LUCIFERUM VERBUM. El canto de una voz joven en el cine de terror mexicano

LUCIFERUM VERBUM

Juan Bautista, 2023

El cine de género en México es uno de los fenómenos más incomprendidos. Se suele decir que este tipo de cine, particularmente el que se clasifica como “terror u horror” prácticamente no existe en nuestro país; sin embargo, nada podría estar más lejos de la verdad, pues en México existe una extensa y diversa comunidad de realizadores completamente comprometidos con estos géneros. El problema es la falta de difusión.

    ¿Qué tal si la más grande historia jamás contada fuera una mentira? ¿Qué tal si aquel mito en el que las tres religiones abrahámicas basan su mitología fuera un engaño para ocultarnos la verdad? A partir de esta propuesta es que se construye Luciferum verbum, un cortometraje de dark fantasy dirigido por Juan Bautista y creado por un equipo de jóvenes talentosos y entusiastas.

    Profundamente inspirado por la película de culto Begotten (Merhige, 1990) e incluso por videojuegos como Blasphemous (The Game Kitchen, 2019), a través de varios capítulos, la película nos cuenta una reinterpretación de la historia de la creación del hombre, la rebelión de Lucifer y la expulsión de Adán y Eva del Paraíso.

     Creo que lo primero que llama la atención de esta obra es su sólida propuesta estética. La fotografía en blanco y negro de Alejandro Morales y la forma en que la imagen fue tratada ayudan a darle a toda la película una atmósfera onírica e irreal.

    Las actuaciones en general son buenas y lucen orgánicas en pantalla, si bien creo que pudieron ser más intensas. Del mismo modo, aunque entiendo la propuesta de la narración en off, por momentos me pareció redundante y que, de hecho, le estorbaba a la película.

    Otro de los grandes aciertos de esta cinta es sin duda su soundtrack. La música, compuesta exprofeso por Arturo Gadoma e interpretada por la soprano Beth Melo y un cuarteto de cuerdas, le da cohesión a toda la película y la dota de una atmósfera pesadillesca y angustiante que refleja el subtexto de la misma.

    Eso sí, la película podría herir algunas susceptibilidades, pues contiene algunas escenas gore y escatológicas bastante explícitas. Al respecto, diré que las mismas están muy bien logradas a pesar de las restricciones del presupuesto. El maquillaje de FX cumple contribuye a la narrativa y se ve bastante bien, excepto por un par de detalles.

    En conclusión, este cortometraje es una obra interesante y subversiva que equilibra forma y fondo en un discurso provocativo y desafiante para el espectador, y que espero sea apenas una muestra de lo que está por venir. 

    El cortometraje completo está disponible en Vimeo.  

Sumario 2024

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DUNA. PARTE 2. Al menos no tiene a Sting usando una tanga de plástico…

DUNA. PARTE DOS

Dune. Part 2

Dennis Villeneuve, 2024

La división de Dune en dos partes está dada desde la novela de Frank Herbert. El libro originalmente se publicó en dos partes en una revista de ciencia ficción y fue hasta un par de años después que se reeditó como un tomo aparte. Incluso, la división en tres partes se dio desde un inicio: El mesías de Dune, la primera secuela publicada de la novela, era originalmente un apéndice del primer libro que se extendió demasiado y el editor de Herbert decidió publicarlo aparte. Así que Villeneuve, en parte, ya tenía la tarea hecha.

    Faltaba sólo la otra parte de la tarea: intentar adaptar a la pantalla una de las más importantes novelas de ciencia ficción que se hayan escrito y que, además, ya tenía dos intentos fallidos de adaptación anteriormente. En mi opinión, el objetivo se cumplió: Villeneuve logró encontrar el equilibrio entre el respeto al texto de Herbert y una película entretenida, si bien no es una adaptación tan fiel.

    En esta segunda parte, vemos cómo Paul Atreides (Timothée Chalamet), tras sobrevivir al ataque de la Casa Harkonnen en el planeta Arrakis, el único productor de la codiciada especia melange, que hace posibles los viajes en el espacio, es adoptado por los habitantes nativos del planeta, conocidos como fremen. Paul utilizará una antigua profecía para ganar adeptos y consumar su venganza contra los Harkonnen, convirtiendo una guerra de guerrillas en una guerra santa.

     Una de las cosas que más me gustaron de esta segunda parte es que sí se siente que se trata de una película dividida en dos y no de dos películas distintas. De hecho, hice el experimento de ver la primera parte la noche anterior de ir al cine a ver la segunda y casi sentí como si hubiera pausado la película para continuar viéndola después… al menos, hasta el final.

     SPOILER Digo esto porque la verdad sentí que el final fue un tanto anticlimático. Siento que la gran batalla final para capturar al emperador Shaddam IV (Christopher Walken) no llegó a donde tenía que llegar. Y lo mismo puedo decir del duelo entre Paul Atreides y Feyd Rautha (Austin Butler), que creo que pudo ser mucho más grande y más salvaje.

Por otro lado, también creo que el ritmo del último acto se ve un poco afectado porque muchos eventos que sucedían en ese momento en el libro están ausentes de la película, claramente reservados para la tercera parte. Un poco para compensar, hay otros eventos que suceden en las precuelas literarias y son insertados en esta película.

    Asimismo, hubo un par de detalles en ese duelo que no me acabaron de gustar. Por ejemplo, es importante que Paul mate a Feyd usando un cuchillo crys y no otro cualquiera, del mismo modo que es importante que Feyd haga trampa en el duelo e intente envenenar a Paul con una aguja. Nada de eso pasó en la peli. TERMINA SPOILER

    Eso sí, mención aparte merece la interpretación de Butler como Feyd Rautha Harkonnen. Todas las actuaciones de la película están muy bien; pero creo que la de él sobresale. Francamente, no me encantó la forma en la que Rautha es planteado en el guión, es demasiado… “honorable” en comparación con su contraparte literaria; pero el trabajo de Butler es impresionante Digo, al menos no es Sting usando una tanga de plástico.

    También muy interesante resulta la caracterización de Stellan Skarsgård como el barón Vladimir Harkonnen, cuya aplicación de maquillaje prostético tomaba cerca de ocho horas. Según se sabe, Skarsgård tenía incluso que evitar beber agua y tomar medicamentos para no ir al baño mientras lo maquillaban. El resultado que vemos en pantalla lo vale.

    SPOILER Me gustó cómo se representó el conflicto de Paul al darse cuenta de cómo está utilizando a los fremen y cómo decide seguir adelante y desarrollar una estrategia política. TERMINA SPOILER

     Los efectos visuales son impresionantes y, en conjunción con un diseño de producción que literalmente parece de otro mundo, logran crear un universo verosímil que se siente lleno de detalles, texturas e historias. Me gustó mucho cómo, al igual que en la primera parte, cada una de las diferentes facciones que intervienen en la historia tiene su propio vestuario, idioma, etc.

    Quedé boquiabierto con la representación del planeta Giedi Prime, hogar de la Casa Harkonnen, en blanco y negro bajo la luz de su sol negro. Estas secuencias se lograron al filmar la película no sólo en blanco y negro, sino con infrarrojo. En la escena del estadio, este look me pareció que estaba haciendo una referencia a la película de la inauguración de los Juegos Olímpicos de 1936, presidida por Adolf Hitler y la verdad sí me dio escalofríos.

    A final de cuentas, creo que lo que más me gustó, siendo tan fan de Dune, es que lograron dejarme en suspenso con una historia que ya conozco y entusiasmado por ver la tercera parte. En general, creo que esta película está mucho más enfocada a la acción y su tono y ritmo son mucho más accesibles que los de la primera parte, pues deja bastante de lado la exposición. La primera parte fue una peli para fans de Dune que el público en general podía disfrutar, mientras que ésta es una peli para el público general que los fans de Dune van a apreciar particularmente.

PARA LA TRIVIA: Denis Villeneuvedefinió su visión de Feyd Rautha como una mezcla entre un esgrimista olímpico y un psicópata; entre una serpiente y Mick Jagger. En la versión de Dune de Alejandro Jodorowsky que nunca se filmó, Mick Jagger iba a interpretar a Rautha.

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LOS RITOS SATÁNICOS DE DRÁCULA y el ocaso de Hammer Films.

LOS RITUALES SATÁNICOS DE DRÁCULA

The Satanic Rites of Dracula

Alan Gibson, 1973

La productora británica Hammer Film Productions fue la encargada de revitalizar el género de terror en la década de los 50. Todos los monstruos clásicos, creados con inspiración del Romanticismo y ya inmortalizados en el celuloide por Universal Pictures dos décadas antes, como Drácula, la Creatura de Frankenstein y el Fantasma de la Ópera, recibieron en su momento el tratamiento Hammer. Las cintas inglesas de tan icónicos personajes eran más violentas, más eróticas, más sangrientas y, en cierto modo, buscaban acercarse más a los elementos característicos de la Literatura Gótica… además de que estaban en Technicolor.

    Las primeras cintas de la Hammer como The Horror of Dracula (Fisher, 1958) y The Curse of Frankenstein (Fisher, 1957) son consideradas por muchos críticos como obras maestras del género. Estas cintas vieron nacer además una de las parejas más prolíficas del cine de terror: la de los actores Peter Cushing (1913-1994) y Christopher Lee (1927); generalmente este último haciendo gala de su estatura sobresaliente al interpretar a los monstruos (Drácula, la criatura de Frankenstein y Kharis, la momia, entre otros).

