VIERNES 13 PARTE VII: LA NUEVA SANGRE. Carrie vs Jason.

VIERNES 13 PARTE VII: LA NUEVA SANGRE

Friday The 13th Part VII: The New Blood

John Carl Buechler, 1988

La saga de Tommy Jarvis ha llegado a su fin… pero las enormes ganancias de taquilla de la franquicia Viernes 13 no, así que una nueva entrada era obligada. Siempre he creído que la única película de la franquicia que más o menos vale la pena es la primera y que, de hecho, todas son más o menos la misma película. Pero eso no quiere decir que no sean divertidas o quede vez en cuando, agreguen algo creativo a la mezcla. Ése es el caso con esta séptima parte que, si somos puristas, es la primera en la que Jason Voorhees revive por medios sobrenaturales –en la sexta es medio ambiguo el asunto–. También es la primera ocasión en la que el asesino de Crystal Lake es interpretado por el legendario Kane Hodder.

    Varios años han pasado desde que Jason Voorhees fuera encadenado al fondo de Crystal Lake por Tommy Jarvis, inspirando un simpatiquísimo adorno para pecera. Tina (Lar Park-Lincoln), una chica con poderes telequinéticos, llega a Crystal Lake, donde vio morir a su padre a manos de Vorhees, como parte de la terapia psicológica con la que pretende recuperarse. Sin embargo, debido a un error que haría sonrojar a Timmy Turner y sus Padrino Mágicos, Tina utiliza sus poderes para revivir a Jason. Ahora, el resucitado Voorhees volverá a su antiguo pasatiempo de masacrar adolescentes cachondos… a menos que Tina y sus poderes psíquicos puedan detenerlo.

     Me da mucha risa cómo el prólogo de esta película es una recapitulación de lo que pasó en las entregas pasadas, poniendo un especial énfasis en el arco de Tommy Jarvis. Quien editó la película incluso tuvo el descaro de arrojar ahí el trailer de la sexta entrega.

    Otra cosa que llama poderosamente la atención es cómo les fueron chupando el alma a estas películas… por decirlo de algún modo. Las primeras entradas de la franquicia eran mucho más violentas, las escenas de muerte y de sexo eran mucho más explícitas; a partir de la cuarta parte le empezaron a bajar al tono y, a partir de la sexta intentaron equilibrarlo. Esta peli sí es violenta, a veces al punto de lo hilarante –y recuerdo con mucho cariño la muerte de la chica dentro del sleeping bag–, pero no tanto como las primeras cintas de la serie. De hecho, muchas de las muertes de los personajes ni siquiera las vemos en pantalla y sólo se nos muestran las consecuencias poco sangrientas de ellas.

    Del mismo modo, las escenas de sexo empiezan temprano en la película; sin embargo, los desnudos no llegan sino hasta la segunda mitad. Y también son mucho más recatadas que las de las primeras películas.

    Ésta fue la película más censurada de toda la franquicia, pues fue sometida nueve veces a la revisión de la MPAA cada vez más recortadas, para que la clasificación bajara de X a R. Toda esperanza de una edición extendida o sin censura se han esfumado toda vez que el metraje con las escenas eliminadas fue destruido por Paramount.   

    También tarde en la película entran los personajes afroamericanos, que se nota que fueron incluidos al reparto sólo para darle diversidad étnica estilo comercial de Barbie a una película que, de otro modo, está dominada por personajes caucásicos. No sé si se trata de una secuencia que quedó fuera de la película en la edición, pero los jóvenes negros no se presentan con Tina cuando ésta llega por primera vez a la cabaña de sus vecinos, como el resto. Al menos el negro no muere primero; lo que supongo que ya es ganancia.

    A partir de la quinta parte, el tema de los chicos perturbados psicológicamente se convirtió en uno recurrente en la franquicia; casi tan recurrente como la renuencia de los guionistas a escribir personajes, porque pareciera que piensan “¿Para qué escribimos personajes si existen los clichés?” Nadie espera que estas películas tengan personajes profundos, pero ¡repiten los mismos clichés en todas! En ésta incluso se llega a un punto en el que uno no sabe cuántos muchachos hay, quiénes se han muerto y quiénes siguen vivos… y tampoco nos importa.

