ALIEN: ROMULUS – La nueva aventura espacial en la saga que me volvió cinéfilo.

ALIEN: ROMULUS

Fede Álvarez, 2024

Alien, el octavo pasajero (Scott, 1979) es la película que me convirtió en cinéfilo. La vi por primera vez un domingo en Canal Cinco cuando tenía siete años y, desde entonces, se convirtió en una de mis obsesiones. Muy probablemente, se trate mi saga cinematográfica favorita; por lo que, cuando me enteré de que el monopolio Disney/Pixar/Marvel/LucasFilm/20th Century Fox iba a producir una nueva entrega, situada justo en el periodo que en artículos anteriores he mencionado que faltaba explorar ‒incluso antes del videojuego Alien: Isolation (Sega, 2014), a pesar de mi escepticismo, no pude evitar emocionarme y acudir a una sala de cine para verla cuanto antes.

    Esta película sucede 20 años después de los eventos de la primera cinta. En ella, un grupo de trabajadores inconformes con la explotación de que son objeto por parte de la compañía Weyland Yutani decide arriesgarse a saquear una nave espacial abandonada. Sin embargo, al llegar al naufragio, descubren que se trata de una estación espacial en ruinas infestada de letales criaturas alienígenas.

    Una de las características más sobresalientes de la franquicia Alien es que cada película pertenece a un género diferente dentro del marco de ciencia ficción y horror. La primera película es una cinta de horror como tal; la segunda es una cinta de acción; la tercera es un thriller y la cuarta, una comedia. Siguiendo con esta tradición, la nueva entrega es una cinta de aventura.

    Debo empezar esta crítica diciendo que disfruté la cinta. Quiero decir, me gustó y me pareció entretenida; pero fue decepcionante en algunas partes y creo que en ningún momento le llega a los talones a ninguna de las cuatro películas originales. De hecho, creo que lo que me desagradó fue que se nota mucho que se trata de una peli de Disney. Me explicaré a continuación.

    Honor a quien honor merece, la película tiene muchos elementos muy rescatables. Las actuaciones me parecieron muy buenas; particularmente David Jonsson, quien se luce en su papel del androide Andy. Creo que todos los actores están muy bien en sus papeles y los interpretan increíblemente. Que los papeles estén bien escritos es otra cosa.

    Del mismo modo, me parece que la dirección del uruguayo está bien… pero me pareció demasiado convencional. Aunque su estilo se alcanza a discernir, la cinta no se siente realmente suya. Nuevamente, la dirección de actores está muy bien, el tono es el correcto; pero, como si se tratase de un símil de lo que le ocurre a los personajes de la película, se puede sentir la constricción del aparato empresarial disneyano.

    Creo que el aspecto más sobresaliente de la peli es su apartado visual. La cinta se ve increíble, sobre todo en formato IMAX. La fotografía del mexicano Galo Olivares es verdaderamente sobrecogedora, por momentos con influencias del expresionismo y por otros, del tenebrismo; y pinta un futuro descompuesto y miserable, con ambientes claustrofóbicos y opresivos en el que nada funciona como debería. Las imágenes están llenas de texturas y relieves, y casi se pueden tocar.

   Otra cosa que me encantó fue toda la construcción del primer acto y el comienzo del segundo. En esta parte de la película se nos muestran cosas que jamás antes habíamos visto en las pelis de la saga ‒cuando digo “saga” me refiero sólo a la tetralogía original; las precuelas y los crossovers se cocinan aparte‒, amplía el lore y nos introduce en la vida cotidiana de los personajes de este universo. Incluso las primeras escenas a bordo de la estación espacial están de lujo.

    Finalmente, no puedo dejar de encomiar la decisión de utilizar casi únicamente efectos prácticos en vez de efectos visuales creados por CGI. Las criaturas de la cinta se ven increíbles y transmiten una sensación de peso, volumen e hiperrealismo que los efectos digitales simplemente no pueden igualar. Incluso Alec Gillis, artista de efectos especiales discípulo de Stan Winston que trabajó en casi todas las criaturas de la franquicia desde la segunda película, fue convocado para trabajar en ésta.

    Por desgracia, creo que la película se empieza a caer en cuanto aparece el primer xenomorfo adulto y desde ahí sólo va cuesta abajo. Las promesas del primer acto y el sentimiento refrescante de la novedad se diluyen gracias a un montón de escenas que son, básicamente, recreaciones de las escenas más famosas de la franquicia SPOILER e incluso el cuarto acto es exactamente igual al de Alien: Resurrección (Jeunet, 1997) que tantos odiaron; pero con ideas pirateadas de los comics de Aliens vs Predator: Life and Death (Dark Horse, 2016-2017). TERMINA SPOILER Hay pocas ideas originales, la mayoría de los elementos que no fueron retomados de cintas anteriores de la saga fueron tomados de videojuegos como Alien: Isolation (Sega, 2016) y Dead Space (EA, 2006), y comics como Aliens: Genocidio (Dark Horse, 1992). Además, durante un buen rato, no pude quitarme la incómoda sensación de que esta película se parecía demasiado a Critters 4 (Harvey, 1994).   

    Creo que esta tendencia le está haciendo mucho daño al cine actual. Las producciones de las películas están más interesadas en armar paquetes de fan service y referencias a películas clásicas de franquicias mucho más exitosas que las actuales que en contar la historia. De tal suerte, en esta cinta de Alien parece que aplicaron la misma fórmula para escribir las películas del Universo Cinematográfico de Marvel: establecer un canon que amalgame todas las líneas temporales y arcos argumentales de la franquicia, tengan sentido o no; mostrar la mayor cantidad posible de escenas “homenaje” a otras películas e introducir cameos obligatorios de actores o personajes clásicos de la franquicia. Por supuesto, todo esto se hace en detrimento del guión. SPOILER Seamos sinceros: Ian Holm rejuvenecido digitalmente no tiene nada qué hacer en esta película. TERMINA SPOILER

    Francamente, creo que el guión de esta película es malo. Excepto por el primer acto, está lleno de información irrelevante, diálogos sobreexpositivos y, lo peor de todo, diálogos redundantes. Los personajes se la pasan explicando por qué el universo de la película funciona como funciona, cuando es completamente irrelevante para la historia. También me molestó SPOILER que le dieran una justificación a la “androidefobia” de Bjorn (Spike Fearn) ¡Es completamente innecesaria! ¡Deja que tu personaje sea un imbécil racista sólo porque sí, como la gente real! TERMINA SPOILER

    Y creo que ése es el peor problema de esta película: es tibia. ¿Recuerdan que hablé de la constricción de Disney? Pues ésta permea toda la cinta. Se nota muchísimo que Fede Álvarez estaba amarrado de manos por la producción; quiero decir, ésta es la película menos sangrienta de toda la saga ¡dirigida por un cuate que hizo un remake de Evil Dead (2013) en el que, literalmente, llovía sangre! Incluso los xenomorfos se ven tímidos y poco amenazantes, desprovistos de las creativas escenas de muertes de las pelis anteriores.   

    Lo peligroso y lo verdaderamente decepcionante de este aspecto es que es completamente contrario al espíritu de la saga. Me refiero a que, si bien eran blockbusters de altos presupuestos, cada una de las películas originales de la franquicia era, en realidad, una película de autor. Estos fueron jóvenes y ambiciosos directores que lograron tomar un lore ya establecido y volverlo propio. Las pelis originales de la saga no son sólo continuaciones una de otra, sino que son exposiciones muy claras de la forma de ver al mundo que cada uno de sus directores tenía en le momento en que se filmaron. Y eso está completamente ausente de Romulus.

    Más bien pareciera que el guión fue escrito por una de las inteligencias artificiales que tanto critica la propia cinta y, al final, termina siendo una película satisfactoria, sí; pero desechable y dirigida a ser un simple objeto de consumo, como todo lo que produce la Casa del Ratón. Uno se siente involucrado por el reforzamiento de la ilusión de que lo reconozcan como fan y parte de la franquicia; pero la película poco deja para un análisis posterior, como lo hicieron las originales. Es una experiencia gratificante y me alegro mucho de que la estrenaran en cines en vez de mandarla directo a streaming, como era el plan original; pero se siente vacía, poco arriesgada, complaciente y frívola. Vamos, que sí me gustó la peli, pero de ningún modo creo que sea la maravilla que dicen que es.

    Es una buena película y ya. Y eso me inquieta: sólo es buena; no es excelente como las primeras dos ni tan mala que sea memorable, como lo fuera Covenant (Scott, 2017). Quizá la tercera y cuarta partes no funcionaron como se esperaba en su momento; pero al menos se atrevieron a tomar riesgos y tienen alma.

PARA LA TRIVIA: Cuando Rain (Cailee Spainey) inserta el nuevo disco en la memoria de Andy (David Jonsson), el sonido que se escucha es el mismo sonido que se oye cuando salvas tu partida en el videojuego Alien: Isolation (Sega, 2016).