    El interés comercial hizo de cada uno de estos iconos del cine una franquicia y, en el transcurso de las siguientes dos décadas, las secuelas proliferaron como hongos. Al principio sí se tenía una continuidad y una cronología definidas, pero conforme fue pasando el tiempo las mandaron al diablo. Los argumentos y los guiones eran cada vez más débiles, y se apoyaban cada vez más en escenas exageradamente sangrientas y desnudos gratuitos.

    Esta película es un ejemplo de esas cintas de calidad dudosa de la última etapa de Hammer, apenas unos años antes de que la productora quebrara.

    La trama cuenta el caso de una unidad de Scotland Yard que, siguiendo la pista de un acaudalado aristócrata sospechoso de varias desapariciones, se encuentra con una secta satánica practicante del vampirismo y que realiza sacrificios humanos. Pero eso no es lo peor, sino que la secta es apenas un pequeño grupo de personas que buscan darle poder a su amo, Drácula (Christopher Lee), quien ha fraguado un nuevo plan para apoderarse del mundo.

    Así es, esta película no puede ser mejor de lo que suena. No es, ni de chiste, tan mala como otras tantas de Drácula que he visto; pero tampoco es siquiera la sombra de lo que fueron las primeras películas de este personaje producidas por la Hammer. Hay, como siempre, una gran química en pantalla entre Lee y Cushing, el guión es moderadamente bueno y en general la película está bien contada.

    Algo que le ayuda mucho a esta cinta y que la aleja de ser un melodrama ramplón más es el préstamo que toma de otros géneros para enriquecer su narrativa. Sí, es una película de horror; pero toma además elementos del thriller policiaco, del cine de acción e incluso de la ciencia ficción.

    El erotismo que en las primeras producciones de Hammer, apegándose al espíritu gótico, permanecía más bien velado, en esta película es bastante “barato” e inmediato. La primera (y única, de hecho) escena topless de la película aparece antes de los primeros diez minutos. Además, hay por ahí varias escenas con sugerencias lésbicas que por su ingenuidad y pobre factura ‒… y sus vaporosos vestidos de tul‒ me recordaron mucho a Santo vs las Mujeres vampiro (Corona Blake, 1962).

    En general, creo que esta película bebe mucho de la fuente del cine italiano de los 60 y 70. El soundtrack tiene ese tono guapachoso y psicodélico tan característico del cine de acción europeo de la época. Hay en esta cinta varias escenas de persecuciones automovilísticas que se ven simplemente deliciosas con dicha musicalización. Imaginen un auto compacto perseguido por dos cíngaros en motocicletas a través de Picadilly Circus… ¡con esa música!

    Ya que entré en ese rubro, he de decir que las escenas de acción están decentes. No son particularmente buenas; pero tienen algunos stunts bastante impresionantes, balazos, sangre y vidrios rotos. Además de que no pude dejar de notar que en esta cinta la secta que adora a Drácula es la primera en utilizar un ejército de clones a la Star Wars; si no, ¿por qué todos los cíngaros se ven iguales? No fueron tan tacaños como para contratar a sólo dos actores y hacerlos parecer veinte… ¿O sí, Hammer Films?

    Ante tan terribles sucesos, Scotland Yard contacta al experto Van Helsing (Peter Cushing, como siempre) para ayudar con la investigación. ¿No es genial, además de harto conveniente, que siempre haya en Londres un descendiente de Abraham Van Helsing experto en vampirismo? Quiero decir, ¿nadie de la familia Van Helsing se interesó por la contaduría o mercadotecnia? Digo, qué alivio para la humanidad, pero aun así no deja de ser curioso.

    Y ya que hablamos de la pobre humanidad, ¿cuál es el plan de Drácula para dominar al mundo? El malvado Rey de los Vampiros tiene a un renombrado biólogo, ganador del Premio Nobel, trabajando para él en el cultivo de una cepa aún más letal y más rápida de la peste bubónica, misma que piensa liberar para secuestrar países y otras actividades megalómanas corrientes.

    Lo que es genial es la escena en la que podemos ver los efectos de esta superpeste. El infectado comienza a desarrollar llagas y pústulas en toda su piel… se ve perfectamente que son apliques de látex, pero gracias a la iluminación de la escena y la actuación de la víctima se ven creíbles.

    Ésta es considerada la última gran y verdadera película de terror de los estudios Hammer, y es fácil ver por qué. A pesar de que los valores de producción no decaen en momento alguno, es bastante claro que el público había cambiado y, después de los trabajos de Hitchcock y Argento, los fobocinéfilos buscaban emociones más fuertes y tramas más complejas y más psicologistas de lo que Hammer podía ofrecer y se esforzó en imitar.

SPOILER: Lo que sigue sin encantarme es la forma en que son destruidos los vampiros en esta cinta. Aunque sí respetan las reglas tradicionales para la destrucción de los no-muertos es cierto que, quizá por la falta de ideas, se fueron por las más impopulares. TERMINA SPOILER

     Las concubinas de Drácula son exterminadas al activar un aspersor contra incendios, ya que según algunas tradiciones, el agua daña a los vampiros. O sea que, de haberlo querido, la señora de la limpieza pudo acabar con ellas hacía mucho tiempo.

    Y el mismísimo Drácula es detenido por una zarza del árbol con el que se hizo la corona de Cristo ‒mis conocimientos en botánica son ridículamente pobres‒, para después recibir una estaca en el corazón. Es curioso que el atravesar el corazón del vampiro con una estaca sea considerado un método definitivo para detenerlo, cuando casi toda la literatura advierte que este procedimiento no mata al vampiro, sino que sólo lo detiene. ¡Qué más da! Así hay pretexto para hacer más secuelas… o no, porque la Hammer cerró y permaneció inactiva desde 1976 hasta 2010.

PARA LA TRIVIA: En una entrevista, Christopher Lee comentó que se sentía desilusionado con que la representación de Drácula de la Hammer se alejó tanto del material original que terminó siendo una mezcla del Dr. No y Howard Hughes.

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SANGRIENTO SAN VALENTÍN 3D. De las mejores películas en 3D, pero…

SANGRIENTO SAN VALENTÍN

My Bloody Valentine 3D

Patrick Lussier, 2009

Durante la primera década del siglo, el cine de horror se vio inundado por una ola de remakes de películas de horror clásicas, particularmente del subgénero slasher. Algunos de estos refritos tuvieron resultados bastante afortunados; pero otros, no. La versión en 3D de Sangriento San Valentín, en mi opinión, pertenece al segundo grupo.

    Tom Hanniger (Jensen Ackles, famoso por su interpretación de Dean Winchester en la longeva serie de TV Supernatural [2005-2020]) regresa a su pueblo natal 10 años después de la masacre en la que un minero maniático asesinó brutalmente a 22 personas. Heredero de la mina del pueblo, Tom está dispuesto a venderla; pero una serie de horribles asesinatos comienza a ocurrir y él será el principal sospechoso. El asesino es un tipo enmascarado matando gente para que no vendan una mina… bien podría ser un episodio de Scooby Doo.

    Por supuesto, creo que debo empezar hablando sobre el elefante en la habitación: hay que ver esta película en 3D. No se trata de una de esas pelis que fueron filmadas en formato normal y luego convertidas, o de ésas que se pensaron en tercera dimensión y se filmaron de forma que no se perdiera mucho con la transición en 2D.

    El efecto de 3D está muy bien trabajado y es un elemento narrativo importante para la película. La mayoría de las escenas de muertes, que son bastante ingeniosas, están pensadas para sacar el máximo partido a este recurso. Casi como en un ride de parque temático, la película se divierte junto con el público jugando con la tercera dimensión. Si no me creen, chequen cómo incluso el atuendo de Jaime King al inicio de la peli está pensado para que su busto resalte con el efecto y… bueno, hay una escena de sexo y desnudos íntegros en tercera dimensión, lo cual es poco común ‒en una película mainstream‒.  

     También el 3D es importante porque nos distrae y evita que veamos lo mala que es la película en realidad.

    La cinta no es un remake directo de la original, sino que trata de ser una cosa aparte y sólo seguir los puntos clave de la versión de 1981. Esto tiene sus ventajas y desventajas. Por un lado, está padre tener cosas nuevas… por el otro, es una lástima que sean tan predecibles. Creo que lo que más me llamó la atención sobre esta peli es lo increíblemente irrelevante que resulta la celebración de San Valentín para la trama.

    Por otro lado, la película medio mantiene la ambigüedad sobre la identidad del asesino que manejaba la cinta original. Por desgracia, el guión es bastante torpe y la vuelta de tuerca del final, que resulta un sinsentido tan chapucero como aquélla de El despertar del miedo (Aja, 2003), es completamente predecible. Por cierto, esta vuelta de tuerca está basada en un final alternativo que fue filmado para la versión de 1981, pero que nunca se utilizó.   

    Asimismo, es interesante que la peli rehace sus propias versiones de las escenas de muerte de la versión original, como la de la caja de chocolates con el corazón adentro, la de la secadora de ropa o la del vestidor de los mineros con los trajes colgando del techo; pero tiene que jugar y acomodar el contexto para que funcionen con el nuevo guión.

    Hablando de las escenas de muerte interesantes, esta película tiene muchas y la mayoría son creativas y divertidas. Diego, es para lo que uno ve un slasher, ¿no? Durante mucho tiempo, tuve la impresión de que este remake era, de hecho, menos sangrienta que la versión de 1981; pero ahora dudo. La edición extendida de la versión original es súper sangrienta; pero este remake tiene personas abiertas en canal y mandíbulas arrancadas con zapapicos, así que ¿por qué me quedé con esa impresión inicial?