    Hay que reconocer, eso sí, que las actuaciones en esta entrega están un poquito por encima de los estándares de la franquicia. Digamos que la mayoría de los intérpretes están como en tono de telenovela mexicana.

    La idea de los poderes psíquicos de Tina es descabellada; pero funciona de algún modo. A final de cuentas, todo el numerito parece una especie de Jason vs Carrie; porque, claro, las escenas de telequinesis en las que los objetos vuelan con hilitos tienen influencia de un montón de películas sobre psíquicos anteriores a ésta. Hacia el final de la cinta, cuando Tina usa sus poderes insertan planos detalle de sus ojos como en la mencionada Carrie: extraño presentimiento (De Palma, 1976); en algún momento, oprime el cráneo de Jason con telequinesis de una forma que en mucho recuerda a Scanners (Cronenberg, 1981) y, en diferentes momentos de la cinta, la chica tiene visiones premonitorias de la muerte de varios personajes al estilo de La zona muerta (Cronenberg, 1983). Y también está esa escena de muerte y desnudo íntegro filmada desde debajo del agua que se nota completamente “inspirada” por Tiburón (Spielberg, 1975).

    Casi tan mágicos como los poderes de Tina son algunos recursos del guión. Llaman especialmente la atención las creativas y complicadas armas homicidas de Jason, que parecen salir de la nada. ¿Un machete cañero? ¡Aquí está! ¿Un cortador de mangos? ¡Sin problema! ¿Una podadora esquinera con un disco de sierra en vez de cuerda? ¡Uff, aquí hay una docena! Pero ninguna de estas herramientas que salen de quién sabe dónde le gana al gato. Hay una escena en la que un gato asusta a uno de los personajes saltando fuera de un closet y ellos lo tratan como si fuera un viejo conocido… ¡cuando ésa fue su primera escena!

    El Deus ex machina del final es tan sensiblero y ridículo que ya no sé si se lo piratearon de Los padrinos mágicos –ya sé que esta cinta los precedió, estoy siendo sarcástico–, de Hechizada o, de plano, de La rosa de Guadalupe.

    Un elemento que sí me pareció muy interesante fue el hecho de que creo que ésta es la película en la que Jason, ahora zombificado, pasa más tiempo sin su máscara. Los huesos salidos de su cuerpo, eso sí, se ven como de esas playeritas que venden para los niños en Halloween, pero el look de Voorhees en su conjunto es interesante.

   También para esta entrega de la franquicia parece que ya está definido el Dies Irae de Hector Berlioz –y sus variaciones– como tema musical de Jason Voorhees.

    Así pues, Viernes 13 parte VII: la nueva sangre es una mala película, incluso estúpida por momentos y en la que uno no puede evitar preguntarse a cada momento: “¿Cuál es el punto de esto?”… pero si ya llegamos hasta la séptima entrada es porque eso nunca ha importado, ¿cierto? Es una de las entregas más rescatables de la franquicia: es entretenida y divertida, y la introducción del elemento sobrenatural es interesante aunque funcione a medias. Mientras estaba escribiendo este artículo tuve la sensación de que repetí textos de reseñas anteriores de películas de Viernes 13… pero si los realizadores repitieron personajes y argumentos descaradamente, ¿yo de qué me preocupo?

PARA LA TRIVIA: La idea original para esta película era enfrentar, por primera vez en pantalla, a Jason Voorhees contra Freddy Krueger; sin embargo, Paramount y New Line Cinema, dueños de los derechos de los personajes en aquel entonces, no pudieron ponerse de acuerdo y el guión tuvo que ser reescrito para sustituir a Freddy con Tina.

Viernes 13

Viernes 13 parte II

Viernes 13 parte III

Viernes 13: el capítulo final

Viernes 13 parte V: un nuevo comienzo

Viernes 13 parte VI: Jason vive

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EL CAMINANTE. Nunca le des aventón a un desconocido con cara de loco.

EL CAMINANTE

The Hitcher

Robert Harmon, 1986

La prestigiosa cadena de televisión premium por cable HBO se inició como productora cinematográfica a principios de los 80. El caminante, producida al alimón con Tri Star Pictures (que en aquel entonces era una productora por cuenta propia y relativamente nueva), fue un fracaso comercial que se convertiría en una cinta de culto décadas más tarde. Basada levemente en una leyenda urbana e inspirada mayormente, según su guionista, Eric Red, en la canción Riders on the Storm de The Doors, la película es una muy afortunada mezcla entre un slasher y una road movie… y es escalofriante.