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Resident Evil 2: Apocalipsis – La adaptación más fiel de la saga

RESIDENT EVIL 2: APOCALIPSIS

Resident Evil: Apocalypse

Alexander Witt, 2004

Bien dice el dicho que “segundas partes nunca fueron buenas”; pero de vez en cuando aparece una excepción que confirma la regla. Esta secuela originalmente se titularía Resident Evil: Nemesis ‒incluso los posters preventivos ostentaban dicho título‒, pero a última hora decidieron cambiarle el nombre por el estreno ‒y fracaso taquillero‒ de Star Trek: Nemesis (Baird, 2002), pues la distribuidora no quiso chotear el subtítulo. Sin lugar a dudas, ésta es la película de la saga que más se apega a lo planteado en los videojuegos, ya que, en lugar de desarrollar una historia original, adapta ‒muy libremente, eso sí‒ la historia del videojuego Resident Evil 3: Nemesis (Capcom, 1999). Se recrean escenas del intro de dicho juego y aparece un personaje que se parece más a Barry Burton que el Barry Burton de la quinta película. Incluso, al igual que el videojuego, sucede simultáneamente que el final de la entrada anterior y un poco después de la misma.

    Paul W.S. Anderson comenzó a escribir el guión de esta película casi inmediatamente después de concluir la filmación de la primera; pero decidió declinar el rol de director para enfocarse de lleno en dirigir Alien vs Depredador (2004).

    Después de los eventos sucedidos en la primera cinta, Ciudad Raccoon es azotada por la infección del Virus T. Un pequeño grupo de sobrevivientes, en el que se incluyen Alice (vuelve Milla Jovovich), ahora con habilidades mejoradas gracias a los experimentos que le hicieran en la primera peli; la reportera Terri Morales (Sandrine Holt), los miembros del comando especial S.T.A.R.S., Jill Valentine (Sienna Guillory en el papel que originalmente le ofrecieron a la hermosa Natasha Henstridge, de Especies [Donaldson, 1995]) y Peyton Wells (Razaaq Adoti), y el mercenario Carlos Olivera (Oded Fehr), entre otros, intentará escapar de la ciudad infestada de zombies y mutantes con la ayuda del Dr. Charles Ashford (Jared Harris). Sin embargo, ni todo el entrenamiento ni las habilidades mejoradas de Alice los han preparado para enfrentarse contra Nemesis (Matthew G. Taylor), un gigantesco mutante programado para eliminar a Alice y a los S.T.A.R.S., y que no se detendrá ante nada hasta conseguir su objetivo. 

    Lo primero que llama la atención en esta cinta es la importancia que le quitan al personaje de Alice. Entra tarde en la trama de la película y desaparece durante gran parte de ella, cediendo mucho del protagonismo de esta cinta a Jill. Lo que se agradece. A pesar de ello y de que, en el primer acto, una parte de la anécdota se centra en la historia de los mercenarios enviados por Umbrella, la película se siente equilibrada. Quizá tenga que ver el hecho de que la narrativa es increíblemente más ágil que en la primera peli. Como sea, Jill se ve genial, tanto que casi ni importa que no sepa apuntar con un arma y la sostenga como si fuera el tipo de Doom.

    El que no se ve tan genial es Nemesis. Digo, está padre y está bastante apegado a lo que se ve en el juego, hasta tiene su grito de “S.T.A.R.S.” y toda la cosa; pero la realización es un tanto deficiente. De por sí, el planteamiento del personaje en la película no me encanta y para rematar hay tomas en las que sí parece como de máscara de Halloween, por no mencionar que sus armas se ve que son de plástico. Para crearlo, usaron una máscara animatrónica y animación digital ‒para el ojo que es su única forma de comunicación‒; pero en la edición en Blu-Ray ya se ven los dientes del actor que estaba dentro de la botarga. Aquéllos que jugaron el videojuego recordarán que cuando Nemesis se aparecía ponía al jugador a temblar. La versión de la pantalla grande no llega a eso, pero se acerca un poquito.

    La botarga de Nemesis medía 2.21m de alto y, en total, pesaba 45kg. Matthew G. Taylor, el doble de riesgo que interpretó al monstruo, sólo podía usar la botarga por espacios de 15 minutos, luego de los cuales debía tomar un receso.

    Los demás se ven mejor que en la primera parte, aunque no demasiado. Al menos, los zombies ya parecen zombies, los Lickers se ven muchísimo mejor, son más dinámicos, ya no “mutan” y no dan pena ajena; y los perros funcionan mejor que en la peli anterior, aunque su tiempo en pantalla es menor. Los que no se ven tan bien son los S.T.A.R.S., cuyos uniformes sí se ven muy como de cosplay de bajo presupuesto y que cuando son alcanzados por Nemesis quedan como un montón de peleles. Por cierto… ¿Por qué Carlos Olivera se ve más como Chris Redfield?

    Prácticamente todos actúan horrible, pero al menos Jovovich ha mejorado O sea, no está bien, pero mejoró) y los actores británicos están ahí como para certificar que esta madre es una película y siempre es interesante ver a Iain Glen fuera de Downton Abbey (2010-2015). De hecho, creo que es el único que actúa en las seis películas de la franquicia Anderson-Jovovich.

    Del mismo modo, el guión mejora comparado con el de la primera parte y la fotografía es competente en su mayor parte, aunque menos ingeniosa que la de la película anterior y algunas de las escenas de acción están francamente filmadas con las patas. La edición y el montaje son burdos y descuidados.

    Así como hay elementos que fueron trasladados directamente de los videojuegos, como el tranvía abandonado en el que se refugian los sobrevivientes, la toma de una horda de zombies reflejándose en un casco de la policía antimotines, la explosión nuclear que destruye la ciudad, el propio Nemesis, o el lobby del Hospital de Raccoon City, que salieron de Resident Evil 3: Nemesis; o la escena en la que Alice es perseguida por un helicóptero y suelta su pistola para recogerla en cámara lenta, que fue sacada de Resident Evil Code: Veronica (Capcom, 2000), los realizadores de esta cinta se empeñan en usar “similares”. Así, el Dr. Ashford es una clara referencia a Alexander Ashford, el aristócrata psicópata que funge como villano en RECV, y su historia es cercana a la de William Birkin de Resident Evil 2 (Capcom, 1998), aunque la forma en la que manipula los eventos está tomada directamente del personaje de Trent, que aparece en las novelizaciones de los videojuegos escritas por S.D. Perry; así como su hija, Angie Ashford, es una nueva referencia a Sherry Birkin, de RE2… quien, a su vez, era muy similar a Newt de Aliens: el regreso (Cameron, 1986).   

    En mi opinión, Resident Evil 2: Apocalipsis es la película mejor lograda de toda la saga y, por lo menos hasta que se estrenó Terror en Silent Hill (Gans, 2006), fue considerada la mejor película basada en un videojuego… lo que es un poco triste, porque la verdad es bastante mala. Uno hubiera esperado que de aquí en adelante la saga mejorara o siguiera por el mismo camino; pero, por alguna extraña razón, no fue así. De tal suerte, esta cinta se convierte en una rareza dentro de la franquicia en la que debió ser la norma.

    Por cierto, no dejen de ver el teaser de esta película, dirigido por Marcus Nispel. No sólo es uno de los mejores trailers en la historia del cine, resulta mejor que cualquiera de las películas de la saga.

PARA LA TRIVIA: Originalmente, en la película aparecería el personaje de Claire Redfield y la actriz Gina Phillips (El demonio [Salva, 2001]) había sido casteada para interpretarlo, pero abandonó el proyecto antes de comenzar la producción. El rol fue entonces asignado a Emily Bergl (La ira: Carrie 2 [Shea, 1999]), quien también abandonó el proyecto. Finalmente, el personaje fue eliminado del guión. Del mismo modo, se pretendía que el actor Jason Isaacs regresara en el papel de William Birkin ‒que aparece brevemente en el intro de la primera película‒, pero le fue imposible. Birkin fue sustituido por el Dr. Alexander Isaacs, quien lleva ese nombre en honor al actor.

PARA LA TRIVIA GEEK: En realidad, el tercer juego en la serie de Resident Evil sería Code: Veronica. Si lo piensan, tiene mucho más sentido: Claire y Chris se reencuentran, lo que cierra las líneas argumentales planteadas por los primeros dos juegos, descubrimos qué sucedió realmente con Albert Wesker, quien desapareciera al final del primer juego, y la historia sucede tiempo después de Resident Evil 2. Resident Evil 3: Nemesis sería un spin-off titulado simplemente Resident Evil: Nemesis, cuya historia sucedería antes, durante y después de los eventos de Resident Evil 2, y que explicaría la epidemia en Raccoon City. Sin embargo, en las prisas por explotar la franquicia luego del inesperado éxito de RE2, Capcom olvidó que su contrato con Sony establecía que debían desarrollar dos secuelas del primer juego en exclusiva para el PlayStation. Para cumplir con el contrato, Capcom invirtió los lanzamientos, convirtiendo el spin-off en el tercer juego de la saga y el tercer juego, en el spin-off. Aún hoy en día, muchas de las personas involucradas en el desarrollo de los juegos consideran Code: Veronica como el verdadero Resident Evil 3.

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VAN HELSING. El homenaje a los Monstruos Clásicos de Universal que parece «ride» de parque temático.

