza Sésamo (conocidos en México como Beto y Enrique).

Blog 2012-2017

Sumario 2020

TANK GIRL. La película de culto basada en el comic del creador de Gorillaz.

TANK GIRL

Rachel Talalay, 1995

A mediados de la década de 1990 las películas basadas en comics eran muchísimo menos comunes que ahora y la mayoría eran de superhéroes. En aquel entonces no se sabía muy bien cuáles cómics serían buen material para adaptar a la pantalla grande y cuáles no. Tank Girl definitivamente no lo era.

     Creada por los artistas británicos Jamie Hewlett (co-creador de la banda virtual Gorillaz) y Alan Martin como un fanzine medio underground, Tank Girl se publicó por primera vez en 1988. Los comics dejaban de lado cualquier tipo de narrativa convencional mientras, a través de técnicas metanarrativas e historias poco lineales, contaban las aventuras de Rebecca Buck, una mercenaria exiliada que vive y viaja a bordo de un tanque en una Australia postapocalíptica junto con su novio, Booga, un canguro mutante.

     Los comics estaban fuertemente influidos por otras obras de la narrativa visual como las revistas Heavy Metal y 2000 A.D.; así como por la estética del movimiento punk y la psicodelia de los 70. El personaje de Tank Girl fue adoptado como icono por varios grupos feministas británicos, particularmente aquéllos que se oponían a la represión del régimen de Margaret Thatcher.

     La película es la versión frívola y comercial de todo eso, y es un ejemplo de que no todos los comics se pueden adaptar al cine. Pero, sobre todo, es un ejemplo de lo que pasa cuando los ejecutivos del estudio interfieren con la producción.   

     En la cinta se narra la historia de Rebecca (Lori Petty, genial en este papel), una rebelde que se enfrenta a la tiránica corporación Water & Power, que básicamente gobierna el mundo al controlar la extracción y distribución de la preciada y cada vez más escasa agua. Rebecca, junto con la nerdosa e inocente ingeniera conocida como Jet Girl (una jovencísima Naomi Watts en un papel que originalmente le habían dado a Courtney Love, pero que tuvo que dejar por el suicidio de su esposo), roban un tanque de W&P y preparan un ataque en contra de los cuarteles generales de la corporación con la ayuda de una banda de canguros mutantes.

    Los elementos que conforman la película, por sí mismos, no están tan mal; pero el todo resulta ser menos que la suma de sus partes. Es decir, al ver la cinta, aun sin saber de los comics, entiendo hacia dónde quieren ir y qué es lo que quieren hacer con ella; pero me parece que no logran llegar. Como vulgarmente se dice: nomás no acaba de amarrar.

    En general, el guión está bien… digo, no es Shakespeare; pero funciona durante la mayor parte de la película. Hacia la mitad empieza a aburrir y la cosa parece redundante; pero entonces aparecen los Rippers y luego hay canguros animatrónicos de Stan Winston, se infiere una escena de sexo interespecies –que, originalmente, sería mucho mucho más explícita; pero MGM insistió en dejarla fuera del corte final– y la película levanta con escenas de acción y stunts bastante decentes… que al final no llevan a nada.

     Básicamente, parece que forzaron el argumento y los elementos de los comics de Tank Girl en el molde de una película de acción y ciencia ficción de serie B bastante genérica. Y la estética punk es más bien sustituida por grunge. Incluso la orientación bisexual de Rebecca, un elemento fundamental para el argumento del comic –es la razón por la que es expulsada de la ciudad–, quedó fuera de la película; siendo sólo sugerida por momentos.

    La directora, Rachel Talalay, consiguió los derechos para la película de Tank Girl después de que su hijastra le regalara un comic del personaje. Talalay tocó muchas puertas; pero nadie se interesaba en su proyecto… excepto Walt Disney Pictures, con quienes ella no estaba interesada en trabajar.

