DEL CREPÚSCULO AL AMANECER. O, como me gusta llamarle, «Charros contra vampiros».

DEL CREPÚSCULO AL AMANECER

From Dusk Till Dawn

Robert Rodriguez, 1996

Por alguna extraña razón, el género de vampiros y el western se mezclan bien. Quizá en cine no se ha explotado tanto como podría, pues en este momento sólo me viene a la mente la excelente, aunque olvidada, Cuando cae la oscuridad (Bigelow, 1987) y la terrible BloodRayne 2: Deliverance (Boll, 2007) ‒y con todo, es superior a la primera parte‒. Quizá en el terreno de los comics, la mezcla ha sido más afortunada con la serie de Vertigo, American Vampire. Sea como fuere, si hay un ejemplo de este crossover en el cine, que además funciona bastante bien, es Del crepúsculo al amanecer.

    La película cuenta la historia de dos asaltabancos, los hermanos Gecko. Por un lado, está el frío Seth (George Clooney) y, por el otro, su hermano menor, el psicópata violador Richie (Quentin Tarantino). Luego de su último golpe, los Gecko huyen por las carreteras de Texas sembrando el pánico. Al llegar a un motel, los hermanos toman como rehenes a Jacob Fuller (Harvey Keitel), un pastor viudo que ha perdido la fe, y sus dos hijos adolescentes: Kate (Juliette Lewis) y Scott (Ernest Liu). El plan de los criminales es escapar a México con sus rehenes para encontrarse con un conecte; pero, apenas cruzan la frontera, paran en un bar de camioneros conocido como el Titty Twister. El bar es el más alocado que cualquiera haya visto; pero, además, esconde un terrible secreto en su interior, pues es el sitio de reunión de un clan de vampiros sedientos de sangre.

    La cinta fue concebida originalmente por el artista de maquillaje, director y productor Robert Kurtzman (la K en el estudio de maquillaje de efectos especiales KNB FX Group) en 1989, en forma de un argumento de 24 páginas pensado para ser dirigido por él mismo. Quentin Tarantino fue contratado por Kurtzman y su socio, el productor John Esposito, para convertir el argumento en un guión.

    En 1991, Kurtzman y Esposito filmaron un teaser casero en el transcurso de una noche para conseguir financiamiento para la cinta. Empero, lo más cerca que estuvieron de conseguir tal objetivo fue con la producción de la serie de TV Cuentos de la cripta, quienes querían comenzar a hacer películas de la franquicia; pero nunca quedaron satisfechos del todo con el tono del guión.

    Luego del éxito que fueron Perros de reserva y Tiempos violentos, varios productores y distribuidoras empezaron a interesarse en el rumor de que había “un guión de Tarantino sin producir”. Para mejorar sus posibilidades de éxito, Kurtzman decidió no dirigir la película y fungir sólo como productor del proyecto.

    Quentin Tarantino y Robert Rodriguez se conocieron en 1992 en el Festival de Cine de Toronto mientras promocionaban El mariachi y Perros de reserva. Trabaron amistad rápidamente y se frecuentaban mientras uno trabajaba en la preproducción de Pistolero y el otro, en la de Tiempos violentos. Fue en esos días en que Rodriguez supo de la existencia del guión de Del crepúsculo… y aceptó dirigirla con la condición de que Tarantino reescribiera el guión. Tarantino aceptó reescribir el guión con la condición de que Rodriguez dirigiera la película.

    Los valores de la producción no son precisamente altos. La película se ve como una de bajo presupuesto… porque lo es, y a mucha honra. Vamos, incluso las esculturas en el interior del Titty Twister se ve que están talladas en espuma de poliuretano y que su pesado portón de madera es de triplay pintado, o que las paredes de la caverna que sale están hechas de papel Kraft. Aun así, el set principal es uno de lo más ingeniosos y llenos de vida que recuerdo haber visto.

    Siguiendo con este mismo orden de ideas, los vampiros se ven muy disparejos. En general, el diseño del maquillaje ‒elaborado por KNB, por supuesto‒ es más bien caricaturesco y dudo mucho que su propósito sea dar miedo, además de que algunos de plano se ven como de máscara de Halloween. Y las botargas de vampiros completos que salen hacia el final no se ven mucho mejor.