VAN HELSING: EL CAZADOR DE MONSTRUOS

Van Helsing

Stephen Sommers, 2004

Durante mucho tiempo corrió el rumor de que esta película se planeó originalmente como una secuela de Drácula, de Bram Stoker (Coppola, 1992) que no había podido producirse debido a la rotunda negativa de Anthony Hopkins de reinterpretar al personaje. Sin embargo, esto no es verdad. Sommers tuvo la idea para esta película mientras se encontraba de vacaciones después de terminar el rodaje de La momia regresa (2001)… aunque es sospechosamente parecida a Capitán Kronos: cazador de vampiros (Clemens, 1974).

    La película cuenta la historia de Gabriel Van Helsing (Hugh Jackman con extensiones de cabello y un look que se parece sospechosamente al de La Sombra), un mercenario al servicio de la Iglesia Católica Romana dedicado a cazar monstruos, demonios y otras entidades sobrenaturales. Tras una misión fallida para capturar a Mr. Hyde (Robbie Coltrane) en París, Van Helsing es enviado a Transilvania para detener al conde Drácula (Richard Roxburgh), a quien le cambia la voz a media película), quien está usando las investigaciones del Dr. Frankenstein (Samuel West) y capturando hombres lobo para llevar a cabo un plan que pondrá en peligro a la humanidad.

    Por supuesto, creo que lo primero que salta la vista de esta película, que inicia con un prólogo en blanco y negro que rinde tributo al final de Frankenstein (Whale, 1931), es su tono de homenaje/parodia a las películas de los Monstruos Clásicos de Universal Pictures. SPOILER Algunas ideas como la Creatura de Frankenstein ( Shuler Hensley) escondida en una caverna bajo las ruinas del molino o la misma Creatura utilizada para alimentar una máquina con su energía vital son ideas tomadas directamente de películas como La novia de Frankenstein (Whale, 1935) y Frankenstein contra el Hombre Lobo (Neill, 1943). TERMINA SPOILER De hecho, las escenas de la aldea fueron filmadas en el set conocido como la Corte de los Milagros, el mismo set de Universal Studios Hollywood donde se filmaran (Worsley, 1923), Drácula (Browning, 1931), Frankenstein (Whale, 1931) y El hombre lobo (Waggner, 1941).  

    También hay algunos otros guiños y referencias a otras películas, como el sepulturero que es idéntico a Rif Raf de El show de terror de Rocky (Sharman, 1975); Igor (Kevin J. O’Connor), quien es sospechosamente parecido a Radu, el malvado vampiro protagonista de la saga Subespecies; o el diseño mismo de la Creatura, que recuerda mucho al de la Creatutra en La hija de Frankenstein (Welles y Luppi, 1971).

    En general, se trata de una comedia de aventura con escenas de acción que parece una mezcla entre los seriales cinematográficos de superhéroes de los 30 y 40, y un episodio de los Looney Tunes. Y para muestra, sólo hay que ver los vestuarios como de pastorela de la secundaria que hasta recuerdan al videoclip de Backstreet’s Back, particularmente en la clichesosa escena de la mascarada, y el tono completamente grandilocuente y melodramático, como de telenovela mexicana, en el que está Drácula todo el tiempo. Por momentos pareciera que el personaje le quedó chico al actor y decidió simplemente divertirse con él.

    En general, las actuaciones son bastante malas. Jackman y Hensley tratan de interpretar a sus personajes con dignidad y aplomo, sin conseguirlo siempre. Roxburgh parece divertirse de lo lindo siendo Drácula; (David Wenham) cumple con su función buena vis comica de manera bastante eficiente como el personaje de Carl; y Kate Beckinsale, como la princesa gitana Anna que no puede dejar de edecanear, y las tres Novias de Drácula están completamente perdidas… aunque prefiero a Beckinsale en esta interpretación que como Selene en las insufribles películas de Inframundo… ¿Pueden creer que esta mujer hacía a Shakespeare cuando era más joven?

    El guión es interesante y se nota que al escribirlo, Sommers sí hizo la tarea y se puso a ver las viejas películas de Universal. Los diálogos no son nada del otro mundo; pero hay algunos chistes bastante buenos. Eso compensa un poco el montón de agujeros que tiene y el lore que intenta desarrollar tropezándose a cada momento.

    Creo que la parte que peor ha envejecido de esta película son los efectos visuales. Creados por las dos compañías líderes en efectos especiales de la época, Industrial Light & Magic y Weta Workshop, los efectos digitales de esta cinta se ven mejor que muchos efectos digitales actuales; pero aun así no se ven bien. Vamos, ni siquiera en su momento fueron los mejores, pero se defendían. Ahora se ven bastante mal y con frecuencia da la sensación de que están sobresaturando la película y estorban. De pronto sí pensé: “¡Caray! ¡Esa toma se veía interesante, ojalá y no hubiera tanto CGI estorbando!“

    Supongo que, en ese sentido, esta peli estuvo adelantada a su época y predijo mucho de lo que sería el cine actual, particularmente el de superhéroes: monitos dando marometas en medio de pirotecnia de colores creada por computadora. Y que a nadie le importen cosas como la perspectiva, la proporción ¡o la física más básica!

    Esto me lleva a otro punto importante en el aspecto visual de la cinta: ¿les hubiera matado hacerle corrección de color? Digo, en la escena del cementerio cada toma parece estar en una temperatura de color diferente. Esto, aunado a una edición y montaje torpes hacen que la película se vea descuidada y la narrativa un tanto atropellada por momentos.

    Francamente, ahora que volví a ver la película me sorprendí de que fuera tan larga. Aún me sigo preguntando cómo le hicieron para llenar dos horas de pura frivolidad. La verdad es que comencé a perder interés hacia el tercer acto ‒¿Por qué los vampiros ponen huevos?‒ y siento que a la peli le sobran unos 20 minutos al menos.

    Y bueno, ya dije que la película es básicamente una parodia y bastante autoconsciente todo el tiempo, así que ser camp es parte de su encanto… pero sí hay algunas escenas que se pasan y otras que son puro cringe. SPOILER Por ejemplo, la muerte de Anna, que se da de una forma tan campy que haría sonrojar al mismísimo Batman de Adam West; la pelea final como de kaijus que me recordó a la infame confrontación final de Mortal Kombat: la aniquilación (Leonetti, 1997); o Anna apareciendo en una nube al final de la película, que es el final de película que más cringe me ha causado desde Tiburón 3 (Alves, 1983). TERMINA SPOILER

    Pero vamos, que no todo es malo. La película es entretenida en su mayor parte, tiene algunas escenas de acción verdaderamente brillantes y otras que son genuinamente divertidas. La música, del legendario Alan Silvestri, responsable por los soundtracks de pelis como Volver al futuro (Zemeckis, 1985) o Depredador (McTiernan. 1987), es de lo más adecuado para esta aventura y creo que le da un vibe bastante particular a toda la película. Sobre todo, me encanta el diseño y la caracterización de la Creatura de Frankenstein, cuyo maquillaje prostético aguanta el HD sin problemas.

    Esta película estaba planeada para iniciar toda una franquicia; pero sus pobres resultados en taquilla obligaron a Universal a desechar este plan. Lo peor es que, en sí, no es su culpa. O sea, sí es bastante mala; pero, además, tuvo la mala suerte de estrenarse apenas 10 meses después de La Liga Extraordinaria, que tenía una premisa bastante similar, los mismos fallos y fue vapuleada por la crítica. Eso sí, Van Helsing dejó algunos artículos de merchandising increíbles, como el genial videojuego para PlayStation 2 o la súper coleccionable y genial línea de figuras de acción… también hubo una atracción poco exitosa basada en la peli en Universal Studios Hollywood.

    En conclusión, creo que Van Helsing no es una buena película en absoluto e incluso me parece muy inferior a la que sería su comparación más próxima, La Momia (Sommers, 1999); sin embargo, creo que es perfectamente disfrutable si uno entra en la misma convención de sus creadores de no tomársela demasiado en serio. Más que una película, esta obra se siente como un ride de parque de diversiones.  

PARA LA TRIVIA: Desde un inicio, Stephen Sommers quería que Kate Beckinsale interpretara a Anna; pero creyó que su película tenía un vibe demasiado similar al de Inframundo (Wiseman, 2003), que Beckinsale se encontraba filmando en ese momento, así que no la convocó. Fue el agente de Beckinsale quien pidió que le enviaran el guión. La británica fue la última actriz en incorporarse al proyecto.

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VIRUS. La película de culto que Jamie Lee Curtis odia haber hecho.

VIRUS

Virus

John Bruno, 1999

Basada en una serie de cómics publicada por la editorial Dark Horse, esta cinta gozó de un reparto multiestelar que incluía a la scream queen Jamie Lee Curtis, Donald Sutherland (quienes a pesar de ser buenos actores han hecho muy pocas buenas películas) y Billy Baldwin. Sin embargo, poco pudo hacer el reparto para aumentar el interés en este proyecto que en Estados Unidos tuvo un recibimiento muy tibio en taquilla y en México, donde se estrenó hasta un año y medio después, su corrida por las salas de cine fue más bien gélida. El merchandising de esta cinta incluyó una adaptación en cómic (sí, un cómic basado en la película basada en el cómic…), una línea de figuras de acción de muy poco éxito y un videojuego mediocre para la consola PlayStation.