Finalmente, Metro Goldwyn-Meyer atrajo el proyecto para, posteriormente, robárselo a Talalay. Tras varias proyecciones de prueba, la compañía decidió hacer cambios sustanciales en la película, desechando una gran cantidad de escenas, el final original y regrabando otras. Según la directora, al final, la película la terminó dirigiendo y editando un ejecutivo de mercadotecnia y a ella sólo le pedían su aprobación para los cambios que hacían en la cinta.

     Al menos, en algunas partes la narrativa principal cede paso a secuencias de dibujos animados bastante alocadas que tratan de salirse de lo convencional… aunque luego de plano meten paneles del comic que resultan menos efectivos.  Y, la verdad, no estoy seguro de qué también funciona que la escena clímax de la película se presente en dibujos animados; francamente, creo que a la película le falta muchísima fuerza al final precisamente por eso. Es interesante que, en algunas partes, la película incluso parece un videoclip.

    Las actuaciones están bien, en general; creo que no son nada del otro mundo. Sobresale Petty con su personaje, y su estilo grandilocuente y sobreactuado creo que funciona bien y hace funcionar el humor referencial insertado en casi cada página del guión. Sólo dos dudas me quedan al respecto. Primera: ¿Tank Girl no debería ser más joven? Y ¿Hubo algún tipo de influencia o retroalimentación entre Gwen Stefani/No Doubt y Tank Girl?

    A Petty se suman una Naomi Watts pre-The Ring, quien se desenvuelve muy bien en su papel de nerd atolondrada y Malcolm McDowell… haciendo lo que puede con el material del que dispone.

    El diseño de arte es bastante interesante, y los sets y vestuarios parecen estar exprimiendo cada centavo del presupuesto (25MDD) que, si bien no fue pequeño, se nota menor a lo que se necesitaba. Pero nada de eso sirve cuando la fotografía es tan descuidada. Algunas tomas de los paisajes están bien; pero, en general, la foto y la iluminación se notan perezosas y poco interesadas en tatar de que los sets se vean verosímiles.

    Del mismo modo, estoy perfectamente al tanto de que la película no se toma a sí misma en serio –ése es parte del punto– … pero entonces ¿para qué llamaron a Stan Winston para que hiciera a las criaturas, si de todos modos las iban a iluminar de tal forma que no pudieron salvarse del efecto “Guy in a Rubber Suit”? Y, bueno, una cosa es que en alguna toma a tus dobles se les vean los cables con los que hicieron los stunts… y otra, muy distinta que, como en esta película, se vean claramente los cables y todo el arnés que llevan amarrado al cuerpo.

    Como muchas películas de su época, en ésta el soundtrack es un álbum por derecho propio porque, si todo falla, aún podemos vender el soundtrack, ¿verdad? Por alguna razón, a mediados de los 90 hubo una especie de reapreciación por las películas de Shaft y su popular tema musical hace una breve aparición en esta peli. El soundtrack incluye temas de artistas como Stomp –¿recuerdan a Stomp? ¿Hay algo más noventero que eso?–, Joan Jett, Björk, Devo, Veruca Salt, Portishead y Ice-T, entre otros.

    Finalmente, Tank Girl es una película entretenida… aunque el segundo acto es bastante flojo. Es una película graciosa… pero tampoco es hilarante. Por desgracia, lo que vemos es la versión mutilada –alrededor de una hora de película fue eliminada del corte de Talalay– que armó alguien basándose en las proyecciones de prueba calificadas por adolescentes. Es una película más bien camionera; pero cumple una función importante: le provoca a uno ganas de leer los comics. Porque puedes ver que en el fondo de esa película camionera genérica hay buenas ideas, puedes ver que Talalay –quien después de esta peli sólo ha dirigido televisión– quiso hacer algo diferente pero no la dejaron. No estoy seguro si ésta puede considerarse una película de culto, nunca he sabido de nadie que hable de ella; pero, al menos como una curiosidad histórica muy producto de su época, merece un visionado… sin mantener expectativas demasiado altas, eso sí.

PARA LA TRIVIA: Tres de las Spice Girls, Emma Bunton, Victoria Beckham (en aquel entonces, Victoria Adams) y Geri Horner (en aquel entonces, Geri Halliwell) audicionaron para el papel de Rebecca.