    La respuesta es sencilla y tiene que ver con el principal gimmick de la película. Resulta que el color magenta necesario para que el efecto 3D funcione mata casi por completo el color rojo oscuro de la sangre; de tal forma que, a pesar de que la película es bastante sangrienta ‒y, de hecho, se divierte siéndolo‒, uno no la percibe así porque la sangre sólo se ve como manchones de color marrón oscuro.

    ¿Y qué sería de un slasher sin las malas actuaciones? Bueno, pues en esta película podremos disfrutar de algunas bastante malas. Pero sería un error achacarle este fallo sólo a los actores. La dirección está por todos lados y parece que cada actor está en su propio tono. Mientras algunos agarraron la onda de que ésta era una película de horror ‒sobre todo, Betsy Rue y el icónico veterano Tom Atkins en su eterno papel de policía‒, la mayoría parecen estar actuando en una telenovela completamente genérica, y la pareja principal de Ackles y Palmer parece muy empeñada en actuar un drama juvenil a la Beverly Hills 90210 (1990-2000). De hecho, es muy curioso que toda la puesta en escena de la película se siente como de serie de TV.

    Por si no hubiéramos tenido suficiente con las malas actuaciones, los realizadores encontraron una forma de hacerlas ver aún peor. Al empeñarse en ponerle tanto background al triángulo amoroso central, lo único que logran es que las actuaciones se vean más falsas. En defensa de los intérpretes, eso sí, hay que decir que no tenían mucho con qué trabajar, pues los diálogos son bastante malos.

    Sin embargo, al final de cuentas nada de esto importa realmente. Sí, la película es mala y es aún peor cuando se le compara con la original ‒que, a pesar de ser uno de mis slashers favoritos, no es ningún portento‒; pero resulta tremendamente divertida. El efecto de tercera dimensión está increíble y las tomas de asesinatos desde el punto de vista de las víctimas son súper divertidas.

    Esta peli es una buena selección para un maratón de películas de terror con pizza, cerveza y buenos amigos. Sobre todo, hay que verla en 3D y en su versión extendida, y así uno olvida que es uno de los remakes menos logrados de los slashers clásicos, que le sobran escenas o que el epílogo es una fábrica de cringe.

PARA LA TRIVIA: La escena en la que Irene (Betsy Rue) corre completamente desnuda por el estacionamiento del motel no sólo fue la primera escena de desnudo en la carrera de la actriz, sino que también fue su idea. La Rue comentó en una entrevista que se esforzó por darle un poco más de profundidad a la escena y que se sintió muy satisfecha con el resultado final que, definitivamente, fue mucho más de lo que los realizadores esperaban originalmente.

SUMARIO 2024

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JASON X. ¡Al infinito y más allá!

JASON X

Jason Isaac, 2001

Hay varios lugares comunes en el cine que, en general, señalan que una franquicia se ha agotado y ya no tiene más quedar. Viajes en el tiempo, revelaciones inverosímiles que le dan la vuelta al lore, personajes mágicos… y sí, viajes al espacio.

    En el caso de la saga Viernes 13, la franquicia ya llevaba agotada mucho tiempo desde antes de que implementaran estos elementos. La décima película de la saga decide perder toda vergüenza y mandar al asesino de Crystal Lake al futuro y al espacio exterior para una última aventura, tan estrambótica que es difícil creer que los mismos realizadores se la estuvieran tomando en serio desde un principio.

    En un futuro cercano, el ejército de EE.UU. (cuya operación, por alguna razón que escapa a mi entendimiento incluye a David Cronenberg en un papel secundario) ha logrado por fin capturar a Jason Voorhees (interpretado por el actor favorito de los fans, Kane Hodder) y, en vez de ejecutarlo, decide congelarlo para estudiarlo y ganar dinero. Pero, por supuesto, algo sale mal y Jason y la agente Rowan (Lexa Doig), quien ayudó a su captura, quedan congelados y olvidados en una cámara criogénica. En el año 2455 (cuando todas las chicas parecerán supermodelos), la Tierra se ha vuelto inhabitable y una nave espacial tripulada por estudiantes universitarios realiza una expedición a nuestro planeta. En ella, recuperan los cuerpos congelados de Voorhees y Rowan, y los devuelven a la vida, con los resultados esperados. Los estudiantes están armados con la más avanzada tecnología… pero este recurso también está al alcance de Jason.

    En una primera instancia, parecería que esta película le pide demasiado al público… pero pasa poco tiempo antes de que uno se dé cuenta de que, en realidad, no lo hace. A la peli no parece importarle realmente si uno se traga el montón de tonterías que están pasando en la historia o no. Simplemente no se toma en serio a sí misma y, probablemente, ésta sea su única cualidad redentora. Quiero decir, ya nos echamos nueve películas horribles antes, ¿no? Y aquí estamos de todos modos…

    Lo primero que me llamó la atención fueron los bajísimos valores de producción. Desde los sets hasta los vestuarios, completo producto de su época, parecen sacados de una película softporn de las que pasaban los fines de semana a medianoche en Cinema Golden Choice. Si uno pone atención, puede notar los brochazos de pintura en los decorados y la iluminación como de telenovela contribuye a darle a toda la peli un aura de inverosimilitud. Incluso Jason se ve falso, como botarga de parque de diversiones.

    Las malas actuaciones han sido siempre una característica sobresaliente de las películas de la franquicia y en esta entrega vaya que se lucen. Las interpretaciones de los “actores” son como de pastorela de secundaria. Si a eso se le agregan los diálogos increíblemente malos que inducen al cringe, el resultado es una cinta verdaderamente hilarante.

    La mayoría de las escenas de muerte se sienten poco inspiradas, excepto esa muerte en la que meten la cara de alguien en un recipiente criogénico. Me dio mucha risa cómo, cuando se supone que la nave se sacude, cada actor cae para donde se le pega la gana… claro, se supone que están con gravedad artificial y todo; pero ¿y la inercia? También, cuando le cortan un brazo a Jason se ve perfectamente cómo el actor está escondiendo su brazo real en la espalda. Y de los efectos CGI, que ya para la época eran malos, mejor ni hablar.

    Toda la película, como ya lo dije, produce cringe; pero las escenas de sexo se llevan las palmas. Ni siquiera resultan chistosas, sólo grotescas e incómodas… y, bueno, sí me sacaron un par de risas, la verdad… aunque, quizás, era una risa de incomodidad.

    Eso sí, hay un montón de fan service al género. Desde ideas que parecen tomadas (mal, por cierto) de Alien: la resurrección (Jeunet, 1997), hasta referencias a películas como Star Wars (Lucas, 1977), 2001: Odisea del espacio (Kubrick, 1968) y videojuegos como Doom (Id Softaware, 1993). También se piratean diálogos de Aliens: el regreso (Cameron, 1986) y Star Trek (1966-1969).

    SPOILER Por supuesto, la atracción principal de esta película es el personaje conocido como Uber Jason. Se trata del viejo Jason que todos conocemos y amamos, pero resucitado y convertido en cyborg gracias a la magia de los nanobots. Pero creo que el problema con este personaje es que se tarda demasiado en salir, pues sólo aparece como en los últimos diez minutos de la película. Creo que me hubiera gustado más que apareciera antes, durante toda la segunda mitad. Además, cuando por fin Uber Jason entra en acción, no parece tener realmente una gran mejora en comparación con el Voorhees clásico. TERMINA SPOILER

    A final de cuentas, Jason X no es la mejor entrega de la franquicia; pero tampoco es la peor. Por lo menos es entretenida y provoca algunas carcajadas. Esta película es horrible y estúpida y los realizadores lo sabían, incluso parece que están orgullosos de ello; así que funciona muy bien como ironic content. Mi recomendación es que llames a tus amigos, destapen unas cervezas bien frías, pidan una pizza y se preparen para pasar un rato muy divertido.

    Ah, y el final no dejó de recordarme al final cursi de Tiburón 3 (Alves, 1983)… y, por cierto, no tiene ninguna lógica con lo que se planteó durante la película.

PARA LA TRIVIA: Ni el director, Jason Isaac, ni el director de casting, Robin Cook, querían incluir la escena de realidad virtual en la que Jason masacra a dos campistas desnudas, pues consideraban que era sólo desnudez gratuita. Después de mucho estira y afloja, Isaac aceptó incluir la escena con la condición de que fuera una escena cómica que se burlara de la tendencia de las películas de la franquicia de incluir desnudez gratuita.

Sumario 2023

Viernes 13

Viernes 13 parte 2

Viernes 13 parte III

Viernes 13: el capítulo final

Viernes 13: un nuevo comienzo

Viernes 13 parte VI: Jason vive

Viernes 13 parte VII: sangre nueva

Viernes 13 parte VIII: Jason invade Manhattan

Viernes 13 parte IX: Jason va al Infierno

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VIERNES 13 PARTE IX: JASON VA AL INFIERNO. ¡Vamos a hacer una película de Jason sin Jason!

VIERNES 13 PARTE IX: JASON VA AL INFIERNO

Jason Goes to Hell: The Final Friday

Adam Marcus, 1993

Viernes 13 parte VIII: Jason invade Manhattan (Hedden, 1989) fue un fracaso de crítica y con los fans; pero, sobre todo y más importante, fue un fracaso de taquilla. Ante tan pobres resultados, Paramount Pictures vendió los derechos de Jason Voorhees a la Casa de Freddy, New Line Cinema ¿El truco? ¡Sólo vendieron los derechos de ese personaje, no de la franquicia ni de los otros personajes relacionados! De tal suerte, New Line tuvo que pensar en una nueva historia de origen para el personaje y nuevos elementos que inyectaran sangre fresca a la franquicia… y fracasaron miserablemente. O sea, el esfuerzo se agradece, pero el resultado final es terrible.