    Y el CGI, en aquellos tiempos en que era una cosa casi experimental, ha envejecido terriblemente. Bueno, en realidad nunca se vio bien, pero pues no había mucho con qué compararlo. Francamente, algunos efectos digitales son hilarantes.

    Las que se ven muy bien son las secuencias de muertes de vampiros que fueron logradas gracias a efectos físicos, como cuando los descuartizan, o explotan, o se derriten o cosas así.

    Las actuaciones tampoco son particularmente buenas por parte de nadie. George Clooney no actúa tan mal en esta película como es su costumbre, pero tampoco lo hace bien. Tarantino se defiende a pesar de no ser actor realmente y logra darle vida a su personaje. Él junto con Keitel son los que sostienen la película en el rubro de la actuación, todos los demás quedan bastante mal parados… Vamos, hasta los extras son malos. Si uno pone atención, notará que los extras que aparecen en el fondo sólo caminan de un lado a otro completamente fuera de personaje o, en el caso de los vampiros, se mueven como botarga de programa de concursos.

    Lo que sí es muy rescatable de la cinta es el guión. Es ingenioso y está lleno de vueltas de tuerca cada vez más alocadas que parecen estar jugando a desafiar la credibilidad del público… y logran salirse con la suya. Tiene un sentido del humor retorcido, ácido e irreverente y quizá lo mejor es que no hay personajes “sagrados”. Por lo general, en un melodrama de acción uno sabe perfectamente quiénes van a sobrevivir al final de la cinta y quiénes no. Esta película juega un poco con eso y no tiene empacho en matar personajes a diestra y siniestra… porque además es súper sangrienta, siguiendo con la propuesta estética de la Ultra-violencia.

    Me encanta la relación entre los hermanos Gecko, que básicamente viven una fraternidad retorcida. Se comportan como niños de primaria, pero con el riesgo adicional de que son criminales de alta peligrosidad con armas… y uno de ellos con aparatos de ortodoncia.

    El elemento vampírico es interesante, porque además entra en la película cuando ésta ya va muy avanzada. Si mal no recuerdo, el primer vampiro aparece en pantalla cuando ya ha transcurrido más de una hora; lo que lo convierte en una vuelta de tuerca casi tan bien lograda como aquélla legendaria con la protagonista de Psicosis (Hitchcock, 1960). Además, los realizadores toman las reglas de la mitología vampírica como un entretenido juguete al que le dan vueltas y retuercen con resultados sorprendentes.

     El guión tiene reminiscencias de otras películas en las que estuvo involucrado Tarantino, particularmente Asesinos por naturaleza (Stone, 1994, Tarantino escribió el argumento) y Tiempos violentos (Tarantino, 1994). Está el asalto a un establecimiento de poca monta, la glorificación de los criminales por parte de la prensa, los diálogos inverosímiles antes de los balazos, la participación de Juliette Lewis haciendo un personaje de adolescente y los “accidentes” con pistolas.

    La narrativa de la cinta está súper influida por los cómics ‒me recuerda un poco a El Día de la Bestia (De la Iglesia, 1995)‒ y, en general, la estructura es de ésas que me gusta llamar “de videojuego”: los personajes se enfrentan a enemigos cada vez más poderosos como si fueran avanzando por niveles. Lo que sí le duele de repente a la narrativa es la edición, que llega a ser atropellada por momentos.

    Hay también una serie de referencias a lo largo de toda la película que le sacan a uno una sonrisa, como la playera de Masacre en el precinto 13 (1976), la clásica película de John Carpenter, usada por Scott; la burla que hacen a las películas de vampiros con Peter Cushing; la clásica escena de las películas de Tarantino en la que se ve que abren la cajuela de un automóvil desde el interior y la cadena de comida rápida que siempre aparece en sus cintas: Big Kahuna Burger; la aparición, en papeles secundarios, de Fred Williamson ‒a quien recordamos por las película de la serie Fuerza Delta (1986-1990), al lado de Chuck Norris, y la infumable trilogía Black Cobra (1987-1990)‒, Tom Savini ‒quien hiciera los efectos de maquillaje para El amanecer de los muertos (Romero, 1978) y dirigiera el remake de La noche de los muertos vivientes (1990), entre tantas otras‒ el comediante Cheech Marin, quien además hace dos personajes diferentes,  y el veterano actor John Saxon, a quien siempre le dan papeles de agente de la ley ‒en esta peli es un agente del FBI‒ y que recordamos con cariño como el Tte. Donald Thompson en Pesadilla en la calle del Infierno (Craven, 1984).