    Jim Halsey (C. Thomas Howell) es un muchacho que ha aceptado un empleo trasladando un automóvil a través de EE.UU. Cuando Halsey recorre las áridas carreteras de Texas –según Hollywood, parece que todo lo malo pasa en la tonta Texas–, decide recoger a John Ryder (Rutger Hauer), un misterioso autoestopista; pero pronto se arrepentirá de ello, pues el tipo es un asesino psicópata quien, siempre dos pasos adelante, comenzará a jugar con el chico un juego perverso en el que los cadáveres se van acumulando y parece no haber salida.

    Si recuerdan mi crítica de Reto a muerte, podrán advertir que los argumentos de ambas películas se parecen; sólo que ésta está mucho mejor hecha, a pesar de que también se trató de la ópera prima de su director.

    El guión inmediatamente atrajo la atención de varias casas productoras; sin embargo, muchas de ellas se sintieron incómodas con la excesiva cantidad de violencia en la película y decidieron rechazar el proyecto. Tal fue el caso de Universal Pictures y Twentieth Century Fox, habiéndose apalabrado esta última para distribuir la cinta y retractándose de último momento. Incluso productoras más pequeñas, cuya línea iba mucho más acorde con el tono de la peli, como Orion Pictures y New World Pictures declinaron la oferta de su distribución.

    Luego de algunas reescrituras en las que se le bajó un poco el tono a la cinta, ésta fue producida usando un borrador de guión que daba para una película de tres horas. Sin embargo, algunas de las escenas más extremas de este tratamiento del guión nunca se filmaron. Tal fue el caso de una escena de sexo explícito, una larga secuencia de Ryder masacrando a una familia completa y una decapitación.

    Aun así, lo que quedó es bastante fuerte. Ésta es una cinta perversa, cínica y cruel, y el crítico Roger Ebert, quien se encuentra entre quienes opinan que la cinta tiene un subtexto homoerótico, mencionaba que se trata de una película que ni siquiera tiene el valor de admitir de qué se trata realmente: sadomasoquismo homosexual. SPOILER Y también está el hecho de que, al final, Halsey queda tan trastornado que todo parece indicar qu él mismo ociupará el lugar de Ryder TERMINA SPOILER.

    Algo que me encanta de esta película es la forma en la que maneja el suspenso. En este caso no se trata de adivinar quién es el asesino, pues eso se sabe desde el principio; sino que la expectación viene de pensar en dónde estará y qué estará haciendo John Ryder siempre que no está a cuadro, puesto que ya nos ha demostrado lo que puede hacer cuando aparece. Como dije arriba, parece que siempre está dos pasos adelante.

    La fotografía es un elemento determinante para tal efecto. John Seale, cuyo currículum como cinefotógrafo incluye La sociedad de los poetas muertos (Weir, 1989), Harry Potter y la Piedra Filosofal (Columbus, 2001) y Mad Max: Furia en el camino (Miller, 2015), utiliza los diferentes planos como elementos terroríficos, de tal forma que los planos detalle (como la sangre en los tenis de Jim o la infame escena del dedo en las papas a la francesa) nos dan vistazos de que algo está muy mal; pero no nos permiten ver el horror por completo, incitando a la imaginación del espectador a hacer el resto. Ésta es una película de terror que se disfruta mucho más si uno le pone toda su atención.

    Siguiendo con la fotografía interesante, puedo decir que ésta se convierte en un elemento narrativo dinámico que contribuye a la construcción del terror y el suspenso. Es impresionante cómo, en medio del desierto, la cinta logra crear una sensación de claustrofobia y soledad… y en las escenas en el interior del automóvil ésta es aún más notable.

    Por cierto, a pesar de que la historia está ambientada en Texas, la película se filmó en estudio y en locaciones en el Estado de California… como las montañas en el horizonte delatan inmediatamente.

    Por si todo esto fuera poco, la película complementa el terror del asesino psicópata con otro mucho más mundano y palpable –en especial para uno que es mexicano–: el de la Policía incompetente y abusiva. De hecho… si uno saca cuentas, creo que Jim pasa más tiempo huyendo de la policía que de Ryder… ¡Y cómo olvidar esa escena del helicóptero!