     Ignorando completamente los eventos de la octava parte, Jason va al Infierno inicia cuando un comando del FBI logra emboscar al asesino y destruirlo. Sin embargo, Jason es más que sólo su cuerpo físico y su espíritu maligno (que resulta ser un mono de hule) se transfiere al forense que le realiza la autopsia cuando éste devora su corazón aún latiente. Ahora, Jason poseerá los cuerpos de varios habitantes del pueblo de Crystal Lake hasta encontrar el que necesita.

    Originalmente, la película se titularía Jason Takes L.A. y vería a Voorhees llegar a la metrópolis californiana durante una guerra de pandillas que tendrían que aliarse para destruirlo. Sin embargo, esta idea fue desechada y se comisionó a Dean Lorey para escribir un guión, cuando el guión original de Jay Hugueley resultó demasiado rebsucado e imposible de filmar.

    La propuesta del director novel Adam Marcus era una continuación directa de la séptima entrega en la que Jason era sacado del fondo del lago por su hermano gemelo perdido quien, a través de un laboratorio casero, robaba sus poderes para continuar con los asesinatos y ser detenido por Tommy Jarvis. Sin embargo, New Line no tenía los derechos del personaje de Jarvis ni de muchos otros elementos necesarios para filmar este guión, por lo que fue severamente cambiado. El personaje de Steven (John D. LeMay) originalmente sería Jarvis.

    El guión que resultó al final es un galimatías rebuscado y sin sentido que parece más apropiado para una película de Halloween que para una de Viernes 13. Ahora que lo pienso, La maldición de Michael Myers (Chappelle, 1995), sexta entrega en la franquicia, comparte sospechosas similitudes con esta película. Sobre todo, con la aparición de ese misterioso personaje al que me gusta llamar “El Charro Negro” (Steven Williams). De hecho, New Line Cinema estaba por cancelar el proyecto, por lo que fijó deadlines imposibles para la preproducción. De tal suerte, el guión se escribió en tan sólo cuatro días… y se nota.

    Otro factor que dificulta la comprensión del argumento de esta película son los errores derivados de la inexperiencia de su director. Debido al vertiginoso plan de producción, Marcus se limitó a filmar las escenas que necesitaba, pero prácticamente nadie revisaba el material. En consecuencia, al terminar la filmación prácticamente la mitad de las tomas eran inutilizables, por lo que la película se terminó de armar con reshoots, tomas reutilizadas y el montaje. A esto súmesele que la actriz Kari Keegan abandonó la filmación a medio proceso por su mala relación con el director. Si ponen atención, notarán que su personaje prácticamente desaparece a media película sin justificación alguna.

    Lo demás es tan malo como uno esperaría de una película de Viernes 13… excepto porque no tiene mucho que ver con Viernes 13. Según parece, el menor problema de esta película son sus pésimas actuaciones. Eso sí, vuelven los desnudos gratuitos y, de hecho, el primero aparece cuando la película apenas lleva 4 minutos. También son interesantes las referencias a otras cintas del género, como la changuera reutilizada de Los pájaros (Hitchcock, 1963), la mención a la casa Myers, la caja con el sello de la Expedición Antártica que apareciera en Creepshow (Romero, 1982) o, la más obvia de todas, la inclusión del Necronomicon y la daga de El despertar del Diablo (Raimi, 1981).

    De hecho, Marcus originalmente quería que Jason va al Infierno sucediera en el mismo universo que El despertar del Diablo. La justificación sería que Pamela Voorhees utilizó el Necronomicon para resucitar a Jason y por eso se volvió inmortal. Sin embargo, ni New Line ni Warner Bros. ‒distribuidores de la cinta‒ tenía los derechos de la saga de Sam Raimi, por lo que la idea fue desechada, quedando sólo como un easter egg con los props de Evil Dead… que el director tomó sin permiso. Además, casi en cada secuela los productores le pedían a Betsy Palmer que repitiera su papel como la mamá de Jason, pero ella siempre se negó cobrando honorarios imposibles, pues odiaba la primera película.

    Quizá el único elemento rescatable de la cinta son los efectos de maquillaje, cortesía del estudio KNB Group, quienes también se encargaron del maquillaje en Las crónicas de Narnia: el león, la bruja y el ropero (Adamson, 2005), Depredadores (Rodriguez, 2010),  The Walking Dead (2010-2022). Algunos de sus efectos son de verdad increíbles y la escena del cadáver derritiéndose es tan impresionante que casi da lástima que sea parte de esta película.

    De tal suerte, la primera incursión de New Line Cinema en la franquicia de Viernes 13… o no, cuestiones legales, es probablemente la entrega más pobre en una franquicia de películas malas. Quiero decir, ya antes había habido entregas de Viernes 13 que eran casi incomprensibles; pero en ésta ¡prácticamente ni siquiera sale Jason! Quizá lo único que vale la pena además de los efectos de maquillaje sea el epílogo que prometía una confrontación que tardó diez años en materializarse.

PARA LA TRIVIA CON SPOILER: Kane Hodder, el favorito de los fans, interpretó a Jason Voorhees en esta cinta. También es suyo el brazo que sale de la tierra para llevarse la máscara de Jason. Técnicamente, eso convierte a Hodder en el único actor que ha interpretado tanto a Freddy como a Jason.

Viernes 13

Viernes 13 parte 2

Viernes 13 parte III

Viernes 13: el capítulo final

Viernes 13: un nuevo comienzo

Viernes 13 parte VI: Jason vive

Viernes 13 parte VII: Sangre nueva

Viernes 13 parte VIII: Jason invade Manhattan

SUMARIO 2023

AMITYVILLE II: LA POSESIÓN. La secuela que es precuela pero que sabe a spin-off.

AMITYVILLE II: LA POSESIÓN

Amityville II: The Possession

Damiano Damiani, 1982

Antes de que estuviera de moda hacer “precuelas” de las películas, la segunda parte en la saga de Amityville presentó una historia que antecedía a la primera. La película inició su filmación en locación en la icónica casa de Toms River, New Jersey, que se usara para la primera parte. Después de dos semanas, la producción se trasladó a la Ciudad de México para continuar la filmación en los Estudios Churubusco Azteca durante ocho semanas más. La película, junto con su no-secuela, Amityville 3D (Fleischer, 1983), fueron co-producidas entre Estados Unidos y México.

    Aunque en general es considerada inferior a la primera parte, Amityville II se defiende bastante bien y, aunque sí tiene muchos fallos, también tiene méritos propios. Lo que más sobresale, y seguramente fue una de las razones que le ganaron el rechazo de los fans y la crítica en su momento, es su marcada intención de distanciarse de lo planteado en la primera parte.

    De hecho, esta película se promocionó como una precuela, a pesar de que el título Amityville II claramente sugería que se trataba de una segunda parte. Empero, gracias al poco cuidado de la producción para recrear la época en la que se supone que sucede la historia, aunado a serios errores de continuidad con la primera parte, no queda claro si esta historia sucede antes o después de la primera cinta. Finalmente, los fans han decidido que se trata de una entrada independiente que sucede en el universo de Amityville.

    En Amityville II se cuenta la historia de la familia que habitó la mansión maldita de Amityville antes de los Lutz, los Montelli. A diferencia de los Lutz, esta familia italoamericana es disfuncional por donde se le vea y la verdad es que ya estaba destrozada desde antes de comprar la casa. Un padre golpeador (Burt Young), una madre sumisa (Rutanya Alda), un hijo rebelde (Jack Magner), una hija inocente (Diane Franklin) y un par de niños sin demasiada personalidad completan el cuadro. La narración se centrará en Sonny y cómo el demonio que habita los cimientos de la mansión lo posee y lo lleva de ser un muchacho sensible y rebelde a un monstruo asesino e incestuoso.

    De hecho, la parte del incesto ha sido siempre una de las más controvertidas de la película. Por principio de cuentas, se rumora que Roland y Dawn DeFeo, los hermanos reales que inspiraron la historia, de hecho, tenían una relación incestuosa. En el guión original, la escena era mucho más explícita; pero fue removida de la película luego de la reacción sumamente negativa que produjo en las proyecciones de prueba.

    Irónicamente, Diane Franklin, la actriz que interpretó a la joven Patricia Montelli, no tuvo ningún reparo en filmar la escena por su escandaloso contenido. De hecho, tampoco tuvo ningún problema con hacer la escena topless; según lo declaró la actriz en una entrevista, la filmación sí se volvió incómoda durante esa escena, pero sólo porque los ejecutivos en el set quisieron presionarla para filmar un desnudo completo en vez del topless que habían acordado en un principio.

    En realidad, fueron muchas las escenas que terminaron fuera del corte final de la película. El corte del director, planeado por Damiani para realmente aterrar y causar repulsión en el público, incluía mucha más sangre, tripas, desnudos, una escena de Anthony sodomizando a Delores, un epílogo del padre Adamsky encontrándose con las almas condenadas atrapadas en la mansión y la versión completa de la ya mencionada escena del incesto. Por desgracia, la película resultó ser demasiado repulsiva para los públicos de prueba, por lo que muchas escenas fueron retiradas de la película, a pesar de haber aparecido en material publicitario como posters y trailers. A la fecha, ninguna de estas escenas ha sido exhibida al público.  

    Un juego muy interesante de esta película es que no es lo que uno espera. Finalmente, fue también una apuesta arriesgada que se perdió, pero como experimento funciona. Me refiero a que, si bien la primera parte es una historia gótica con elementos de terror y suspenso mucho más sutiles, la segunda parte es un festín de horror lleno de sangre y efectos especiales.