    Un barco científico ruso que funciona como torre de control para la (hoy extinta) estación espacial MIR recibe una extraña señal del espacio exterior y pierde toda comunicación con el resto del mundo. Una semana después, un pequeño barco remolcador, el Sea Star, tras haber perdido su cargamento en medio de un huracán, se encuentra con el navío ruso abandonado en el ojo de la tormenta. Movidos por la ambición, los tripulantes del Sea Star abordan el barco fantasma, sólo para descubrir que una forma de vida inteligente venida del espacio exterior ha convertido a toda la tripulación en un ejército de zombies/cyborgs asesinos… vaya, ahora que lo leo sí suena bastante mal.   

    En general, toda esta cinta es como una especie de cruza entre Aliens: El regreso (Cameron, 1986) y el remake de Barco fantasma (Beck, 1992). Aunque no por eso deja de ser entretenida… siempre y cuando uno no se ponga quisquilloso con el guión lleno de agujeros, las actuaciones apenas decentes, los efectos especiales si acaso cumplidores y el guión ramplón con todos los clichés del melodrama de acción.

    Los personajes están apenas delineados y más que nada son bocetos de personajes simples con los que actores de demostrada calidad como Curtis y Sutherland apenas si pueden trabajar. También hay entre la tripulación un montón de personajes sacrificables que, para darle diversidad étnica al asunto, cual comercial de Barbie, incluye a un supuesto cubano, a un supuesto indígena maorí y a una supuesta científica rusa. Por momentos las actuaciones de los cyborgs son mejores que las de sus contrapartes humanas.

    Y a ese respecto, debo decir que los animatrónicos utilizados en esta cinta son algo decepcionantes. Es decir, son robots que deben verse como robots, así que por ese lado no hay mucho pierde; pero en realidad se ven bastante limitados en sus acciones, como si en realidad los productores no hubieran tenido el presupuesto suficiente para el departamento de efectos especiales. También creo que, aunque el diseño de todos los biomecanoides es interesante, pudo haber sido mucho más elaborado… o quizá lo era y la escasa iluminación no permite apreciarlo en toda su gloria.

    La música corre a cargo de Joel McNeely, quien se había desempeñado más como compositor de temas musicales para programas de televisión como Pato Darkwing (1991) y Las aventuras de los Tiny Toons (1990) y para videojuegos como el clásico Star Wars: Shadows of the Empire (1996). Para esta película, la partitura de McNeely bebe principalmente de dos fuentes y, de hecho, por momentos las frases musicales que emplea son exactamente las mismas que en el soundtrack compuesto por James Horner para Aliens: El regreso y el compuesto por Christopher Young para Las mosca II (Walas, 1989).

    Por otro lado, se nota a leguas que el guión fue escrito por el mismo autor de los cómics; quiero decir, que lo único más inverosímil en esta película que las situaciones y las formas en las que Baldwin logra salir ileso de las más aparatosas demoliciones, por no decir bien peinado, son los diálogos. ¿Quién rayos habla así? Cuando uno lee esos parlamentos dentro de las páginas de un cómic quizá no se vean tan mal, pero de eso a poner a actores de carne y hueso a interpretarlos creo que hay una gran diferencia.

    En realidad, conforme la película va avanzando, uno no puede evitar sentir cada vez más y más que está viendo una mala copia de Aliens: El regreso… Pero esperen, esta cinta fue producida por Gale Anne Hurd ¡quien produjo Aliens: El regreso! ¡Rayos! ¿No es triste cuando la gente tarta de piratearse a sí misma y no lo consigue?

    En fin, en realidad si uno no tiene nada mejor qué hacer, esta película no es mala opción. No es una mala opción como película dominguera o camionera, pero no mucho más allá de eso. Si un legado puede reconocérsele, sin embargo, es que de cierta manera parece haber servido como inspiración para el genial videojuego Dead Space.

    Y con todo y lo que acabo de escribir, la verdad es que debo confesar que me gusta esta película. Quizá no es la mejor película de horror sci-fi que se haya hecho… de hecho, está muy lejos de serlo; pero tiene un cierto encanto que no se le puede negar, por no decir que la idea de los zombies-cyborgs, si bien no era nueva para aquel entonces, sigue siendo interesante, aunque no se haya aprovechado por completo en esta peli.

PARA LA TRIVIA: Jamie Lee Curtis odia esta película e incluso ha dicho que es la peor película jamás hecha. Intentó convencer a los productores de despedir al director y sustituirlo con Steve Miner (Viernes 13 parte 2, H20: Halloween veinte años después); pero Miner estaba ocupado dirigiendo Dawson’s Creek (1998-2003).

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LUCIFERUM VERBUM. El canto de una voz joven en el cine de terror mexicano

LUCIFERUM VERBUM

Juan Bautista, 2023

El cine de género en México es uno de los fenómenos más incomprendidos. Se suele decir que este tipo de cine, particularmente el que se clasifica como “terror u horror” prácticamente no existe en nuestro país; sin embargo, nada podría estar más lejos de la verdad, pues en México existe una extensa y diversa comunidad de realizadores completamente comprometidos con estos géneros. El problema es la falta de difusión.

    ¿Qué tal si la más grande historia jamás contada fuera una mentira? ¿Qué tal si aquel mito en el que las tres religiones abrahámicas basan su mitología fuera un engaño para ocultarnos la verdad? A partir de esta propuesta es que se construye Luciferum verbum, un cortometraje de dark fantasy dirigido por Juan Bautista y creado por un equipo de jóvenes talentosos y entusiastas.

    Profundamente inspirado por la película de culto Begotten (Merhige, 1990) e incluso por videojuegos como Blasphemous (The Game Kitchen, 2019), a través de varios capítulos, la película nos cuenta una reinterpretación de la historia de la creación del hombre, la rebelión de Lucifer y la expulsión de Adán y Eva del Paraíso.

     Creo que lo primero que llama la atención de esta obra es su sólida propuesta estética. La fotografía en blanco y negro de Alejandro Morales y la forma en que la imagen fue tratada ayudan a darle a toda la película una atmósfera onírica e irreal.

    Las actuaciones en general son buenas y lucen orgánicas en pantalla, si bien creo que pudieron ser más intensas. Del mismo modo, aunque entiendo la propuesta de la narración en off, por momentos me pareció redundante y que, de hecho, le estorbaba a la película.

    Otro de los grandes aciertos de esta cinta es sin duda su soundtrack. La música, compuesta exprofeso por Arturo Gadoma e interpretada por la soprano Beth Melo y un cuarteto de cuerdas, le da cohesión a toda la película y la dota de una atmósfera pesadillesca y angustiante que refleja el subtexto de la misma.

    Eso sí, la película podría herir algunas susceptibilidades, pues contiene algunas escenas gore y escatológicas bastante explícitas. Al respecto, diré que las mismas están muy bien logradas a pesar de las restricciones del presupuesto. El maquillaje de FX cumple contribuye a la narrativa y se ve bastante bien, excepto por un par de detalles.

    En conclusión, este cortometraje es una obra interesante y subversiva que equilibra forma y fondo en un discurso provocativo y desafiante para el espectador, y que espero sea apenas una muestra de lo que está por venir. 

    El cortometraje completo está disponible en Vimeo.  

Sumario 2024

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LOS RITOS SATÁNICOS DE DRÁCULA y el ocaso de Hammer Films.

LOS RITUALES SATÁNICOS DE DRÁCULA

The Satanic Rites of Dracula

Alan Gibson, 1973

La productora británica Hammer Film Productions fue la encargada de revitalizar el género de terror en la década de los 50. Todos los monstruos clásicos, creados con inspiración del Romanticismo y ya inmortalizados en el celuloide por Universal Pictures dos décadas antes, como Drácula, la Creatura de Frankenstein y el Fantasma de la Ópera, recibieron en su momento el tratamiento Hammer. Las cintas inglesas de tan icónicos personajes eran más violentas, más eróticas, más sangrientas y, en cierto modo, buscaban acercarse más a los elementos característicos de la Literatura Gótica… además de que estaban en Technicolor.

    Las primeras cintas de la Hammer como The Horror of Dracula (Fisher, 1958) y The Curse of Frankenstein (Fisher, 1957) son consideradas por muchos críticos como obras maestras del género. Estas cintas vieron nacer además una de las parejas más prolíficas del cine de terror: la de los actores Peter Cushing (1913-1994) y Christopher Lee (1927); generalmente este último haciendo gala de su estatura sobresaliente al interpretar a los monstruos (Drácula, la criatura de Frankenstein y Kharis, la momia, entre otros).

    El interés comercial hizo de cada uno de estos iconos del cine una franquicia y, en el transcurso de las siguientes dos décadas, las secuelas proliferaron como hongos. Al principio sí se tenía una continuidad y una cronología definidas, pero conforme fue pasando el tiempo las mandaron al diablo. Los argumentos y los guiones eran cada vez más débiles, y se apoyaban cada vez más en escenas exageradamente sangrientas y desnudos gratuitos.