    SPOILER Aún más impresionante es la escena de la muerte de Nash ¡y eso que no se ve nada! La bella Jennifer Jason Leigh hace un gran trabajo interpretando a la mesera Nash, la única aliada del pobre Halsey a lo largo de su travesía… y por ello deberá pagar un precio muy alto. Red siempre estuvo muy en desacuerdo con que la muerte como tal de Nash, partida a la mitad por el trailer conducido por Ryder al jalar de ella mientras está encadenada a otro trailer, no se mostrara explícitamente en la película. Esta escena fue la que causó mayor incomodidad entre las casas productoras. Incluso los ejecutivos de Tri Star intentaron suavizar el impacto de dicha secuencia pidiendo que se añadiera una escena de funeral para Nash. Los productores se negaron.

    El resultado final me parece brillante y es un verdadero golpe a las reglas del juego. Digo… uno no suele matar a la co-protagonista e interés romántico del personaje principal y menos de una horma tan retorcida y, sin embargo, esta cinta se atreve a hacerlo y creo que merece reconocimiento por ello. Y sí, esta escena es mostrada en toda su sangrienta gloria en el remake de 2007. TERMINA SPOILER

    Ahora que lo menciono, esta cinta a veces pide mucho del espectador. No sólo en el sentido de que sí hay que ponerle mucha atención; sino que también hay que apagar la lógica un ratito. Pero creo que el resultado lo vale.

    No es difícil. Es una cinta con la que es fácil dejarse llevar, particularmente gracias a las maravillosas actuaciones. Por supuesto, quien se roba el show es Hauer, a quien sus propios compañeros de escena le tenían miedo debido a la intensidad de su interpretación. Esto se nota en escenas como aquélla en la que Ryder amenaza a Halsey con una navaja automática. Hauer no sólo improvisó el diálogo de la escena, sino también el lugar donde coloca la navaja, por lo que el terror de Howell al ver la punta del arma apuntando directamente a su ojo es completamente real.

    La música de Mark Ishman es una muy interesante composición en sintetizador que se siente minimalista y que complementa perfectamente la atmósfera tétrica de la película, contribuyendo al sentimiento de angustia que las imágenes en pantalla generan.

    El caminante es, en toda regla, una película de culto.  Habiendo fracasado en su corrida original, esta cinta permaneció mayormente fuera del radar hasta principios del siglo XXI, cuando fue lanzada a la venta en DVD –ni siquiera fue popular en los videoclubes, como muchas de sus contemporáneas–. De ello se entiende que una secuela de increíblemente inferior calidad haya sido producida casi 20 años después de la película original, al igual que un remake más que competente con Sean Bean.

    En mi opinión, podría tratarse de una de las mejores pelis de horror de la década de los 80 y, definitivamente, merece por lo menos un visionado por parte de cualquier aficionado del género, siquiera por la inquietante interpretación de Hauer, que es un verdadero portento.PARA LA TRIVIA: Rutger Hauer realizó sus propios stunts automovilísticos, para asombro de los pilotos acrobáticos contratados por la producción.

PARA LA TRIVIA: Rutger Hauer realizó sus propios stunts automovilísticos, para asombro de los pilotos acrobáticos contratados por la producción.  

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VIERNES 13 PARTE VI: JASON VIVE. Mucho mejor que las dos anteriores… aunque no es decir mucho.

VIERNES 13 PARTE VI: JASON VIVE

Friday the 13th Part VI: Jason Lives

Tom McLoughlin, 1986

“Mientras sigan aplaudiendo, Chente sigue cantando”… Y, mientras la gente seguía viendo las películas de Viernes 13, el estudio las seguía produciendo… independientemente de ser causa de vergüenza y escarnio para ellos, porque, bueno, la película anterior de la saga costó un poco más de 2 millones de dólares y recaudó más de 8 sólo en su fin de semana de estreno y eso le quita la vergüenza a cualquiera, cómo no.

    De tal suerte, Paramount Pictures dio una amplia libertad creativa al director y guionista Tom McLoughlin para que creara una nueva entrada de la franquicia con una condición: Jason Voorhees debía regresar, sin importar cómo.