    Aunque cabría suponer que el asesinato de la familia Montelli es el clímax de la historia, apenas constituye el final del segundo acto (y queda un poco desangelado a mi gusto), tratándose el tercero de la lucha del padre Adamsky (James Olson) por exorcizar al demonio dentro de Sonny. Y creo que aquí es donde la película acaba de perder. Este tercer acto, sinceramente, me produce muchos sentimientos encontrados.

    Me explico: Toda esta última parte de la película se trata, tal cual, del enfrentamiento entre Adamsky y el demonio que posee a Sonny, lo que a la postre termina siendo una copia descarada de El exorcista (Friedkin, 1973) ‒incluso hay diálogos y encuadres que se parecen‒. Ahora, donde esta película sobresale, incluso comparándola contra la de Friedkin, es en el departamento de maquillaje.

    La escena climática en la que el demonio literalmente sale del cuerpo del adolescente es impresionante y se ha convertido en un ícono del cine de horror de los ochenta. Será difícil olvidarla para cualquiera que la haya visto. Asimismo, la escena del epílogo con el padre Adamsky usa uno de los mejores efectos de maquillaje que he visto en mi vida ¡Ésos eran efectos y no las chingaderas de ahora!

    Amityville II: la posesión no es una buena película ni le llega a la primera; pero también me parece injusto compararlas. Esta secuela/precuela/nada relacionado es en realidad muy diferente y hace un trabajo bastante decente en ser una película de terror entretenida con escenas memorables y un tono inquietante que uno no puede acabar de precisar. Además, las actuaciones no están nada mal. Quizá su gran fallo fue el tratar de conciliar dos tramas tan diferentes en una sola película. La historia se vuelve confusa y algo difícil de seguir.

PARA LA TRIVIA: George Lutz quería que esta secuela se basara en la secuela original de la novela, El horror de Amityville parte II, de John G. Jones; empero, el productor Dino De Laurentiis decidió basar la película en el libro Asesinato en Amityville, de Hans Holzer, que es una ficcionalización del caso real de los asesinatos de la mansión. La familia Montelli está levemente basada en la familia DeFeo de la vida real.

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MASACRE EN LA FIESTA. ¿Un slasher feminista?

MASACRE EN LA FIESTA

The Slumber Party Massacre

Amy Holden Jones, 1982

El género de terror es, probablemente, el más subestimado del cine. Visto con deferencia por los productores, con desprecio por la crítica y con espanto por los padres de familia, se trata de un género que es subversivo desde sus orígenes. De entre todos sus subgéneros, uno de los más polémicos es el slasher: aquellas películas en las que un asesino misterioso, generalmente enmascarado, da cuenta brutalmente de un grupo de víctimas.

    Del mismo modo, el slasher es un subgénero con el que los psicoanalistas han hecho sus delicias y sobre el cual pesan no pocas acusaciones –fundadas o no, eso sigue siendo tema de debate– de misoginia. Empero, una de las grandes ventajas de ser una forma de entretenimiento fuera del discurso hegemónico es que se pueden incluir subtextos verdaderamente incendiarios en las obras. Algunas películas, incluso en épocas tan tempranas en el desarrollo del tan codificado subgénero slasher como principios de los 80, se han puesto a jugar con las reglas del mismo, dando lugar a películas que resultan subversivas incluso contra el subgénero mismo. Masacre en la fiesta es un ejemplo de ello.

    El argumento no podría ser más genérico: un grupo de chicas de bachillerato en un pueblito californiano están preparando una pijamada de fin de semana en la casa de una de ellas mientras sus padres se encuentran de viaje. Por supuesto, los chicos no están invitados, ni tampoco la chica nerd e impopular. Con lo que las muchachas no cuentan es con que un asesino maniático, recién escapado del hospital psiquiátrico, anda suelto por la ciudad esgrimiendo un gigantesco taladro de construcción y está deseoso de asistir a su fiesta.

    Producida con un ínfimo presupuesto de apenas USD$250000 por New World Pictures, la compañía del legendario Rey de la Serie B, Roger Corman, esta película tuvo el éxito suficiente como para dar origen no sólo a una trilogía, sino a todo un sub-subgénero.

    Por supuesto, lo primero que llama la atención de esta cinta es que es uno de los primeros y únicos slashers creado exclusivamente por mujeres.

    La directora, Amy Holden Jones, inició su carrera en la industria cinematográfica como editora. Originalmente, estaba apalabrada con Steven Spielberg para colaborar en la edición y montaje de E.T. el extraterrestre. Sin embargo, dicho proyecto se retrasó indefinidamente porque Poltergeist: juegos diabólicos (Hooper, 1982), producida por Spielberg, se salió de presupuesto y de programa. Ante la falta de claridad con E.T, Jones decidió abandonar el proyecto y acudió a Roger Corman, pidiéndole la oportunidad de dirigir. El Rey de la Serie B le dijo a Jones que su trabajo como editora y directora de documentales era bueno; pero que necesitaba verla dirigir un largometraje de ficción. Jones quedó intrigada con un guión titulado Sleepless Nights, que encontró en el archivo de guiones desechados de New World Pictures, lo rescató, reescribió algunas de las escenas y decidió filmarlo.

    Dicho guión era obra de Rita Mae Brown. Al momento de escribir el guión, la Dra. Brown ya era reconocida como una prolífica escritora de novelas de misterio, además de una comprometida activista feminista, por los derechos de la comunidad LGBTQ+ y los derechos de los animales. Brown siempre sostuvo que esta película fue escrita como una sátira del subgénero slasher.

    La película ha sido motivo de controversia desde su estreno. Muchos críticos señalan la contradicción entre manejar un discurso feminista en el filme y aun así mostrar sendas escenas de explotación y desnudos gratuitos. De hecho, en su momento, Masacre en la fiesta fue una de las películas de terror con mayor número de escenas de desnudos…vamos, la primera toma de este tipo llega antes de que la película lleve cinco minutos.

    Jones señala que filmó estas escenas casi obligada por Corman y hay un elemento que me parece que es la clave para inferir su verdadera intención: en la secuencia de las regaderas, las muchachas realmente se están bañando; al contrario de la mayoría de escenas de este tipo, en las que las actrices sólo acarician sus cuerpos sin realizar ninguna tarea evidente. “Sea explotación como tal, un filme slasher genérico o una aproximación satírica al subgénero, la mayoría de las feministas claramente no entendieron el chiste”[1], dice el escritor y cineperiodista especializado en cine de género J. A. Kerswell (129).

    Al mismo respecto, pero en sentido opuesto, el guionista, productor y crítico cinematográfico Adam Rockoff (2002) opina[2]:

“… como sea, aquéllos que esperaban alguna empoderadora declaración feminista, una crítica mordaz a la evidente misoginia endémica en las cintas salsher[3], quedaron dolorosamente decepcionados. Mientras Jones y Brown insistieron en que Masacre en la fiesta era una parodia, y a pesar del hecho de que en la escena clímax del filme el asesino es castrado simbólicamente cuando la punta de su arma fálica es cortada, a veces un taladro eléctrico es sólo un taladro eléctrico, aún si es usado para hacer brochetas en una casa llena de bellezas adolescentes medio desnudas. Masacre en la fiesta no era diferente de cualquier salsher film[4]que proporcionara un poco de tetas y traseros softcore[5] junto con una serie de asesinatos inverosímiles. El hecho de que alcahueteé a su público objetivo al fingir ser algún tipo de llamado colectivo intelectual a la sororidad femenina lo hace aún más reprochable”. (138-139)

    Rockoff quizá está siendo demasiado severo en su crítica y, definitivamente, creo que peca de polarizador. Si bien es cierto que el discurso de Brown y Jones cae en contradicciones con el producto final visto en pantalla, también es cierto que éste no se diluye. Creo que el guionista y crítico está pasando por alto los muchos aciertos de la cinta y que sí se ven claramente en pantalla. No, Masacre en la fiesta no es un manifiesto feminista intelectual y panfletario porque no necesita serlo. A final de cuentas, es una película de serie B cuyo objetivo es el entretenimiento y si, en medio de ese entretenimiento, encuentra la oportunidad de insertar un discurso político bastante oportuno, bien por ella.

    A este tipo de críticas, Jones contesta:

“Eso fue lo que Roger Corman, el productor, pidió y así es como se hace, le das al estudio lo que quiere. Nadie se queja de que Scorsese, Jonathan Demme y Ron Howard hicieron películas de explotación, pero cuando una mujer lo intenta la llaman hipócrita y vendida. Eso es mierda”.[6]

    El mensaje de la película es claro: los hombres son idiotas. Durante toda la cinta, los personajes masculinos son golpeados, empujados, tirados, maltratados, humillados y, ultimadamente asesinados. Kerswell (128) refiere que: “… Al respecto de la violencia, Jones la acumula contra los personajes masculinos y, de alrededor de nueve cuerpos, seis son hombres; ‘… Quizá estaba desquitándome de todos los molestos chicos adolescentes que conocí’ dice [Jones]”. También es muy evidente que los chicos en esta película se comportan de manera inmadura y con más lascivia que inteligencia.

    Por el contrario, los personajes femeninos son por demás interesantes. De hecho, me llamó mucho la atención que, a pesar de tratarse de un slasher, el guión sí se esfuerza por tratar de desarrollar estos personajes. Del mismo modo, las muchachas en esta película no son víctimas pasivas que se quedan paradas esperando estúpidamente la hora de su muerte; sino personajes activos que piensan, planean, contraatacan e incluso se toman un momento para hacer una escena completa en la que discuten sobre masturbación femenina.