    Esta película es un ejemplo de esas cintas de calidad dudosa de la última etapa de Hammer, apenas unos años antes de que la productora quebrara.

    La trama cuenta el caso de una unidad de Scotland Yard que, siguiendo la pista de un acaudalado aristócrata sospechoso de varias desapariciones, se encuentra con una secta satánica practicante del vampirismo y que realiza sacrificios humanos. Pero eso no es lo peor, sino que la secta es apenas un pequeño grupo de personas que buscan darle poder a su amo, Drácula (Christopher Lee), quien ha fraguado un nuevo plan para apoderarse del mundo.

    Así es, esta película no puede ser mejor de lo que suena. No es, ni de chiste, tan mala como otras tantas de Drácula que he visto; pero tampoco es siquiera la sombra de lo que fueron las primeras películas de este personaje producidas por la Hammer. Hay, como siempre, una gran química en pantalla entre Lee y Cushing, el guión es moderadamente bueno y en general la película está bien contada.

    Algo que le ayuda mucho a esta cinta y que la aleja de ser un melodrama ramplón más es el préstamo que toma de otros géneros para enriquecer su narrativa. Sí, es una película de horror; pero toma además elementos del thriller policiaco, del cine de acción e incluso de la ciencia ficción.

    El erotismo que en las primeras producciones de Hammer, apegándose al espíritu gótico, permanecía más bien velado, en esta película es bastante “barato” e inmediato. La primera (y única, de hecho) escena topless de la película aparece antes de los primeros diez minutos. Además, hay por ahí varias escenas con sugerencias lésbicas que por su ingenuidad y pobre factura ‒… y sus vaporosos vestidos de tul‒ me recordaron mucho a Santo vs las Mujeres vampiro (Corona Blake, 1962).

    En general, creo que esta película bebe mucho de la fuente del cine italiano de los 60 y 70. El soundtrack tiene ese tono guapachoso y psicodélico tan característico del cine de acción europeo de la época. Hay en esta cinta varias escenas de persecuciones automovilísticas que se ven simplemente deliciosas con dicha musicalización. Imaginen un auto compacto perseguido por dos cíngaros en motocicletas a través de Picadilly Circus… ¡con esa música!

    Ya que entré en ese rubro, he de decir que las escenas de acción están decentes. No son particularmente buenas; pero tienen algunos stunts bastante impresionantes, balazos, sangre y vidrios rotos. Además de que no pude dejar de notar que en esta cinta la secta que adora a Drácula es la primera en utilizar un ejército de clones a la Star Wars; si no, ¿por qué todos los cíngaros se ven iguales? No fueron tan tacaños como para contratar a sólo dos actores y hacerlos parecer veinte… ¿O sí, Hammer Films?

    Ante tan terribles sucesos, Scotland Yard contacta al experto Van Helsing (Peter Cushing, como siempre) para ayudar con la investigación. ¿No es genial, además de harto conveniente, que siempre haya en Londres un descendiente de Abraham Van Helsing experto en vampirismo? Quiero decir, ¿nadie de la familia Van Helsing se interesó por la contaduría o mercadotecnia? Digo, qué alivio para la humanidad, pero aun así no deja de ser curioso.

    Y ya que hablamos de la pobre humanidad, ¿cuál es el plan de Drácula para dominar al mundo? El malvado Rey de los Vampiros tiene a un renombrado biólogo, ganador del Premio Nobel, trabajando para él en el cultivo de una cepa aún más letal y más rápida de la peste bubónica, misma que piensa liberar para secuestrar países y otras actividades megalómanas corrientes.

    Lo que es genial es la escena en la que podemos ver los efectos de esta superpeste. El infectado comienza a desarrollar llagas y pústulas en toda su piel… se ve perfectamente que son apliques de látex, pero gracias a la iluminación de la escena y la actuación de la víctima se ven creíbles.

    Ésta es considerada la última gran y verdadera película de terror de los estudios Hammer, y es fácil ver por qué. A pesar de que los valores de producción no decaen en momento alguno, es bastante claro que el público había cambiado y, después de los trabajos de Hitchcock y Argento, los fobocinéfilos buscaban emociones más fuertes y tramas más complejas y más psicologistas de lo que Hammer podía ofrecer y se esforzó en imitar.

SPOILER: Lo que sigue sin encantarme es la forma en que son destruidos los vampiros en esta cinta. Aunque sí respetan las reglas tradicionales para la destrucción de los no-muertos es cierto que, quizá por la falta de ideas, se fueron por las más impopulares. TERMINA SPOILER

     Las concubinas de Drácula son exterminadas al activar un aspersor contra incendios, ya que según algunas tradiciones, el agua daña a los vampiros. O sea que, de haberlo querido, la señora de la limpieza pudo acabar con ellas hacía mucho tiempo.

    Y el mismísimo Drácula es detenido por una zarza del árbol con el que se hizo la corona de Cristo ‒mis conocimientos en botánica son ridículamente pobres‒, para después recibir una estaca en el corazón. Es curioso que el atravesar el corazón del vampiro con una estaca sea considerado un método definitivo para detenerlo, cuando casi toda la literatura advierte que este procedimiento no mata al vampiro, sino que sólo lo detiene. ¡Qué más da! Así hay pretexto para hacer más secuelas… o no, porque la Hammer cerró y permaneció inactiva desde 1976 hasta 2010.

PARA LA TRIVIA: En una entrevista, Christopher Lee comentó que se sentía desilusionado con que la representación de Drácula de la Hammer se alejó tanto del material original que terminó siendo una mezcla del Dr. No y Howard Hughes.

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SANGRIENTO SAN VALENTÍN 3D. De las mejores películas en 3D, pero…

SANGRIENTO SAN VALENTÍN

My Bloody Valentine 3D

Patrick Lussier, 2009

Durante la primera década del siglo, el cine de horror se vio inundado por una ola de remakes de películas de horror clásicas, particularmente del subgénero slasher. Algunos de estos refritos tuvieron resultados bastante afortunados; pero otros, no. La versión en 3D de Sangriento San Valentín, en mi opinión, pertenece al segundo grupo.

    Tom Hanniger (Jensen Ackles, famoso por su interpretación de Dean Winchester en la longeva serie de TV Supernatural [2005-2020]) regresa a su pueblo natal 10 años después de la masacre en la que un minero maniático asesinó brutalmente a 22 personas. Heredero de la mina del pueblo, Tom está dispuesto a venderla; pero una serie de horribles asesinatos comienza a ocurrir y él será el principal sospechoso. El asesino es un tipo enmascarado matando gente para que no vendan una mina… bien podría ser un episodio de Scooby Doo.

    Por supuesto, creo que debo empezar hablando sobre el elefante en la habitación: hay que ver esta película en 3D. No se trata de una de esas pelis que fueron filmadas en formato normal y luego convertidas, o de ésas que se pensaron en tercera dimensión y se filmaron de forma que no se perdiera mucho con la transición en 2D.

    El efecto de 3D está muy bien trabajado y es un elemento narrativo importante para la película. La mayoría de las escenas de muertes, que son bastante ingeniosas, están pensadas para sacar el máximo partido a este recurso. Casi como en un ride de parque temático, la película se divierte junto con el público jugando con la tercera dimensión. Si no me creen, chequen cómo incluso el atuendo de Jaime King al inicio de la peli está pensado para que su busto resalte con el efecto y… bueno, hay una escena de sexo y desnudos íntegros en tercera dimensión, lo cual es poco común ‒en una película mainstream‒.  

     También el 3D es importante porque nos distrae y evita que veamos lo mala que es la película en realidad.

    La cinta no es un remake directo de la original, sino que trata de ser una cosa aparte y sólo seguir los puntos clave de la versión de 1981. Esto tiene sus ventajas y desventajas. Por un lado, está padre tener cosas nuevas… por el otro, es una lástima que sean tan predecibles. Creo que lo que más me llamó la atención sobre esta peli es lo increíblemente irrelevante que resulta la celebración de San Valentín para la trama.

    Por otro lado, la película medio mantiene la ambigüedad sobre la identidad del asesino que manejaba la cinta original. Por desgracia, el guión es bastante torpe y la vuelta de tuerca del final, que resulta un sinsentido tan chapucero como aquélla de El despertar del miedo (Aja, 2003), es completamente predecible. Por cierto, esta vuelta de tuerca está basada en un final alternativo que fue filmado para la versión de 1981, pero que nunca se utilizó.   

    Asimismo, es interesante que la peli rehace sus propias versiones de las escenas de muerte de la versión original, como la de la caja de chocolates con el corazón adentro, la de la secadora de ropa o la del vestidor de los mineros con los trajes colgando del techo; pero tiene que jugar y acomodar el contexto para que funcionen con el nuevo guión.

    Hablando de las escenas de muerte interesantes, esta película tiene muchas y la mayoría son creativas y divertidas. Diego, es para lo que uno ve un slasher, ¿no? Durante mucho tiempo, tuve la impresión de que este remake era, de hecho, menos sangrienta que la versión de 1981; pero ahora dudo. La edición extendida de la versión original es súper sangrienta; pero este remake tiene personas abiertas en canal y mandíbulas arrancadas con zapapicos, así que ¿por qué me quedé con esa impresión inicial?