    Tras los eventos de Viernes 13: Un nuevo comienzo (Steinman, 1985), el joven Tommy Jarvis (Tom Matthews, quien fue casteado luego de que John Shepard, quien protagonizara la cinta anterior, se rehusara a aparecer en ésta, pues se había vuelto a la fe cristiana) regresa al pueblo de Forest Green –antes conocido como Crystal Lake, pero al que le cambiaron el nombre tras la infamia de las masacres de Jason Vorhees– para destruir de una vez por todas al psicópata enmascarado. Para ello, exhuma el cadáver de Jason (interpretado al principio por Dan Bradley, a quien los ejecutivos del estudio consideraron demasiado gordo para el papel y fue sustituido por el exmarine sin entrenamiento como stunt C.J. Graham) de su tumba en medio de una tormenta para destruirlo. Sin embargo, un rayo golpea el cuerpo de Voorhees y lo devuelve a la vida. El campamento de verano Forest Green –antes Crystal Lake– ha abierto sus puertas para los niños y el asesino de la máscara de hockey está ansioso por volver a su antiguo pasatiempo; por lo que, una vez más, será la tarea de Jarvis detenerlo… si la suspicaz policía local no lo detiene antes a él.

    Mientras que las dos entradas anteriores de la franquicia habían sido de una calidad por demás dudosa, esta sexta parte… también; pero no es tan mala como la cuarta y la quinta películas. De hecho, parece que para esta cinta los realizadores ya habían caído en cuenta de que nadie se las tomaba en serio y decidieron tomar un rumbo diferente que incluso la acerca a ¿una película familiar?

    ¡Ah! ¿Por dónde empezar? Debo decir que, a diferencia de la cinta anterior, sí disfruté esta iteración de Viernes 13. Y la disfruté mucho. Digo, no esperaba nada de ella; pero me hizo reír y sí pasé un buen rato con ella.

    Por supuesto, lo primero que uno nota con estas cintas es la calidad de la actuación… o la falta de ella. Las interpretaciones de todos son hilarantes e incluso da risa el que su vis comica, que consiste principalmente de unos godínez jugando paintball, no dé risa. No estoy seguro de cómo explicarlo, es un efecto raro.

    Y luego, por supuesto, está el guión. A diferencia de las dos películas pasadas, el guión de esta cinta tiene un poco de cohesión y se nota bastante más pensado. O sea, parece que lo escribió un chavito de secundaria; pero por lo menos cuenta una historia.

    Creo que las cintas de Viernes 13 cada vez iban pareciéndose más a un episodio de Scooby Doo. Además, esta película se nota que ya abiertamente se la tomaron a guasa. Está llena de situaciones inverosímiles que son mostradas, a diferencia de sus predecesoras, de formas casi chuscas y está llena de humor referencial: se refieren a la Estación Carpenter y el Camino Cunningham y la tienda Karloff, y que el apellido del sheriff es Garris; el nombre de uno de los personajes es Sissy (Renée Jones), probablemente en alusión a Sissy Spacek, y dicho personaje lleva una sudadera con el apellido Baker, que podría ser una referencia a Angela Baker, protagonista del slasher Campamento de verano (Hiltzik, 1983)… o al genio del maquillaje Rick Baker. Por otro lado, el nombre de la niña que se despierta gritando que vio un monstruo es Nancy, como guiño a Pesadilla en la calle del Infierno (Craven, 1984); por no mencionar que la película inicia con un primer plano de un animal muerto en la carretera como lo hiciera La masacre de Texas (Hooper, 1974) y… bueno, luego son dos tipos en un cementerio en medio de una tormenta, uno de ellos chistosito ¿eso es una referencia a Hamlet?

    Pero luego, y esto es interesante, la película va más allá por momentos y hace chistes autorreferenciales. El más evidente de los cuales es aquel en el que el sepulturero de plano rompe la cuarta pared se burla de que Jason siga volviendo después de que lo han matado tantas veces. Años después, Kevin Williamson, quien escribiera el guión de Scream (Craven, 1996), mencionó esta escena como la mayor influencia para dicha película.