    De hecho, es el único slasher donde recuerdo que un personaje –femenino, por supuesto– dice la típica frase “I’ll go check” (“Iré a revisar”) y otro personaje se ofrece a acompañarla. Lo cual nos lleva a otro tema constante en esta película: las muchachas van juntas a todos lados. Cuando las mujeres permanecen juntas son prácticamente invencibles, mientras que, cuando se separan, resultan muertas.

    Otro elemento sobresaliente en esta cinta es el asesino. A diferencia de los homicidas con estilizadas máscaras de otros slashers, el psicópata de Masacre en la fiesta es cualquier Juan Pérez ataviado con una chamarra de mezclilla y una playera. No hay misterio. Desde el principio el público sabe exactamente quién es el asesino, lo cual es en cierto modo realista. También me gusta que, en aras de cierto realismo, pero más de la sátira, nadie nota el rastro de cadáveres del lunático; aun cuando éstos se acumulan a plena luz del día. Finalmente, la toma en la que vemos la silueta del largo taladro justo en la entrepierna del homicida lo dice todo.

    Asimismo, creo que éste es el único slasher que he visto en el que se muestra cómo el homicida arrastra, carga y acomoda los cuerpos de sus víctimas. La confrontación final, en la que el asesino es simbólicamente castrado y literalmente mutilado ‒y estoy seguro de que el hecho de que le corten la mano también es un simbolismo sobre la masturbación o algo así‒ y su subsecuente muerte resultan verdaderamente satisfactorias.

    En el apartado técnico, me parece que los mayores aciertos de la cinta están en la fotografía, que es bastante buena, y la narrativa visual es creativa y eficiente. Del mismo modo, la edición y el montaje de la cinta son brillantes.

    Por otro lado, las actuaciones son tan malas como cabría esperar de una cinta de terror de bajo presupuesto de los 80. Y, por supuesto, el casi cliché de los actores treintones que interpretan a chavos de prepa está presente. Algunos de los hombres que aparecen en la película deberían estarse preocupando más por su próstata que por un asesino maniático.

    La cinta no está exenta de algunos buenos sustos, aunque en realidad, las escenas de mutilación y asesinatos están en un tono mucho más satírico. Por ejemplo, el cadáver dentro del refrigerador que nadie parece notar o el repartidor de pizzas al que le sacan los ojos –que quienes sigan la corriente freudiana dirán que es otro símbolo de castración–. Por cierto, cuando el cadáver del repartidor está tirado en el piso, hay un par de tomas en las que se ve que el actor pestañea debajo del maquillaje.

    En conclusión, Masacre en la fiesta es un slasher un tanto olvidado que, más de una década antes del Scream (1995) de Wes Craven, se atrevió a burlarse de las convenciones del género y deconstruirlas. Quizá por la forma en la que fue producido, este discurso con perspectiva de género quedó un poco relegado; pero es, sin duda, una película entretenida y divertida y sí, quizá no está a la altura de los clásicos del slasher, pero se disfruta de principio a fin. Obviamente, recomiendo por completo esta película para una pijamada… ¿las adolescentes aún hacen eso?… ¿Las adolescentes de verdad alguna vez lo hicieron?

PARA LA TRIVIA: Durante la proyección prueba en un cine en Hollywood Boulevard, la directora, Amy Holden Jones, se encontraba entre el público y quedó asombrada por sus reacciones. Desde el inicio de la cinta, la gente gritaba, se reía, aplaudía, hacía sonidos de taladro y le gritaba a los personajes en la pantalla. Jones salió de la sala y se encontró con Roger Corman, quien estaba escuchando todo desde el lobby. Ella, preocupada, le preguntó: “Dios mío, Roger, ¿qué hemos hecho?” A lo que él contestó: “Hemos tenido el mejor preestreno en la historia de New World”.

BIBLIOGRAFÍA:

Kerswell, J.A. (2018), The Teenage Slasher Movie Book. Fox Chapel Publishing, Pennsylvania.

Rockoff, Adam (2002), Going To Pieces: The Rise and Fall of the Slasher Film, 1978-1986. McFarland & Company, Inc. Publishers, USA.

FUENTES EN LÍNEA

http://www.imdb.com


[1] La traducción es mía.

[2] Idem.

[3] Las cursivas son mías.

[4] Idem.

[5] Idem.

[6] Recuperado de https://www.imdb.com/title/tt0084695/trivia/?ref_=tt_trv_trv. La traducción es mía.

Sumario 2022
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BATMAN REGRESA. Mi película favorita del Hombre Murciélago cumple 30 años.

BATMAN REGRESA

Batman Returns

Tim Burton, 1992

Recuerdo muy bien el enorme éxito de la primera adaptación fílmica del Hombre Murciélago. En gran medida, puede entenderse como un antecedente del boom de películas de superhéroes que vivimos actualmente. También recuerdo que fue muy criticado el que la película prácticamente mandaba a la goma el tono camp de la serie de TV de los 60 que, si bien es repudiada por muchos, fue el medio a través del cual Batman se convirtió en parte de la cultura popular.

     Así pues, esta segunda entrada en la saga cinematográfica del Caballero Oscuro es, en mi opinión, el intento mejor logrado de mezclar el tono oscuro y la atmósfera noir de los cómics originales de Batman con el tono camp e infantiloide de la serie de TV en la pantalla grande. Y de ahí que uno de los villanos de la cinta tenga un ejército de pingüinos equipados con lanzamisiles a control remoto, esbirros disfrazados de payasos, un paraguas-ametralladora o un vehículo con forma de patito de hule gigante. También, aunque es menos notorio, la cinta tiene bastante influencia del serial cinematográfico Batman & Robin (Bennett) de 1949.

    La temporada navideña llega a Gotham City y el ambicioso empresario Max Shreck (una obvia referencia a Nosferatu, interpretado por Christopher Walken) trata de manipular al alcalde para que apruebe la construcción de una planta energética que le traerá enormes beneficios a su empresa. Ante la negativa del alcalde, Shreck saca de las sombras a una leyenda urbana: un fenómeno de circo psicótico conocido como el Pingüino (Danny DeVito en el papel que nació para interpretar) quien, como líder de la banda criminal del Circo del Triángulo Rojo aterroriza Gotham en una campaña de desprestigio contra el alcalde. La secretaria de Shreck, la nerda y perdedora Selina Kyle (Michelle Pfeiffer en su mejor momento) descubre los planes de su patrón, por lo que éste la asesina. Con lo que no contaba Shreck era con que Kyle sería inexplicablemente (y de verdad quiero decir inexplicablemente) resucitada por gatos callejeros para convertirse en la vengativa y letal Gatúbela (así le decíamos a Catwoman). Ahora, sólo Batman (regresa Michael Keaton en uno de los casts más controvertidos dela historia) podrá salvar a Gotham City de este caos argumental.

    Si leen la sinopsis anterior con un ojo crítico, notarán que algo falta… ¡Acertaron! Sólo Burton con su habilidad narrativa de niño de cuatro años sería capaz de dirigir una película de Batman en la que sale sobrando Batman. Claro que también se necesita el genio de Burton para hacerla funcionar.

    Como resultado de dicha narrativa, el ritmo de la cinta es frenético. Todo el tiempo están sucediendo cosas en la pantalla, todo el tiempo está pasando algo y da la impresión, quizá bien fundada, de que si uno despega la vista de la pantalla por un par de minutos se perderá de algo. Aun así, el guión llega a ser flojo en algunas partes.

    Los personajes son muy interesantes. Cómo Burton toma a dos de los villanos más populares del Hombre Murciélago y los transforma en su propia fauna es digno de mención. Además, hay un factor nuevo que no había aparecido en la cinta anterior: el de la identificación. Batman se siente identificado con sus enemigos, lo cual le hace más difícil vencerlos. Por un lado, se identifica con Gatúbela en cuanto a que ambos necesitan usar máscaras para llevar a cabo sus respectivas venganzas y con el Pingüino, en cuanto a que viene de una familia acaudalada y tuvo que crecer sin sus padres. De hecho, me parece que en esta peli Batman ve al Pingüino como un alter ego, como el Batman que no fue. Esta idea sería retomada décadas después por videojuegos y comics del Detective Más Grande del Mundo.

    Los tres personajes son inadaptados sociales que rayan en lo psicopático. Más aún que en la cinta anterior, Bruce Wayne es presentado como una persona disfuncional en sociedad, por no mencionar que es completamente incompetente en una relación romántica. El Pingüino es una criatura deforme, cruel y salaz cuya lascivia lo vuelve fácilmente manipulable, y Selina Kyle es una mujer subyugada que vive con miedo de alzar la voz más allá de un susurro.

    En esta ocasión, las caracterizaciones mandan a la goma el realismo ‒sólo hay que ver la peluca y las cejas “encanecidas” de Walken‒ y son completamente expresionistas. Llama sobre todo la atención el maquillaje del Pingüino, cuyo diseño es una referencia clara al Dr. Caligari. Este maquillaje fue creación del Stan Winston Studio, cuya tarea fue la de crear un aspecto para el personaje que fuera exagerado y burtoniano, pero sin ocultar del todo las facciones de De Vito.

    John Rosengrant y Crash McCreery, artistas del SWS, fueron los encargados de diseñar el aspecto del personaje, partiendo de lifecasts de la cara del actor. Originalmente, sólo habían diseñado narices puntiagudas; pero Stan Winston no estaba convencido, por lo que decidió modelar un nuevo rostro para el Pingüino él mismo. Winston se inspiró en un diseño previo que hiciera para la película El Mago (Lumet, 1978). El prostético final que usaba De Vito le cubría la frente nariz y labio superior, además de que se complementaba con un prostético dental con dientes chuecos y afilados. Este maquillaje era aplicado en el set por la maquillista colaboradora frecuente de Burton, Ve Neill (Duncan, 186). 