    La respuesta es sencilla y tiene que ver con el principal gimmick de la película. Resulta que el color magenta necesario para que el efecto 3D funcione mata casi por completo el color rojo oscuro de la sangre; de tal forma que, a pesar de que la película es bastante sangrienta ‒y, de hecho, se divierte siéndolo‒, uno no la percibe así porque la sangre sólo se ve como manchones de color marrón oscuro.

    ¿Y qué sería de un slasher sin las malas actuaciones? Bueno, pues en esta película podremos disfrutar de algunas bastante malas. Pero sería un error achacarle este fallo sólo a los actores. La dirección está por todos lados y parece que cada actor está en su propio tono. Mientras algunos agarraron la onda de que ésta era una película de horror ‒sobre todo, Betsy Rue y el icónico veterano Tom Atkins en su eterno papel de policía‒, la mayoría parecen estar actuando en una telenovela completamente genérica, y la pareja principal de Ackles y Palmer parece muy empeñada en actuar un drama juvenil a la Beverly Hills 90210 (1990-2000). De hecho, es muy curioso que toda la puesta en escena de la película se siente como de serie de TV.

    Por si no hubiéramos tenido suficiente con las malas actuaciones, los realizadores encontraron una forma de hacerlas ver aún peor. Al empeñarse en ponerle tanto background al triángulo amoroso central, lo único que logran es que las actuaciones se vean más falsas. En defensa de los intérpretes, eso sí, hay que decir que no tenían mucho con qué trabajar, pues los diálogos son bastante malos.

    Sin embargo, al final de cuentas nada de esto importa realmente. Sí, la película es mala y es aún peor cuando se le compara con la original ‒que, a pesar de ser uno de mis slashers favoritos, no es ningún portento‒; pero resulta tremendamente divertida. El efecto de tercera dimensión está increíble y las tomas de asesinatos desde el punto de vista de las víctimas son súper divertidas.

    Esta peli es una buena selección para un maratón de películas de terror con pizza, cerveza y buenos amigos. Sobre todo, hay que verla en 3D y en su versión extendida, y así uno olvida que es uno de los remakes menos logrados de los slashers clásicos, que le sobran escenas o que el epílogo es una fábrica de cringe.

PARA LA TRIVIA: La escena en la que Irene (Betsy Rue) corre completamente desnuda por el estacionamiento del motel no sólo fue la primera escena de desnudo en la carrera de la actriz, sino que también fue su idea. La Rue comentó en una entrevista que se esforzó por darle un poco más de profundidad a la escena y que se sintió muy satisfecha con el resultado final que, definitivamente, fue mucho más de lo que los realizadores esperaban originalmente.

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VIERNES 13 PARTE IX: JASON VA AL INFIERNO. ¡Vamos a hacer una película de Jason sin Jason!

VIERNES 13 PARTE IX: JASON VA AL INFIERNO

Jason Goes to Hell: The Final Friday

Adam Marcus, 1993

Viernes 13 parte VIII: Jason invade Manhattan (Hedden, 1989) fue un fracaso de crítica y con los fans; pero, sobre todo y más importante, fue un fracaso de taquilla. Ante tan pobres resultados, Paramount Pictures vendió los derechos de Jason Voorhees a la Casa de Freddy, New Line Cinema ¿El truco? ¡Sólo vendieron los derechos de ese personaje, no de la franquicia ni de los otros personajes relacionados! De tal suerte, New Line tuvo que pensar en una nueva historia de origen para el personaje y nuevos elementos que inyectaran sangre fresca a la franquicia… y fracasaron miserablemente. O sea, el esfuerzo se agradece, pero el resultado final es terrible.

     Ignorando completamente los eventos de la octava parte, Jason va al Infierno inicia cuando un comando del FBI logra emboscar al asesino y destruirlo. Sin embargo, Jason es más que sólo su cuerpo físico y su espíritu maligno (que resulta ser un mono de hule) se transfiere al forense que le realiza la autopsia cuando éste devora su corazón aún latiente. Ahora, Jason poseerá los cuerpos de varios habitantes del pueblo de Crystal Lake hasta encontrar el que necesita.

    Originalmente, la película se titularía Jason Takes L.A. y vería a Voorhees llegar a la metrópolis californiana durante una guerra de pandillas que tendrían que aliarse para destruirlo. Sin embargo, esta idea fue desechada y se comisionó a Dean Lorey para escribir un guión, cuando el guión original de Jay Hugueley resultó demasiado rebsucado e imposible de filmar.

    La propuesta del director novel Adam Marcus era una continuación directa de la séptima entrega en la que Jason era sacado del fondo del lago por su hermano gemelo perdido quien, a través de un laboratorio casero, robaba sus poderes para continuar con los asesinatos y ser detenido por Tommy Jarvis. Sin embargo, New Line no tenía los derechos del personaje de Jarvis ni de muchos otros elementos necesarios para filmar este guión, por lo que fue severamente cambiado. El personaje de Steven (John D. LeMay) originalmente sería Jarvis.

    El guión que resultó al final es un galimatías rebuscado y sin sentido que parece más apropiado para una película de Halloween que para una de Viernes 13. Ahora que lo pienso, La maldición de Michael Myers (Chappelle, 1995), sexta entrega en la franquicia, comparte sospechosas similitudes con esta película. Sobre todo, con la aparición de ese misterioso personaje al que me gusta llamar “El Charro Negro” (Steven Williams). De hecho, New Line Cinema estaba por cancelar el proyecto, por lo que fijó deadlines imposibles para la preproducción. De tal suerte, el guión se escribió en tan sólo cuatro días… y se nota.

    Otro factor que dificulta la comprensión del argumento de esta película son los errores derivados de la inexperiencia de su director. Debido al vertiginoso plan de producción, Marcus se limitó a filmar las escenas que necesitaba, pero prácticamente nadie revisaba el material. En consecuencia, al terminar la filmación prácticamente la mitad de las tomas eran inutilizables, por lo que la película se terminó de armar con reshoots, tomas reutilizadas y el montaje. A esto súmesele que la actriz Kari Keegan abandonó la filmación a medio proceso por su mala relación con el director. Si ponen atención, notarán que su personaje prácticamente desaparece a media película sin justificación alguna.

    Lo demás es tan malo como uno esperaría de una película de Viernes 13… excepto porque no tiene mucho que ver con Viernes 13. Según parece, el menor problema de esta película son sus pésimas actuaciones. Eso sí, vuelven los desnudos gratuitos y, de hecho, el primero aparece cuando la película apenas lleva 4 minutos. También son interesantes las referencias a otras cintas del género, como la changuera reutilizada de Los pájaros (Hitchcock, 1963), la mención a la casa Myers, la caja con el sello de la Expedición Antártica que apareciera en Creepshow (Romero, 1982) o, la más obvia de todas, la inclusión del Necronomicon y la daga de El despertar del Diablo (Raimi, 1981).

    De hecho, Marcus originalmente quería que Jason va al Infierno sucediera en el mismo universo que El despertar del Diablo. La justificación sería que Pamela Voorhees utilizó el Necronomicon para resucitar a Jason y por eso se volvió inmortal. Sin embargo, ni New Line ni Warner Bros. ‒distribuidores de la cinta‒ tenía los derechos de la saga de Sam Raimi, por lo que la idea fue desechada, quedando sólo como un easter egg con los props de Evil Dead… que el director tomó sin permiso. Además, casi en cada secuela los productores le pedían a Betsy Palmer que repitiera su papel como la mamá de Jason, pero ella siempre se negó cobrando honorarios imposibles, pues odiaba la primera película.

    Quizá el único elemento rescatable de la cinta son los efectos de maquillaje, cortesía del estudio KNB Group, quienes también se encargaron del maquillaje en Las crónicas de Narnia: el león, la bruja y el ropero (Adamson, 2005), Depredadores (Rodriguez, 2010),  The Walking Dead (2010-2022). Algunos de sus efectos son de verdad increíbles y la escena del cadáver derritiéndose es tan impresionante que casi da lástima que sea parte de esta película.

    De tal suerte, la primera incursión de New Line Cinema en la franquicia de Viernes 13… o no, cuestiones legales, es probablemente la entrega más pobre en una franquicia de películas malas. Quiero decir, ya antes había habido entregas de Viernes 13 que eran casi incomprensibles; pero en ésta ¡prácticamente ni siquiera sale Jason! Quizá lo único que vale la pena además de los efectos de maquillaje sea el epílogo que prometía una confrontación que tardó diez años en materializarse.

PARA LA TRIVIA CON SPOILER: Kane Hodder, el favorito de los fans, interpretó a Jason Voorhees en esta cinta. También es suyo el brazo que sale de la tierra para llevarse la máscara de Jason. Técnicamente, eso convierte a Hodder en el único actor que ha interpretado tanto a Freddy como a Jason.