    Hay algunas otras más oscuras, como la utilización de Lawn Darts ‒unos dardos de juguete impulsados por presión de agua con afiladas puntas metálicas que fueron retirados del mercado en los 80 luego de causar varias muertes‒ como armas; pero sin duda, mi gran favorita es el nombre del personaje de Salma Hayek: Satánico Pandemonium, que es una referencia directa a una peliculita mexicana nunsplotation[1] de los setenta que en el mercado doméstico fue conocida como La sexorcista (Martínez Solares, 1975).     

    La fotografía, a cargo del mexicano Guillermo Navarro, frecuente colaborador de Guillermo del Toro, es bastante buena y nos entrega una película con una atmósfera marrón que sí transmite la sensación de estar acompañando a los Fuller y los Gecko por el desierto mexicano.

    Sin embargo, creo que el mayor acierto en la ambientación de la película es el soundtrack, que fluye entre el rock, el blues y el country de manera natural y que ambienta la acción de forma maravillosa. Canciones de ZZ Top, The Mavericks, Tito & Tarantula –quienes además hacen un cameo en el interior del Titty Twister– y Stevie Ray Vaughan logran situarlo a uno en el medio de este universo de camioneros, vampiros, pistoleros y chicas topless. ¿Y cómo olvidar la canción After Dark? Porque Salma Hayek emigró de México a principios de los 90 y fue una prolífica actriz de telenovelas en EE.UU.; pero fue su escena bailando con una boa enroscada en el cuerpo al ritmo de esa canción fue lo que la puso en el mapa.

    La película nunca trascendió el estatus de “cine de culto”… ni creo que lo haya pretendido alguna vez; me parece que desde un inicio fue creada como tal. Con el tiempo, se ha ganado una legión de fieles fans que la convirtieron en una trilogía que cuenta con una secuela, From Dusk Till Dawn 2: Texas Blood Money (Spiegel, 1999), y una precuela, From Dusk Till Dawn 3: The Hangman’s Daughter (Pesce, 1999), ambas para video, un videojuego medianón para Windows (Cryo Interactive, 2001) cuyo argumento es una continuación directa de la primera película, una serie de TV (2014-2017)… e, increíblemente, ninguna serie de cómics.

    Del crepúsculo al amanecer es una de esas buenas malas películas que se disfrutan más con cervezas y quizá una pizza. Funciona bien como una película de acción, y como una comedia con un humor simplón y de mal gusto que raya en lo escatológico. También, por supuesto, funciona como una película de vampiros y, aunque no particularmente profunda o bien manufacturada ‒algunos de los stunts son muy buenos, otros son francamente chafas al punto de lo hilarante‒, al final resulta en una experiencia sumamente satisfactoria.

PARA LA TRIVIA: A cambio del guión de esta película, Robert Kurtzman le dio a Quentin Tarantino USD$1500 y su trabajo como maquillista para crear el efecto de la oreja amputada en Perros de reserva. Tarantino dejó su empleo como encargado de un videoclub poco tiempo después.

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[1] Así es. Hay todo un subgénero de películas de explotación que incluyen softcore entre monjas… Y México produjo dos de las más reconocidas.

FUERZA SINIESTRA. Vampiros espaciales, zombies, una mujer hermosa… ¿Qué más se puede pedir?

FUERZA SINIESTRA

Lifeforce

Tobe Hooper, 1985

Existen dos versiones de esta película. El corte europeo/internacional, de 1 hora y 56 minutos de duración, y el corte estadounidense, de 101 minutos. La diferencia son varias escenas de la nave espacial Churchill que fueron removidas de la versión americana, además de que le quitaron las secuencias más violentas y los desnudos completos. Asimismo, el corte europeo incluye el tema musical original. En este artículo revisaré la edición europea.