    Por supuesto, la caracterización no estaría completa sin la actuación, que es lo que le da sustento. Al respecto de la interpretación de Danny De Vito, Burton (citado en 187) declara:

“Nadie le hablaba a Danny en el set porque asustaba a todos. […] No sé si ése era su modo usual de trabajar, pero había un punto en el que sólo hacía clic y se convertía por completo en este personaje que era completamente antisocial, que había estado fuera del circuito por un poco demasiado tiempo. Danny estaba al 100 en la transformación. Con el maquillaje y todo lo demás era una creación completa”.

    De hecho, cuando De Vito asistió a las sesiones para grabar diálogos adicionales, insistió en usar el maquillaje completo del Pingüino para ayudarlo a entrar en personaje.

    También fueron los artistas del SWS los encargados de crear al ejército de pingüinos que acompañaría al Pingüino a la batalla. Para la cinta se construyeron 30 títeres controlados por cables con picos y ojos animatrónicos. Para los pingüinos emperador, Winston y sus artistas construyeron trajes animatrónicos que serían usados por actores con enanismo. Estas botargas tenían cabezas animatrónicas con alrededor de 200 piezas móviles, mismas que fueron las primeras en ser diseñadas de manera completamente digital por el estudio (187).

    Aunque siempre me pregunté ¿Por qué aún hay animales en el zoológico abandonado?

    El zoológico, así como otras tantas locaciones de Gotham City fueron creados gracias a la magia de las maquetas, a la que tan afecto era Burton. Y aunque algunas tomas de establecimiento sí se ven muy de estudio, en general Gotham City luce bien y con la Gotham Plaza, que es una referencia obvia al Centro Rockefeller de Nueva York, se ve aún más metropolitana.

    Mucho debate ha habido en torno a cuál película es más oscura, si ésta o la primera. Personalmente, creo que la primera es más oscura en cuanto a la temática; mientras que en esta segunda parte la fotografía es más oscura. Esta propuesta estética sería retomada por la serie de TV Batman, la serie animada (1992-1995) y sería conocida cariñosamente como Dark Decó.

    Batman regresa es una gran película y durante mucho tiempo fue considerado el epítome de las películas de superhéroes… aunque en realidad es bastante trágica y se toma bastantes licencias con los personajes y la historia, y entre ella y la primera no creo que pueda escoger una favorita. Es mucho mejor si uno obvia huecos argumentales como la ya mencionada resurrección de Selina Kyle, la pistola que aparece mágicamente en el fondo del estanque de los pingüinos, que la sangre del Pingüino es verde, o que la banda del Circo del Triángulo Rojo posea los conocimientos y las herramientas para armar y desarmar el Batimóvil… y si uno ignora que en la escena en la que visita el cementerio, el Pingüino patea una lápida y ésta se tambalea porque seguramente la hicieron de espuma de poliuretano.

    Pero es que también hay escenas memorables como el baile de máscaras ‒porque no puede ser una película de Batman si no hay una escena de una fiesta, ¿cierto?‒ en la que ocurre la anagnórisis de Kyle y Wayne al ritmo del tema musical Face To Face, de Siouxie and the Banshees, o aquélla en la que Gatúbela se come un canario ‒por cierto Pfeiffer, por pura improvisación, sí se metió un ave en la boca durante la filmación de la escena‒, o frases memorables como “El muérdago puede ser mortal si los comes. / pero un beso puede ser más mortal si viene del corazón.” O el Pingüino gritando enloquecido “¡No soy un ser humano! ¡Soy un animal!” en una parodia de El hombre elefante (Lynch, 1980).

    No sé si ésta sea la mejor película de Batman, de hecho, estoy casi seguro de que no; pero sin lugar a dudas, es mi favorita. La película fue un evento muy importante en mi infancia… si alguno de ustedes vivió el verano de 1992, recordará que uno no podía voltear a ningún lado sin encontrarse alguna imagen alusiva a la película.

    Nostalgia aparte, ahora que veo la película como adulto puedo decir que me encantan su tono y su estética. Creo que se ve muy bien y me gusta ese tonito kinky que nace de la tensión sexual ocasionada por Gatúbela; además de que, en general, es una especie de cuento navideño para niños depresivos.

    Además, es uno de esos clásicos navideños que pueden disfrutarse con la familia en las fiestas decembrinas. Eso sí, en esta cinta, la Navidad aparece como la materialización del espíritu consumista y el ansia de poder.

PARA LA TRIVIA: Gotham City fue creada con enormes sets que se construyeron para ser móviles e intercambiables. Durante la producción de la cinta, alrededor del 50% del espacio en el lote de Warner Bros. estaba ocupado por los sets de Batman regresa. Puesto que eran móviles, los sets con frecuencia eran reacomodados, por lo que Michelle Pfeiffer recuerda perderse con frecuencia en el camino entre el departamento de vestuario y el set.

BIBLIOGRAFÍA

Duncan, J. (2006) The Winston Effect: The Art and History of Stan Winston Studio. Titan Books, London.

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JURASSIC WORLD: DOMINIO «¿En algún momento podrán verse dinosaurios en su película de dinosaurios?»

JURASSIC WORLD: DOMINIO

Jurassic World: Dominion

Colin Trevorrow, 2022

ESTE TEXTO CONTIENE SPOILERS

En 1993, Parque Jurásico (Spielberg) se convirtió en uno de los más grandes éxitos de taquilla en la historia. Fue una de esas películas que “cambiaron la forma de hacer cine” e inauguró una franquicia multimillonaria que, entrega con entrega, ha tratado de revivir la maravilla y el sentimiento de asombro de la primera película, fracasando miserablemente cada vez… aunque triunfando en recaudar carretadas de dinero en la taquilla, por lo que a quién le importa la calidad de las películas. En 2015, la franquicia fue rebooteada con Jurassic World (Trevorrow) que, a su vez, generó su propia trilogía. Según la engañosa publicidad, esta trilogía llega su “épica conclusión” con la película que ahora nos atañe: Jurassic World: Dominio. Excepto porque no lo hace.

    ¿Recuerdan que al final de la cinta anterior, Jurassic World: el reino caído (Bayona, 2018), los dinosaurios se esparcían por la Tierra, lo que anunciaba una serie de catástrofes en los ecosistemas y, básicamente, el colapso de la civilización? Bueno, pues olvídense de todo eso, que los guionistas de esta sexta entrega tiraron por la borda la línea argumental que habían planteado para hacer que la película se tratar de otra cosa. Otra cosa que, por cierto, ni siquiera son los dinosaurios.

    Luego de la ruina de InGen, BioSyn, su compañía rival, vive tiempos de bonanza gracias a sus productos transgénicos y se dio a la tarea de capturar a la mayoría de los dinosaurios fugitivos para llevarlos a un santuario aislado de los seres humanos en Europa (¿Cuál fue el punto de que los dinosaurios corrieran libres al final de la cinta anterior si en ésta de todos modos los iban a encerrar en un hábitat confinado?). Los rumores de un clon humano fugitivo también se han esparcido, por lo que Owen Grady (Chris Pratt), Claire Dearing (Bryce Dallas Howard, hija de Ron) y Maisie Lockwood (Isabella Sermon) viven como una atípica familia en una aislada cabaña en la Sierra Nevada. Pero, cuando una plaga de langostas mutantes ataca cultivos en EE.UU. y Maisie es secuestrada por un equipo de cazadores furtivos, Claire y Owen deberán unirse con Alan Grant (regresa Sam Neill, más por petición popular que por convicción) y Ellie Sattler (Laura Dern) para hacer chingos de fan service, infiltrarse en el santuario de BioSyn y descubrir la verdad.

    El problema con las películas de Jurassic Park, y subsecuentemente con las de Jurassic World, es que la premisa se agotó en la primera de ellas. La razón por la que aquella cinta funciona también es por la ciencia ficción. Jurassic Park es una película de ciencia ficción y es gracias a esto que pudo presentar la vieja premisa de la conflictiva interacción entre humanos y dinosaurios de una forma tan novedosa y verosímil como jamás antes se había presentado en la pantalla. Pero, una vez que hecho esto, no había mucho más a donde ir. Incluso la segunda novela de Michael Crichton, El mundo perdido (1995) palidece frente a la primera.

    Por eso, el resto de las películas de la franquicia son sólo películas de aventura y, de hecho, contradicen a la primera cinta. Como una peli de ciencia ficción, la primera Parque Jurásico se esforzaba por mostrar a los dinosaurios como lo que son: animales maravillosos que representan la fuerza incontrolable de la Naturaleza. El mismo Alan Grant lo dice en un diálogo de la película. En el resto de las entregas pareciera que se han esforzado cada vez más en convertir a los dinosaurios simplemente en monstruos… y cuando los ponen a pelear unos contra otros es peor, porque entonces no son particularmente diferentes a los kaijus.

    Bueno, pues en Jurassic World: Dominio pareciera que incluso los kaijus ya los aburrieron, porque en verdad que la trama no gira en torno a los dinosaurios; de hecho, en esta cinta, los lagartos terribles terminan siendo más bien un accidente. Ya ni siquiera hay híbridos inventados para ser los monstruos malos de la película, como en las dos entregas anteriores. De hecho, algo que me sorprendió de esta cinta fue la falta de dinosaurios. Parafraseando a Ian Malcolm en la primera peli: “¿En algún momento se podrán ver dinosaurios en su película de dinosaurios?”.  Eso sí, debo reconocerle a esta cinta uno de sus pocos méritos: que intenta volver a la ciencia ficción; incluso tomó prestadas algunas ideas de otra novela de Michael Crichton: Next (2006). Quizá habría funcionado en manos de realizadores más competentes; pero, así como quedó, parecieran dos películas distintas que se filmaron como una sola por falta de presupuesto.