    Para el tema musical, Harry Manfredini básicamente se piratea el Dies Irae de la Symphonie Phantastyque de Hector Berlioz, que también usara, poco más de un lustro antes, Satnley Kubrick como tema principal de su película El resplandor (1980). Por cierto, en esta cinta casi no se escucha el tradicional “Kill-kill-kill, mom-mom-mom!” de la saga.   

    Y el guión sí da risa… ¡pero por malo! Al menos durante la mayor parte de la película. Muchos de los chistes se hunden como el Titanic; aunque sí hay un par que funcionan. Pero creo que es más graciosa la estupidez de todo el asunto, desde que Jason revive con una lápida de hierro funcionando como pararrayos, pasando por su intro a la James Bond o Jason atravesando una pared al estilo de Kool-Aid Man y saltando hacia una lancha a la Flipper, hasta llegar a caer en cuenta de que, si Tommy no hubiera profanado la tumba de Voorhees en primer lugar, nada de esto habría pasado.

     Ahora que lo pienso… ¿cómo supo Tommy la forma de detener a Jason? Se supone que deben devolverlo al lugar en el que se ahogó por primera vez… pero si le hacemos caso a Viernes 13 partes 2, 3 y IV… Jason nunca se ahogó –ahora bien, que Jason no se ahogara, básicamente niega toda la premisa de la primera Viernes 13 (Cunningham, 1980)–… y, de hecho, en la cinta anterior, se menciona que Jason fue cremado, así que ni siquiera debería haber un cadáver que pudiera resucitar. O sólo que sea una de esas secuelas que mandan a la goma todo lo que se dijo en las anteriores; pero, si es así, ¿por qué es la tercera película en la que aparece Tommy Jarvis –interpretado en cada iteración por un actor diferente, de hecho–? ¿Qué rayos está pasando?

    Debo admitir que lo que más me impresionó de esta película fue el bajón de tono. Las escenas de muertes son increíblemente más sutiles que en todas las cintas anteriores. Del mismo modo, en esta película no hay desnudos –es la única peli de la sagaque se distingue por eso– e, incluso, hay una escena de sexo de lo más ridículo –digo, no es que las anteriores no lo fueran, sólo que ésta sí ya está en tono de parodia–. Por otro lado, está la cuestión de que me parece que ésta es la primera cinta en la que, de hecho, hay niños en el campamento –no hay ni un atisbo de siquiera algo parecido a la diversidad étnica; pero ahí están–. Y todo esto me lleva a preguntarme: ¿Estaban tratando de hacer de Viernes 13 parte VI una película apta para adolescentes y adultos? Como sea, la cinta sí resiente este pudor.

    Con todo, la película era mucho más lighten su primer corte, así que se filmaron escenas de muerte adicionales que no estaban en el guión original.

    Viernes 13 parte VI: Jason vive es una película completamente atípica en esta saga. Incluso, me atrevería a hablar de una especie de “renacimiento” con ella… a nivel creativo, al menos. Ya tan pronto como en 1986, McLoughlin concibió una película slasher que fuera sátira de las películas slasher, autorreferencial y autoconsciente, y se siente como una bocanada de aire fresco en una franquicia que, se suponía, debió terminar dos películas antes. Además, las rolitas de Alice Cooper se disfrutan bastante.   

    Aunque la cinta costó 3 millones de dólares y recaudó 18 sólo en su corrida original en cines –estas películas hacían aún más dinero en rentas en video–, fue la primera cinta de la franquicia en no superar los 20 millones de dólares en taquilla y marcó el inicio de la debacle en la popularidad de la saga.

PARA LA TRIVIA: Tiempo después de filmar esta cinta, la actriz Kerry Noonan audicionó para un papel en una película slasher titulada Birthday Bash, en la que el asesino se llamaba “Ethan”. A media audición, Noonan preguntó: “¿Ésta es una película de Viernes 13? Porque ya estuve en una de ésas…”. En efecto, Birthday Bash e Ethan fueron el título y nombre falsos usados por la preproducción de Viernes 13 Parte VII: sangre nueva para evitar que la información sobre el rodaje se filtrara a la prensa. Durante la filmación, el título falso fue cambiado por Aladdin Sane, haciendo un juego de palabras con A Lad Insane (Un muchacho demente).

Viernes 13

Viernes 13, parte 2

Viernes 13, parte III

Viernes 13: El capítulo final

Viernes 13: un nuevo comienzo

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