De vez en cuando, aparece por ahí una película que, en todos los sentidos es una anomalía. Una obra tan extravagante, tan excéntrica, tan única que no tendría por qué funcionar. Y, en efecto, Fuerza siniestra no funcionó… al menos no en la taquilla, pues fue un fracaso rotundo y es considerada por Colin Wilson, autor de la novela en la que está basada, como la peor adaptación de un libro a la pantalla; pero de que funciona, funciona. Funciona dentro de sus propios y estrambóticos términos y se ha convertido en una cinta de culto que todo fanático del horror cósmico debería tener en cuenta.

    La nave espacial británica Churchill realiza un viaje de exploración al cometa Halley, encontrándose con una nave alienígena de la que recupera tres cuerpos humanoides en animación suspendida, para después perder comunicación con la Tierra. La nave fantasma regresa a nuestro planeta y uno de los cuerpos, el de una increíblemente bella mujer (Mathilda May y su belleza fuera de este mundo), cobra vida y comienza a robar la fuerza vital de las personas a su alrededor. Más tarde, el Cnel. Tom Carlsen (interpretado por el gran Steve Railsback, uno de los actores más infravalorados de la historia), único sobreviviente de la Churchill, llega a nuestro planeta sólo para descubrir que el horror que vivió a bordo de la nave espacial fue apenas el comienzo de una amenaza que podría aniquilar a nuestra especie.

    La extinta productora The Cannon Group era reconocida por sus películas de género de bajo presupuesto y su predilección por argumentos heterodoxos y tomar riesgos.  Menahem Golan y Yoram Globus, los productores israelíes dueños de la compañía, le apostaron mucho a Fuerza siniestra que, junto con He-Man y los Amos del Universo (Goddard, 1987) y Superman IV: en busca de la paz (Furie, 1987), fue una de las producciones más costosas de Cannon. Por desgracia, la taquilla fue poco amable con Fuerza siniestra y de su presupuesto de 25 millones de dólares, sólo logró recaudar poco más de cuatro en su fin de semana de estreno.

    La película originalmente se llamaría Space Vampires, respetando el título de la novela original. Sin embargo, Golan y Globus decidieron cambiar el título por algo que sonara menos a Serie B, pues pretendían que esta cinta fuera la demostración de que podían hacer películas con grandes presupuestos.

    Por desgracia, aún no he tenido la oportunidad de leer la novela de Wilson; por lo que la comparación entre esta adaptación y la fuente que la originó tendrá que quedar pendiente. Sin embargo, puedo decir que, aunque no es ninguna obra maestra, el guión, que pasó por ocho tratamientos diferentes antes de llegar a la versión final escrita por Dan O’Bannon (Alien, el octavo pasajero) y Don Jacoby, logra articular bien el montón de elementos que integran la historia de esta cinta.

    SPOILER El primer acto es una película de ciencia ficción y horror cósmico con no poca influencia de los textos de autores como H.P. Lovecraft y Robert Bloch –la mayoría de estas secuencias fueron eliminadas de la versión estadounidense de la cinta–. En el segundo acto, el ritmo se cae ligeramente, pues es excesivamente narrativo. Es el momento en el que se dan explicaciones y se resuelven misterios, y está más orientado hacia el thriller. Finalmente, el tercer acto es una película de pandemia que concluye como una de las más extravagantes cintas      de desastres, con zombies y un final que es un show de pirotecnia. Los planos generales de Londres medio destruida y en llamas no pueden dejar de recordarme al clásico braiju Gorgo (Lourié, 1961). A pesar de lo que pudiera sonar, todo el desmadre funciona bien y logra conjugar armónicamente elementos tan disímiles como los vampiros góticos y los alienígenas ancestrales. TERMINA SPOILER

    Como bien cabría suponer, debe haber un gran aparato de efectos especiales sustentando esta película. Y sí que lo hay. Quizá no sean tan deslumbrantes como los efectos especiales de otras cintas de la época y en algunas tomas no pueden quitarse ese look de efectos de película de serie B ochentera; pero sin duda son efectivos… y se ven mejor que el CGI sobrecargado al que estamos acostumbrados actualmente.