    La cinta es excesivamente larga. Con casi dos horas y media de duración es la cinta más extensa de toda la franquicia. ¿Hay más escenas de acción? ¿Hay secuencias de dinosaurios más largas y complejas? ¡No! La primera media hora de la peli se les va en pura exposición y el segundo acto es lentísimo con toda esa subtrama de Alan y Ellie infiltrándose en la base de BioSyn que más bien parece sacada de una película de Star Wars… igual que esa parte en la que tienen que activar no sé qué madre para poderse escapar; que se parece sospechosamente a Obi-Wan apagando el rayo tractor de la Estrella de la Muerte.

    Lo que me lleva al personaje de Kayla Watts (DeWanda Wise). Creo que es genial, pero también creo que está completamente fuera de lugar. Desde su indumentaria hasta su profesión y su actitud hasta su nombre que es un juego de palabras, Kayla es una pobre imitación de un personaje de Star Wars.

    Muchos fans estaban emocionados por el regreso de los personajes de la primera película. Y sí, es interesante ver al elenco original reunido en la pantalla una vez más; pero sólo eso. Los guionistas de esta cinta son increíblemente torpes y los diálogos que escribieron para Grant, Sattler y Malcolm son horrendos. Sin razón alguna, Malcolm, el personaje favorito de Crichton, termina siendo un pelmazo que parece más una parodia del personaje original… ¡incluso el monólogo de Malcolm en Jurassic World: el reino caído está mucho mejor escrito que todo el personaje de esta película y duraba apenas un par de minutos!

    Asimismo, los personajes rompen enteramente con sus propias lógicas: después de lo sucedido en Parque Jurásico III (Johnston, 2001), resulta muy inverosímil que Alan Grant regrese a cualquier lugar en el que haya dinosaurios; Ian Malcolm ni de broma trabajaría para una empresa transnacional como BioSyn y Ellie Sattler se dedica a una rama de la ciencia que requiere de todo un campo de estudios distinto al que tenía en la primera cinta. También ¿cuándo fue que el Dr. Henry Wu (BD Wong) desarrolló una conciencia que le permitió redimirse al final?

    Lewis “Totally Not Steve Jobs” Dodgson es probablemente uno de los villanos más débiles que recuerdo en una película ¡Qué miedo, mira cómo golpea esa silla! Por cierto, en esta ocasión, Dodgson es interpretado por Campbell Scott y no por el actor original, Cameron Thor… ¡ambos actores ni siquiera tienen el mismo tipo físico! ¿Cuál es el punto de meter un personaje “legacy” en tu película si no va a ser interpretado por el actor original? Lo que es más, ¿cuál es el punto de meter un personaje completamente anodino tratando de que se vuelva importante de repente? ¿Y cómo fue que Dodgson recuperó la lata de Barbasol de Isla Nublar? ¡No tiene ningún sentido!  

    Y a los personajes de Jurassic World no les va mucho mejor. Quiero decir, ¿notaron que Owen no tiene ningún empacho en ver cómo dos dinosaurios torturan a un ser humano? ¿Qué clase de héroe es ése? Y luego está Maisie. Creí que la vuelta de tuerca del personaje de Maisie en Jurassic World: el reino caído era una de las cosas más estúpidas que se les habían ocurrido en la saga; pero, en esta película, hay una vuelta de tuerca sobre esa vuelta de tuerca que es completamente innecesaria e inverosímil pero que, no conforme con eso, contradice lo que pasó en las cinco películas anteriores haciendo mierda la línea del tiempo.

    Por no mencionar que básicamente todos los personajes son Mary Sues: son expertos del universo que habitan a los que todo les sale bien todo el tiempo y es difícil sentir que en algún momento se encuentren en peligro de verdad. ¿Se acuerdan cuando en estas películas había escenas impresionantes de dinosaurios matando gente?

    Como ya dije arriba, la falta de dinosaurios en esta cinta es abrumadora. Las pocas escenas que tienen, por lo general, son demasiado oscuras o son de esas escenas de acción filmadas con la molesta técnica de cámara en mano en la que todo se mueve y nada se puede ver claramente. Pronto se descubre por qué: cuando por fin podemos ver un dinosaurio claramente en pantalla, el CGI es horrible ¡todo se ve tan falso! La película usa la mayor cantidad de animatrónicos en toda la saga; pero de qué sirve si los retocan con un mal CGI.

    De hecho, todo el CGI de la película se ve torpe y descuidado. Quiero decir: ¿Notaron que los personajes no exhalan vaho aunque están en una montaña nevada? ¿O que el therizinosaurus no provoca ondas en la superficie del agua a pesar de estarle olisqueando encima?

    Al menos en esta película decidieron dejar fuera a los dinosaurios híbridos. El dinosaurio “villano” en esta ocasión es el Giganotosaurus con un diseño sumamente extraño que mezcla el tamaño y la forma del giganotosaurio con el cráneo del carcharodontosaurus y la característica giba del acrocanthosaurus. O sea, que sí es una especie de híbrido en cierto modo.

Asimismo, los realizadores no pudieron resistirse a la tentación de incluir una escena con dimetrodontes, que ni siquiera eran dinosaurios ‒de hecho, hay más separación temporal entre el Dimetrodon y el T. Rex que entre el T.Rex y el hombre‒ pero ¡ah, qué buenos juguetes hacen! Además, así pudieron hacer una referencia a la tarjeta coleccionable número 5, incluida con la figura de acción del dimetrodon fabricada por Kenner en 1993. En la ilustración de la tarjeta, Alan se iba de espaldas al encontrar un dimetrodon en una vereda en medio de la jungla.  

    Según parece, lo “jugueteable” (es un tecnicismo real de la mercadotecnia, lo juro) fue el mismo criterio por el cual se incluyó al therizinosaurus en esta cinta. Por cierto, nunca explican por qué es ciego. Dicho therizinosaurus participa en la increíblemente poco interesante pelea final… ¡lo que no tiene sentido desde el punto de vista del guión! ¿Querían fan service? La respuesta era obvia: el Tyrannosaurus rex y el Spinosaurus trabajan en equipo y vencen al Giganotosaurus.

    La película falla incluso al nivel técnico más elemental: tiene errores de continuidad, no sólo de contenido, sino que no hay continuidad entre un plano y otro o entre una toma y su reacción; los cortes a primeros planos repiten acciones, las miradas de los actores no coinciden en las escenas de diálogos e incluso se rompen ejes. Vamos, que son errores de edición y dirección que un estudiante de cine de segundo semestre no cometería.

    En conclusión, creí que Jurassic World: el reino caído era la peor película de la saga; pero claramente Jurassic World: dominio la supera. Es frustrante que se hayan tardado tanto en introducir a la franquicia cinematográfica elementos que son sumamente relevantes en las novelas originales, como BioSyn. También es frustrante que la película no sólo desaprovecha la línea argumental de las películas anteriores al grado de la contradicción; sino que desperdicia todos los elementos de que dispone, incluyendo al reparto original y la tecnología de punta en efectos especiales. La premisa para esta película era obvia: equipos de cazadores de InGen y BioSyn recorriendo el mundo en busca de los dinosaurios fugitivos; pero los realizadores decidieron irse por otro lado y Colin Trevorrow se enmuinó en sacarse la espinita de que escribió e iba a dirigir Star Wars: Duel of the Fates, proyecto rechazado que luego se convertiría en Star Wars: El ascenso de Skywalker (Abrams, 2019).

    Soy fan de la franquicia; pero esta película exige demasiado del espectador, demanda un nivel de fandom tóxico que ni siquiera yo tengo. La verdad, me costó trabajo terminarla y hubo una parte en la que me estaba durmiendo. Por desgracia, poderoso caballero es Don Dinero y, mientras estas porquerías sigan generando ingresos en taquilla, las van a seguir produciendo.

    ¿Saben qué creo que sería super interesante? Ver a un Tim Murphy adulto traumatizado por su experiencia en el primer parque luchando contra sus demonios internos. Incluso Joseph Mazzello, actor que interpretara a Tim, ha manifestado su interés por retomar al personaje… lo que tendría más sentido que el regreso de Alan, Ellie e Ian. ¡A la chingada, voy a escribir mi fanfic!

PARA LA TRIVIA: Trevorrow se siente particularmente orgulloso de, en sus propias palabras, “haber rescatado al personaje del Dr. Henry Wu de la oscuridad” y de la dirección que le dio. Sin embargo, la idea de Wu trabajando en nuevos experimentos de clonación de dinosaurios con motivos éticamente cuestionables apareció primero en la infame miniserie de comics Jurassic Park: Redemption, escrita por Bob Schreck, con “arte” de Nate Van Dyke y publicada en 2010 por IDW Publishing.

PARA LA TRIVIA GEEK: El giganotosaurio no es el dinosaurio carnívoro más grande conocido, ese reconocimiento sigue perteneciendo al tiranosaurio por un tecnicismo. Si bien es cierto que dinosaurios como el giganotosaurio y el carcharodontosaurio eran más largos y, probablemente, más altos que el T. Rex; éste era mucho más robusto, por lo que poseía más masa y, por lo tanto, era más “grande”.

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