Viernes 13

Viernes 13 parte 2

Viernes 13 parte III

Viernes 13: el capítulo final

Viernes 13: un nuevo comienzo

Viernes 13 parte VI: Jason vive

Viernes 13 parte VII: Sangre nueva

Viernes 13 parte VIII: Jason invade Manhattan

SUMARIO 2023

AMITYVILLE II: LA POSESIÓN. La secuela que es precuela pero que sabe a spin-off.

AMITYVILLE II: LA POSESIÓN

Amityville II: The Possession

Damiano Damiani, 1982

Antes de que estuviera de moda hacer “precuelas” de las películas, la segunda parte en la saga de Amityville presentó una historia que antecedía a la primera. La película inició su filmación en locación en la icónica casa de Toms River, New Jersey, que se usara para la primera parte. Después de dos semanas, la producción se trasladó a la Ciudad de México para continuar la filmación en los Estudios Churubusco Azteca durante ocho semanas más. La película, junto con su no-secuela, Amityville 3D (Fleischer, 1983), fueron co-producidas entre Estados Unidos y México.

    Aunque en general es considerada inferior a la primera parte, Amityville II se defiende bastante bien y, aunque sí tiene muchos fallos, también tiene méritos propios. Lo que más sobresale, y seguramente fue una de las razones que le ganaron el rechazo de los fans y la crítica en su momento, es su marcada intención de distanciarse de lo planteado en la primera parte.

    De hecho, esta película se promocionó como una precuela, a pesar de que el título Amityville II claramente sugería que se trataba de una segunda parte. Empero, gracias al poco cuidado de la producción para recrear la época en la que se supone que sucede la historia, aunado a serios errores de continuidad con la primera parte, no queda claro si esta historia sucede antes o después de la primera cinta. Finalmente, los fans han decidido que se trata de una entrada independiente que sucede en el universo de Amityville.

    En Amityville II se cuenta la historia de la familia que habitó la mansión maldita de Amityville antes de los Lutz, los Montelli. A diferencia de los Lutz, esta familia italoamericana es disfuncional por donde se le vea y la verdad es que ya estaba destrozada desde antes de comprar la casa. Un padre golpeador (Burt Young), una madre sumisa (Rutanya Alda), un hijo rebelde (Jack Magner), una hija inocente (Diane Franklin) y un par de niños sin demasiada personalidad completan el cuadro. La narración se centrará en Sonny y cómo el demonio que habita los cimientos de la mansión lo posee y lo lleva de ser un muchacho sensible y rebelde a un monstruo asesino e incestuoso.

    De hecho, la parte del incesto ha sido siempre una de las más controvertidas de la película. Por principio de cuentas, se rumora que Roland y Dawn DeFeo, los hermanos reales que inspiraron la historia, de hecho, tenían una relación incestuosa. En el guión original, la escena era mucho más explícita; pero fue removida de la película luego de la reacción sumamente negativa que produjo en las proyecciones de prueba.

    Irónicamente, Diane Franklin, la actriz que interpretó a la joven Patricia Montelli, no tuvo ningún reparo en filmar la escena por su escandaloso contenido. De hecho, tampoco tuvo ningún problema con hacer la escena topless; según lo declaró la actriz en una entrevista, la filmación sí se volvió incómoda durante esa escena, pero sólo porque los ejecutivos en el set quisieron presionarla para filmar un desnudo completo en vez del topless que habían acordado en un principio.

    En realidad, fueron muchas las escenas que terminaron fuera del corte final de la película. El corte del director, planeado por Damiani para realmente aterrar y causar repulsión en el público, incluía mucha más sangre, tripas, desnudos, una escena de Anthony sodomizando a Delores, un epílogo del padre Adamsky encontrándose con las almas condenadas atrapadas en la mansión y la versión completa de la ya mencionada escena del incesto. Por desgracia, la película resultó ser demasiado repulsiva para los públicos de prueba, por lo que muchas escenas fueron retiradas de la película, a pesar de haber aparecido en material publicitario como posters y trailers. A la fecha, ninguna de estas escenas ha sido exhibida al público.  

    Un juego muy interesante de esta película es que no es lo que uno espera. Finalmente, fue también una apuesta arriesgada que se perdió, pero como experimento funciona. Me refiero a que, si bien la primera parte es una historia gótica con elementos de terror y suspenso mucho más sutiles, la segunda parte es un festín de horror lleno de sangre y efectos especiales.

    Aunque cabría suponer que el asesinato de la familia Montelli es el clímax de la historia, apenas constituye el final del segundo acto (y queda un poco desangelado a mi gusto), tratándose el tercero de la lucha del padre Adamsky (James Olson) por exorcizar al demonio dentro de Sonny. Y creo que aquí es donde la película acaba de perder. Este tercer acto, sinceramente, me produce muchos sentimientos encontrados.

    Me explico: Toda esta última parte de la película se trata, tal cual, del enfrentamiento entre Adamsky y el demonio que posee a Sonny, lo que a la postre termina siendo una copia descarada de El exorcista (Friedkin, 1973) ‒incluso hay diálogos y encuadres que se parecen‒. Ahora, donde esta película sobresale, incluso comparándola contra la de Friedkin, es en el departamento de maquillaje.

    La escena climática en la que el demonio literalmente sale del cuerpo del adolescente es impresionante y se ha convertido en un ícono del cine de horror de los ochenta. Será difícil olvidarla para cualquiera que la haya visto. Asimismo, la escena del epílogo con el padre Adamsky usa uno de los mejores efectos de maquillaje que he visto en mi vida ¡Ésos eran efectos y no las chingaderas de ahora!

    Amityville II: la posesión no es una buena película ni le llega a la primera; pero también me parece injusto compararlas. Esta secuela/precuela/nada relacionado es en realidad muy diferente y hace un trabajo bastante decente en ser una película de terror entretenida con escenas memorables y un tono inquietante que uno no puede acabar de precisar. Además, las actuaciones no están nada mal. Quizá su gran fallo fue el tratar de conciliar dos tramas tan diferentes en una sola película. La historia se vuelve confusa y algo difícil de seguir.

PARA LA TRIVIA: George Lutz quería que esta secuela se basara en la secuela original de la novela, El horror de Amityville parte II, de John G. Jones; empero, el productor Dino De Laurentiis decidió basar la película en el libro Asesinato en Amityville, de Hans Holzer, que es una ficcionalización del caso real de los asesinatos de la mansión. La familia Montelli está levemente basada en la familia DeFeo de la vida real.

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Sumario 2022

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MASACRE EN LA FIESTA. ¿Un slasher feminista?

MASACRE EN LA FIESTA

The Slumber Party Massacre

Amy Holden Jones, 1982

El género de terror es, probablemente, el más subestimado del cine. Visto con deferencia por los productores, con desprecio por la crítica y con espanto por los padres de familia, se trata de un género que es subversivo desde sus orígenes. De entre todos sus subgéneros, uno de los más polémicos es el slasher: aquellas películas en las que un asesino misterioso, generalmente enmascarado, da cuenta brutalmente de un grupo de víctimas.

    Del mismo modo, el slasher es un subgénero con el que los psicoanalistas han hecho sus delicias y sobre el cual pesan no pocas acusaciones –fundadas o no, eso sigue siendo tema de debate– de misoginia. Empero, una de las grandes ventajas de ser una forma de entretenimiento fuera del discurso hegemónico es que se pueden incluir subtextos verdaderamente incendiarios en las obras. Algunas películas, incluso en épocas tan tempranas en el desarrollo del tan codificado subgénero slasher como principios de los 80, se han puesto a jugar con las reglas del mismo, dando lugar a películas que resultan subversivas incluso contra el subgénero mismo. Masacre en la fiesta es un ejemplo de ello.

    El argumento no podría ser más genérico: un grupo de chicas de bachillerato en un pueblito californiano están preparando una pijamada de fin de semana en la casa de una de ellas mientras sus padres se encuentran de viaje. Por supuesto, los chicos no están invitados, ni tampoco la chica nerd e impopular. Con lo que las muchachas no cuentan es con que un asesino maniático, recién escapado del hospital psiquiátrico, anda suelto por la ciudad esgrimiendo un gigantesco taladro de construcción y está deseoso de asistir a su fiesta.

    Producida con un ínfimo presupuesto de apenas USD$250000 por New World Pictures, la compañía del legendario Rey de la Serie B, Roger Corman, esta película tuvo el éxito suficiente como para dar origen no sólo a una trilogía, sino a todo un sub-subgénero.

    Por supuesto, lo primero que llama la atención de esta cinta es que es uno de los primeros y únicos slashers creado exclusivamente por mujeres.

    La directora, Amy Holden Jones, inició su carrera en la industria cinematográfica como editora. Originalmente, estaba apalabrada con Steven Spielberg para colaborar en la edición y montaje de E.T. el extraterrestre. Sin embargo, dicho proyecto se retrasó indefinidamente porque Poltergeist: juegos diabólicos (Hooper, 1982), producida por Spielberg, se salió de presupuesto y de programa. Ante la falta de claridad con E.T, Jones decidió abandonar el proyecto y acudió a Roger Corman, pidiéndole la oportunidad de dirigir. El Rey de la Serie B le dijo a Jones que su trabajo como editora y directora de documentales era bueno; pero que necesitaba verla dirigir un largometraje de ficción. Jones quedó intrigada con un guión titulado Sleepless Nights, que encontró en el archivo de guiones desechados de New World Pictures, lo rescató, reescribió algunas de las escenas y decidió filmarlo.