    Además, secuencias como las del robo de la fuerza vital, los vampiros secándose, explotando y convirtiéndose en polvo, y algunos maquillajes prostéticos se ven realmente bien. Por no mencionar esa extraña escena en la que los cadáveres de varias víctimas de los vampiros comienzan a desangrarse y la sangre se aglutina formando una especie de avatar, como si fuera ectoplasma… es verdaderamente impactante –ojalá hubieran fotografiado mejor a los muñecos–.

    Y bueno, supongo que lo que todo mundo recuerda de esta película –incluido su director– es a la simplemente espectacular Mathilda May. Casteada de entre 1000 actrices, May, de origen francés, ni siquiera sabía inglés cuando filmó la película y tuvo que aprender sus pocos parlamentos fonéticamente. Uno creería que su tiempo en pantalla es mucho más largo; pero, en realidad, el personaje conocido únicamente como Space Girl tan sólo aparece en siete minutos de la cinta.

     Mucho del material de May que se filmó originalmente no pudo ser utilizado en la película por ser demasiado escandaloso. De hecho, en la escena en la que la Space Girl va bajando por las escaleras, la postproducción tuvo que agregar sombras a través de trucos fotográficos para que la película no obtuviera la infame clasificación X.

    Aunque tienen mucho menor intervención en la historia, también hay un par de “Space Boys” e igualmente son hermosos. Por cierto, en un principio Billy Idol había sido considerado para interpretar a uno de ellos.

    Otra cosa más que memorable es el increíble tema musical. Compuesto por el inmortal Henry Mancini, quien nos regalara montones de grandes temas, incluyendo el icónico tema de La pantera rosa (Edwards, 1963) o La marcha del elefantito, este score hiper-épico es una delicia que nos deja muy claro, desde las primeras tomas de la cinta, que estamos entrando a otro mundo. Mancini accedió a componer el tema de la película pues el concepto original era una secuencia inicial de casi 15 minutos sin diálogos, para lo que el italiano quiso crear una especie de ballet espacial.

    En la versión estadounidense del film, la música de Mancini fue reemplazada por composiciones originales de Micahel Kamen, quien se encargara de los soundtracks de películas como Highlander: el inmortal (Mulcahy, 1986); Brasil (Gilliam, 1984) o Robin Hood: Príncipe de los Ladrones (Reynolds, 1991). La propuesta de Kamen no es mala, sólo es diametralmente opuesta a la de Mancini.

    La fotografía es interesante, aunque no libra a la cinta de verse anticuada. Y la escena de la seducción final de Carlsen por parte de la Space Girl, que es un tributo –o plagio descarado, ya ni sé– de la versión de 1979 de Drácula (Badham), pocos favores le hace.

    Fuerza siniestra fue un estrepitoso fracaso en la taquilla que se ha convertido en un clásico de culto. No voy a mentir: no se trata de una buena película ni de lejos; está con un piecito muy metido en el cine de explotación. Sin embargo, sí es una película única en la que se nota que todos los involucrados dieron su mayor esfuerzo. Lo que podría haber sido el más grande desastre conceptual desde que León-O, Señor de los Thundercats, se enfrentara al Rey Arturo termina siendo una auténtica pieza de entretenimiento, probablemente la mejor del catálogo de Cannon y una de las películas más imaginativas de la década de los 80.

PARA LA TRIVIA: Esta película se salió de presupuesto. Estaba planeada para filmarse en 17 semanas; pero terminó demorándose veintidós. En un momento dado, la producción fue cancelada por falta de dinero y algunas escenas que eran cruciales para la trama jamás se filmaron.

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CORISTAS. De arrasar con los premios Razzie a película de culto.

CORISTAS

Showgirls

Paul Verhoeven, 1995

En 1992 el director Paul Verhoeven, cuyo trabajo había sobresalido principalmente en cintas de acción y ciencia ficción como RoboCop, el defensor del futuro (1987) o Vengador del futuro (1990), y el guionista Joe Eszterhas concibieron la fantasía machista disfrazada de thriller detectivesco Bajos instintos. La cinta fue un éxito rotundo, sirvió para catapultar al estrellato a una joven Sharon Stone y, siendo honestos, la película es bastante buena.

    Tres años después, el mismo equipo creativo intentó repetir el éxito y el resultado fue la que es considerada una de las peores películas de la historia. Fue tan mala que significó el primer strike en la carrera de Verhoeven, misma que moriría con la década; fue tan mala que le ganó el Razzie a la Peor Película de ese año a cintas como Especies (Donaldson, 1995), Mortal Kombat (Anderson, 1995) o Congo (Marshall, 1995); fue tan mala que el agente de Elizabeth Berkley dejó de representarla después del estreno; fue tan mala que se trató de una de las dos cintas que hicieron quebrar al estudio que la produjo, Carolco Pictures –la otra fue La pirata (Harlin, 1995), con Geena Davis–; fue tan mala que casi en automático echó por la borda los planes para una secuela –que se titularía I, Nomi–; fue tan mala que se convirtió en una película de culto y me encanta.

    Según rumores, Kyle McLachlan, quien interpreta a Zack Carey, se salió del cine durante la premiere. Más tarde, el intérprete desmentiría el rumor diciendo: “Me senté ahí y sufrí las dos horas completas”[1]. De hecho, McLachlan narra su experiencia en la premiere como sigue:

Estaba en shock. Dije: “Esto es horrible ¡Horrible! Cuando ves la película, te invade un sentimiento de que te hundes muy lentamente. La primera escena aparece y tú estás como: “Oh, ésa es una escena verdaderamente mala”; pero dices: “Bueno, está bien, la siguiente será mejor”. Y de algún modo tratas de convencerte a ti mismo de que va a mejorar… y sólo se pone peor. Y yo estaba como: “Wow. Eso estuvo loco”. Quiero decir, realmente no vi eso venir. Así que en ese momento me distancié de la película.[2]

    Por cierto que hace algunos días vi La Liga de la Justicia (Snyder, 2017)… y prefiero mil veces Showgirls.

    La película narra la historia de Nomi Malone (Elizabeth Berkley, quien aún disfrutaba de los restos de su popularidad por su papel de Jessie Spano en Salvados por la campana [1989-1992]), una trotamundos con un oscuro pasado que llega a la ciudad de Las Vegas para convertirse en la más exitosa corista de los casinos del lugar. Pronto descubrirá el lado más sórdido de la Ciudad del Pecado tras los bastidores de casinos y clubes de strippers.

    Ahora, algo curioso: Tanto Verhoeven como Eszterthas entrevistaron a coristas, strippers, prostitutas, productores de espectáculos y dueños de casinos de Las Vegas para escribir el guión. Muchas de las escenas en la película están, de hecho, basadas en los testimonios de dichas personas. Sin embargo, después del estreno de la película, cuando algunos de estos mismos individuos fueron entrevistadas por los medios de comunicación, negaron rotundamente que la cinta reflejara el mundo de los espectáculos de Las Vegas. Sea como fuere, Verhoeven siempre afirmó que, de todas sus películas, ésta era la que retrataba de forma más realista la vida y cultura de la sociedad estadounidense.

    Y el guión no es malo… Bueno, sí.; bastante, de hecho. Se trata de una sucesión de lugares comunes y clichés con diálogos inverosímiles y acartonados y personajes que apenas están esbozados. Aun así, se nota el intento de que los personajes sigan una progresión y la historia tiene mucho mayor cohesión que otras películas de supuesta mejor calidad que he visto. Y luego está el el tono: el problema es que se lo están tomando demasiado en serio.

    Lo que nos lleva a las actuaciones, que son súper interesantes. Y lo son porque los actores de verdad quieren intensear y azotarse con un guión que no da más y con habilidades histriónicas que están muy por debajo de lo que se requeriría para lo que quieren hacer… incluso de parte de Kyle MacLachlan. Por momentos, hasta parece que está uno viendo una telenovela mexicana.

    Hay algunas películas que cuando las veo me da la impresión de que el director dejó prendida la cámara mientras se iba por un café o un cigarrillo, y dejó que los actores hicieran lo que quisieran. Ésta es una de esas películas. Digo, no se puede decir que tal cual no haya habido una dirección de actores, porque la hubo y se nota en el hecho de que casi todos los intérpretes están en el mismo tono… sólo que ese tono está completamente botado. Aunque me resulta hilarante, eso sí.