    Dicho guión era obra de Rita Mae Brown. Al momento de escribir el guión, la Dra. Brown ya era reconocida como una prolífica escritora de novelas de misterio, además de una comprometida activista feminista, por los derechos de la comunidad LGBTQ+ y los derechos de los animales. Brown siempre sostuvo que esta película fue escrita como una sátira del subgénero slasher.

    La película ha sido motivo de controversia desde su estreno. Muchos críticos señalan la contradicción entre manejar un discurso feminista en el filme y aun así mostrar sendas escenas de explotación y desnudos gratuitos. De hecho, en su momento, Masacre en la fiesta fue una de las películas de terror con mayor número de escenas de desnudos…vamos, la primera toma de este tipo llega antes de que la película lleve cinco minutos.

    Jones señala que filmó estas escenas casi obligada por Corman y hay un elemento que me parece que es la clave para inferir su verdadera intención: en la secuencia de las regaderas, las muchachas realmente se están bañando; al contrario de la mayoría de escenas de este tipo, en las que las actrices sólo acarician sus cuerpos sin realizar ninguna tarea evidente. “Sea explotación como tal, un filme slasher genérico o una aproximación satírica al subgénero, la mayoría de las feministas claramente no entendieron el chiste”[1], dice el escritor y cineperiodista especializado en cine de género J. A. Kerswell (129).

    Al mismo respecto, pero en sentido opuesto, el guionista, productor y crítico cinematográfico Adam Rockoff (2002) opina[2]:

“… como sea, aquéllos que esperaban alguna empoderadora declaración feminista, una crítica mordaz a la evidente misoginia endémica en las cintas salsher[3], quedaron dolorosamente decepcionados. Mientras Jones y Brown insistieron en que Masacre en la fiesta era una parodia, y a pesar del hecho de que en la escena clímax del filme el asesino es castrado simbólicamente cuando la punta de su arma fálica es cortada, a veces un taladro eléctrico es sólo un taladro eléctrico, aún si es usado para hacer brochetas en una casa llena de bellezas adolescentes medio desnudas. Masacre en la fiesta no era diferente de cualquier salsher film[4]que proporcionara un poco de tetas y traseros softcore[5] junto con una serie de asesinatos inverosímiles. El hecho de que alcahueteé a su público objetivo al fingir ser algún tipo de llamado colectivo intelectual a la sororidad femenina lo hace aún más reprochable”. (138-139)

    Rockoff quizá está siendo demasiado severo en su crítica y, definitivamente, creo que peca de polarizador. Si bien es cierto que el discurso de Brown y Jones cae en contradicciones con el producto final visto en pantalla, también es cierto que éste no se diluye. Creo que el guionista y crítico está pasando por alto los muchos aciertos de la cinta y que sí se ven claramente en pantalla. No, Masacre en la fiesta no es un manifiesto feminista intelectual y panfletario porque no necesita serlo. A final de cuentas, es una película de serie B cuyo objetivo es el entretenimiento y si, en medio de ese entretenimiento, encuentra la oportunidad de insertar un discurso político bastante oportuno, bien por ella.

    A este tipo de críticas, Jones contesta:

“Eso fue lo que Roger Corman, el productor, pidió y así es como se hace, le das al estudio lo que quiere. Nadie se queja de que Scorsese, Jonathan Demme y Ron Howard hicieron películas de explotación, pero cuando una mujer lo intenta la llaman hipócrita y vendida. Eso es mierda”.[6]

    El mensaje de la película es claro: los hombres son idiotas. Durante toda la cinta, los personajes masculinos son golpeados, empujados, tirados, maltratados, humillados y, ultimadamente asesinados. Kerswell (128) refiere que: “… Al respecto de la violencia, Jones la acumula contra los personajes masculinos y, de alrededor de nueve cuerpos, seis son hombres; ‘… Quizá estaba desquitándome de todos los molestos chicos adolescentes que conocí’ dice [Jones]”. También es muy evidente que los chicos en esta película se comportan de manera inmadura y con más lascivia que inteligencia.

    Por el contrario, los personajes femeninos son por demás interesantes. De hecho, me llamó mucho la atención que, a pesar de tratarse de un slasher, el guión sí se esfuerza por tratar de desarrollar estos personajes. Del mismo modo, las muchachas en esta película no son víctimas pasivas que se quedan paradas esperando estúpidamente la hora de su muerte; sino personajes activos que piensan, planean, contraatacan e incluso se toman un momento para hacer una escena completa en la que discuten sobre masturbación femenina.

    De hecho, es el único slasher donde recuerdo que un personaje –femenino, por supuesto– dice la típica frase “I’ll go check” (“Iré a revisar”) y otro personaje se ofrece a acompañarla. Lo cual nos lleva a otro tema constante en esta película: las muchachas van juntas a todos lados. Cuando las mujeres permanecen juntas son prácticamente invencibles, mientras que, cuando se separan, resultan muertas.

    Otro elemento sobresaliente en esta cinta es el asesino. A diferencia de los homicidas con estilizadas máscaras de otros slashers, el psicópata de Masacre en la fiesta es cualquier Juan Pérez ataviado con una chamarra de mezclilla y una playera. No hay misterio. Desde el principio el público sabe exactamente quién es el asesino, lo cual es en cierto modo realista. También me gusta que, en aras de cierto realismo, pero más de la sátira, nadie nota el rastro de cadáveres del lunático; aun cuando éstos se acumulan a plena luz del día. Finalmente, la toma en la que vemos la silueta del largo taladro justo en la entrepierna del homicida lo dice todo.

    Asimismo, creo que éste es el único slasher que he visto en el que se muestra cómo el homicida arrastra, carga y acomoda los cuerpos de sus víctimas. La confrontación final, en la que el asesino es simbólicamente castrado y literalmente mutilado ‒y estoy seguro de que el hecho de que le corten la mano también es un simbolismo sobre la masturbación o algo así‒ y su subsecuente muerte resultan verdaderamente satisfactorias.

    En el apartado técnico, me parece que los mayores aciertos de la cinta están en la fotografía, que es bastante buena, y la narrativa visual es creativa y eficiente. Del mismo modo, la edición y el montaje de la cinta son brillantes.

    Por otro lado, las actuaciones son tan malas como cabría esperar de una cinta de terror de bajo presupuesto de los 80. Y, por supuesto, el casi cliché de los actores treintones que interpretan a chavos de prepa está presente. Algunos de los hombres que aparecen en la película deberían estarse preocupando más por su próstata que por un asesino maniático.

    La cinta no está exenta de algunos buenos sustos, aunque en realidad, las escenas de mutilación y asesinatos están en un tono mucho más satírico. Por ejemplo, el cadáver dentro del refrigerador que nadie parece notar o el repartidor de pizzas al que le sacan los ojos –que quienes sigan la corriente freudiana dirán que es otro símbolo de castración–. Por cierto, cuando el cadáver del repartidor está tirado en el piso, hay un par de tomas en las que se ve que el actor pestañea debajo del maquillaje.

    En conclusión, Masacre en la fiesta es un slasher un tanto olvidado que, más de una década antes del Scream (1995) de Wes Craven, se atrevió a burlarse de las convenciones del género y deconstruirlas. Quizá por la forma en la que fue producido, este discurso con perspectiva de género quedó un poco relegado; pero es, sin duda, una película entretenida y divertida y sí, quizá no está a la altura de los clásicos del slasher, pero se disfruta de principio a fin. Obviamente, recomiendo por completo esta película para una pijamada… ¿las adolescentes aún hacen eso?… ¿Las adolescentes de verdad alguna vez lo hicieron?

PARA LA TRIVIA: Durante la proyección prueba en un cine en Hollywood Boulevard, la directora, Amy Holden Jones, se encontraba entre el público y quedó asombrada por sus reacciones. Desde el inicio de la cinta, la gente gritaba, se reía, aplaudía, hacía sonidos de taladro y le gritaba a los personajes en la pantalla. Jones salió de la sala y se encontró con Roger Corman, quien estaba escuchando todo desde el lobby. Ella, preocupada, le preguntó: “Dios mío, Roger, ¿qué hemos hecho?” A lo que él contestó: “Hemos tenido el mejor preestreno en la historia de New World”.

BIBLIOGRAFÍA:

Kerswell, J.A. (2018), The Teenage Slasher Movie Book. Fox Chapel Publishing, Pennsylvania.

Rockoff, Adam (2002), Going To Pieces: The Rise and Fall of the Slasher Film, 1978-1986. McFarland & Company, Inc. Publishers, USA.

FUENTES EN LÍNEA

http://www.imdb.com


[1] La traducción es mía.

[2] Idem.

[3] Las cursivas son mías.

[4] Idem.

[5] Idem.

[6] Recuperado de https://www.imdb.com/title/tt0084695/trivia/?ref_=tt_trv_trv. La traducción es mía.

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