    Por cierto, Verhoeven fue el primer director en ir a recoger su premio de la “Frambuesa de Oro”[3] en las categorías de Peor Director y Peor Película en la infame entrega de los Premios Razzie a los Peor del Cine. Además, tuvo la decencia de admitir su culpa en la destrucción de la carrera de Elizabeth Berkley.

    Y ya que hablamos de Berkley, cabe mencionar que ella no fue la primera opción para el papel. Originalmente, el rol de Nomi le fue ofrecido a Drew Barrymore, quien estaba buscando una película de alto presupuesto para retomar su carrera, pero se sintió incómoda con la cantidad de desnudos en la cinta. Luego del rechazo de Barrymore, otras actrices, como Pamela Anderson, Angelina Jolie, Denisse Richards y Charlize Theron audicionaron para el papel. Finalmente, la exPlaymate Jenny McCarthy consiguió el rol y prácticamente toda la preproducción se llevó a cabo pensando en ella en el papel protagónico… hasta que los productores descubrieron que no sabía bailar… lo que, creo, significa que incluso las audiciones estuvieron mal hechas.

    Con esta cinta pasa algo curioso: Quizá las escenas de desnudos son llamativas, en su mayoría son tomas topless, aunque hay un desnudo completo –son particularmente llamativas si uno creció viendo Salvados por la campana–; pero la verdad es que son tantas y tan frecuentes que para cuando la película lleva la mitad, a uno ya dejaron de importarle.

    Sin embargo, no todo está perdido. La película tiene algunas cosas rescatables. Sobre todo, quiero mencionar los números musicales. Las coreografías están padres, se agradece que hayan usado bailarines reales y, en general, se ven bien producidas y hábilmente montadas. Mención aparte merecerían los vestuarios, que están de lujo. Varios de los vestuarios que utiliza Cristal Connors (Gina Gershon) son geniales.

    Finalmente, creo que estamos frente a uno de esos casos de una película tan mala que es buena. Se trata del gusto culposo de muchísima gente y se convirtió en un clásico de los videoclubes, tanto que, de hecho, se ha convertido en una película de culto de la cual la actriz Rena Riffel, quien interpretara a Penny, pudo producir y dirigir una secuela 16 años después gracias a una campaña de crowdfunding –Showgirls 2: Penny’s From Heaven (Riffel, 2011)… y créanme, es aún peor–. El mismo Roger Ebert admitió que la cinta no lo aburrió en ningún momento y que lo hizo reír varias veces. Al respecto, cito de nuevo a Maclachlan: Ahora, por supuesto […] Es inadvertidamente divertida. Así que encontró su lugar. Proporciona entretenimiento, aunque no en la forma que creo que estaba planeado. [4]

    No lo voy a negar: me gusta esta película y la disfruto siempre que la veo. Aunque ha sido una fuerte contendiente para el reconocimiento de la Peor Película de la Historia, la verdad es que ésta no me cuesta trabajo terminarla como, por ejemplo, Los últimos Jedi (Johnson, 2017), Parque Jurásico III (Johnston, 2001) o la ya mencionada La Liga de la Justicia. Un amigo de la prepa decía que Showgirls era la mejor película porno que había visto. Yo creo que se trata del epítome de lo kitsch: una película de ficheras de 45 millones de dólares… y me encanta y no me causa culpa decirlo.

PARA LA TRIVIA: Kyle Maclachlan usó un doble de cuerpo para la infame escena de la piscina.

PRECAUCIÓN: El trailer NO es apto para todo público.
Noten cómo usaron música de «Mortal Kombat» para el trailer, jajaja.

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[1] Recuperado de https://www.imdb.com/title/tt0114436/trivia?ref_=tt_trv_trv el 16/08/20. La traducción es mía.

[2] Idem.

[3] Se trata de un juego de palabras en inglés. La palabra “Raspberry” significa “frambuesa”; pero también, “trompetilla”. El premio es a la “trompetilla de oro”; pero, sirviéndose de este juego de palabras, la estatuilla tiene la forma de una frambuesa.

[4] Recuperado de https://www.imdb.com/title/tt0114436/trivia?ref_=tt_trv_trv el 16/08/20. La traducción es mía.